Siguen los cambios en un Tizona Universidad de Burgos que, desde la llegada al banquillo de Lluís Riera, ha remodelado el juego interior al 75%, llegando el joven Khadim Sow, el ilusionante refuerzo de Mike Hall y la reciente incorporación de Ryan Nicholas, incorporaciones que supusieron las salidas de Moha Diop (Plata) y de Tyler Rawson. La vacante de una plaza extracomunitaria fue valorada por la dirección deportiva para traer un nuevo refuerzo, siendo el elegido el estadounidense Brian Starr (1996, 191 cm).

Formado en un JUCO, donde destacó durante dos años (2014-16), en su año júnior fue reclutado por Towson, siendo titular desde el primer momento (17/18, Sr: 8.2 pt, 2.6 as). Su primera experiencia profesional fue en Bielorrusia (Borisfen), donde fue una de las estrellas del equipo y debutó a lo grande (18.9 pt, 4.8 re, 5.4 as, 3.3 ro), siendo nombrado MVP y mejor jugador defensivo de la liga. Su buen año le llevó a renovar con el cuadro bielorruso, repitiendo casi registros (16.3 pt, 6.8 as) y jugando la fase de clasificación de competición europea. Como suele pasar cuando un jugador destaca numéricamente, pronto es un caramelo para determinadas ligas, haciéndose sus servicios para esta 20/21 el Gemlik de la segunda división turca. Allí ha jugado este curso 14 partidos con promedios de 17.1 puntos, 4.6 asistencias y 1.7 robos en 33 minutos en pista.

Siendo sinceros, la llegada de Starr a Oro nos ha sorprendido y no estaba dentro de nuestras quinielas. Su estancia en Bielorrusia no fue en el equipo top, pero sí en uno de los de arriba; además, le pudimos ver en la Eurasian League la pasada temporada. Su llegada a Turquía fue un paso lógico, porque en la segunda división turca (como en Israel) apuestan por jugadores con buenos números sin mirar muy a fondo sus características. No nos engañemos: en la NCAA no brilló, el nivel de Bielorrusia no es alto y los americanos son la primera opción. En Turquía hay más nivel de baloncesto, es más organizado y el nivel de juego es más elevado, habiendo buenos americanos, pero creemos que no llega al nivel de Oro.

Contextualizando los números de Starr podemos hablar de un jugador que le puede venir bien al conjunto burgalés en una situación complicada para la segunda fase. Con dos buenos directores de juego y dos metralletas exteriores como Reaves y Galarreta, a Tizona le faltaba un jugador que generase sus puntos o crease sus opciones a través del 1×1. Starr es un combo guard con muy buen manejo de balón y cuya principal fortaleza es su capacidad de dribbling (buen 1×1). Con capacidad para jugar el P&R, se encuentra muy a gusto llegando al aro para anotar y es capaz de dividir y doblar. Puede anotar de fuera tanto con o sin balón, pero no es su punto fuerte. Es extraño ver, con sus recursos, lo poco que usa la media distancia. Jugador listo, de ahí su buen promedio para coger rebotes al posicionarse, habrá que ver si en Oro puede sostener ese promedio de pases. En defensa nos genera dudas; aunque sabe anticiparse y tiene manos rápidas, viene de unas competiciones en las que no se le exigía el nivel de compromiso que se le va a pedir en Oro (y más en un equipo como el azulón que tiene que crecer desde atrás).

Brian Starr ha sido un fichaje que ha sorprendido y que llega a un equipo muy necesitado. Puede ayudar a generar y ofrecer puntos, pero se va a necesitar más de él y habrá que comprobar si podrá trasladar su juego a la LEB Oro y a un equipo con urgencias. Por delante, toda la segunda fase para comprobarlo.


Lotanna Nwogbo, fuerza bruta para Leyma Coruña

Está siendo una temporada de lesiones para Leyma Coruña, el único “pero” a un equipo que aspira a todo y que cuando ha engrasado la maquinaria ha empezado a triturar los rivales. El puesto más afectado ha sido el de ‘cinco’. Perris Blackwell, por motivos familiares, apenas estuvo, llegando un valor seguro como es Gary McGhee. Por si fuera poco llegó la lesión de Mouha Barro, que vino a cubrir el temporero Justin Raffington (ahora en Palma con pocos minutos). Con la ayuda de Gediminas Žylė, tras un tiempo inactivo recuperándose de una lesión, llegó la noticia de que Abdou Thiam, con problemas físicos durante todo el curso, causaría baja por un largo período. Sobre la bocina, el Leyma buscó más “madera” y el fichaje fue el estadounidense con pasaporte nigeriano Lotanna Nwogbo (1993, 203 cm).

Lotanna es un viejo conocido de la web, pues cuando se graduaba en 2016 (Lognwood, NCAA-DI: 15.9 pt, 8.2 re) era uno de nuestros candidatos para recalar en Ligas FEB, y más con el antecedente de que su hermano, Zimmy, había jugado en LEB. Sin embargo, acabó debutando en Argentina en la máxima división (Gimnasia Indalo: 11.1 pt, 5.3 re), acabando esa 16/17 en la segunda división del país (TNA) con Alianza Viedma (13.8 pt, 7.7 re). Como curiosidad, coincidió esa campaña con su hermano en territorio argentino.

La 17/18 saltaba a Japón, lugar donde suele haber buenos contratos, para estar en dos equipos, pero los modestos números cosechados provocaron que acabara la temporada en Chile (Valdivia: 8 pa, 9.6 pt, 5.6 re). La 18/19 fue la primera campaña como profesional que permaneció en el mismo sitio, fichando por Atenas de Patagones a finales de Agosto para disputar todo el curso en la segunda argentina (15.8 pt, 8.0 re, 1.5 ta). Sus buenos números hicieron que en la segunda división de Turquía apostasen por él, jugando en el Mamak para ser pieza vital desde el ‘cinco’ (17 pa, 16.9 pt, 7.6 re, 1.9 as).

Se trata de un jugador al que nunca le hemos perdido la pista y que la pasada temporada ya le pusimos bajo lupa más a fondo. No nos engañemos porque, a pesar de sus 203 centímetros, es un pívot fuerte y pesado a la vieja usanza que en momentos determinados podría incluso ser un ‘cuatro’. Buen tren superior, sabe usar su cuerpo en la pintura, juega cómodo de espaldas al aro, puede correr la pista y sobre todo es un buen finalizador al que le encanta jugar por encima del aro. Va con potencia al rebote, cargándolo muy bien, siendo en defensa un jugador de contacto sin miedo a arrugarse. Móvil en cierto sentido para su peso, sí que sufre en el desplazamiento lateral o cuando sale de su radio de acción. Con el tiempo, ha sabido madurar su juego, sin ofuscarse como antaño cuando no le salían determinadas acciones, pero aún está en proceso. Con rango de tiro limitado y los centímetros que tiene habrá que ver qué armas saca para detener a jugadores más altos que él y con mismo peso.

Lo que está claro es que al fin llega a España, aunque, como decimos, habrá que comprobar cómo se adapta. Su perfil físico viene como anillo al dedo a un equipo que tiene este aspecto como santo y seña. Jugador válido, trabajador atrás y que sabe aprovechar sus opciones en ataque. Sin la necesidad de tener un rol primario, viene de un período inactivo a jugar una competición nueva, por lo que tendrá que pasar un período de adaptación. Quién sabe si viene para quedarse más tiempo en la competición…