Como aficionados de la LEB Oro en ocasiones percibimos detalles que empequeñecen esta competición, y que se suman a los ya habituales de estas temporadas pasadas.

En lo que llevamos de curso hemos observado errores que, posiblemente, podían haberse subsanado para que no ocurriesen. En la segunda jornada, el Carramimbre CBC Valladolid tuvo que aplazar su partido frente al Cafés Candelas Breogán porque su pista estaba ocupada, y no hubo posibilidad de un pabellón alternativo; el preparador pucelano Paco García, al que se agradece que siempre hable con sinceridad, reconoció que era “una chapuza”, ya que “se sabe de hace mucho y hemos dejado pasar las fechas”.

Otro caso semejante es el de Chocolates Trapa Palencia, que con obras de ampliación de su pabellón habitual (el Marta Domínguez) solicitó jugar a domicilio sus tres primeros partidos, para jugar por primera vez ante su público en el Padre Adolfo Nicolás de Villamuriel (allí ya jugó los Playoffs de Ascenso de la temporada pasada). Desde fuera no se comprende muy bien el porqué de jugar a domicilio, si ya se conocía, o se intuía, que las obras de ampliación van con retraso y el pabellón de Villamuriel parecía estar presto.

La pasada jornada (J4), el último partido de la jornada que iban a disputar Rio Ourense Termal y Leyma Coruña se iba a tener que aplazar por una circunstancia totalmente anómala: rotura de una pieza del soporte de una de las canastas. La no obligación de tener repuesto del soporte (solo es obligatorio tener dos tableros y dos aros de repuesto), la imposibilidad de conseguir otra canasta o el traslado a otro pabellón ante el día y la hora del partido, causaron el perjuicio a toda la afición desplazada (a la local y a un buen número de visitantes) y a la programación de la televisión local (el choque iba a ser retransmitido por la TVG2). ¿Os imagináis qué imagen daría si este fuera el partido de la jornada elegido por una TV y se quedara en nada?

También en las últimas horas se anunciaba que Club Melilla Baloncesto y Unión Financiera Baloncesto Oviedo invertían el orden de sus partidos. Un torneo de balonmano femenino en la ciudad melillense, el motivo. En septiembre jugaron allí, y la experiencia fue tan buena que quisieron repetir; además, solo tienen ese fin de semana libre para jugar el torneo (el 18 de noviembre se juega la última jornada de liga antes del parón, y el 1 de diciembre empieza el Mundial). Esto supone que en apenas 2 meses los aficionados del equipo asturiano vean en Pumarín 8 partidos de los 17 previstos de LR; es decir, en los diez meses restantes solo verán nueve, al menos que se clasifiquen para las eliminatorias de ascenso. Todo debido a un caótico calendario.

Probablemente, los clubs y organizadores estén contentos con este calendario apretado al máximo, con varias jornadas intersemanales que repercuten en su seguimiento y que hace que haya aforos muy pobres con respecto a la afluencia habitual. Las escasas fechas disponibles hacen que los partidos aplazados tengan pocos huecos para poder jugarse. Sí que es verdad que la LEB Oro es una de las ligas más largas en Europa en cuanto a duración, pero no olvidemos que son 18 equipos. La situación va más allá, al no parar por decisión propia en las ventanas FIBA para no ampliar duración,  la competición verá como queda desvirtuada en cierto modo, al perder posiblemente algunos equipos piezas importantes de su engranaje que son internacionales absolutos por sus países natales.

Es una pena no intentar una remodelación, soñar incluso con un convenio para establecer unas condiciones mínimas y respetables para jugadores y cuerpo técnico (como nos contaba Borja Arévalo hace unos días), ampliar un mes más o intentar dar un empaque a una competición que no puede retener a sus figuras, y ni siquiera es competitiva a la hora de afrontar condiciones económicas respecto a otras ligas de otros países que hace años estaban a años luz de ella.

En una era donde lo digital es tan importante, parece que sufrimos un retroceso. Esta temporada ha desaparecido de las fichas de los jugadores dónde jugaron en sus épocas de formación, toda una pérdida de información; además, a determinados jugadores jóvenes (los Júniors y algún Sénior como Pablo Suárez) no se puede acceder cuando clicas su nombre en la estadística. Por ejemplo, si alguien quiere ver las estadísticas de la interesante promesa Júnior del Barcelona Luka Samanic, se encontrará el vacío en forma de not found, pero es que esto también pasa en EBA con jugadores que están brillando como Joel Parra o Jaime Pradilla. Para poder consultarlo tienes que dirigirte a otro lado, en vez de navegar por la página de la LEB porque la página web de la FEB no te da opción ni a elegir.

Nadie duda de la valía de la persona que trabaja a destajo para hablarnos de todas las Ligas FEB, pero se antoja que está demasiado solo. Los contenidos salen de los propios equipos, excepto unos pocos, pero los organizadores son los que deberían promocionar sus propias competiciones. A los equipos pequeños ya les cuesta un mundo generar sus propios recursos, pocos equipos consiguen generar suficiente impacto mediático para salir diariamente en los medios locales, siendo lo más frecuente una previa, una crónica y, con suerte, una entrevista a algún miembro del equipo.

Si no creas contenidos propios, es un círculo vicioso, nadie se va a interesar porque sí en una competición que no genera ni promociona. Unas ligas sin naming sponsor, que no explotan los (limitados) recursos audiovisuales… Hace un año, al menos hubo una presentación de la LEB Oro con el anuncio del fatídico CanalFEB.

La gran noticia del patrocinio de DÍA a la Liga Femenina (desde ese momento Liga Día) dejó a un lado la LEB Oro, y eso son cosas que no pueden pasar. Una reunión con la competición iniciada de los equipos para ratificar las condiciones de los dos ascensos (eso es otra guerra a contar), solo fue un sinónimo de dejadez. La LEB Oro se merece más, hay que generar la noticia, hay que saber cómo venderla. Este año parece que Canal FEB funciona correctamente, y retransmisiones como las de Sáenz Horeca Araberri, TAU Castelló o IBEROSTAR Palma (con la llegada de Fibwi) deben ser los modelos a seguir.

La LEB Oro, como sus hermanas pequeñas Plata y EBA, se merece un trato mejor, una relación bilateral que se retroalimente en las dos direcciones, y que no sea solo lo que reluzca la fachada de la Selección o la premura para cubrir las inscripciones con las correspondientes cuotas y avales.

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