En estos últimos años proliferan y aparecen con cierta relevancia, en artículos, conferencias, libros y demás medios, formaciones acerca del LIDERAZGO. Mucha teoría y práctica de cómo saber si eres un buen líder o de qué manera mejorar en este aspecto. En la mayoría de los casos orientado a que tu empresa crezca, gane enteros y los componentes se sientan comprometidos con la asociación.

El deporte, como casi todo, consta de un FACTOR EMPRESARIAL contundente, pero cuanto más ahondamos, más vemos la cantidad de casos individuales y grupales diferenciados totalmente del resto. Y es que el deporte, saca la parte más escondida y más personal de cada uno, que al final es dónde vemos las diferencias.

Deporte como factor diferencial

Hace poco estaba leyendo un artículo sobre Pau Gasol y su interpretación del liderazgo y pensé en escribir algo sobre el tema. Creo que la VISIÓN DE UN DEPORTISTA desde dentro puede generar, cuanto menos, debate, opinión y reflexión, que al final es lo que pretendo. Teoría hay mucha, vivencias y aprendizaje, algo menos.

Cuando hablamos de Liderazgo, siempre encontramos textos desgranando sus TIPOS (Democrático, Autoritario, Laissez-Faire, Transformacional…) o miles de EJEMPLOS personificados estudiando sus conductas (Bill Gates y Steve Jobs son de los más sonados). Pero si nos centramos en el mundo del deporte y, más concretamente, del BALONCESTO, Magic Johnson y Larry Bird (tirando de nostalgia) serían de los primeros casos que se nos ocurran, tanto por época como por el cambio que generaron, que perdurará en la memoria durante muchos años. Quien los conozca (y quien no, que pinche en el vínculo) estará de acuerdo conmigo en que eran dos personalidades totalmente opuestas, pero que ambos consiguieron llevar a su equipo a la gloria en más de una ocasión.

Y es de esto de lo que quiero hablar. Por mucha teoría que exista, si en el deporte tocas las teclas adecuadas en los componentes pertinentes, podrá abrirse tu camino al éxito. Y este PROCESO está fuera de cualquier curso, libro o conferencia, aquí cuenta más la experiencia, las ganas y la capacidad de generar cambio, que son diferentes en cada persona.

Los focos

Daniel Goleman (profesor de psicología en Harvard), en su libro Focus (el cual recomiendo), habla de los tres tipos de focos que debe tener un líder. Aunque usa el mundo empresarial para ejemplificarlos, creo que se puede hacer un buen símil.

Se dice que el mejor líder es el que encuentra el EQUILIBRIO entre tres tipos de Foco, el INTERNO (sus propias habilidades, emociones, personalidad…), el Foco EXTERNO (ambiente dónde va a plasmar sus conocimientos, visión de futuro…) y el Foco DE LOS DEMÁS (personas en las que influye, inteligencia relacional, conocimiento del impacto social…). Según esto, deportivamente hablando, un líder debería saber actuar en una situación concreta (vais perdiendo de 20 al descanso de un partido) – Foco Externo – conociendo a quién quiere influir (compañeros de equipo) – Foco de los demás – así como las habilidades que va a utilizar para ello (empatía, tomar tiros en momentos de presión, lectura del lenguaje no verbal, palabras de ánimo…) – Foco Interno –.

Más que nacer o hacer, querer y que quieran

No voy a reflexionar sobre la típica pregunta de si un líder nace o se hace, así que lo enfocaré de otra manera. Una persona que lidera tiene que QUERER hacerlo, entre todas las posibilidades que existen a la hora de liderar, cada uno encuentra la que se ajuste más a su carta de características. Pero actualmente, para ello, hace falta otro detalle, que los demás QUIERAN ser liderados, es un ESTATUS OTORGADO por las personas. Ha de existir ese proceso de aceptación, además de ganarse el respeto, si esto no ocurre, difícilmente tu “empresa” (equipo en este caso) llegará a buen puerto.

Quiero poner TRES EJEMPLOS. Antes he mencionado a la PERSONALIDAD, y es que me parece un factor diferencial a la hora de ver qué tipo de liderazgo puede desarrollar una persona, así como el efecto que generará en sus compañeros. Uno que me encanta es el de Kawhi Leonard, que puede parecer de todo, menos un líder (nada expresivo, muy correcto y de pocas palabras) pero parte de la gracia del deporte es que en la pista suele funcionar un lenguaje muy diferente y es quien, con lo que tiene y ofrece, se adapta mejor a todo lo que rodea al mismo. Puede ser el caso más llamativo de líder “hecho”, ya que el tutelaje de su entrenador, Popovich, de sobra se sabe que ha sido clave para su estatus actual.

El segundo es doble, y me viene genial para ilustrar como pueden encajar líderes de personalidades y roles diferentes en un mismo equipo. LeBron James, de sobra conocido como jugador total y líder tanto en la pista como en el vestuario, siempre ha tratado de rodearse en sus equipos de personas que supieran apoyarle y ayudarle, aunque estos no constaran aparentemente, de mucho protagonismo en sus éxitos deportivos. El caso de James Jones es el más llamativo. Jugador secundario toda su carrera pero que siempre se ha caracterizado por saber gestionar y liderar grupos desde su experiencia en el vestuario. Otro ejemplo más de un líder diferente y atípico. El saber juntarse con las personas que puedan sacar lo mejor de ti, hablará bien de un jugador que busque lo mejor para su equipo.

En el otro lado, están los personajes que no supieron cambiar el foco. Un fracaso reciente por falta de adaptación es el de Phil Jackson como General Manager de los New York Knicks. Perfecto ejemplo de que la manera de liderar que te dio éxitos (11 anillos de campeón de la NBA como entrenador) puede no servirte en otros aspectos (estrepitoso fracaso con los Knicks).

Son sonados casos de la mejor liga del mundo, pero seguro que cada uno (y los deportistas más), al igual que yo, tiene ejemplos personales de buenos, y diferentes, líderes. Y otros tantos, de jugadores TOP, pero con poca o nula capacidad de LIDERAZGO.

Ciego de logros

Un DENOMINADOR COMÚN entre los líderes se encuentra precisamente aquí, en no dejarse llevar por los éxitos conseguidos, porque es el primer paso para, una mañana, ya no pisar el acelerador. El mejor ejemplo (y el más drástico) se personifica en Haile Gebrselassie (atleta etíope que marcó época en el fondo y medio fondo mundial). Haile nunca se quedaba con los premios que le otorgaban por ganar allá dónde participaba, así se aseguraba de que todas esas “facilidades” no influyeran en quedarse durmiendo a las 6 de la mañana en lugar de ir a entrenar. Y es que ya lo dijo Pesic hace unos días cuando fue presentado como entrenador del Barcelona: “Seguramente quien tenga tres coches en su garaje no vaya a entrar al rebote ofensivo”.

Hay mil formas de liderar en el deporte y jamás nos cerraremos a una personalidad “base” y definida para ello. Por mucha bibliografía que empache sobre el tema, ni todo sirve ni todo vale, ya que puede que no llegues a Roma andando, por ejemplo. Será quien mejor adapte esos conocimientos y, sobre todo, sus propias experiencias, a las personas y a las situaciones, el que realmente tendrá la oportunidad de LIDERAR, encontrando el mejor camino y el mejor final para su equipo.

Esta vez, no dejo ningún vídeo. Pero sí recomendaré otro libro: Legado: 15 lecciones sobre liderazgo, de James Kerr.

“Gánate tu liderazgo cada día”
Michael Jordan


Javi1Por Javi Hernández (@Javi16hernandez)
Psicólogo y Jugador de baloncesto
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