Estamos a las puertas de la vigésimo segunda edición de la LEB Oro, una competición que tras un lustro de oscuridad se abre a un nuevo horizonte tras haberse materializado, tras muchos años de frustraciones, los dos ascensos logrados en la pista la primavera pasada, por GBC y San Pablo Burgos. El nuevo marco de relación con la ACB, en el que el coste del ascenso no es el disparate que resultaba imposible de pagar para cualquier club de LEB Oro, es el combustible que necesitaba la primera de las competiciones FEB masculinas para reactivarse y afrontar sus múltiples problemas con la esperanza de darles solución. Sin embargo, hay un riesgo cierto de que esa buena noticia se compense con otra muy negativa, si se materializa el deseo expresado ayer mismo por los clubes ACB de que haya una única plaza de ascenso a la máxima categoría, y no las dos que estaban previstas, para los campeones de la Liga Regular y del Playoff.

En todo caso, este fin de semana comenzará una liga en la que, después de muchos años, la lucha por el ascenso volverá a ser real y, en consecuencia, más encarnizada de lo que recordábamos. La pelea pudo haber sido más dura aún si el Real Betis no hubiera conseguido volver a la ACB en los juzgados, pues en el tiempo que fue de LEB Oro comenzó a construir un proyecto para aspirar a lo más alto. Pero su ausencia no nos deja huérfanos de equipos para soñar, como el recién descendido Manresa, que parte con la vitola de favorito que es inherente a los equipos en su situación, pero al que no se lo pondrán fácil los habituales gallos de la categoría, encabezados por el eterno aspirante Breogán y el decano Melilla. Aunque otros como Palencia parecen haber dado un paso atrás en relación con su habitual condición de primer espada, otros como Básquet Coruña, Palma o Força Lleida aspiran a seguir acercándose a los puestos de honor.

Contará esta temporada con el debut de dos nuevos equipos, pues desde LEB Plata llegan el campeón Iraurgi y el CBC Valladolid “heredero” de la inabarcable tradición pucelana, a la que quieren dar continuidad con un proyecto que superó todas las previsiones el año pasado.

En los banquillos, muchos movimientos en una liga poco dada a los cambios de entrenador. Se trasladan Antonio Pérez Caínzos (de Clavijo a Araberri) y Arturo Álvarez (de Araberri a Prat) mientras vuelven viejos conocidos como Paco García (tras ascender con Valladolid), Gustavo Aranzana (Básquet Coruña) y Joaquín Prado (Palencia). También dos habituales ayudantes como Lolo Encinas y Jenaro Díaz reciben la oportunidad de ser primer espada en Iraurgi y Clavijo, respectivamente.

Más cambios que en los banquillos ha habido en las plantillas, con el habitual éxodo de talento hacia otros países, tanto de jugadores nacionales como de extranjeros que pasan por la LEB Oro como trampolín hacia otras ligas. Para suplirles llegan algunas apuestas consolidadas pero también muchas incógnitas de cuya adaptación dependerá el devenir clasificatorio de unos equipos que analizamos de forma individualizada en los siguientes enlaces:

ManresaBreogánPalenciaOCBCoruñaPalmaMelillaCOBLleidaAraberriCáceresPratBarçaAmicsHuescaIraurgiValladolidClavijo

 

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