Pol Olivier (Tarragona, 1994) es un joven base que debutó en Liga EBA cuando era junior, aunque decidía salir de su zona de confort para perseguir su sueño. Lo primero fue irse a la CBA canaria, decisión que le permitió más tarde ser reclutado por una Universidad NCAA. Se trata de un base de 188cm con un buen 1×1, con gran visión de juego e ideal para un juego rápido. Cuatro años en la Northwest Nazarene University en los que ha ido quemando diferentes etapas, adquiriendo responsabilidades y coleccionando distinciones, hasta el punto de ser en esta 16/17 uno de los capitanes de su equipo y uno de los jugadores más destacados (con promedios de 31mi, 7.9 pt y 2.8as). Ahora, con una carrera universitaria bajo el brazo tras graduarse este mismo año, viene de firmar con un agente y solo piensa en una cosa: trabajar para tener su oportunidad como profesional.

Le preguntamos por sus inicios, por su paso por la CBA, por su llegada a USA… y mucho más.

Zona de Básquet – Empezamos por los inicios, ¿cómo fue aquella lucha en la que el baloncesto ganó a la natación?

Pol Olivier – Siempre me han gustado todos los deportes y la natación era uno de ellos, pero al final me aburrió, eran muchas horas de entrenamiento, dentro del agua sin saber qué pensar de tantas piscinas que hacía. Aunque a veces era muy gratificante, al final me decanté por practicar el baloncesto porque todos mis amigos de la escuela estaban apuntados y les dije a mis padres que yo también quería. Estar al lado de mis amig­­os era lo mejor y al ser un deporte de equipo lo disfrutaba y me lo pasaba genial.

ZdB – ¿Cómo recuerdas aquellos partidos con el equipo del colegio Lestonnac-L’Ensenyança de Tarragona? Siempre hay un run-run de que esa época es inolvidable para el jugador.

PO – Sí, momentos que siempre estarán dentro de mí. Jugando al baloncesto he hecho muchísimas amistades, pero poder jugar en un mismo equipo con los amigos de toda la vida es una cosa inolvidable y, por supuesto, marcaron mis inicios. Al principio, el baloncesto era un deporte que me llamó la atención, ya que todos mis amigos estaban en el equipo; estar junto a ellos era lo que me gustaba y los momentos eran geniales. Estoy orgulloso de decir que muchos de mis compañeros de equipo de Lestonnac hoy en día son parte de mi día a día; seguimos muy unidos, y eso es lo importante.

ZdB – Entre Cadete y Júnior, pasaste por todos los grandes equipos de la región (Tarragona, Vila-seca, LaSalle-Reus Ploms). ¿Por qué tanto cambio?

PO – Siempre he sido una persona inconformista, un jugador que ha buscado la mejor opción que me hiciera evolucionar e ir por el mejor camino; personalmente estoy muy orgulloso del camino que he seguido durante mi etapa de aprendizaje, ya que he aprendido que las cosas no te vienen solas, sino que has de luchar contra las adversidades y creer en uno mismo, porque al final, si haces bien las cosas, los resultados van a venir. Todos estos cambios me han hecho madurar como jugador y también como persona y todos ellos me han dado muchas más cosas positivas que negativas; sin ellas no hubiera llegado a donde estoy hoy en día.

ZdB – No conseguiste llegar a la Fase Final del Campeonato de España. Pero es que la Fase de Cataluña tiene tanto nivel como un Campeonato de España. ¿Cuándo os quedasteis más cerca de conseguirlo?

PO – Esa es una de las espinitas que tengo clavada. Me hubiera hecho muchísima ilusión jugar un Campeonato de España, pero como vosotros decís, el nivel en Cataluña es muy elevado y es muy difícil. La vez que nos quedamos más cerca fue con el Reus-Ploms. Ese año habían hecho un equipazo, teníamos jugadores muy buenos y la verdad es que yo estaba muy ilusionado. Jugábamos en Preferente, pero en el grupo de abajo (en el de arriba estaban Barça, Penya…), por lo que para clasificarnos al primer grupo teníamos que quedar entre los 2 o 3 primeros en la primera ronda. Me acuerdo que empezamos muy bien, ganando a equipos importantes, pero a mitad de la fase tuvimos a gente lesionada (entre ellos yo) y esto nos afectó y al final no pudimos clasificarnos. Fue una pena porque ese equipo tenía mucho potencial, pero bueno, así es el deporte. Lo único que puedo decir es que fue una temporada increíble y muy bien competida.

ZdB – ¿Cómo es debutar en EBA siendo junior o jugar de forma continuada en la Copa Cataluña? ¿Te daban mucha “caña” los rivales por ser júnior?

PO – En pocas palabras, fue una experiencia única. Ser junior de primer año y debutar en EBA era algo que nunca me hubiera imaginado. La etapa en Vila-seca fue un punto de inflexión en mi evolución como jugador de baloncesto. Decidí tomarme el baloncesto en serio, y empecé a crear objetivos reales de intentar ser jugador profesional. Obviamente, poder jugar en EBA y después en Copa Cataluña fue un regalo increíble de los dos entrenadores al trabajo que hacía durante los entrenos; me dio muchísima confianza para seguir trabajando y seguir cumpliendo, poco a poco, objetivos en esta carrera de fondo. Como en todos los equipos ser el junior significa pagar por ello, y sí que me tocó hacer cositas como llevar las aguas al campo y dárselas a los compañeros. Eso sí, también aprendí mucho de los jugadores ya experimentados, me dieron muchos consejos.

ZdB – En tu época de formación siempre has tenido buenas palabras hacia Oriol Pozo, ¿cuánto de importante fue en tu formación?

PO – Hay muchas cosas que podría decir a Uri, pero es que a parte de ser el mejor entrenador que he tenido, es un gran amigo. A él le estaré agradecido toda la vida ya que es el único que apostó por mí cuando quise dejar el baloncesto. Él es el que cada año me empuja a seguir mejorando e intenta sacar lo mejor de mí. Podría explicar muchas historias y cosas que nos han pasado, pero para hacer un resumen, él es el que me hizo explotar como jugador en un verano, es el que me cambió el tiro, el que me inculcó una mentalidad trabajadora y el que me dijo de ir a la CBA; sin ella, no hubiera ido a USA. He tenido mucha suerte de haberle encontrado porque sin él no sería ni la mitad de jugador y persona que soy hoy. Solo puedo decirle que muchísimas gracias.

ZdB – Y de repente, tomas la decisión que, podemos decir, cambió tu vida: te vas a la prestigiosa CBA canaria. ¿Cómo surge la oportunidad? ¿Por qué te decides por ella y cómo fue la experiencia?

PO – Pues como he dicho antes, Oriol Pozo me comentó que había una academia de baloncesto en Canarias, que le habían ofrecido trabajar allí y me dijo que si yo estaría interesado en ir porque creía que sería un paso muy importante para mi carrera. Entonces se lo comenté a mis padres y después de informarme, hablar con Rob Orellana, pensarlo muy bien, y valorarlo, decidí hacer las maletas e irme a vivir un año a Gran Canaria. Fue fácil decidirme porque mi futuro en Cataluña era bastante incierto y tenía muchas ganas de experimentar algo nuevo, mejorar mucho mis cualidades baloncestísticas y también aprender inglés. La experiencia fue una de las más duras de mi vida, pero al mismo tiempo muy enriquecedora y positiva. Tocar fondo y pasarlo mal me ayudó a cambiar mi actitud, me ayudó a ser más fuerte mentalmente y escoger cuáles eran mis prioridades. Ese año en CBA fue el año perfecto que me ayudó a saber quién era yo realmente, qué estaba dispuesto a hacer y a dónde quería llegar. Son pequeñas cosas que te quedan dentro para toda la vida.

ZdB – Todos los jugadores hablan bien de la CBA, una experiencia dura donde el baloncesto es el 100% de la vida y donde compartes tu sueño con otros jóvenes como tú. ¿Rivalidad sana o amistad que supera la competencia?

PO – La competencia está siempre allí, pero si os soy sincero, al final se te olvida. La rivalidad que tuve yo siempre fue sana, pasas tantas horas entrenando, y siempre con los mismos compañeros, que al final son tu familia y tus amigos. Han pasado ya 5 años y mantengo el contacto con muchos de ellos, como por ejemplo gente de Australia, Holanda, Inglaterra, China, Israel

ZdB – Siempre se dice que en la CBA mejoras en aspectos de formación individual. ¿A través de qué métodos consiguen que el jugador dé ese rendimiento?

PO – La verdad es que sí, que está muy enfocada al trabajo individual. Los métodos que consiguen que el jugador dé un rendimiento elevado son la repetición y la carga de entrenamientos. En mi vida había entrenado tanto como en la CBA. Ese año me di cuenta de que se necesita entrenar mucho para poder llegar lo más lejos posible y, aunque a veces estaba cansado y no quería entrenar, la CBA me empujaba a continuar y a saber sufrir bajo cualquier circunstancia.

ZdB – ¿Os preparan también de forma mental para el cambio a USA y el consiguiente cambio de vida?

PO – Yo creo que ejercicios específicos para cambiar la mentalidad no hacen, pero la propia metodología de entrenar mucho, de muchas cargas, de estar constantemente en la pista, separa a la gente que de verdad tiene pasión y quiere llegar a conseguir algo en este deporte, del resto. Eso hace que individualmente aprendas a tener una mentalidad fuerte y positiva y aunque te digan cosas negativas, no te vengas abajo y sigas fuerte hacia adelante. Por otra parte, te ponen clases intensivas de inglés y te preparan también para hacer el SAT, que es como la selectividad americana; todo eso me ayudó mucho a mejorar mi inglés y me fue perfecto para adaptarme lo antes posible a mi universidad.

ZdB – Poco después, te llega la beca NCAA de Northwest Nazarene. ¿Tuviste más ofertas? ¿Era beca completa? ¿Cómo se pusieron en contacto contigo?

PO – Tuve dos ofertas al principio: la de Northwest Nazarene y otra de una universidad en la costa este. Tuve la suerte de que me ofrecieron muy temprano y eso me tranquilizó. Northwest Nazarene University me ofreció una beca completa para poder estudiar y jugar al baloncesto  y cuando me lo dijeron no pude desaprovechar la oportunidad, no dudé ni quise esperar y acepté. Ellos se pusieron en contacto con la Academia gracias a un video de highlights que me hicieron, entonces Rob me pasó el contacto y ya fue cuestión mía; me llamaron unas 3-4 veces por Skype, me enseñaron la universidad, me explicaron cómo era vivir allí, la gente y eso. Me gustó y acabé aceptando.

Olivier2

ZdB – ¿Cómo es tu primer viaje a Nampa (viajas solo, varios vuelos, nervios…)? A pesar de ser un pequeño centro privado y una ciudad no muy grande (sobre 80.000 habitantes), ¿qué primeras impresiones tienes?

PO – La verdad es que fue un viaje a ciegas. Cuando estaba en Tarragona me sentía con muchas ganas y muy contento, pero después en el avión pensé “madre mía, ¡dónde me he metido!”. Solo había hablado con mis entrenadores por Skype, no sabía que Idaho era un estado de Estados Unidos y ni sabía pronunciar Boise. Estaba muy nervioso, pero siempre he explicado que tras salir por las puertas del aeropuerto, mi entrenador me abrazó con muchas ganas y eso me dio una tranquilidad que desde ese instante supe que había ido al sitio ideal, y no me equivoqué. Boise y sus alrededores son muy bonitos, y hay muchas cosas que hacer. Las primeras impresiones fueron espectaculares porque una vez llegar al campus me llevaron directamente al pabellón, y eso me encantó.

ZdB – Al fin te gradúas esta primavera en Kinesiología (equivalente a INEF), y lo primero que debemos hacer es, tras tres temporadas siendo All-Academic (reconocimiento por destacar en cancha y en notas) es darte la enhorabuena por lograr tal distinción.

PO – Muchas gracias. Mis padres siempre me han dicho que el baloncesto es muy importante, pero que tampoco me puedo olvidar de los estudios y que tengo que estar allí dándolo todo igual que en la pista. Es una carrera que me gusta mucho y al final las cosas que te gustan no cuestan tanto; y bueno, también hay que decir que si no sacas ciertas notas, te pueden dejar sin jugar, así que mejor asegurar y hacerlo bien en los estudios.

ZdB – ¿Cómo llevabas el tema del inglés? ¿Crees que lo controlas y cuando llegas allí te das cuenta de que todavía te falta?

PO – Sí, yo pensaba que lo tenía todo controlado, que sabía bien la lengua, que había aprendido mucho en la academia, pero al llegar allí fue completamente diferente. Los entrenadores sí que me entendían más y me hablaban poco a poco, me lo repetían si hacía falta y eran más fáciles de entender; cuando empezaron las clases y también cuando hablaba con los amigos o compañeros de equipo me costaba mucho, me tuve que adaptar y hasta después de 3-4 semanas no empecé a entender todo perfecto. Al final, como todo, es cuestión de adaptarse.

ZdB – Cuéntanos un poco cómo sería un día de partido.

PO – Un día de partido en casa sería levantarme a las 8 para ir a clase a las 9. De 9 a 11 clase, después a las 11 shoot around de unos 45-50 minutos, para repasar el scouting del otro equipo y tener claras las ideas y los conceptos para poder hacer un buen partido. Después me voy a comer a la cafetería, para ir luego directo a clase (13-15h). Al terminar me voy a descansar un poco a casa hasta las 16:30, cuando tenemos cena de equipo. Luego tenemos un poco más de tiempo libre para hacer nuestras cosas (prepararnos, dormir un poco…); a las 17:30, concentración en el vestuario para posteriormente calentar y hacer tiro individualmente hasta las 18. A esa hora tenemos que estar todos juntos en el vestuario para poder hacer la última charla técnica y ya salir a calentar todos en equipo, hacer las presentaciones y a las 19 empezar el partido. Si hay deberes pues se hacen después del partido, sino se relaja uno y si todo ha ido bien, se disfruta de la victoria.

ZdB – ¿Dónde vives (campus, apartamento con otros jugadores…)?

PO – Junior/Senior year he vivido en unos apartamentos/casas fuera del campus con 3 compañeros; la verdad es que han sido los mejores años, es como tener más libertad, se está mejor. Pero también hay que decir que como Freshman y Sophomore he vivido en la residencia, y porque yo también he querido, ya que ayuda mucho más a la integración, a conocer gente y estar más cómodo. Yo recomendaría ir el primer año a una residencia y una vez adaptado, ya tienes amigos y te sientes cómodo, entonces en ese momento ya puedes ir fuera del campus.

ZdB – Llegas de Freshman. Primer año. Todo nuevo, a pesar de no ser un centro enorme… ¿Es cómo las pelis americanas en cuanto a campus, fiestas, estilo de vida, hábitos…?

PO – Todo es muy americano, quizás no es exactamente como las películas, pero sí que hay muchas similitudes. Por ejemplo, hay muchísimos sitios de comida rápida…es increíble, y como no te controles un poco, puedes ganar unos kilitos rápido. El campus no es muy grande, pero hay muchos campos con césped donde la gente se estira y pasa ratos al sol cuando hace buen tiempo; se está muy bien.

ZdB – Cuando llegas, ¿tienes un tutor o algún jugador/estudiante mayor pendiente de ti?

PO – Cada alumno tiene un tutor que te ayuda a escoger tus clases, te guía y te ayuda tomar las mejores decisiones para llegar al Senior year y poder graduarte. Es verdad que al ser jugador de baloncesto tienes más facilidades y, si quieres o lo necesitas, te ponen a tu disponibilidad un tutor o un ayudante que te ayuda a estudiar y te hace clases de repaso. En mi caso, me ha hecho falta en este último año para poder estudiar para pasar un examen de mates (una clase que no me gusta y tampoco se me da muy bien). Los profesores también saben que juegas a baloncesto y te ayudan mucho; es decir, si saben que esa semana estás fuera porque tienes partidos, entonces te dejan entregar los trabajos unos días más tarde o lo que haga falta. Está muy bien porque lo puedes combinar todo perfectamente para no ir muy estresado.

Olivier3

ZdB – Además de estudiar y jugar, ¿has tenido algún trabajo complementario para tus gastos?

PO – No, si os soy sincero no he tenido mucho tiempo para tener un trabajo a parte, estaba ya muy ocupado entre entrenar, jugar y estudiar.

ZdB – Nampa se sitúa en Idaho, territorio de montañas rocosas que tiene increíbles puntos de interés naturales. ¿Algún lago, catarata, montaña o parque que recomendar? ¿Te dio tiempo a disfrutar del senderismo, la pesca o, incluso, el esquí?

PO – Es muy bonito y es un estado con muchos deportes de montaña. Andar por la montaña es una de las principales aficiones de la gente de Idaho y hay muchas excursiones que hacer. Por ejemplo, ir a Table Rock; es una excursión cortita, pero que te lleva a ver toda la ciudad de Boise desde arriba, es muy bonito. También puedes ir a ver una cascada muy chula que se llama Jump Creek, o hacer senderismo por Celebration Park. Todas estas excursiones las he podido disfrutar con mi familia y amigos, muy bonitas de hacer. Idaho también tiene pistas de esquí y muchos ríos para pescar. La estación de esquí más cercana se llama Bogus Basin y, aunque es pequeñita, es perfecta para la práctica de este deporte. He tenido la posibilidad de ir a pescar una cuantas veces; un día fuimos con dos del equipo de béisbol a pescar siluros y pescamos uno de una buena medida, me lo pase genial.

ZdB – ¿Cómo lleva un tarraconense el duro  invierno de Nampa?

PO – Al principio es duro, pero al final, como he dicho antes, es cuestión de adaptarse. Eso sí, este año ha sido el invierno más frío en 40 años y se ha colapsado todo. Mucha mucha nieve y frío, pero es verdad que tampoco se nota mucho, ya que voy de casa a clase, de clase a entreno y de entreno a casa.

ZdB – Sabemos, por Aitor Zubizarreta, que en esta zona hay muchos españoles (o descendientes de españoles, en concreto del País Vasco), ¿lo notas?

PO – Al principio, cuando llegué, no tenía ni idea de que podía llegar a conocer tantos españoles como lo he acabado haciendo al largo de estos 4 años. He podido compartir muchos momentos con Aitor Zubizarreta, hasta nos hemos enfrentado en 4 ocasiones y sí que es verdad que en Boise hay un barrio vasco y mucha gente me ha comentado que son descendientes de españoles. Después también están mis dos compañeros Carlos García y Gonzalo Santana (aunque este se tuvo que ir el año pasado); también he conocido a Marta Hermida y Yaiza Rodríguez, jugadoras de Boise State University que estaban cerquita de mi Universidad. También hay que decir que en el estado de Idaho hay mucha población mexicana o de Sudamérica, así que puedes escuchar el castellano en muchos rincones.

ZdB – La temporada deportiva en el baloncesto universitario suele ser más corta que la de los estudios, ¿cómo se entrena un jugador NCAA todo este tiempo en el que no está compitiendo? Cuando vuelves a España de vacaciones, ¿tienes planes específicos?

PO – Yo a través de mi entrenador de la Universidad y también de Oriol Pozo aprovecho y les pido diferentes planes de entrenamiento para poder seguir una rutina durante ese periodo que no hay entrenamientos. Una vez la temporada está acabada con el equipo, seguimos haciendo entrenamientos de post temporada, pero son más individualizados y con horas reguladas acorde con las reglas de la NCAA. Normalmente, durante este periodo que estoy estudiando, aprovecho para hacer un entrenamiento de pesas junto con un entrenamiento de baloncesto al día. Una vez en Tarragona, me tomo unos días más de relax, pero no me gusta estar sin hacer nada. Con Uri siempre hacemos unas rutinas y también aprovechamos para hacer una escapada a la montaña y entrenar temas más específicos.

ZdB – En el aspecto deportivo, creemos que no te puedes quejar, ya que en tus primeros tres años siempre has tenido un buen promedio de juego (en torno a los 15 minutos), ¿verdad?

PO – Sí, he tenido mucha suerte de poder haber jugado y disfrutado de minutos ya desde mi primer año; los entrenadores que he tenido me han dado bastante confianza. Por supuesto, me hubiera encantado poder jugar en División 1, pero quizás no hubiera jugado nada, por lo tanto estoy muy contento de haber escogido una universidad de División 2. He tenido altibajos de minutos durante estos 4 años, pero me han ayudado a mejorar y a ser más fuerte.

ZdB – Sin embargo, en este último año tocó ser uno de los capos del equipo, y has respondido a la perfección. ¿Contento por ello?

PO – Estoy muy contento por el año, aunque sí que podríamos haber ido a los playoffs y hacerlo un poquito mejor. Personalmente, estoy muy satisfecho porque por fin me he sentido más libre y he podido enseñar un poquito más mi juego. He jugado muchos minutos y he sido titular casi todos los partidos, y quieras o no, la confianza sube mucho. Al ser capitán sabes en todo momento qué hacer y cómo llevar al equipo, y esto me ha ayudado mucho a crecer como base.

ZdB – ¿Cómo te defines como base?

PO – Yo me defino como un base explosivo y eléctrico, que puede tirar y acabar al aro. Me gusta correr y jugar a campo abierto para conseguir contraataques y ver a mis compañeros abiertos. Prefiero dar una asistencia antes que buscar mi tiro, pero siempre estoy preparado para mirar al aro. En defensa soy intenso y me gusta estar cerca de mi atacante metiendo manos para ponerle nervioso. Pero lo que más me define como base son las ganas que le pongo para que el equipo esté concentrado, para que todos estemos unidos, me gusta hablar, comunicar, animar y tomar el mando en situaciones complicadas.

ZdB – Buenos porcentajes de tiro, bien en asistencias… pero un 60% en tiros libres para un ‘uno’ se antoja un punto a mejorar. ¿Tema mental?

PO – Siempre he estado luchando contra los tiros libres, parece que no nos llevamos muy bien. Como bien decís, puede ser tema mental, pero también es cuestión de practicar y entrenar. No he tirado demasiados tiros libres este año y sí que es verdad que es algo que tengo apuntado en la agenda; tengo que ser más agresivo para poder ir muchas más veces a línea de tiro libre y así sentirme más cómodo, y obviamente meter mucho más. Sé que mejorará.

ZdB – ¿Ya adaptado, tras cuatro años, al juego más físico, más veloz y menos táctico?

PO – Sí, fue difícil al principio porque el juego era muy rápido. Me acuerdo que el primer partido salí y al minuto no podía más, estuve a punto de pedir el cambio, pero bueno, fue cuestión de adaptación y de ponerse más fuerte. Siempre he dicho que lo que no me ha gustado es el poco nivel táctico y las pocas jugadas que hacemos, pero siempre he intentado dar ideas y combinar el juego europeo con el americano.

ZdB – Tu coach es Scott Flemming, que cuenta con experiencia en NBDL, India y NCAA. ¿Qué tal la relación con él? ¿Qué te ha pedido en este último año?

PO – Ha sido buena. Me nombró capitán del equipo junto con mi compañero Bouna, ya que éramos los más experimentados dentro del vestuario. Tiene un amplio currículum a su espalda y ha sido seleccionador nacional de India muchos años. Podías hablar mucho con él y siempre estaba abierto a preguntarle cualquier duda. Esto me gustaba mucho, ya que dentro del campo era muy fácil hablar con él, plantear ideas propias y comentarle qué punto de vista yo tenía personalmente desde dentro de la pista; esto también le facilitaba mucho el trabajo. Creo que merecíamos mejores resultados estos dos últimos años, pero le deseo toda la suerte del mundo para la temporada que viene y que haga buenos fichajes para poder hacer a NNU importante dentro de la liga.

ZdB – 13 integrantes en plantilla y… ¡menuda ONU! Dos serbios, dos españoles, un nigeriano, otro de Nueva Zelanda y un noruego. Más del 50% de la plantilla no es americana, ¿ayuda a la integración que haya tanto jugador de fuera para hacer más piña entre vosotros?

PO – Sí, ayuda mucho. Al ser gente de diferentes países hace que tengamos más unión entre nosotros y, por ejemplo, yo este año vivía con Carlos (Sevilla), Bouna (Noruega) y Marko (Serbia). Nos juntamos más y tenemos cosas más en común que con los americanos. Dentro de la pista ayuda mucho también porque nos gusta instaurar un juego más europeo, con más P&R, con jugadas más paradas, sin correr tanto. A mí me gustaba mucho jugar con ellos porque me entendía mucho mejor.

ZdB – ¿Cómo ves a Carlos García? Una promesa española al que las lesiones le truncaron y que no acaba de encontrar sus minutos hasta que en esta temporada parece resurgir.

PO – Carlos ha tenido mucha mala suerte durante los años, pero tiene muchísimo talento y es un jugador muy bueno. Un pívot que intimida, que coge rebotes, que es muy bueno jugando P&R, que puede jugar tanto por dentro como por fuera y tirar de tres. A mí me encanta jugar con él y fuera de la pista es muy buena persona. Me sabe mal que no haya podido disfrutar más a su lado de los partidos y poder compartir pista más a menudo, pero estoy seguro que el año que viene va a ser el suyo, se está cuidando mucho, tiene más conciencia de su cuerpo y eso le ayuda a saber cómo jugar. Por lo menos este año ha podido ser más regular y, a pesar de algún que otro dolor, su rendimiento ha sido muy bueno. Le deseo lo mejor y estoy seguro que demostrará y explotará el jugadorazo que lleva dentro, es un crack.

ZdB – El que nos parece tremendo es Bouna N’diaye (Sénior), ¿qué nos puedes contar de él y de su juego?

PO – Bueno, podría decir mucho de Bouna porque él con el único jugador con el que he compartido 4 años. Es un jugador excepcional, con un físico increíble y el líder de nuestro equipo. Un escolta/alero muy versátil que puede hacer de todo: anotar, rebotear, asistir y defender. Un tío muy completo. Es muy fácil dejar el balón arriba y que él la coja para reventarla al aro. Es inteligente y se sabe mover en los espacios, para mí, como base, es muy fácil buscarlo abierto para darle el balón. Fuera de la pista, aunque parezca serio y frío, es un tipo muy alegre y amigo de sus amigos. He pasado muy buenos momentos a su lado y nuestra amistad será para siempre.

ZdB – Este año acabas y te gradúas, ¿cuáles son tus planes? ¿Tienes ya agente? ¿Está tu futuro en el extranjero?

PO – Sí, después de 4 años, finalmente me he graduado. Ahora me gustaría perseguir mi sueño de ser jugador profesional. El camino está abierto y puedo decir que ya tengo agente, cosa que ya es un buen inicio. Manel Bosch (Global Sports Basketball Management) es el agente que me representará. De momento intentaré buscar equipo en España, ya que creo que es donde hay más posibilidades, aunque la puerta de jugar en el extranjero no está cerrada. Ahora mismo estoy abierto a todo y preparado para afrontar cualquier desafío.

ZdB – Hemos leído que irte a USA fue la mejor experiencia de tu vida. ¿Es todo tan bonito como lo pintan o hay momentos no tan bonitos?

PO – Sin duda ha sido la mejor experiencia de mi vida y la mejor decisión que he tomado hasta el momento, pero, como todo, hay momentos muy buenos, pero también momentos muy duros. Sí que es todo muy bonito, está muy bien organizado, te tratan como si fueras un profesional, pero también echas de menos a la familia y amigos, hay que estudiar duro y a veces el baloncesto no es solo rositas, también tienes que ganarte tu sitio y tienes que trabajar duro para jugar, y eso implica sacrificio y muchas horas.

Olivier1

ZdB – Un chico de Tarragona que consigue llegar a la NCAA sin destacar en Campeonatos de España, un ejemplo para muchos chicos que sueñan con el baloncesto. ¿Algún consejo para esos soñadores?

PO – Mi consejo es que no dejen de soñar, que no dejen de visualizar su objetivo porque si le pones ganas, esfuerzo, trabajo e ilusión, al final todo acaba llegando. Habrá muchos baches en el camino, pero siempre hay que seguir positivo, luchar y seguir adelante. Como bien decís, he llegado a donde he llegado sin jugar ningún Campeonato de España y sin estar en un equipo conocido, pero con las ganas y con querer perseguir un sueño, he jugado 4 años en la NCAA. La clave es no rendirse, porque si quieres algo, lo tienes que ir a buscar con todas tus fuerzas.


Un placer poder charlar con Pol Olivier, al que agradecemos su predisposición a la hora de responder a todas las cuestiones que le hemos planteado. Le deseamos mucha suerte en su futuro y, por qué no, quizás le veamos pronto por España.


Imágenes proporcionadas por el propio Pol Olivier

Anuncios