Ayer el filial del Barcelona B daba de baja la licencia de Nedim Đedović para abrir un hueco a Dago Peña. La semana pasada el elegido fue Wesley Sena, que, a pesar de sus condiciones físicas, tampoco demostró en demasía otras cualidades que se le presuponían e hizo posible el debut de Gerun con el filial culé.

El pacto llegado con Coruña para que Peña no debutará ante sus ex con su nuevo equipo hacía tener un plazo de una semana más para tomar la decisión de que con exterior contar. Finalmente, el descartado fue Nedim.

La promesa bosnia llegó con 13 años al Barcelona, donde estaba su hermano mayor Nihad. En la primavera de 2015, el Barcelona blindó sus servicios y los de Peno, con un contrato para él hasta 2020. En este tiempo el jugador ha ido progresando, pero la línea ascendente no ha subido a la velocidad que se podía esperar, sin llegar en ningún momento a explotar. Aunque si que ha tenido algún partido de calidad como contra Cáceres, ha mejorado sus promedios de minutos y puntos esta temporada (20 minutos y 7 puntos), siendo titular en nada menos que 17 partidos (de 22). Ahora habrá que ver cuál es el nuevo destino y en qué fórmula, pero el hueco para Dago ya está hecho.

Mucho se ha hablado en las redes en la semana pasada de la nueva política de fichajes del filial barcelonista, entre ellos nosotros. Está claro que el filial después de una racha de 14 derrotas seguidas ha visto amenazada su permanencia en Oro (competición en la que, a diferencia de otros clubs ACB, tiene interés en estar), y la cual ahora mismo está complicada, ya que está a tres victorias del antepenúltimo clasificado a falta de 12 partidos para terminar la liga.

Ya hace unos años en la 13/14 los Hakanson, Paulí, Sulejmanović… sufrieron la misma experiencia acabando en descenso y un año en LEB Plata. Tras su ascenso a Oro a dedo, la temporada pasada con Lakovič y Barton funcionó bien, y se vio que acumular solo talento joven no gana partidos, pero que con los referentes adecuados si puede ser un equipo que gane y brille. Nadie debería negar que es un sistema adecuado y de hecho el año pasado fue alabado. El problema llega cuando esta temporada el nivel medio de la liga sube, tu referente (Trías) funciona pero a los jóvenes valores que juegan les falta ese punch de consistencia para ganar partidos. Las excusas de veteran league o sobreprotección no valen cuando plantillas de bajo presupuesto hacen temporadones, como son los casos de Cáceres o Araberri.

Y las críticas deberían surgir por la planificación (Sada está muy lejos de ser el jugador que fue, pero Trías es el jugador más valorado de la liga), una inexperiencia en demasía con varios jugadores subidos de un Junior que fue el mejor equipo de Europa, la tardía capacidad de reacción (te llegan las prisas cuando tienes el agua muy al cuello) y, sobre todo, por los fichajes. No es así, pero es como si hubieran mirado la lista de más valorados, comprobar cuales eran más factibles y ficharlos a pesar del revuelo organizado por, en cierto modo, desvirtuar la Liga. Alguien podrá hablar de que son jugadores ya adaptados a la Liga al conocerla, pero si un club como el Barcelona, con todos sus medios, muestra esta capacidad de reacción cuando seguramente jugadores de calidad podrían venir, solo transmiten, en nuestra opinión y desde fuera, que algo está fallando en el club de la Ciudad Condal.

Como bien nos recuerda una institución en Oro como Don Pedro Rivero, es importante recordar que el joven entienda que la necesidad de ganar también ayuda a su formación. Veremos como se acaba la temporada, si los dos nuevos fichajes son suficientes, porque todo pinta que el próximo verano no habrá ni vacantes ni más ampliaciones.

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