Podemos hablar de Darel Poirier (1997 / 208 cm) como uno de los jugadores estrella de la competición. Todavía sin Dos Anjos, ya hemos visto en pretemporada que el francés puede ser muy decisivo en esta liga y que tal vez lo podemos poner en el nivel de grandes nombres más que en el de buenos jugadores que llegan a la competición (como podían ser los Barton, Omoerah o Gorgemans, por citar algunos). El interior galo era un viejo anhelo del Movistar Estudiantes y el descenso ha hecho que se crucen sus caminos.

Formado en el prestigioso INSEP francés, donde se forman los mejores talentos franceses mientras juegan en NM1 en Centre Federal, y habitual en las categorías de formación de Francia, el verano de 2015 firmó por Cholet, pero con más presencia en el equipo filial (liga de Espoirs) que en la ProA. Lo hizo bien en el Europeo U20 de 2017 y llegó a la ProB en la temporada 2017/2018, vía cesión a Charleville (4.6 pt, 2.8 re). Parecía que la 18/19 repetiría cesión en la misma categoría, pero con los ojeadores de la NBA rondando llegó a las puertas de la G-League tras jugar el Eurocamp en primavera. Fue elegido en el draft de la liga de desarrollo de la NBA y jugó para Capital City Go-Go (40 pa, 20 mi, 9.1 pt, 4.1 re, 1.0 ta), donde cuajó un buen curso progresando con su juego por encima del aro. Terminada la temporada se rumoreó que podía finalizar el curso en Estudiantes, pero tomó rumbo a Italia, aunque una llamada para participar en el G-League Elite Camp y los workouts pre-draft le hicieron volver a EEUU. No fue elegido en el Draft de la NBA, pero sí jugó con los Spurs la liga de verano. La 19/20 retornaría a la G-League (Windy City Bulls) cuando parecía que iba a volver a Cholet, pero una lesión y la aparición del coronavirus le llevaron a disputar tan solo 5 partidos (18 mi, 8.6 pt, 6.4 re).

Durante la fase final de su recuperación tuvo varias ofertas. No llegó a firmar por JL Bourg la pasada campaña, algo que también ocurría en octubre con Évreux (ProB), cuando no pasaba el examen médico. Finalmente recalaba en enero en Grecia (Mesolongi: 7 pa, 22 mi, 10.1 pt, 6.3 re), demostrando que después de un año y medio sin jugar estaba a buen nivel. Tras su experiencia helena regresaba a su país para firmar por el Le Mans de la máxima categoría (15 pa, 19 mi, 7.6 pt, 2.8 re), donde tras una semana a prueba firmó hasta final de temporada para sustituir al lesionado Alain Koffi.

Se trata de un interior físico con envergadura, la cual hace que sus 208 centímetros parezcan más. Con buenos muelles, es capaz de jugar por encima de aro y a la vez atacarlo con su buen manejo de balón. Tras un año y medio parado, y siendo a veces complejo trasladar el rendimiento en la G-League por estilo de juego a la LEB Oro, me he empapado de su actuaciones en Grecia y Francia: más cómodo en su país natal, por ser un baloncesto más atractivo y organizado, en Grecia sumó buenos números porque supo adaptarse al juego más tosco y duro de la liga.

Poirier es un interior de enormes condiciones. Está claro que puede ser ‘cinco’ en Oro y más cuando su compañero en el puesto es Felipe dos Anjos, una verdadera torre con juego alrededor del aro. En ligas top tal vez le deberíamos ver como un ‘cuatro’, pero incluso en esta categoría podríamos verle en ese puesto en determinadas situaciones (si Jota lo considera conveniente). Nos va a dejar buenos mates en la retina. Un jugador que sabe aprovechar los cortes, correr por el carril central y también ser un basurero por encima del aro. Con Faggiano de base, Poirier puede forrarse en el P&R, porque le abrirá espacios y es un jugador que tiene mecanizado el bloqueo y continuación para alley oops. Ha ido trabajando y se puede quedar en el pop sin problemas; es más, en Francia le he visto muy cómodo desde el triple y metiendo con cierta consistencia. Sorprende también ver un “dosocho” como él con esa capacidad de atacar el aro y manejar el balón. En LEB Oro creará muchos problemas a sus rivales por esa capacidad de atacar fuera a dentro y porque es un jugador al que el pívot rival no le puede esperar debajo del aro, pues tiene rango de tiro. Su juego de espaldas al aro tal vez sea mejorable, aunque puede salir hacia ambos lados; busca este recurso ante rivales inferiores físicamente para terminar en gancho por velocidad, pero le falta un mayor juego de pies y en determinadas situaciones definir con más fuerza.

Atrás, es un jugador móvil que puede llegar a las ayudas y no renuncia a la pelea, aunque a pívots pesados le cuesta sujetarlos en ocasiones. Tiene buen timing para taponar y, aunque no es un carpanta de los rebotes, protege bien su espacio (sus brazos largos ayudan en este sentido, pudiendo dar un plus más en la defensa sin balón). Si buscáramos su punto débil tal vez sea la concentración en el juego, no porque desconecte, sino por su toma de decisiones, a veces forzando tiros o jugadas que no son las correctas, a pesar de que alguna por calidad puede llegar a resolverlas. Esa es una de las causas de su promedio de pérdidas. En su último tramo de la 20/21 demostró que las lesiones están olvidadas, algo que su pretemporada ha confirmado.

En resumen, Darel Poirier es una excelente adquisición y quién sabe si a corto-medio plazo nos acordaremos de su paso por Oro como ha pasado con otros jugadores. Con una trayectoria un poco diferente a la de jugador joven habitual, y parece que con los “sueños USA” aparcados en este momento, Poirier debe buscar la estabilidad y la confianza para crecer en su juego. Con muy buenas condiciones para este deporte, hará mucho daño, y más con bases como Faggiano y Arroyo que facilitan su juego. Interesante será ver su combinación con ala-pívots móviles como Nacho Martín. Si Jota Cuspinera consigue tenerle centrado y optimizar su juego nos dejará jugadas espectaculares. Para él, la LEB Oro puede ser una buena piedra de toque, con rivales grandes como Diagne o Fall y pívots bailarines como Ward o Arteaga, retos que seguro que le harán crecer como jugador. A mí me ha encantado su juego y, por lo tanto, su llegada a Oro.