Tras la buena acogida que tuvo la charla con el jugador de la NAIA, Aitor Zubizarreta, es el turno hoy de Jorge Bilbao (1995, 204cm) . Un jugador todo pundonor, lucha y entrega, que cada año va a más y afronta su último año de Senior con las miras muy altas con UTA Mavs (U. Texas-Arlington) tras promediar en la 15-16, 6.9 puntos, 7.1 rebotes y 1.7 asistencias en 24 minutos.

ZdB – Jorge, empiezas tu último año en la Universidad, pero todo tiene un inicio. ¿Cómo recuerdas tus tiempos en Loiola Indautxu?

JB – Mi tiempo en Loiola fue lo que me hizo ser la persona y jugador que soy hoy en día. Siempre estaré agradecido a todos los jugadores, entrenadores y al fin y al cabo amigos con los que pasé tantos años y con los que todavía mantengo una buenísima relación hoy en día.

ZdB – ¿En qué posición jugabas de chaval?

JB – Casi siempre jugué en posiciones más bien interiores hasta llegar a mi último año de juvenil, donde aunque en defensa solía encargarme del poste del equipo rival por mi fuerza, en ataque rotaba las posiciones del 3 al 5 constantemente.

ZdB – ¿Cómo llevabas, antes de dar el salto, jugar con el equipo senior contra veteranos que se las saben todas?, ¿era duro?

JB – Me encantaba jugar con los seniors. Era más físico jugar con ellos y siempre aprendía alguna cosa nueva cada partido o entrenamiento, además de pasar muy buenos ratos con los veteranos del club. Me llevó un tiempo ganarme la confianza del coach para jugar más y tener más minutos pero eso también me ayudó a formarme mejor.

ZdB – En una entrevista leímos que conociste a Jimmer Fredette, ¿cómo fue aquello?

JB – Tuve oportunidad de conocerle la primera vez que vine a Estados Unidos. El verano en el que cumplí 14 años fui a una familia en el estado de Nueva York para aprender inglés. Los Barnard, la familia que me acogía eran mormones y resulta que Jimmer, el cual era de la zona, iba a la misma iglesia que ellos. Así que un domingo que fuimos a la iglesia a jugar partidillos de basket (tienen un campo cubierto entero dentro de la iglesia) Jimmer estaba ahí, y tuve oportunidad de conocerle y hablar un poco con él. Ese fue el verano anterior a que Jimmer liderara la NCAA en anotación y fuera elegido First Team AllAmerican y National Player of the Year.

ZdB – También hemos leído que tu entrenador en Loyola, Txutxo Sanz, te recomendó irte a la NCAA. Ahora que ha pasado el tiempo ¿nos puedes comentar qué otros equipos españoles se interesaron por ti para incorporarte a sus canteras?

JB – Nunca fui nadie que despertara mucho interés en demasiados equipos hasta mi etapa juvenil jajaja. Después de quedar novenos con el Loiola Indautxu en el Campeonato de España sí que me habló algún que otro equipo para jugar en categorías superiores e incluso marcharme de Bilbao, pero nada muy concreto. Durante mi último año también atraje más interés de más equipos y canteras, pero ya había tomado la decisión de que iba a intentar dar el salto a Estados Unidos.

ZdB – Piensa que te están leyendo muchos chavales de 16-18 años, que les gusta y creen en el basket y no están en la primera plana con equipos junior ACB: ¿Cómo busca uno su aventura NCAA? ¿En tu caso, cómo hiciste, decides irte, te ponen en contacto, buscas ayuda a alguna agencia, vienen los ojeadores a reclutarte, mandas videos allí…?

JB – Como habéis dicho antes, seguí el consejo de mi entrenador Txutxo Sanz y me puse manos a la obra. Contacté con AGM Sports, una agencia que ayuda a chicos y chicas de todos los deportes a dar el salto a Estados Unidos con becas deportivas, y ya ahí empezamos a trabajar en todo lo que había que hacer. Tuve que grabar varios de mis partidos y ponerlos en Youtube, así como un vídeo de highlights para que los entrenadores en Estados Unidos pudieran verme jugar. Hubo que completar muchísimo papeleo y también tuve que hacer en Navidad la selectividad americana. Todo esto mientras cursaba 2º de BAC e intentaba compaginar estudiar con el jugar en varios equipos a la vez. Fue un proceso muy largo y que llevó muchísimas horas, pero por suerte salió todo increíblemente bien.

ZdB – ¿Cómo ibas de nivel de inglés antes de ir? ¿Pasaste bien los exámenes de acceso?

JB – Tuve suerte de que mis padres siempre se preocuparon de que tomara clases particulares de inglés y fue un idioma que siempre me gustó. Casi toda la música que escuchaba era en inglés y me gustaba leer o ver series/pelis en versión original. La verdad que no tuve mucho problema en pasar los exámenes necesarios y cuando llegué mi nivel de inglés era bastante bueno.

img_20161004_093529ZdB – ¿Como es tu llegada allí?, ¿tienes tutor, residencia…?

JB – Me vino a buscar al aeropuerto uno de nuestros entrenadores asistentes. Desde el primer día me he alojado en mi propio apartamento pegado al estadio donde comparto cocina y salón con otro compañero de equipo. Tenemos nuestro propio tutor académico que nos ayuda a elegir nuestras asignaturas y horarios y nos proporciona tutores personales para cada una en caso de que tengamos problemas con alguna asignatura difícil.

ZdB – Zubi nos comentaba que solo podías entrenar dos horas a la semana con un entrenador específico y sin embargo puedes ir al pabellón por tu cuenta cuanto tiempo quieras. ¿Es paradójico este autoentrenamiento, no?

JB – En efecto, la NCAA tiene muchas normas y esta es una de ellas. No queda más que cumplirlas y arreglárselas para seguir trabajando todo lo posible por tu cuenta o con otros compañeros de equipo ya que ahí no hay más limitación que la que tú te impongas.

ZdB – ¿La Uni os da cursos de conductas o normas, o cómo van estas reglas?

JB – Al comienzo de cada curso escolar tenemos varias reuniones con los directivos de la uni en las que nos recuerdan cosas que podemos y no podemos hacer y cuál es la conducta idónea para un atleta ya que somos embajadores de la universidad y la estamos representando en todo momento. Igualmente, nuestros entrenadores nos recuerdan constantemente como debemos comportarnos y nos controlan nuestras redes sociales asegurando que no hacemos o publicamos nada inapropiado o fuera de lugar en ellas.

ZdB – ¿Cómo os tratan los entrenadores? ¿Cómo los ves, más como unos profesores que como unos entrenadores profesionales?

JB – He tenido suerte de estar en un sitio en el que el trato con los entrenadores es muy cercano y se preocupan mucho por nosotros. Especialmente al venir de España siempre se han asegurado que me iba todo bien y me han ayudado en cualquier cosa que he necesitado. No están aquí solo para ser nuestros entrenadores en la cancha, sino que están formándonos como personas e intentando que una vez nuestro tiempo en la universidad haya terminado, tengamos el mejor futuro posible. Muchísimos ex jugadores se pasan por la uni cada vez que tienen oportunidad y varios de los que juegan profesionalmente en Europa vuelven aquí a entrenar, y no tengo duda de que yo haré lo mismo una vez termine mi ciclo aquí.

ZdB – Una duda que nos surge, actualmente estás terminando un doble grado de International Business & Marketing , ¿cómo te va en él? ¿Tienes un límite de aprobados, es decir, puedes suspender o hay repercusiones deportivas o a nivel de beca si sucede?

JB – De momento me va muy bien, llevo todo en orden y con buena media en la carrera. Para poder terminar ambos grados a tiempo he tenido que hacer bastantes más asignaturas que el resto de mis compañeros, pero estoy seguro que merecerá la pena de cara al futuro. Todos los atletas de la NCAA tienen que tener una media determinada cada semestre, sino pierden su elegibilidad y no pueden entrenar ni jugar con el equipo hasta que no lleguen a dicha media. De repetir más de una vez o durante demasiado tiempo, muchos atletas pierden la beca deportiva por no cumplir con sus obligaciones académicas.

ZdB – Un aspecto que siempre llama la atención desde fuera es cuando un equipo NCAA suspende a un jugador unos partidos y nunca se sabe la causa. ¿En el campus se llega a saber o impera de forma absoluta el silencio?

JB – Depende de cada universidad y cada organización, ya que todos los sitios tienen una manera distinta de manejar sus asuntos internos. Rara vez se filtran las razones por las que un atleta determinado ha sido suspendido ya que se intenta que haya confidencialidad absoluta y que nadie más allá del equipo, entrenadores y directivos lo sepan.

ZdB – Siempre se pone muy bonito la aventura NCAA, como muy recomendable para probar una experiencia y mezclar estudios y deporte de forma adecuada pero, también tienes momentos bajos, de soledad… ¿Cómo se superan esos altibajos?

JB – Sin duda. Como bien has dicho, desde fuera solo se ve lo “bonito” que es todo. Pero el estar aquí es una experiencia súper exigente en la que tienes que estar preparado para trabajar y cumplir tus obligaciones cada día. Las cosas no siempre salen bien y cuando eso pasa no es como si estás en casa con tu familia y amigos para apoyarte al momento, sino que está sa miles de kilómetros de ellos. Personalmente es muy duro también cuando pasa algo a tus amigos o familia y no puedes estar ahí con ellos para ayudarles. Estar aquí es una gran oportunidad, pero para estar aquí hay que ser mentalmente muy fuerte para aguantarlo y estar preparado para lo que sea.

ZdB – ¿Qué consejos darías al español acostumbrado a jugar todo, ser la estrella de su equipo y encontrarse, de repente, en una cultura diferente, con el rol de freshman y sin minutos de juego?

JB – Que siga trabajando duro y que no se venga abajo, ya que algún día su oportunidad llegará y tiene que estar preparado para ella. Mi temporada freshman estuvo llena de altibajos, pero un partido o hasta una jugada puede cambiarlo absolutamente todo. Llevará tiempo y no será fácil, pero puedo asegurar que el trabajo duro da sus frutos.

Trayectoria NCAA

ZdB – Primer año, lo esperado para un freshman, ¿Cómo es el recibimiento en el equipo? ¿Cuándo te das cuenta que estás en otro mundo?

JB – Desde el principio me recibieron muy bien todos, tanto jugadores como entrenadores. Me llevó dos minutos del primer entrenamiento darme cuenta de que este era otro mundo jajaja. Aunque llegué muy verde, a base de trabajo diario fui progresando y ganándome la confianza de mis entrenadores y compañeros hasta el punto de conseguir debutar como titular contra la histórica Kentucky, ser parte de la rotación y terminar la temporada asentado como titular.

ZdB – Jugaste con los pros como Reger Dowell y sobre todo, el megaconocido aquí, Brandon Edwards, ¿son tan buenos como parecen tú que viviste el día a día con ellos?

JB – Desde el primer momento se veía que eran dos jugadores que destacaban. Reger es uno de los jugadores con mayor talento ofensivo con los que he jugado. BrandonMegatronEdwards es una auténtica bestia y conectamos bastante bien desde el principio tanto dentro como fuera de la cancha, porque los dos trabajamos duro y ponemos el bien colectivo por encima de todo lo demás. Todavía hoy en día tengo buena relación con ambos, especialmente con Brandon. Hablábamos a menudo cuando estaba en Lugo y Melilla y entrenamos juntos en verano. Ahora está listo para debutar en la primera división griega en la que seguro que lo hace bien.

ZdB – Año sophomore con mayor presencia y varias presencias en el equipo titular. ¿Notas la confianza del coach Scott Cross?

JB – La confianza que me gané durante mi primer año se hizo mucho más palpable durante mi segundo año. Acabé con el mayor número de titularidades del equipo y Coach Cross confiaba en mí para estar en la cancha en los momentos importantes. Tuvimos mala suerte con las lesiones al final del año, pero sirvió para empezar a asentar las bases de cómo sería el equipo en los años venideros.

ZdB – Y el año pasado, el año de verdad, buenas actuaciones tuyas y con un equipo creciendo. ¿Os afectó mucho la lesión en la rodilla de uno de los jugadores franquicia como Kevin Hervey?

JB – El año pasado fue un muy buen año tanto a nivel individual como sobre todo colectivo. Tuvimos el mejor inicio de la historia de la universidad y victorias contra Ohio State y Memphis a domicilio que atrajeron atención por todo el país. Evidentemente, la lesión de nuestro mejor jugador nada más comenzar fue un golpe muy duro, sobre todo anímicamente. Su lesión acompañada de una parte del calendario con partidos complicados fuera de casa hizo que pasáramos por un pequeño bache, pero sacamos orgullo de dentro, encontramos el ritmo de nuevo y aún sin Kevin seguíamos siendo uno de los mejores equipos de la liga.

ZdB – Neal, Jones, Hervey… ¿con cuál te quedas, les ves futuro entre los pros?

JB – Me quedo con el equipo entero, ya que en este equipo hay muchos jugadores importantes. Kevin es un auténtico jugadorazo y uno de mis mejores amigos dentro del equipo y, sin duda, va a tener su oportunidad en la NBA. Erick no tengo claro dónde acabará debido a su corta estatura y los prejuicios que eso acarrea pero es, sin duda alguna, uno de los mejores bases del país. Jalen es un muy buen jugador que tuvo que ir a junior college porque no tuvo ninguna oferta de D1 y a base de trabajo se ha convertido en uno de los mejores jugadores de la conferencia. También destacaría a Drew Charles, co-capitán conmigo y veterano con el que llevo desde mi año freshman; aporta mucho al equipo tanto por su tiro exterior como por su defensa y hace todo lo necesario para que el equipo gane. Luego hay que destacar a Kaelon Wilson, el cual es un trabajador nato, con un físico privilegiado y capaz de llegar al aro en cualquier situación.

ZdB – ¿Contra qué tío has jugado en la NCAA, y te has dicho, “vaya bestia, este es NBA seguro, no hay quien lo pare”?

JB – Durante mis años aquí he tenido la oportunidad de enfrentarme a muchísimos jugadores que han sido drafteados y están triunfando en la NBA. Un perfecto ejemplo de ello es el rookie del año de la temporada pasada, Karl Anthony Towns, ya que tras compartir un par de posesiones en la pista con él ya veía que era un jugador de los que salen cada pocos años. Julius Randle era una fuerza de la naturaleza, con un físico descomunal. Devin Booker y James Young son otros dos jugadores que me impresionaron mucho en mis visitas al Rupp Arena, ya que tienen muchísima calidad. Y dentro de mi conferencia, RJ Hunter y Elfrid Payton son dos jugadores que nos dieron muchísimos quebraderos de cabeza cada partido y se les veía que tenían potencial para ser jugadores NBA. También mencionar a Shawn Long, con el que las he tenido durante muchos partidos estos años ya que éramos un emparejamiento directo y ha seguido yendo a más cada año hasta acabar firmando un contrato en la NBA este verano.

ZdB – ¿Cómo fue la eliminación frente a Louisiana-Monroe en el Tournament de la SunBelt?

JB – Fue dura, ya que empezamos el partido muy bien y tomamos las primeras ventajas, pero ellos eran un equipo muy alto y de mucha envergadura y eran un mal match up para nosotros. El duro partido de la noche anterior contra Texas State nos hizo mella y nos faltó algo de frescura y suerte para poder llevárnoslo.

ZdB – En el enfrentamiento anterior entre los dos equipos tú literalmente te saliste ¿qué diferencia hubo en ese partido?

JB – Para ese partido cambiaron la manera de defenderme a mí y al pick n’roll y los ajustes que hicimos no acabaron de funcionar. Nos dolió mucho porque sabíamos perfectamente que aún sin Kevin podíamos ganar a cualquier equipo de la SunBelt, pero no pudo ser.


ZdB –
¿Este año el objetivo de los Mavericks debe ser el título de la SunBelt y participar en el MarchMadness, verdad?

JB – No pensamos en otra cosa. Desde el mismo día en que la temporada terminó hemos estado trabajando a conciencia con el título de la SunBelt y la Madness como claros objetivos.

ZdB – Este año sigue habiendo bootcamp ¿en qué consiste?

JB – Es un campus de inspiración militar en la que ponen a prueba nuestra dureza física y mental y cuyo objetivo es endurecernos para cuando se presenten dificultades durante la temporada. En toda la semana no tocamos el balón de baloncesto, y hacemos varias sesiones diarias empezando a las 5 de la mañana corriendo con sacos de arena a hombros, haciendo ejercicios de defensa, sprints y muchas cosas más. Ya es el último que me toca hacer, y es sin duda uno de los retos más duros a los que me he tenido que enfrentar año tras año.

ZdB – Que juegues tú en el interior con esa garra tuya, ¿cuánto influye para que tu equipo sea el más reboteador de toda la NCAA?

JB – Durante la primera mitad de la temporada conseguí ser uno de los mejores reboteadores ofensivos de todo el país. Cuando Kevin (el cual es un buenísimo reboteador) se lesionó, los equipos contrarios comenzaron a mandar 2 personas para bloquearme en el rebote. Mi entrenador se aprovechó de eso, haciendo que los exteriores de mi equipo cargaran también ya que la mayoría de veces uno de ellos estaba suelto y podíamos hacerles pagar.

ZdB – En cambio no colaboras tanto en que tú equipo sea de los que más triples intenta ¿no? La verdad es qué para quienes no siguen vuestro juego día a día pueden llamar la atención estos datos.

JB – Tenemos un equipo lleno de tiradores y con un juego muy rápido. La capacidad de tirar la tengo, pero visto que prácticamente casi todo mi equipo es capaz de tirar y a mis coaches les gusta mucho mi habilidad para pasar, me usan mucho como facilitador desde el poste bajo y el poste alto.

ZdB – A nivel individual, ¿qué te exiges?

JB – Como siempre que salto a la cancha mi objetivo y mayor preocupación es que el equipo gane. Quiero establecerme como uno de los mejores defensores de la conferencia y también aportar algo más ofensivamente, cogiendo algo más de responsabilidad en ataque después de todo el trabajo y las horas invertidas este verano en ese aspecto. No me exijo números ni estadísticas concretas ya que lo que más me importa es que al final de año estemos en la Madness con el anillo de la SunBelt en nuestras manos.

ZdB – Una curiosidad, en las fotos se te ve un cambio físico importante, ¿en cuántos kilos has subido desde que estás allí?

JB – Salí en 90 kilos de Loiola y ahora mismo estoy en 111 pero no pretendo subir nada más.

ZdB – En relación con el peso, ¿cómo llevas el tema de comidas, además de horas de gimnasio y entreno, sgiues algún plan de alimentación?

JB – No tengo un plan de alimentación concreto, simplemente intento comer mucho, sano y variado. Tengo que hacer unas 4 comidas al día, hidratándome muy bien (unos 5 litros de agua) y con snacks entre horas ya que si no pierdo peso. Ya en la ESO dejé de tomar refrescos cuando quería bajar de peso y es algo que sigo haciendo hoy en día ya que tienen muchísimo azúcar.

ZdB – ¿Dónde te ves dentro de un año? ¿Vuelta a España al profesionalismo?

JB – La verdad que todavía no tengo ni idea de que será de mí el año que viene. Ser profesional siempre ha sido un sueño para mí y parece ser que voy a tener oportunidad de cumplirlo una vez termine mi ciclo aquí, pero de momento estoy completamente centrado en UTA y nuestros objetivos. Ya tendré tiempo de preocuparme por mi futuro baloncestístico una vez haya terminado de la mejor manera posible mi tiempo en Arlington.

ZdB – Te he leído qué has mejorado en la defensa, la intensidad en la cancha, el tiro, el manejo del balón… ¿para cuándo el tiro exterior del que hablábamos antes?

JB – El tiro es algo que depende mucho de la confianza que tengas en ello. Durante mi debut en mi año freshman vs Boise State, sufrí una aparatosa caída en la que estuve cerca de romperme el codo y me rompí la bursa. Esta era una lesión bastante molesta y que me acompañó durante todo mi primer año, limitándome en ciertas partes del juego. Durante mi segundo año no tenía confianza en mi tiro exterior y tampoco era lo que mis entrenadores querían de mí, pero ya para el tercero y tras trabajar mucho en ello recuperé dicha confianza y lo usé alguna vez de manera puntual. Ya para esta última temporada tengo plena confianza en mi capacidad para tirar y pretendo prodigarme más, tanto de media como de larga distancia.

ZdB – En ese sentido, ¿no te parece que en la NCAA juegas demasiado interior y que cuando intentes dar el salto al terminar la carrera tendrás que jugar más por fuera?

Mi entrenador es muy fan del small-ball ya que le gusta jugar con mucha velocidad y teniendo jugadores que puedan defender en varias posiciones y presionando mucho. Intentó durante mi primer par de años aquí usar jugadores más altos y lentos y conmigo más exterior, pero vio que el equipo funcionaba mejor y quería usarme más en el interior, ya que aportaba versatilidad ahí. Dice que soy el “Draymond Green de UTA” jajaja. Tras la lesión de Kevin Hervey, Jalen Jones (190cm) pasó a ser el 4 titular, y el resto del quinteto estaba formado por Erick Neal (176cm), Drew Charles (185cm) y Kaelon Wilson (185cm). Éramos el quinteto más bajo de todo D1 y aunque parezca mentira, aún así lideramos toda la NCAA en rebotes por partido.

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Selecciones

ZdB – ¿Cómo te has visto en los entrenos y en el partido frente a Venezuela con Euskadi? ¿Una experiencia para repetir, verdad?

JB – Tener la oportunidad de ir con Euskadi es una grandísima experiencia ya que el ambiente que hay con los jugadores y los entrenadores es buenísimo. Este verano la experiencia supo a poco ya que solo pudimos disputar un partido y se nos escapó por un tiro en el último segundo, pero igualmente la disfruté muchísimo. Me vi mejor a nivel personal comparado con la primera vez y espero poder seguir volviendo, aprendiendo más y haciéndolo mejor cada vez.

ZdB – Menuda juventud con calidad con Brizuela, Maiza o Zubizarreta y tú mismo como ejemplos, ¿no?

JB – Tenemos un buen grupo de gente joven que hemos jugado juntos y en contra muchos años por Euskadi y que a base de trabajo hemos conseguido ir a más cada año. Ir con la selección de Euskadi es algo que agradezco muchísimo, y tener la oportunidad de estar a las órdenes de Pablo Laso y compartir cancha y vestuario con un ídolo de mi infancia como es Javi Salgado es algo que jamás podría haber imaginado hace unos años.

ZdB – Conoces desde pequeño a Zubizarreta, ¿te parece que cada año está mejor?

JB – Aitor es un buenísimo amigo con el que he compartido cancha muchísimas veces tanto en contra en Liga Vasca como juntos en las selecciones de Euskadi desde cadete, y cada año veo que sigue mejorando y va siendo un jugador más completo. En USA ha dado un paso adelante tanto física como defensivamente, que acompañada por la calidad y ética de trabajo que siempre ha tenido le va a asegurar un buen futuro en esto del baloncesto. ¡Quién sabe si seremos compañeros de equipo alguna vez!

ZdB – En cambio, aunque tu nombre ha estado en alguna preselección, nunca has llegado a jugar con la selección española en categorías inferiores ¿por qué crees que ha sido así?

JB – Nunca fui un jugador destacado hasta mi etapa junior, y aún así no dejaba de ser un jugador del Loiola Indautxu de Bilbao cuando los otros mejores jugadores del país estaban todos en canteras ACB. Ya cuando vine aquí la NCAA fui progresando y creía que iba a tener oportunidad de ir a alguna concentración, pero nunca llegó a ser así. No es más que una motivación más para seguir trabajando duro y seguir mejorando cada día.

La vida en Arlington

ZdB – Arlington, una ciudad poco conocida, de la que apenas sabemos que tiene una población censada similar a la de Bilbao. ¿Notas mucho cambio en la ciudad? ¿Cómo es la gente en Texas, mucho Spanglish?

Arlington como ciudad no tiene nada que ver con Bilbao la verdad jajaja. Es una ciudad muy bien situada ya que se encuentra al lado del aeropuerto internacional y de la ciudad de Dallas, pero la distribución de la ciudad y el centro es muy distinta en comparación con Bilbao. La gente en Texas es muy hospitalaria, siempre dispuestos a ayudarte con cualquier cosa y siendo muy amables y cercanos en el trato. Al ser Texas la frontera con México hay mucha influencia mejicana y mucha gente habla español aquí, pero la gran mayoría de americanos aquí no pueden mantener una conversación en castellano.

ZdB – ¿Y el clima? Yo me imagino en Texas y me veo asado, ¿echas de menos pasear bajo el chirimiri?

JB – Hace un calor terrible aquí en Texas, especialmente en verano donde casi ni se puede caminar por la calle. Sí que se echa de menos temperaturas más normales y algo de lluvia, pero lo que más echo de menos es sin duda poder bajar a la playa en las tardes o fines de semana que hace bueno.

ZdB – ¿Has ido a ver los Dallas Mavericks? ¿Te quedas como espectador con un partido de la NCAA o la parafernalia de la NBA?

JB – He ido a ver unos cuantos partidos de los Mavericks y la verdad que los partidos NBA son todo un espectáculo. En lo que a entretenimiento por el juego se refiere, los partidos NCAA tienen más intensidad pero los partidos NBA tienen jugadores con más experiencia y calidad. Seguramente me quede con un partido NCAA ya que hay mayor ambiente en las gradas y es que en los partidos NBA la gente va a verlos como quien va al cine, sin acabar de meterse en el partido.

ZdB – ¿Y a otros deportes como el béisbol (Texas Rangers) o fútbol americano con los Dallas Cowboys?

JB – No soy muy fan del béisbol entonces no he ido a ver ninguno, pero es algo que tengo en mi lista de cosas pendientes por hacer antes de terminar aquí. A los Cowboys fui a verlos por primera vez hace unas semanas cuando mi cuadrilla de Bilbao vino de visita, y aunque tampoco sigo mucho el fútbol americano, el estadio donde juegan es impresionante y es una experiencia que merece la pena.

ZdB – ¿Has ido a ver algún tornado o al parque de atracciones SixFlags o eso es de turistas?

JB – Es bastante típico por aquí, ir con la familia al parque de atracciones. He tenido un par de oportunidades pero por razones varias nunca se han terminado de concretar. Los pases para ir son muy caros y ya fui varias veces al SixFlags la primera vez que vine a Estados Unidos, entonces no tengo mucha urgencia por ir.

ZdB – Ya para terminar, ¿un deseo para la 2016/17?

JB – Ganar la SunBelt y avanzar todo lo posible en la MarchMadness.


Agradecemos a Jorge Bilbao su tiempo para responder a todas nuestras preguntas y le deseamos lo mejor en esta temporada. Intentaremos no dormirnos y poder verlo en la MarchMadness.

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