La actividad profesional de su padre provocó que nuestro entrevistado de hoy naciese en Cáceres, aunque una vez retirado el primero (Miguel Ángel Reyes), creció en Palencia. Hablamos de Álex Reyes (1993, 201cm) un joven alero que, pese a su corta trayectoria, ya debutó en ACB con Valladolid. Charlamos con él sobre muchos temas, repasando sus inicios, su debut en ACB, analizando la figura de su padre…

Zona de Básquet – Imaginamos que la influencia de emular a tu padre tuvo mucho que ver a la hora de empezar a jugar al baloncesto. ¿Cuándo y dónde empiezas?

Álex Reyes – Comienzo a jugar al baloncesto en Valladolid, en las escuelas del que era el antiguo club de la ciudad, a eso de los 7-8 años. Mi padre siempre ha sido un ejemplo y un apoyo en cuanto a este mundillo se refiere, y siempre ha estado ahí para echarnos una mano y ayudarnos en lo que fuera que necesitásemos.

ZdB – Si no nos equivocamos, de Filipenses pasas a CB Palencia, ¿cómo es ese cambio?

AR – Pues fue un cambio de club debido, principalmente, al entrenador. El que teníamos en Filipenses iba a entrenar en CB Palencia la próxima temporada, yo estaba muy contento con él y decidí cambiar de equipo junto a otros 3 compañeros.

ZdB – Con tu progresión, Valladolid te recluta para su cantera. ¿Cómo te fue? ¿Estabas becado? ¿Ibas y venías todos los días?

AR – Pues el inicio de mi primera temporada en el junior de Valladolid fue duro: cambio de ciudad, la primera vez que salía de casa y, sobre todo, el cambio a un ritmo de juego mucho más alto que el que venía jugando; sin embargo, a mitad de temporada me adapté y acabé realizando un buen curso. Yo allí estaba becado y vivía en la residencia Río Esgueva de Valladolid, en la que sólo vivíamos deportistas. Fue una gran experiencia.

ZdB – Llega el momento soñado para muchos jugadores de baloncesto: debutar en ACB (tú lo haces siendo júnior y de la mano de Porfi Fisac). Cuéntanos cómo recuerdas ese momento.

AR – Pues fue, y es, el mejor recuerdo que tengo hasta el día de hoy en el baloncesto. Recuerdo que jugábamos contra Manresa y el partido iba muy bien encaminado, con ventajas de 24-26 puntos, y a falta de 5 minutos, más o menos, Porfi miró al banquillo y me mandó pedir el cambio. También recuerdo que muchos aficionados se levantaron a aplaudir el cambio, y tuve la fortuna de tener un tiro liberado de 3 y anotarlo. Todos los compañeros estaban muy contentos por mí, pues hacía poco tiempo había salido de una lesión en la mano, y poco después pude debutar. Un sueño hecho realidad para un chico que hacía dos años estaba jugando la liga autonómica en Palencia.

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Álex Reyes con el Blancos de Rueda Valladolid, con el que debutó en ACB (Endesa Basket Lover)

ZdB – En este punto, junto a Pablo Esteban, eras uno de los júniors más prometedores del Valladolid. Sin embargo, el salto a Sénior lo das cambiando de aires, y decides irte a Lugo (donde eres vinculado de Breogán. ¿Por qué?

AR – La opción de quedarse en Valladolid era complicada, pues únicamente hubiera formado parte del primer equipo y a la hora de disputar minutos hubiese sido muy complicado en ACB. Por ello decido ir a Lugo con la idea de que jugando con un equipo EBA y entrenando con un LEB Oro, tendría más oportunidades de progresar y disputar minutos.

ZdB – ¿Cómo es entrenar con Breogán? ¿Qué nos puedes contar de ese ambiente en el Pazo con esa afición?

AR – Pues es una oportunidad única de mejorar. El Breogán es un club que siempre apunta alto en la LEB Oro, y como tal, siempre tienen jugadores realmente buenos y de los cuales aprender día tras día. El ambiente también es espectacular, cada partido se meten allí 3000 personas como mínimo, y se anima desde el primer hasta el último minuto; la afición empuja a su equipo hasta en las peores situaciones, eso es algo que los jugadores siempre agradecemos.

ZdB – ¿Estuviste tres temporadas en Estudiantes, cada año yendo a más y llegando a disputar minutos en Oro. ¿Cómo fue ese periodo? ¿Algún momento con el que te quedas?

AR – Pues el primer año también fue muy duro, el cambio de Júnior a Sénior es el que más difícil me ha parecido, esa primera temporada no tuve oportunidad de disputar minutos con Breogán, y entrenando tampoco me sentía cómodo debido a la alta exigencia física; en el equipo EBA fue complicado adaptarse al juego y al equipo. El segundo año todo fue mucho mejor, físicamente crecí mucho y tenía más oportunidades de entrenar con el Breo y destacar en el equipo EBA. Por último, la tercera temporada fue la mejor en mi etapa en Lugo: disputé algunos minutos con Breogán y en EBA era un jugador que ayudaba mucho al equipo. Fue una etapa dura en general, pero de la que aprendí muchas cosas, sobre todo lo duro que hay que trabajar para conseguir todo aquello que te propongas. No tengo ningún recuerdo que destaque por encima de los demás, pero sí me quedo con la cantidad de grandes amistades que he hecho a lo largo de esos 3 años.

ZdB – Después de esos tres años en Lugo, decides fichar por el filial de Clavijo, un proyecto que nacía auspiciado por Jesús Sala, y que buscaba integrar el talento de los jugadores riojanos con jugadores de calidad becados. ¿Por qué esta opción?

AR – Principalmente por la falta de ofertas en otros lugares. Mi intención esa temporada era disputarla siendo jugador de un sólo equipo, no en rol de jugador y vinculado en otro, por ello intentamos buscar un lugar en LEB Plata, pues consideraba que era la siguiente fase para seguir creciendo; sin embargo, tras algunas opciones abiertas, todas ellas se esfuman y decido ir a Logroño en un proyecto muy llamativo y con posibilidad de disputar minutos en LEB Oro.

ZdB – La primera temporada (14/15) fue muy buena: pieza fundamental en el filial riojano y minutos en el primer equipo. ¿Cómo la recuerdas?

AR – Pues fue un año que recuerdo feliz, empecé la temporada sin muchas esperanzas de tener un papel en el equipo LEB, y finalmente acabé disputando muchos minutos; además en el equipo de liga EBA era un jugador importante y eso me vino muy bien de cara a coger confianza en mí mismo.

ZdB – Sin embargo, en tu segunda temporada, con cambio de coach y tú ya fijo en el primer equipo, fue llamativo que tus minutos no crecieran. ¿Qué pasó en esa 15-16?

AR – Pues esa temporada hubo un cambio drástico, la ilusión al empezar era máxima, pero con el paso de la temporada, y al ver que contaba con menos minutos que la temporada anterior, me sentía muy incómodo y, sobre todo, extrañado. Se apostó más por dar minutos a los jugadores más veteranos.

ZdB – Llega la 16-17 y se rumorea que el entrenador de Clavijo no cuenta contigo, pese a restarte un año de contrato. Pese a esto, decides demostrar que puedes tener tu hueco y sigues, ¿no es así?

AR – Efectivamente, en ese verano se me trasmite eso mismo, que no cuenta conmigo y se me invita a buscar una cesión en LEB Plata para tener protagonismo y disputar minutos. Sin embargo, yo estaba convencido de que podía jugar en Oro y decido quedarme aun sabiendo que lo voy a tener realmente complicado y con muchas cosas en mi contra.

ZdB – Empieza la temporada y Clavijo no empieza bien. Tus actuaciones son intermitentes, pasando de jugar 15 minutos a 4. Imaginamos que, mentalmente, toda esta situación de no encontrar tu rol en el equipo afecta, ¿verdad?

AR – La temporada del Clavijo empezó realmente mal, con 7 derrotas consecutivas y una mala sensación general. En mi caso, y debido a la lesión de Bonifant en los primeros 2 partidos, disputo sobre 15 minutos en ambos; en mi opinión fueron buenos minutos en los que ayudé al equipo y pude demostrar realmente que podía jugar y competir. Con el paso de las semanas, esas oportunidades se van diluyendo y se llega a una situación insostenible, ya que no había ninguna manera de volver a entrar en rotación.

ReyesClavijo
CB Clavijo

ZdB – A comienzos de este año, se anuncia tu fichaje por HLA Lucentum. ¿Qué te hace salir con la temporada iniciada en vez de en pretemporada?

AR – Llego a Alicante a principios de enero, tras una Navidad muy muy dura y tras pensar mucho las cosas, decido salir de allí y buscar minutos en Plata, pues aquello no me estaba sirviendo de nada en absoluto. Mi decisión de salir en Navidad es esa misma, no veo posibilidad alguna de volver a entrar en la rotación hiciera lo que hiciera, y este caso lo mejor fue salir de allí en busca de unos minutos que, afortunadamente, encontré en Lucentum. La explicación de no haber salido en verano es que yo quería demostrar que podía jugar y que se habían equivocado en la decisión que habían tomado de no contar conmigo.

ZdB – Has convivido con el vestuario de Clavijo, que ha terminado descendiendo. ¿Qué fue lo que sucedió para que ese fuera el desenlace?

AR – Tampoco puedo opinar mucho al respecto, pues a mitad de temporada dejé la disciplina, pero pienso que tras un inicio tan malo, es difícil levantar el vuelo, los ánimos están muy deteriorados y por las cabezas pasan las peores situaciones imaginables, en este caso el descenso que finalmente tuvo lugar. Estar entrenando semana tras semana y cada viernes o sábado recoger resultados adversos, es algo realmente difícil que puede hasta con los más duros y experimentados.

ZdB – Llegas a Lucentum y enseguida cuentas con la confianza necesaria para convertirte en pieza clave del equipo (20min, 9pt, 4re, porcentajes de tiro altos…) ¿Otro jugador o el mismo jugador pero con confianza?

AR – Pues sí, llego allí y a pesar de unas primeras jornadas complicadas debido a la adaptación, siempre me dieron la confianza y oportunidad de jugar, tomar tiros y disputar minutos importantes del partido. No pienso que fuera un jugador distinto, pero desde luego que la confianza es algo que te sube la moral y trabajas y entrenas con otra cara y con las ideas más claras.

ZdB – Sin embargo, los Playoffs dejaron un sabor amargo, ya que caísteis   eliminados por CBCV en el quinto partido de cuartos. ¿Le has dado muchas vueltas a esa última canasta sobre la bocina que no quiso entrar?

AR – Pues los días posteriores al partido le di bastantes vueltas, no era capaz de encontrar una explicación a lo sucedido, tras una remontada realmente difícil en un partido que fuimos hasta 20 puntos abajo, el equipo estaba con todas las fuerzas y ánimos del mundo; fallar aquella bandeja sin oposición y la oportunidad de llevar el partido a la prórroga es algo que no se me olvidará jamás.

ZdB – La imagen de Rejón levantándote y animándote corrió como la pólvora, ¿qué sentiste en ese momento?

AR – Yo no fui consciente de lo sucedido hasta el día siguiente cuando vi las imágenes, estaba totalmente devastado y no recuerdo que fuera Guillermo quien viniera a levantarnos. Al día siguiente, después de ver las imágenes, pues qué os voy a decir, que el capitán de tu equipo tras una situación clara para empatar, se recorra el campo y levante a varios compañeros de equipo, pues es algo totalmente destacable y emotivo. Tras el paso de los días te das cuenta realmente de que si hubiéramos empezado el partido con otra intensidad y no dando tanta renta al rival, seguramente no hubiéramos llegado a esa situación final de tener que remontar y esa fatídica bandeja, pero esto es baloncesto y nunca te puedes despistar ni un segundo.

ZdB – ¿Qué falló en Lucentum para que no pasarais esa ronda cuando eráis uno de los favoritos para subir en los Playoffs?

AR – Sin quitar ningún mérito a Valladolid, que finalmente ha sido el equipo que ha ascendido, pienso que no trabajamos durante todos los partidos con las mismas ganas, intensidad y concentración. Sabíamos perfectamente que Valladolid iba a ser un rival realmente duro y qué era lo que teníamos que hacer para llevarnos la eliminatoria; sin embargo, no lo hicimos y al final nos pasó factura. Cada error particular, cada despiste, te puede pasar una mala jugada en una eliminatoria tan complicada como era esta contra Valladolid, un equipo muy duro, que jugaba a pocos puntos y que una parte importante de su juego era llevar al rival al error. Ellos llevaron todos los partidos a su idea y nosotros no lo evitamos. No queda más que felicitar a Valladolid y corregir errores para situaciones futuras.

ZdB – ¿Ya has pensando en tu futuro de la 17-18? ¿Una posible continuidad en Alicante sería posible por tu parte?

AR – Todavía no le he dado demasiadas vueltas, además el panorama nacional, desgraciadamente, tarda tiempo en asentarse y en empezar a moverse en cuanto a fichajes se refiere, pero de lo que sí estoy seguro es que me gustaría tener la oportunidad de disputar la próxima temporada en LEB Oro, pienso que estoy capacitado para ello y si sale la opción, voy a luchar por demostrar que realmente puedo jugar en la competición. Habrá que esperar. Terminé la temporada con buenas sensaciones, pero eso no deja de ser algo personal y subjetivo. La continuidad en Alicante también es una opción a considerar, pues es un gran proyecto y un club en el que se trabaja realmente bien, pero habrá que esperar a ver qué pasa durante el verano.

ZdB – ¿Has notado mucha diferencia entre la LEB Oro y la LEB Plata en cuanto a nivel de juego?

AR – Se nota, sobre todo, a nivel físico, la LEB Oro es algo más dura en ese sentido; a nivel técnico es algo mejor también, pero no se aprecia una gran diferencia.

ZdB – Eres un jugador de buenas condiciones, nacional, joven, con hambre, con buena planta. ¿Qué falla en el básquet FEB para que los jóvenes no tengan apenas oportunidades y el ugandés semidesconocido de turno sí?

AR – Pues me encantaría responderte a esa pregunta, pero no encuentro un motivo por el que los jóvenes hoy en día tengamos tan pocas oportunidades, y hablo en general. Los jóvenes venimos con ganas de comernos el mundo y demostrar realmente que valemos de sobra y podemos dar un nivel bueno en la competición. Ya hay muchos casos en la liga que pueden servir de ejemplo, Pardina, Salvó, Uclés, Quintela

ZdB – Miquel Salvó llegó de EBA, jugó bien en Plata y fue el MVP de la Copa Princesa en Oro. ¿Al jugador español le faltan oportunidades y creerse que puede ser importante de verdad?

AR – Miquel ha sido uno de los jugadores más determinantes esta temporada en Oviedo y en muchas fases de la liga; es un ejemplo de que los jóvenes podemos dar el nivel exigido para la liga. Creo que lo que más falta hace son oportunidades, y todos los jugadores estamos deseando que se dé una de ellas para probar nuestra valía y ganas de competir.

ZdB – Finales de junio y no se sabe nada de la composición de las ligas ni de las condiciones definitivas para subir. ¿Cómo ves esta situación? ¿No crees que esto no causa más que desinterés al aficionado que ve repetirse este esperpento verano tras verano?

AR – Desde luego que es una situación realmente mala para todos, de cara al aficionado que, como bien decís, cada verano se ve en la misma situación de no saber si su equipo va a jugar una liga u otra, si hay posibilidades de ascender o no…  Pero también de cara al jugador, ya que los veranos se hacen eternos al no saber sobre tu futuro, después de una temporada en la que asciendes, no saber si se va a poder consumar el ascenso o no… Es una situación complicada y habría que intentar buscar una solución cuanto antes. Desgraciadamente, a nivel económico, las LEBs han sufrido un bajón tremendo, lo cual tampoco ayuda en absoluto.

ZdB – Hace unos días hablamos con Asier Zengotitabengoa. ¿Te planteas una oportunidad en el extranjero si se dan las condiciones adecuadas?

AR – Pues es algo que no descarto, es una oportunidad de aprender de otras ligas, otras culturas, idiomas… y, por supuesto, de seguir creciendo. Es una opción a considerar y de darse la oportunidad, estaría encantado de tomarla si, como decís, se dan las condiciones y proyecto adecuado.

ZdB – Aunque eres muy joven en tu trayectoria, al ver como no consigues salir del cascarón, aunque si asomar la cabeza, ¿has pasado por algún período de desilusión y de pensar en dejarlo?

AR – Periodos de desilusión, alguno que otro, sobre todo mi primera temporada en Lugo y la segunda en Logroño. Son situaciones en las que las cosas no van bien o no van como lo tenías planeado; al final, de todo se aprende y cosas como esas me han hecho crecer mucho a nivel mental. Dejarlo, nunca. El baloncesto a día de hoy para mí lo es todo, y aunque haya pasado por situaciones muy complicadas, jamás me he planteado dejarlo. Para llegar a donde quieres, hay que pasar también por malos momentos y muchos contratiempos en el camino, pero así es en todos los ámbitos de la vida. Si quieres algo, tienes que trabajar por ello y ganártelo.

ZdB – ¿Dónde debe progresar Álex Reyes como jugador para ser mejor?

AR – A nivel mental he crecido mucho en los últimos años, gracias a todo aquello por lo que he pasado; a nivel físico me encuentro mucho mejor que las temporadas anteriores, aunque todavía me queda camino por recorrer en este sentido, ganar más fuerza y velocidad, sobre todo. El resto vendrá con el trabajo diario.

ZdB – En este largo parón estival que se repite año tras año, ¿sigues algún plan de entrenamiento? ¿Cómo es la vida de un jugador LEB estos meses?

AR – Desafortunadamente la liga acaba muy pronto si no tienes unos Playoffs que jugar; son alrededor de 4 meses en los que no entrenas ni juegas y se hacen muy largos. En mi caso entreno casi todos los días, ya sea gimnasio, entrenamiento con balón o sesiones de cardio. Todo trabajo es importante para llegar a la pretemporada en buena forma y que no te pase factura el verano. También hay que aprovechar para descansar y desconectar de la rutina, después de 9 meses entrenando mañana y tarde la gran mayoría de los días, es necesario tomarse un respiro y aprovechar para estar con la familia, amigos, pareja… pero sin olvidarse de seguir trabajando.

ZdB – ¿Es duro tener un padre que fue jugador de baloncesto o es una ventaja a la hora de oír sus consejos?

AR – Es una ventaja, sin ninguna duda. Cuando eres más joven no le das la importancia que realmente tiene, pero a medida que pasan los años te das cuenta que el mejor ejemplo a seguir lo tienes en casa y que, por muy mal que te sienten las cosas que te diga o lo que te corrija, todo lo hace por tu bien y tu mejora.

ZdB – Tu hermano Álvaro se decidió por la aventura NCAA, ¿si tuvieras su edad hubieras hecho lo mismo?

AR – Pienso que si hubiera tenido la oportunidad de hacerlo, la habría cogido sin ninguna duda. Es una oportunidad para mejorar en todos los aspectos de tu juego, aprender un idioma a la perfección, acabar tus estudios y disfrutar de una experiencia única como puede ser pasar unos años en EE.UU. aprendiendo y haciendo lo que más te gusta. En mi caso fue algo que no surgió, tomé pronto la decisión de ir a Lugo y es algo de lo que no me arrepiento en absoluto.

ÁlvaroÁlexReyes
@alexreyesabad / Instagram

ZdB – ¿Qué tal te van los estudios de Psicología (a distancia)? ¿Es muy duro compaginar ritmo de competición y carrera?

AR – Van bastante bien, me lo tomo sin prisa, pero sin pausa; si sigo a este ritmo, espero haber terminado la carrera en un par de años o tres. Es complicado, durante la temporada el ritmo de entrenamientos es alto y cuando tienes tiempo para estudiar, normalmente estas sin fuerzas para ello. Hay que aprovechar cada momento libre para ir estudiando poco a poco e ir adelantando todo lo que puedas.

ZdB – La fundación Aíto hablaba de una liga universitaria en España. ¿Tú lo ves factible?

AR – Pues sería un gran paso adelante en el panorama nacional, es una pena ver tantos buenos jugadores marchar a otros países a jugar por no tener la ocasión de hacerlo aquí o no poder compaginarlo con sus estudios. De este modo, al poder compaginar estudios y deporte, desde luego sería algo muy atractivo para los jugadores. No sé realmente las posibilidades de llevarlo a cabo, pero es algo en lo que habría que hacer hincapié para ponerlo en marcha.

ZdB – Muchas gracias por tu tiempo Álex, esperamos verte la próxima temporada en un equipo en el que puedas, y te dejen, brillar.

AR – Muchas gracias a vosotros por la oportunidad de esta entrevista y, sobre todo, por la labor que hacéis en las redes sociales a la hora de darle un poco más de visibilidad a estas ligas. Un saludo.

 

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