Tras los buenos fichajes en forma de conexión argentina (Fjellerup, Ruesga, Lugarini), unidas al atrevimiento por la juventud (Kostadinov, Peñarroya, Kanyinda) y a la continuidad de hombres claves (Lundqvist, Figueras), Palmer Alma Mediterránea Palma ha hecho una apuesta diferente para el ‘cinco’ al fichar al estadounidense Amadi Ikpeze (1998 / 208 cm / 111 kg), que recientemente ha adquirido pasaporte cotonú (Nigeria) y que complementará a Milan Šuškavčević.

Su físico hizo que los Bonnies de St Bonaventure le reclutasen, entrando en la rotación desde el inicio (16/17) y empezando a destacar en su segundo año Sophomore (14 mi, 4.5 pt, 3.1 re). En sus últimos dos cursos, ya como uno de los capitanes del equipo, Ikpeze siguió cumpliendo sus funciones de segunda unidad (19/20: 13 mi, 3.6 pt, 3.3 re) ante la llegada al equipo de Osun Osunniyi como pívot titular. Su paso al profesionalismo fue nada menos que en Kosovo, en el KB Rahoveci, donde aguantó toda la temporada a pesar de estar en una liga en la que suele haber un alto reemplazo de los jugadores extranjeros. Tuvo rol de titular, pero realizando un trabajo oscuro, en un equipo que se quedó en semifinales y donde el peso lo llevaba la batería exterior. Sus medias fueron de 9.1 puntos, 11.1 rebotes, 1.1 robos y 1.3 tapones en los 29 minutos que estuvo en cancha.

La nota de prensa del club emite la confianza en forma de potencial de un jugador que no ha estallado y al que definen como “un pívot muy atlético y fuerte físicamente, es un tipo de jugador que no tuvimos el año pasado y que va a imponer su fortaleza física en la liga. Esperamos que sea un referente tanto en defensa como ofensivamente bajo el aro. Puede ser ese pívot intimidador que igual nos faltó la temporada pasada. Va a aportarle mucha fuerza al equipo por el tipo de jugador que es y durante su etapa universitaria ha demostrado ya ser un gran finalizador y ser un pívot intimidador para los rivales. En el rebote también nos ayudará mucho y en nuestro juego, que es muy dinámico estará bastante cómodo”.

En mi opinión, es un jugador que ha rendido de rookie como en NCAA. Es decir, ha tenido continuidad en Kosovo, pero no ha conseguido imponer su físico para destacar (podemos decir que ha pasado de puntillas). Físicamente es una mole de 208 centímetros (tal vez un poco menos que la medida oficial), un ‘cinco’ de esos con juego de culón que anota cerca del poste con su juego de espaldas al aro (le falta capacidad de definición). Capaz de ser un buen bloqueador, con buena respuesta en el P&R o sin balón, y aprovechando su tamaño en situaciones favorables, así como situaciones de putbacks. Incluso le he visto tiro de media distancia (3-4 metros) si tiene tiempo para armar el lanzamiento. Buen reboteador en su espacio, saca tapones con su tamaño y, algo interesante, defensivamente aguanta en el poste a sus rivales, ocupando su radio de acción. Contado así parece que estamos ante una joya oculta, pero no nos engañemos, porque tácticamente le cuesta y en Oro puede pasarle factura. Atrás, en el momento que le sacan cerca del aro sufre con su desplazamiento lateral, siendo propenso a realizar faltas innecesarias. No genera desde el poste bajo, tiene algo de manos blandas y también pérdidas tontas de balón. Un pívot que necesita mejorar su juego de pies para ganar en consistencia.

El conjunto palmesano ha apostado fuerte por él, aunque recordamos que la pasada temporada cortaba en pretemporada a Kai Edwards (que recaló en Amics) para hacerse con los servicios de Jawara. Con Šuškavčević como el otro ‘cinco’, está claro que el fichaje de Ikpeze es un cambio de idea respecto a la temporada pasada, en la que estaba, como decíamos, un Jawara mucho más móvil y con más experiencia. Por su parte, Amadi Ikpeze es un jugador aún por pulir y falta ver si es una joya cuando abran el envoltorio. Con un claro perfil de protector del aro, falta ver si puede ser convertirse en un especialista en este sentido en Oro, ya que en la liga kosovar, que cuenta con buenos jugadores, no suele haber interiores muy habilidosos. Su crecimiento en el área ofensiva y en el trabajo individual que hará en Palma será otro campo de batalla, mientras que en pista aprovechará sus oportunidades como finalizador. Una apuesta de riesgo que llega para cumplir un papel importante en una competición que no perdona ni el más mínimo fallo.