Iba a empezar este artículo con “de nuevo ya está aquí”, una frase errónea porque, muy a nuestro pesar, el COVID y sus consecuencias nunca se han ido, y ni mucho menos apaciguó, simplemente cuando se ha vuelto a salir tras el confinamiento ha vuelto a aparecer con su virulencia. Tal vez ahora estamos un poco más preparados, estando concienciada cierta parte de la población, y los hospitales no están tan saturados con el efecto embudo que provoca, pero que nadie se engañe: la situación puede variar en un abrir y cerrar de ojos. Y os puedo decir de buena fe que el resto de enfermedades no se han ido, siguen ahí en su día a día.

Tal vez no seamos los más indicados para hablar de este tema. Primero, porque la situación de la vida un día es una y al siguiente otra, y sobre todo porque nosotros (el que escribe y el resto de colaboradores) al final no somos más que meros aficionados al baloncesto que en su escaso tiempo libre intentan difundir información de las Ligas FEB.

Con la consideración de deporte profesional en España de la ACB y del fútbol de 1ª y 2ª división, el deporte “no profesional” se encuentra en una situación incierta. La Real Federación Española de Balonmano emitía un comunicado en el que relataba que, junto con otras federaciones de deporte de equipo, había pedido, con la colaboración del COE, una reunión con el Ministerio de Cultura y Deportes y con el Consejo Superior de Deportes con el fin de fijar “un protocolo común que ofrezca seguridad sanitaria y jurídica para todos los que conforman el entramado del deporte, previo al inicio de la temporada 20/21, así como generar un criterio común que se unifique para todas la comunidades autónomas, lo que permita que todos los equipos puedan hacer una preparación para la competición en igualdad de condiciones”.

El Departamento de Servicios Médicos y el Departamento de Competiciones de la Real Federación Española de Balonmano han elaborado ‘Retorno a la Actividad Deportiva: vuelta a los entrenamientos y la competición’, el primero de los documentos preparados por el ente federativo dentro del protocolo de prevención de la COVID-19, y enmarcado dentro del regreso a la denominada NUEVA NORMALIDAD en el ámbito deportivo.

Concretamente, este documento incide en las recomendaciones específicas a adoptar en el regreso de los equipos a los entrenamientos –un retorno que se aconseja sea progresivo y prudente– y los procedimientos que deben imperar a la hora del desarrollo de los torneos y partidos amistosos, ya sea en el ámbito puramente deportivo o en todos aquellos aspectos que afectan a la parte organizativa: acondicionamiento de los vestuarios, material en la mesa de anotadores, personal organizativo y voluntarios, punto de acreditaciones, prensa acreditada, entrega de trofeos, etc.

Además, el documento profundiza en uno de los factores claves en estos momentos: el seguimiento de la evolución de jugadores, técnicos y todo integrante de la expedición. El balonmano es un deporte colectivo y de contacto: sus señas de identidad que, en la situación actual, exigen un escrupuloso cumplimiento de todas las medidas preventivas y un estado de salud óptimo para poder practicarlo.

La RFEBM publica el protocolo de prevención en el retorno a la actividad deportiva

Al leerlo, pues te das cuenta de que son cosas lógicas y medidas dentro de esta nueva normalidad. Pero está bien que ante el cariz de los acontecimientos la RFEBM recuerda que no es una entidad “encargada de reglamentar ni regir competencias sanitarias que exceden de su ámbito, como es el caso de la pandemia provocada por la COVID-19”.


El pasado martes 11 de agosto la Federación de Baloncesto de Madrid se hacía eco de una nueva medida de la Consejería de Sanidad de Madrid, que emitió una modificación de las medidas preventivas entre las que incluía que las actividades de los deportes con contacto y combate se podrán iniciar con el uso obligatorio de mascarillas, y el 14 de agosto recibían la notificación de que el baloncesto entraba dentro de los deportes de contacto. Así mismo, el 15 de agosto salía modificado el Protocolo para la prevención de los contactos por COVID-19 en los entrenamientos y competiciones de la Federación de Baloncesto de Madrid, documento en el que hay diferentes medidas que se basan en el sentido común y compromiso personal: distanciamiento, limpieza y desinfección de calzado, toma de temperatura, normas de aforamiento, cuestionarios personales, controles de asistencia…

Respecto a las medidas relativas a entrenamientos y competiciones se debe usar mascarilla y disponer de protocolo ante situaciones potenciales de contagio. El control médico de los deportistas se basará en la vigilancia de la salud, el refuerzo de las medidas de control médico, el fomento de la responsabilidad y compromiso personal (por escrito, toma de temperatura diaria en casa antes de entrenamiento y competición, observar cualquier síntoma compatible, abstener de acudir ante presencia de síntomas e informar a las autoridades pertinentes). Respecto al tema del testeo y de las pruebas complementarias para la detección del coronavirus, en Madrid solo se realizarán test masivos en los casos y supuestos que así lo establezcan las autoridades sanitarias y deportivas de la Comunidad de Madrid.

Así mismo, hay una serie de normas para la planificación de los entrenamientos, de los partidos, como es el saludo inicial, solo un uso de balón, equipamiento deportivo, o la prohibición de celebraciones de logros, como abrazos, palmadas o choques de mano.

El documento publicado por el ente madrileño hace hincapié en el compromiso personal, teniendo en cuenta la inexistencia del riesgo cero. Además, como es lógico, establece un protocolo ante la aparición de sintomatología, así como unas medidas de aforamiento (ya sea al aire libre o cerrado).

Probablemente, las medidas que tomarán muchas federaciones y deportes irán en este sentido, y siempre a expensas de que su competición se inicie.


En este punto queremos hacernos eco de unas reflexiones de Borja González de Mendoza, entrenador del Estudio (Liga EBA), un equipo “amateur” en el que lleva entrenando la friolera de 20 años a pesar de su juventud. Se trata de un sonado hilo publicado en Twitter en el que Borja acerca su visión sobre la situación del cada vez más cercano arranque de competiciones, tanto en EBA como en otras ligas amateurs. A continuación, y tras recibir el OK de su autor, os acercamos la adaptación de un hilo que consideramos de alto interés:

Abro hilo (el primero en mi vida) para hablar de la situación de los equipos EBA y en general categorías ‘amateur’ del baloncesto. El día 4 de octubre empezamos la liga, una vez que la Federación publicó el calendario de competición y nos invitó a todos los participantes a inscribirse. Desde dicha inscripción no hemos tenido noticia alguna sobre cómo se va a gestionar el virus en el desarrollo de la competición. Nosotros además empezamos jugando en Lanzarote, con el consecuente desplazamiento desde Madrid hacia las Islas Canarias.

Con una pretemporada de cinco semanas como norma habitual en un equipo EBA, en apenas 10 días estaremos empezando a entrenar y surgen infinidad de dudas respecto de la seguridad y viabilidad de la competición. ¿Qué pasa si tenemos un caso positivo en el equipo? ¿Qué ocurre? ¿Vamos a hacer test? ¿Quién los paga? ¿Y si el positivo es alguien cercano pero no de un miembro del equipo propiamente dicho, alguien del trabajo de la familia o un empleado del propio club? ¿Qué pasa si antes de viajar un jugador tiene fiebre o le duele la cabeza? ¿Viajamos? ¿Ningún integrante de la expedición o todos menos ese jugador? ¿Se juega y entrena con mascarilla? ¿Cuál es el protocolo de higiene y seguridad para entrenar? ¿Jugar con mascarilla convierte el jugar al baloncesto en algo seguro? ¿Qué pasa si un jugador o entrenador se encuentra mal durante un partido? ¿Paramos todos?

Todos amamos el baloncesto y entendemos que hay que procurar preservar la competición. El problema es que lo primero es la seguridad y existen demasiadas dudas y problemas que a día de hoy no tienen respuesta.

Entiendo que la Federación quiera cobrar las inscripciones y las licencias pero no es ahora mismo realista pensar que podamos competir con seguridad. La competición no es viable ahora mismo. Creo que somos los clubes los que debemos decirlo. De lo contrario, empezaremos y más temprano que tarde tendremos que parar, con los gastos que eso supone. Ahora mismo estamos preocupados por no perder nuestra plaza o nuestro aval, pero creo que la Federación debe entenderlo y ser realista, aunque eso suponga menos ingresos.

¿No es más lógico hacer una competición más reducida desde enero (si es viable en ese momento) con tiempo para preparar las cosas y esperemos más soluciones frente al virus? Muchos entrenadores lo estamos hablando en privado y estamos de acuerdo.

Sin duda, estas reflexiones son compartidas por muchos de los que componen las competiciones FEB. Las diferencias entre Comunidades Autónomas, la evolución de la pandemia imposible de predecir… Son tantos los factores a pensar.


Lo que debemos tener claro los aficionados FEB es que si los equipos ACB todavía no tienen claro qué hacer, como relataba el gerente de BAXI Manresa a Xiulet Final en una interesante entrevista, imaginaos los de ligas “no profesionales”. En esa entrevista a Carles Sixto, extrapolable a las dudas que surgen en las Ligas FEB en muchos sentidos, hablaba de cómo se han puesto los diferentes escenarios sobre la mesa, qué sucede si hay un positivo, si se suspenden jornadas, cómo poner 1.500 personas en el pabellón… Y una frase que resume a la perfección el panorama: La incertesa és tan gran que, tot i que està bé preparar escenaris, és molt complicat (La incertidumbre es tan grande que, aunque está bien preparar escenarios, es muy complicado).

Otro aspecto interesante que comentaba es el de los protocolos y cómo será durante la competición, pues se desconoce si se hará una PCR semanal y qué pasará en caso de positivos. Unos gastos de protocolo que están siendo costeados por los equipos con sus consecuencias y que están buscando conseguir esos protocolos a un coste más bajo durante la temporada.

Además, apunta que en esa reunión que el CSD mantendrá con diferentes federaciones se tratará el tema del público, pero siendo conscientes que aunque en ese momento se saque una norma, el día antes de un partido te la pueden cambiar. También habla de que a pesar del impacto económico no ha existido una deflación de las ofertas que los equipos han hecho a los jugadores.


Nuestro admirado Ramón Juan sacaba ayer otro interesante artículo en el que incidía en la extraña mezcla de sensaciones a falta de dos meses y con plantillas ilusionantes había en el ambiente una , hablando también de muchos puntos de interés y preocupaciones que todos como aficionados compartimos. La diferencia entre CCAA establece diferentes puntos a la hora de afrontar problemas (hace nada en Gijón a un equipo de balonmano femenino le hicieron cesar su actividad, el Breogán está pendiente de que le permitan ejercitarse…), qué pasará con el acceso a los partidos, con pabellones pequeños que estaban en su última temporada antes de su prohibición en Oro o con los equipos que meten 4.000 espectadores por partido. Y eso refiriéndonos a Oro, pero hay que pensar en Plata, donde es una fuente de ingresos muy importante, o en EBA, donde la entrada puede ser simbólica pero las rifas, lotería… son una parte importante. Además, Ramón Juan tocaba otros puntos imprescindibles como las cláusulas COVID, la cobertura televisiva y la inviabilidad de protocolos de PCR o de burbujas.

Sobre la realización de pruebas PCR, el diario catalán SEGRE apuntaba que la FEB estaría planeando que todos los clubs de sus ligas (especialmente Liga Femenina y LEB Oro) hicieran una PCR semanal a sus integrantes para minimizar los riesgos de contagio. Además, el 24 de agosto estaría prevista una reunión entre el órgano federativo y el CSD para hablar sobre la vuelta a los entrenamientos y fijar determinados protocolos.

Todo esto se une a saber si los jugadores de fuera de la UE podrán llegar si fichan por equipos de competiciones FEB, pero es que la inoperancia del CSD tampoco ayuda a la hora de facilitar el proceso de visados de deportistas profesionales con contratos de 8-9 meses (con un compromiso de retorno tras la finalización de dicho contrato a semejanza de otros países).

En otros países ya se ha anunciado que se retardará el inicio de la competición o que se esperará a que se permita público. Incluso en Latinoamérica se habla de la fórmula de burbujas (agrupación de equipos para jugar en una misma localidad unos días). En Oro, donde no hay calendario aún oficial para plantearse los viajes (ojo a cualquier vuelo cancelado en cualquier instante), ni sistema de competición (todo parece indicar dos grupos), recordemos que en las Bases aparecen planteados tres inicios: octubre, enero o marzo.


Creo que es buen momento para citar varias frases de un texto (Volver) que Jorge Campomanes (ahora liado a todas horas en esa maravillosa academia llamada RBA Basket Academy, de la que algún día os hablaremos) publicó en nuestra web en pleno confinamiento:

Después de esta pandemia, que ha cambiado y cambiará muchas cosas, me he dibujado un escenario siempre basado en una opinión personal, un futuro, quizás el futuro que me gustaría hacer real, un futuro pensando en soluciones para adaptar el cambio en nuestros estilos de vida a la situación que viviremos en esta nuestra “bendita locura”.

Pienso que las competiciones como hasta ahora las hemos vivido y disfrutado tardarán mucho tiempo en volver, incluso a veces creo que nunca más volverán a ser iguales. Lo que no quiere decir que tengamos que vivir maldiciendo el futuro ni añorando el pasado, simplemente nos tocará adaptarnos, algo que los entrenadores hemos hecho cada día de nuestra vida.

Habrá que afrontar el futuro sin miedo, sabiendo que hay que encontrar un nuevo formato para el entrenamiento, un nuevo escenario para la competición, pero sobre todo habrá que encontrar la fórmula para que todos aquellos que tienen el baloncesto dentro de sus necesidades básicas tengan la posibilidad de seguir mejorando para tener un presente y un futuro mejor.

¿Cómo serán las competiciones? Pues yo las imagino tan distintas que a veces lo pienso y “me da miedo”, creo que se jugarán partidos una vez al mes, dos o tres partidos al día, en función de las categorías. Aquí se plantean muchos retos, el primero la preparación física.

A lo mejor Jorge, a finales de abril, no iba tan desencaminado, a lo mejor todo vuelve a ser como antes. A lo mejor las Ligas FEB acaban jugándose en modo de concentración, como se jugaba aquel circuito U22 que los ya entrados en años recordarán. Tal vez somos egoístas y apenas recordamos la losa del COVID en nuestros artículos o en nuestro timeline y seguimos ilusionados hablando de fichajes o haciéndonos eco de los diferentes fichajes (qué locura este año la EBA con tantos equipos…), pero tampoco está en nuestra mano cambiar nada en esta situación. Realmente, y esto es una opinión personal y una licencia que me tomo, si a un mes de que se inicien los colegios no se sabe muy bien cómo va a ser la vuelta y las actuaciones ante los diferentes escenarios que sucedan, me resulta complejo en una esfera tan cambiante que se tenga una idea clara de cómo serán las ligas, si se jugará o qué sucederá si los equipos no reciben los X ingresos que recibían.

Gracias por escuchar y leer hasta esta última frase en un relato que lo único que ha buscado es ser un compendio del momento actual.


Autor: @m_jordan9