Cuando se consiguió regularizar el tema de ascensos y descensos, siempre se vendió implícito que aumentaría el nivel de la competición. Está claro, como ocurre en muchos deportes, que los equipos que bajan suelen ser los más fuertes, a pesar de las situaciones intrínsecas que arrastren. El fichaje del rookie Ben Lammers (EEUU / 1995 / 208 cm) supone la mejor muestra de este talento que hace pocos años costaría ver en “nuestras” ligas. Estamos hablando de un pívot con pedigrí NCAA, y al que solo su pasaporte estadounidense le ha prohibido alcanzar cotas más altas a pesar de la calidad que atesora. Junto a Kevin Larsen, MVP de la liga danesa, formará pareja de ‘cincos’ en RETAbet Bilbao Basket.

Formado en Alamo Heights (High School), sería reclutado luego por Georgia Tech, donde fue dando los pasos correspondientes poco a poco. Tras una primera temporada Freshman (14/15) casi sin minutos y una segunda Sophomore (15/16) con rol de segunda unidad, su explosión llegó en su año Júnior (16/17: 35 mi, 14.2 pt, 9.2 re, 2.1 as y 3.4 ta), lo que le llevó a lograr el título de mejor defensor de su conferencia (ACC) y al segundo mejor equipo de la misma.

Su progresión parecía no tener fin, y era considerado un prospect NBA, de hecho en la Guía NCAA de Athlon Sports lo situaban en el puesto 47 (de un TOP100). Su curso Sénior (17/18) no fue para nada malo, y aunque no explotó como se pensaba y su rendimiento fue más bien irregular, sus medias fueron parecidas a las del ejercicio anterior (36 mi, 11.8 pt, 8.1 re, 1.7 as, 2.4 ta). Un pero durante estos años es que a nivel grupal GT nunca consiguió buenos resultados en una conferencia tan potente como la ACC, por lo que nunca llegó a jugar el March Madness.

Considerado uno de los mejores pívots que acababan ciclo universitario, jugó el prestigioso PIT (20 mi, 7.3 pt, 3.3 re) y el Reese College All-Star. Tras no ser drafteado (tampoco estaba en los mocks), buscando las típicas salidas de Séniors se fue a jugar con los Hornets la NBA Summer League, pero al igual que Alec Wintering (ex Araberri) fue cortado en el camp y no llegó a jugar. Precisamente, al igual que el ex playmaker vitoriano, se apuntó al G-League Player Invitational, una especie de reunión de jugadores interesantes para conseguir un buen contrato para esta temporada, pero a pesar de que se confirmó que sus medidas antropométricas eran reales, no hizo unos buenos partidos en las muestras de exhibición (3 puntos y 3 rebotes de media), lo que le ha abierto las puertas de Europa de par en par.

Lammers, 44 dorado – 22 puntos y 7 rebotes vs Virginia

Sus premios en la NCAA pueden llevar a pensar en un pívot de rol defensivo, pero ojo porque es algo más que eso. Tal vez para ser un prospect NBA le falten más centímetros, explosividad y tren superior, pero para Oro es un ‘cinco’ de lujo. En ataque, es buen finalizador, con buena movilidad sin balón para su talla, anota de media distancia, sabe jugar de espaldas al aro, carga muy bien el rebote ofensivo, consigue un 74% desde la línea del tiro libre y tiene IQ para doblar el balón en los 2×1. En defensa, intimida mucho, debido a su buena movilidad e instinto (seguro que pone tapones que se guardarán en las retinas para el recuerdo); también puede cubrir en las ayudas a sus compañeros, porque es un jugador que se desplaza bien para su tamaño, y rebotea por su altura, siendo un jugador que su etapa universitaria no se metía en problemas de personales porque leía bien las jugadas.

Lammers, 44 blanco – 4 puntos y 3 rebotes en 29 minutos vs Virginia Tech

Ofensivamente puede progresar aún más, debe “no desaparecer” como a veces le pasaba en GT, mejorar su selección de tiros, progresar en su lanzamiento desde la media-larga distancia y seguir trabajando sus movimientos en el poste. De hecho, solo intentaba cerca de aro el 38% de sus tiros (yéndose hasta un 70% de acierto en estos lanzamientos), siendo el 59% de sus tiros intentados desde la media distancia y disminuyendo su porcentaje de acierto hasta el 32% en este rango (vía Hoop-Math). En el aspecto defensivo, su debe es no perder la concentración en el rebote, que deben ser suyos.

En conclusión, llega un jugador que va a dar empaque a la liga, y que seguro que en Bilbao esperan que sea una de las estrellas de la competición y que les lleve a lo más alto de la clasificación. El impacto de Lammers en la categoría debería ser alto, a pesar de que es rookie, de que tendrá que pasar por su período de adaptación y de que debe buscar la regularidad como un elemento clave. Contar con Larsen para complementar el ‘cinco’ también será de ayuda. RETAbet Bibao Basket debe saber buscarle y aprovechar sus virtudes, siendo un jugador en progresión en ataque y que puede evolucionar, porque tiene condiciones para ello. En defensa, debería ser un muro y un habitual en el apartado estadístico de tapones. Sin duda, supondrá un reto para ‘cincos’ altos contrastados en la liga como los Arteaga, Guerra, Olmos, Stainbrook y compañía, y que, a priori, está un escalón por encima de otros debutantes como Gustys, Okoroh, Hartwich o Uchendu, por citar algunos ejemplos. La LEB Oro coge forma, y su nombre vuelve a sonar con fuerza.

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