El parón de la Copa Princesa es ese momento donde los equipos que no la juegan suelen aprovechar para desconectar, lamer sus heridas en forma de golpes, corregir errores y apuntalar plantillas ante el inminente cierre del plazo de fichajes a finales de febrero. La bomba explotaba cuando el filial del Barcelona saltó la banca para llevarse a su plantilla nada más y nada menos que al sexto y séptimo jugador más valorados de la LEB Oro, como son Dago Peña y Volodymyr Gerun, que junto al jugador más valorado de la liga Jordi Trías, formarán un tridente de impresión en lo que queda de segunda vuelta.

Probablemente para el equipo catalán, acostumbrado a pagar grandes buy-outs para su equipo ACB, pagar estas cláusulas en Oro sea calderilla, pero a la competición la deja coja desde un punto de vista romántico. Podíamos culpar a los jugadores, ahondar y escribir los entresijos de la historia de cómo un jugador que está cómodo y realizando una gran temporada en un equipo, y labrándose un buen contrato para el venidero, se marcha a la carrera. Podríamos mirar quién busca a quién, si es un directivo, un agente que ofrece, un entrenador que da el OK, pero al final solo tendríamos versiones diferentes de un mismo hecho.

Nos podemos imaginar la cara descompuesta de un equipo que se queda sin su referente, y cómo empieza a pensar en sustitutos, a mover hilos en el mercado, como mentalizar a un equipo que se conjurará de puertas para dentro y se harán más fuertes, porque al final la vida sigue, y el hecho de que se vaya o lo tengas enfrente como rival es como si tuvieras a la estrella de tu equipo lesionada.

No es el primer año que jugadores que destacan fichan por rivales. La ACB suele ser el comecocos más temido y muchos equipos LEB tiemblan cuando un jugador de la Liga Endesa se lesiona. No son pocos los equipos que están encantados de que un jugador suyo brille, y a la vez como si fuera un arma de doble filo piensan que no lo haga de manera abusiva para no acaparar demasiados focos y que se lo acaben llevando. Es raro (salvo buenos movimientos de agentes) que una liga extranjera con la temporada iniciada venga a llevarse a un jugador, por lo que el mercado nacional parece ser el máximo peligro.

La realidad es que la LEB Oro, a pesar de ser una buena liga a nivel táctico y de nivel de juego donde las plantillas son amplias con rotaciones con minutos de 8-10 jugadores a diferencia de otras ligas europeas medias, continua siendo una liga endeble económicamente en su estructura, lo que acarrea problemas como no poder poner cláusulas de rescisión altas o simplemente el hecho de no poder retener a jugadores o competir a nivel económico para adquirir jugadores extranjeros frente a otras ligas más débiles.

Se levanta la voz con el caso del filial del todopoderoso, pero también resulta curioso que un base griego deje tirado a un equipo por segunda vez, a la vez que otro jugador pide desvincularse por sus razones del club donde está, y al día siguiente vuelve “a su casa” siendo el quinto base que ficha este año un equipo, y nadie levante la voz de forma abusiva o con palabras como desvirtuación. Al final, los jugadores solo buscan como es lógico el lugar donde reunir sus mejores condiciones de forma global (económicos, vida, status, confianza…), aunque a veces cueste entender dejar un equipo donde estás progresando, mejorando y adaptándote al juego europeo y creciendo a la par del equipo. En los casos de esta semana tener en tu currículum internacional que el Barcelona te quiso aunque sea para su filial, es un dato muy jugoso, que muchos jugadores, y más si no eres nacional, les gusta tener.

Otra cosa muy diferente y discutible es que filosofía debe tener un filial. Debe primar la formación de jóvenes talentos en un club donde apenas llegan jugadores al primer equipo, es asumible un descenso a Plata en cuanto a nivel para continuar la formación de dichos jugadores. Lo que parece claro es que el Barcelona, si quisiera, podría seguir fichando al mejor base o escolta de Oro sin problemas y a nadie le resultaría extraño que lo hiciera aunque no pareciese bien.

¿Es desvirtuación de la competición o simplemente es una anécdota más que sumar a un ascenso porque sí por parte de los organizadores (FEB) en la 15/16? ¿Son cambios en el calendario con sus particulares consecuencias o solamente algo permitido por las normas en tema de fichajes y legal a todas luces? En esto último, aunque nos resulte extraño, no es la primera vez que un filial ficha jugadores veteranos y estos son el referente del equipo.

A lo mejor tanta contradicción viene por declaraciones de su entrenador Alfred Julbe en varias ocasiones. Algunas como las siguientes:

Ojalá seamos capaces de crear, entre todos, una liga para que los jóvenes se puedan formar con reglamento Euroliga y FIBA, no con este tipo de baloncesto a 60 puntos basado en los golpes. El juego de la LEB te sirve para cuando vayas a pistas como las del Olympiacos. Los nuestros ya irán preparados.
Creo que los jóvenes, no los nuestros, sino los de todos los equipos, se sienten maltratados por los árbitros. Y es que a la FEB no les gusta demasiado los jóvenes. Ahora mismo ves la LEB Plata y la gente se sorprende cuando ve a Rejón destacar. A mí no me sorprende, la FEB es una “veterans friendly league” donde juegan hasta los 40 años si quieren. Los jóvenes necesitan igualdad de trato.
A ver si entre todos creamos una liga para gente joven. Los nuestros están en la LEB Oro, pero muchos están en LEB Plata o EBA. Los que acabaron quintos en el Europeo U18… ¿En qué equipos están jugando? Se hace muy difícil para ellos.

O sus reflexiones en la gala de los Premios Gigantes:

Tenemos un problema con los jóvenes entre 18 y 21 años, ganamos muchas medallas de formación y apenas salen jugadores profesionales. Ojalá podáis darles una solución esas personas que ahora mandáis, que es tan sencilla como acercar a los jóvenes lo que tuvisteis vosotros

Sin embargo, si leemos en el fondo de estas declaraciones, parecen más que una oda a dar oportunidades a los jóvenes, buscar una Liga SUB22 de grandes clubs. La falta de apuesta por el jugador nacional no entiende de edades, jugadores de 25 años ven como no se apuesta por ellos. Columnas como la de Hambre de Tomé debe hacernos también reflexionar si todo se está haciendo bien.

La realidad es clara, el filial del Barcelona B es colista, ha encadenado 14 derrotas seguidas y el equipo compite pero llega un momento en los partidos donde le falta ese gen. Un equipo con el jugador más valorado de la competición (Trías), un proyecto claro NBA (Kurucs) y un joven que debería estar ya en ACB (Font) es insuficiente, porque la generación que ganó en Junior todo (ANGT y Cto. de España) cuando ha llegado al profesionalismo se ha encontrado la realidad de que aquí se muerde, el veterano manda, los extranjeros buscan su oportunidad de darse a conocer y cada equipo aprieta, y de que nada vale ser internacional en categorías inferiores, porque te llega un jugador como Salvó, que a base de trabajo, calidad y ganas (y sin nombre), se hace con el MVP de la Copa Princesa a la primera oportunidad porque tiene “hambre”.

Y al final se podrá decir que el Barcelona ha perdido el rumbo de su cantera, pues puede ser vistos los hechos, pero al final esto es una competición y los resultados mandan. Otra cuestión es si se debería replantear el FC Barcelona su concepto de filial, y hacer como otros equipos y que su “ONU de Junior” jugara en EBA, cediendo a los mejores valores cuando acabasen su etapa de formación a clubs de ACB o Oro. Al final, lo complicado es como he leído en Twitter, no es poner a los jóvenes buenos sino a los jóvenes no formados aún, y aquí es lo que más rabia me da. ¿Que pasará con los dos jóvenes que dejarán de tener ficha en el filial del Barcelona B ante los nuevos fichajes? ¿O los minutos que perderán de ser rotaciones importantes los jóvenes que se queden con ficha?

Anuncios