Continúa reforzándose el Leyma Coruña, optando este curso por apuestas jóvenes y jugadores con margen de progresión. A la continuidad en la dirección del juego de Zach Monaghan y Pablo Ferreiro (que será el segundo base tras estar vinculado en EBA y confirmarse las salidas de Sanz y Torres), se ha unido la llegada de diferentes refuerzos para el perímetro: el ‘dos’ anotador Ty Sabin (puntos por doquier), la promesa suiza Axel Louissaint, el veterano Sergi Pino y el jugador local Carlos Martínez (regresa el “hijo pródigo”). Junto a ellos, Larry Abia, que sigue un año más y se encuentra en fase de recuperación tras una intervención de rodilla. En la pintura, todo son caras nuevas: el ala-pívot Mirza Bulić, que conoce la LEB, y la joven pareja latinoamericana de ‘cincos’ fuertes formada por el dominicano Jhonatan Araujo, que llega de Araberri, y el brasileño Michael Uchendu, que viene cedido desde Obradoiro tras firmar un contrato multianual.

En la mañana de ayer, el conjunto de Gustavo Aranzana anunciaba que cerraba el perímetro con Braxton Ogbueze (1993 / EEUU – Nigeria  / 185 cm). Procedente de una familia de deportistas, su padre jugaba al fútbol americano, pero Ogbueze eligió el baloncesto, con la influencia del streetball, que le encantaba. Se formó en Vance High School, de donde se fue a United Faith Christian Academy (Charlotte). Sus buenas prestaciones y números hicieron que la mayoría de prestigiosas universidades DI de conferencias potentes lo quisieran reclutar. Así, llegaba a los Gators de Florida, pero no cuajó como él esperaba (12/13: 23 pa, 4 mi), por lo que decidió salir y volver a casa, a los Charlotte 49ers, cumpliendo con el parón competitivo que ello conllevaba (año Redshirt). Ya en casa, desde su año Sophomore (14/15) fue un jugador con rol de titular y más de 30 minutos por partido. Como pasa a veces, su año Júnior fue tremendo (14.0 pt, 2.6 as), bajando un poco sus prestaciones en su último año (16/17: 31 mi, 10.1 pt, 2.2 re, 1.1 as). Luego intentó entrar en las ligas americanas, pero se encontró sin equipo (para nosotros, uno de los 75 NCAA-DI sin equipo más destacados), y acabó el curso sin jugar, pese a seguir entrenándose. Finalmente, la nota positiva fue su inclusión en la selección nigeriana en la tercera ventana FIBA, con lo que pudo disputar tres partidos, (17 mi, 6.3 pt, 4.0 re, 1.7 as), coincidiendo allí con Caleb Agada, jugador de Club Melilla Baloncesto.

La nota de prensa del Leyma Coruña es bastante completa, algo que nos gusta resaltar por el trabajo que ello conlleva, y cuenta lo siguiente de Ogbueze: “Se trata de un anotador nato de 1,85, con capacidad para generarse sus propios tiros gracias a su explosividad en el uno por uno. Muy seguro con el balón, y dotado de una gran visión de juego, puede tanto dirigir como ser muy incisivo al aro. Cuenta, además, con buenas cualidades tras situaciones de bloqueo directo o transiciones rápidas. Es, además, un excelente tirador desde más allá de la línea de 6,75m, con un 41% de acierto (225/545) en su carrera en la NCAA1”.

Preguntamos al analista Roi Rodríguez (@Roistradamus), que tiene bien controlado a Ogbueze, para saber más de él: “Ogbueze es, sobre todo, un anotador, un jugador eléctrico, ‘rompetobillos’ gracias a sus ‘crossover’ y su buen ‘dribbling’, destacando como mayor virtud su capacidad para tirar de tres de cualquier forma. Otra virtud destacada es que es un jugador muy bueno tras bote, siendo capaz de generar sus tiros. En defensa, por peso y altura, puede sufrir, aunque es un jugador inteligente, y que sabe tapar sus carencias con buen posicionamiento. Respecto a su rol, puede ser un jugador que aporte puntos desde el banquillo al no tener esa presión y etiqueta de titular. Sin duda, puede hacer el ‘uno’ suplente, con Monaghan de titular, pero su puntería desde el triple ‘off the ball’ le da la posibilidad de jugar de ‘dos’ sin problemas. Para mí es un jugador verídico de Oro y que, sin presión desde el banquillo, tiene papeletas para sorprender. Su año en blanco hace que entre en rol menor, pero ha demostrado con la selección de Nigeria este verano todo lo que puede dar, y además, que está en forma”.

Vista la conformación del backcourt herculino, Ogbueze parece un buen complemento y un jugador por el que podían haber apostado diversos equipos LEB. Coruña es quien lo ha fichado, y se lleva un jugador eléctrico, de buen dribbling, capaz de anotar de fuera y con puntos para crearse sus tiros. Habrá que ver si ese año inactivo no le pasa factura, y otro aspecto donde pueden entrar en dudas es el defensivo, y además son acompañantes tampoco son excelsos defensores (ni Sabin, ni Monaghan, ni un físicamente mejorado Ferreiro), aunque tal vez Louissaint pueda echar una mano en este sentido; sin duda, llama la atención la apuesta de jugadores físicos y de asegurar el rebote en las otras tres posiciones, en contrapartida con la velocidad y puntos del backcourt. Otra duda que tenemos es si Ogbueze de ‘uno’ rendirá de forma completa, está claro que es un jugador que puede subir el balón, rápido y capaz de generar sus tiros, pero la incógnita de si será capaz de llevar el ritmo adecuado de juego y tomar las decisiones necesarias está ahí. Además, como comentábamos, cuando juegue de ‘dos’, desde un punto de vista defensivo, con los bases de la escuadra coruñesa el equipo puede resentirse ante determinados perfiles rivales. En definitiva, llega una nueva cara nueva a la competición, un internacional por Nigeria (ojo a las ventanas FIBA) con mucho que ganar y poco que perder.

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