Uno de los últimos talentos de la factoría islandesa llega al Barça Lassa B. Con Pol Figueras como único base puro, y a veces sobrecargado en los partidos la pasada temporada, sin noticias del “desertor” Arnas Velička (con contrato hasta 2019 según comentaban) y con los Júniors Héctor Aza y Pavle Titić fuera del plantel, estaba claro que el filial culé necesitaba otro director de juego. El elegido es el internacional islandés Kári Jónsson (1997 / 191 cm), que procede del Haukar de su competición doméstica.

Hijo de ex jugador de básquet, Jónsson fue, como otros jugadores islandeses, una perla precoz, de esos jóvenes de la isla que desde edad temprana empiezan a despuntar, como en la 13/14 (7.6 pt). La siguiente temporada aumentó sus promedios (14.4 pt, 4.2 as), y fue en la 15/16 cuando destacó de forma plena (16.8 pt, 5.0 re, 5.1 as), siendo líder del Haukar, miembro del quinteto ideal de la liga y nombrado mejor joven de la liga islandesa, sucediendo a nombres conocidos como Hermannsson, Friðriksson o el ex LEB Steinarsson.

Después de destacar en el Europeo B U20 ’16, llegaba su paso a la NCAA-DI como tantos proyectos islandeses, siendo Drexel el lugar elegido. Gran temporada para un Freshman con 10.1 puntos por partido y 43% T3. Pero en octubre de 2017 sorprendía la noticia de que Jónsson no seguiría por motivos personales, volviendo de nuevo al Haukar para ser una de las sensaciones de la liga (31 mi, 19.8 pt, 4.6 re, 4.9 as, 1.8 ro), siendo subcampeón con su equipo y entrando en el quinteto ideal junto a otro rookie como Acox o buenos jugadores como Björnsson. A nivel de selecciones siempre ha sido un destacado en categorías inferiores, y ha tenido presencia con la absoluta, por ejemplo, el pasado año los Juegos de los Pequeños Estados de Europa, de los que ya os hablamos en este artículo.

Base zurdo, con buena planta y brazos largos, es un jugador con buen manejo de balón con ambas manos, que se siente muy cómodo a campo abierto para finalizar o asistir debido a su buena visión de juego. Buen tirador de tres puntos, sobre todo en frontal, o tras pases de compañeros, es capaz de jugar el pick and roll, que acompaña con un buen primer paso en forma de látigo con salida para ambos lados. En Islandia era un buen defensor porque aprovechaba su planta en los desplazamientos laterales, ayudaba en el rebote defensivo y controlaba las líneas de pase siendo un buen ladrón. A pesar de sus detalles técnicos, a Jónsson le falta un nivel de velocidad para jugar en ligas top; a pesar de su estancia en EEUU un año, su tren superior es mejorable, algo que le pasa factura a la hora de los contactos cuando penetra. Debe mejorar su selección de tiro, ya que esta última temporada abusaba mucho del tiro, a veces con mala lectura, seguir controlando las pérdidas y mejorar su juego de la media distancia, donde no es peligroso. Frío en ocasiones, en la LEB Oro no se le permitirá esos descansos en defensa que a veces parecía tomar en su país.

Jónsson, 12 rojo – 21 puntos vs KR (partido de la final islandesa)

Se trata de un base interesante, una de esas perlas islandesas que el mercado deja; sin embargo, afronta este curso su último año de U22 para un equipo que es filial. Físicamente, y en términos de explosividad, debería haber afrontado ligas medio competitivas (Bélgica o Alemania, por ejemplo) antes de pensar en ligas top. Su llegada al Barcelona con un perfil de base alto capaz de anotar de tres viene a compenetrarse con Figueras, y en cierto modo cubrir ese hueco que Velička debería ocupar. Otra cuestión es la competitividad viniendo de Islandia, las exigencias tácticas en defensa de la LEB Oro y cómo asumirá un rol en el que no será primera opción. Sin embargo, tener a Diego Ocampo como coach puede ser un elemento clave para que Kári Jónsson siga su crecimiento como jugador global, puliendo sus defectos y realzando sus virtudes.

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