Le faltaba una pieza al remozado Leyma Coruña, y con las plazas extracomunitarias cubiertas (backcourt USA Monaghan-Sabin), la plaza de ‘cuatro’ abierto móvil fue adjudicada hace unos días a Quinton Stephens (1995 / 206 cm), un estadounidense con pasaporte británico que llega desde Italia, donde jugó su primer año como profesional.

Con una buena reputación en High School, fue reclutado por una universidad potente como Georgia Tech (Freshman, 13/14). Como muchos jugadores estadounidenses, su protragonismo durante estas cuatro temporadas fue in crescendo (rol e importancia). Empezó de segunda unidad, y en Sophomore y Júnior (media de 20 minutos) ya era importante en la rotación del equipo, siendo titular en Sénior (16/17), convirtiéndose en una pieza básica del equipo (33 mi, 10.4 pt, 7.6 re, 2.1 as).

Ese verano de 2017 jugó la Summer League de la NBA con Charlotte Hornets y participó en el camp de la G-League Player Invitational; incluso se quedaba fuera de uno de nuestros scoutings porque su caché y pedigrí eran demasiado altos para nuestras ligas en ese momento. Finalmente, recaló en Europa, en uno de los equipos más potentes de Italia como Fiat Torino, pero no se hizo un hueco ni en SerieA ni en Eurocup (14 pa, 4 mi), por lo que en febrero salió del equipo, yéndose a la SerieA2 para firmar un mes con Scafati (6 pa, 20 mi, 9.2 pt, 5.0 re), aunque terminaría abandonando el país transalpino.

Está claro que una temporada gris provoca que estos jugadores de cierto caché NCAA recaigan en equipos de Oro que no sean descendidos de la ACB, como puede ser el caso de Vasturia (Palencia). La nota de prensa de su nuevo equipo no hablaba de su juego, cosa que sí que hacía Carlos Mirás, que lo desgranaba así:

Para nosotros, es un ‘cuatro’ que nos pega en este equipo, que buscaba a un jugador móvil que pudiera abrir el juego. Tal vez su físico liviano, pero muy fibroso, lo aleje de ser un ‘tres’ alto en ligas top, donde le falta capacidad de manejo de balón a nivel alto. Capaz de tirar de tres tanto en estático como en el pick and pop, no es un especialista a nivel de porcentajes, faltándole una mejor selección de lanzamientos; buen jugador sin balón, es capaz de asistir al hombre libre en 1×2. Una cualidad muy buena es que es muy buen reboteador por su salto e instinto, generando segundas opciones y ayudando en defensa, un aspecto donde no se esconde y rinde, y aunque sufre ante jugadores muy físicos, lo compensa con su habilidad para desplazamiento. Puede atacar el aro, pero es más por potencia que por fundamentos.

Realmente, encaja en la filosofía de fichajes del conjunto herculino para la 18/19. Tiene movilidad y capacidad para correr de un aro al otro, puede lanzar de tres, algo que no es el fuerte de los otros tres pívots, ayuda en el rebote y puede aprovechar bien los espacios generados por dos pívots anchos de espaldas como Uchendu y Araujo. Si se adapta, consigue ser regular y sigue progresando en la toma de decisiones y en el ataque el aro, puede ser un jugador que sorprenda. Habrá que ver cómo evoluciona esta apuesta con pedigrí NCAA.

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