Cuando pensamos en hacer este artículo, valoramos diferentes formas de plantearlo. Como bien dice el título nos hemos buscado referir a sorpresas y decepciones. Está claro que puede generar controversias o diferentes puntos de vista que generen otra corriente de opinión. Por un lado, hay jugadores que han elevado su rendimiento de manera exponencial, jugadores que nos generaban ciertas dudas y cuya respuesta ha sido tremenda. ¿Pero hasta qué punto el buen rendimiento de algunos jugadores estrella es sorpresa? Con todas estas inquietudes nos ponemos a ello con estas decisiones, empezando por las sorpresas (que no tienen que por ser los más destacados).

Kevin Larsen. Que el internacional danés es un jugador muy válido es algo que se sabía. Sin embargo, en alguna experiencia (como en Alemania) no había acabado de romper y en Bilbao, aunque rayó a buen nivel, la sombra de Lammers tapó su nombre. Pero Carles Marco lo tenía claro y apostó fuerte por él, cumpliendo con creces. Hablamos de un pívot fuerte, con buenos movimientos en la zona y capacidad para asistir y leer el juego. La llegada de Felipe dos Anjos no ha bajado su rendimiento, una de las claves de la buena marcha de Palencia.

Darko Balaban. Repite en la liga Balaban, pero en ocasiones hay que mirar dos veces para ver si es el mismo jugador que pasó por Melilla sin hacer ruido. García de Vitoria le ha convertido en el eje de su equipo con sus bases y un “renacido” Edu Martínez, y es casi imposible detener a Balaban en el poste, donde parece un bailarín dominando con su físico y siendo uno de los jugadores más valorados de la competición.

Frank Bartley. Uno de los máximos anotadores de la Oro y una de las revelaciones de la competición. Llegaba como mejor rookie de la NBL canadiense y se ha cargado todas las dudas que pudieron llegar a existir. Muy físico, puede penetrar, jugar el 1×1 o salir de bloqueos para acribillar de tres. Esa capacidad de generarse sus tiros hace de él un jugador especial para esta liga.

Niksha Federico. Puede ser extraño ver a Federico aquí tras su buena temporada numérica en Araberri, pero más allá de los números hay que quedarse con su rendimiento, porque ha pasado de ser un jugador con una dudosa toma de decisiones (como recalcábamos en nuestro análisis de rookies) a exhibir trabajo en defensa, fortaleza en el rebote y seguridad en el tiro, adaptados perfectamente al rol que Hugo López ha diseñado en el CBCV, donde no deberíamos dejar sin nombrar a Seydou Aboubacar, que ha pasado de ser un ‘cinco’ con ciertas limitaciones a ser un ‘cinco’ de Oro de pleno derecho, transformándose en una roca imposible de rodear.

Justin Pitts. Su pedigrí universitario le avalaba (mejor jugador de la NCAA-DII 16/17), pero sus condiciones físicas hicieron dudar a los equipos y recaló en Plata, saltando a Oro tras conseguir el ascenso con Lucentum. Su impacto ha sido bestial. Muy cómodo en el sistema de juego que propone Rivero (mucho ritmo), es capaz de desarbolar a sus rivales con su 1×1, siendo letal a campo abierto y peligroso desde la larga distancia; gran visión de juego. Solo su físico parece un impedimento ficticio para ligas elevadas.

Bamba Fall. Su inicio fulgurante acaparó múltiples titulares. Las dudas que podía haber con su adaptación o con no estar ya en su mejor momento se disiparon a la velocidad de sus puntos, rebotes e intimidación. Con una gran movilidad para su tamaño, ahora es vigilado más de cerca y aun así hace daño continuamente.

Perris Blackwell. Un trotamundos que llegó con la temporada iniciada tras jugar en Uruguay. Podía haber dudas sobre él por centímetros, por ser nuevo en España o por llevar unos años fuera del círculo, pero en un equipo físico como el de Sergio García, Blackwell ha puesto el equilibrio, dando solidez en defensa, siendo un seguro en el rebote y produciendo en ataque de forma constante, cogiendo un rol importante en el cuadro herculino.

David Škara. En el Peñas hay otro caso Balaban como es el de Vučetić (otro ex Melilla), pero es Škara el que está llamando mucho la atención y coleccionando presencias en el cinco ideal. El rookie croata, con una versatilidad que le permite hacer el ‘tres’, actúa en Oro principalmente como ala-pívot. Ágil en sus movimientos, corre muy bien la transición y es peligroso en el pick and pop desde el triple. Las sensaciones de seguridad que transmite su juego le hacen un jugador a vigilar.

Bobby Harris. Lucha Almansa por salir de la zona baja con su afición empujando sin parar, y aunque el plantel de Perelló cuenta con varios Oro, ha sido Harris una de las mayores sorpresas. Hablamos de un base que estaba en EBA hace dos temporadas y que lleva dos ascensos con el equipo. Excelente ladrón, su 1×1 con dribbling se hace muy difícil de detener. Capaz de anotar desde varias distancias, ha demostrado que la LEB Oro es su sitio, al igual que otros jugadores que llegan desde Plata (por ejemplo, Taiwo Badmus, de Peixe).

Arkeem Joseph. El décimo nombre es uno de los que más nos han costado, porque debemos reconocer que Paul Jorgensen (Palencia) se ha colado entre nuestras debilidades, pero la buena marcha del Cáceres es una de las sorpresas agradables de esta temporada y mucha culpa de ello la tiene este pívot semidesconocido. Joseph se ha encontrado cómodo desde su llegada y ha dado al plantel extremeño ese toque físico en la zona, siendo duro en el rebote y sumando con sus armas en ataque. Un extranjero de esos que llegan para quedarse en la Oro.

Si alguien analiza estos nombres le podrá extrañar que no haya nacionales en esta lista de sorpresas, y eso es porque esos jugadores se merecen toda nuestra atención y hemos decidido dedicarles un artículo solo para ellos que verá la luz mañana y que firma Carlos Mirás.


Pasamos ahora al lado “oscuro”. Siempre es complicado hablar de decepciones, sobre todo porque la opinión del aficionado de un equipo en particular es más completa que el seguidor de la liga al completo y que al final ve los partidos desde la distancia perdiéndose los detalles intrínsecos de cada encuentro. Cada caso tiene sus pormenores, muchas veces son dolencias físicas llevadas en silencio que impiden brillar en plenitud, malas dinámicas del equipo que no ayudan o simplemente que no han encajado.

Mirza Bulić. En una aciaga 18/19 para Coruña, Bulić se erigió como líder de los naranjas hasta ser uno de los más destacados para esta web a final de temporada. Su renovación fue un golpe de efecto importante, pero poco a poco su presencia en el juego del conjunto de Sergio García ha ido decayendo, no encontrando su espacio para brillar en un conjunto que ha optado por realizar un juego muy físico que no se adapta tan bien a Bulić. La situación llegó a tal punto que, tras jugar pocos minutos la jornada 11, pidió salir, poniendo rumbo horas después a Melilla para fichar por el conjunto norteafricano.

Juanjo García. Fue una de las estrellas de la pasada edición de la LEB Oro, pero no ha empezado al mismo nivel en esta. Participó en el Mundial con la República Dominicana (escaso protagonismo), y a su llegada, salvo algún partido, no ha sido ese jugador que dominaba los tableros con su juego físico. Ahora, para más inri, una lesión le parará algunos partidos, así que habrá que ver en la segunda vuelta si vuelve a exhibir todo su potencial.

Óliver Arteaga. Cada temporada se miraba su DNI y a pesar de que los años subían en el contador su rendimiento seguía siendo el mismo y encima aumentaba su repertorio (como puede ser ese “nuevo” tiro de 4-5 metros). Sin embargo, este curso sus números han bajado, la mala racha del OCB seguro que tiene algo que ver, pero la sensación es que la escuadra asturiana no juega tanto para él y no le busca para que trabaje en el poste. Además de ello, en defensa le desprotegen bastante con salidas más allá del 6.75, sufriendo a la hora de recuperar. Los percances físicos le han impedido tener cierta continuidad y, como el resto del plantel, solo busca encontrarse bien y empezar a hacerlo como sabe.

Josep Pérez. Apostó Granada fuerte por él hace ya dos veranos tras una buena campaña en Prat, momento en el que era un base nacional al alza y cada vez mejor. Tras una 18/19 en la que no retrocedió pero tampoco pegó el estirón, el irregular inicio de Granada esta campaña no le ha ayudado (como analizaba Miguel Ortega hace unos días). Sin duda, que piezas claves no estén al nivel que se esperaba ha influenciado y, aunque son varios, ponemos encima de la mesa el nombre del base porque creemos que está en un momento que, por proyección, calidad y edad, debería dar ese golpe en la mesa, en un año en el que los bases nacionales se han hecho con el monopolio de las asistencias.

Dago Peña. Hablar del dominicano es hacerlo de una de las estrellas de la competición. Hace dos temporadas, Peña se fue de Oro (a ACB) con la sensación de que esta competición se le quedaba muy pequeña. Tras experiencias en dicha liga y Lituania, donde no encontró la continuidad necesaria, el Breo apostaba por él este verano. Se perdió buena parte de la pretemporada al jugar el Mundial, y quieras o no eso afectó. Sus números son buenos, aunque a veces en fases de partido intrascendentes, pero lo que se espera de él es, sin duda, que sea el líder y ese jugador que rompa la balanza en una competición tan igualada. Una lesión le ha mantenido apartado las últimas semanas, pero podría reaparecer este próximo fin de semana.

Joel Hernández. El dominicano venía avalado de la NCAA con unos números de escándalo y facilidad pasmosa para anotar, y tras un año rookie sin muchos minutos llegó a Oro a un equipo falto de líderes como Peixe. Fastidiado por molestias físicas, no le hemos visto brillar salvo excepciones. No ha conseguido ser ese jugador que rompa con su 1×1, y eso, unido a otros problemas como lesiones de jugadores principales, hace que el conjunto pontevedrés esté en el pozo.

Tyler Seibring. En una 19/20 donde no había grandes nombres entre los rookies NCAA que tenían como destino Oro, el ex Elon era un nombre a vigilar y más tras alguna buena actuación en pretemporada. El vacío dejado por Tyson Pérez en el ‘cuatro’ y en el equipo en global era un hueco muy grande, y Seibring es un jugador de otras características. Sin embargo, el rookie no ha conseguido dar continuidad a sus actuaciones de pretemporada y su rol es de secundario total.

Michael Carey. En una plaza en la que el entrenador ha sido cesado, Carey, con cierto pedigrí NCAA y paso por Francia, no ha mostrado nada, ni se ha adaptado ni ha generado puntos, pasando sin pena ni gloria por el equipo. Tampoco el tirador Santa Ana ha dado el rendimiento esperado, pero el fiasco de Carey ha sido de los grandes.

Austin Luke. En un equipo como Melilla en el que ya no está Witliński, de vuelta a Polonia sin demostrar nada (algo que tampoco había hecho en su país a pesar de sus supuestas calidades), o en el que el tirador Misters afina su puntería para ser ese tirador de referencia que esperábamos, la palma se la lleva Luke. El base estadounidense formado en Belmont llegó muy tarde a la disciplina, y parece que le ha pasado factura. Alcoba dirigió su confianza hacia Marín y Cuevas, no encontrando Luke su espacio. Jugador que no es de números pero que necesita jugar minutos para rendir, sin tenerlos está, sin duda, en el punto de mira.

Felipe dos Anjos. Le costó llegar a su actual equipo y lo hizo con la temporada iniciada. Aún en edad U22 y ya con pasaporte español, el brasileño no ha conseguido hacerse su hueco ante ese ciclón llamado Larsen. Eterna promesa, la impresión que da es que no ha conseguido evolucionar su juego desde su debut en Oro, y con los morados tampoco ha hecho aún algún partido de impresión. Buen finalizador cerca del aro, necesita seguir trabajando su juego de poste y su perfil intimidatorio atrás.