Seguimos recogiendo testimonios de jugadores que han decidido salir de España para hacer lo que más le gusta. Turno de Oriol Balsells (Lleida, 1995), un canterano del Força Lleida que pasó por Alpicat y Pardinyes (EBA). Un jugón en toda regla (All-Star en su momento en la Copa Catalunya) que se fue a Irlanda y enseguida se hizo básico en la plantilla del Maree Basketball por su buen manejo y facilidad para ver a aro.

Inicios y salto al profesionalismo

Empecé en mi pueblo, a los 6 años, en el CB Mollerussa. En categoría Infantil salté al Bàsquet Lleida, que luego pasó a ser el Força Lleida, y allí estuve cinco años. Ya en Cadete, participé con la Selección Catalana en diferentes torneos y desde esa categoría hacía la pretemporada con el LEB Oro, donde tuve la suerte de jugar la Copa Catalunya (que se juega en septiembre, antes de empezar temporada). En Júnior entrenaba durante el año con ellos y debuté contra el Peñas Huesca en la liga. Luego, al terminar mi etapa de formación, en Sénior jugué en el CB Alpicat, vinculado aún con el LEB Oro del Força Lleida.

Al terminar este año, se deshizo la vinculación y permanecí tres años más en Alpicat. Vuelve la suerte cuando puedo jugar el All-Star de Copa Catalunya, todo un regalo. Cuando terminé el cuarto año en Alpicat, llego al Pardinyes (EBA), alcanzando las Fases de Ascenso a la LEB Plata. Regresaría de nuevo a CB Alpicat para formar parte de un gran año en el que jugamos las Fases de Ascenso a EBA, aceptando esta 19/20 una oferta de Irlanda (Maree).

Oportunidad de jugar en el extranjero

Termino en el extranjero por la necesidad de la mejora de mi inglés y por las ganas de salir fuera de mi zona de confort. Tenía muchas ganas de viajar y vivir nuevas experiencias. Esta oferta la recibo a raíz de un compañero que ya estuvo allí haciendo lo mismo, Edgar Solsona, también jugador y entrenador de gran nivel. Me lo propuso hace unos años, pero quería terminar los estudios (Magisterio) antes de irme.

Mi trabajo en Irlanda consistía en hacer de entrenador en la base del club BC Maree, pasando por todas las edades (desde 5-6 años hasta 18). También he sido entrenador de los equipos U12, U14 y U16 masculinos del Calasanctius Collage de Oranmore (Galway). Desde los 18-19 años he estado compaginando ser jugador y entrenador, entrenando en el CB Mollerussa (siendo también coordinador de este) y trabajando para la Federación Catalana como técnico de selecciones (Lleida y PDP -Programa de Detecció i Perfeccionament-).

La vida en Irlanda

Equipo
BC Maree Basketball. Jugamos en el gimnasio del Calasanctius Collage, un entorno de juego muy parecido a las ligas universitarias de Estados Unidos: gente de pie, poco espacio y un ambiente muy cercano. Al principio de la liga venía mucha gente a vernos (sobre todo en el derbi contra Moycullen, con el gimnasio lleno y un ambientazo), pero cogimos una racha negativa de partidos y la afición se deshinchó un poco. Es un club humilde que lucha para crecer y ser mejor. Hay gente joven que está apostando por un proyecto de crecimiento y quiere hacerlo con gente de fuera. No soy el primer español que juego allí, antes ya habían estado compañeros míos jugando y trabajando como entrenadores. Les gusta mucho contar con este baloncesto diferente que tenemos en España, más encarado al crecimiento y mejora del jugador.

Situación en liga
La temporada en Irlanda empieza a mediados de septiembre y termina en marzo. En diciembre conseguimos ganar más partidos y teníamos opciones de entrar en los playoffs para ganar la liga pero, como he dicho, entramos en mala dinámica y terminamos en la zona baja de la clasificación.

La sensación como jugador ha sido extraña. Al principio me costó adaptarme, ya que vengo de equipos donde se trabaja al 100% y el nivel es bueno. Los entrenamientos no eran de mi gusto, ni actitud de algunos jugadores, ni tampoco calidad de baloncesto. Fue difícil también empezar, ya que me lesioné la primera semana y estuve dos sin poder jugar, perdiéndome los dos primeros partidos. Desde entonces creo que mi evolución en el equipo fue muy buena, cogiendo un rol de base titular y siendo capaz de anotar bastantes puntos y repartir asistencias.

El baloncesto en el país
Se vive con ganas, pero es muy diferente al de España. Os hablo desde la perspectiva del club en el que he estado, sabiendo que hay algunos clubs que no son igual (aunque la mayoría sí).

El nivel de la primera división se podría equiparar con un Copa Catalunya o EBA en España. Hay algunos equipos que podrían jugar en EBA, pero hay otros que, por ejemplo, con mi experiencia en Copa Catalunya, les costaría incluso jugar allí. Creo que no es problema de talento de jugadores, sino que hay una falta de nivel en el aprendizaje. Sinceramente, algunos de los jugadores con los que he jugado, o algunos a los que me he enfrentado, podrían jugar en buenas categorías en España (EBA, Plata o incluso Oro, aunque muy muy pocos), pero hay poco baloncesto porque este no está ni entre los cuatro deportes más importantes del país. En Irlanda, el baloncesto no llega a ser profesional, solo los jugadores que venimos de fuera y algunos de la misma nacionalidad reciben dinero por jugar; eso hace que el compromiso y la profesionalidad para entrenar y jugar sean más bajas en la liga.

Localidad
Vivía en Oranmore, una localidad pequeñita pero muy acogedora (5.000 habitantes). La gente desde que llegué me ayudó en todo lo que necesitaba. Muy amables y muy hospitalarios. La sociedad allí también es diferente, no tienen ninguna maldad y hay mucha tranquilidad. No me tenía que preocupar por nada.

Residencia y adaptación
La adaptación, aunque la gente me ayudó, fue un poco difícil porque mi nivel de inglés era muy muy bajo. Los compañeros del equipo siempre me proponían hacer planes y eso me ayudó a integrarme con la gente joven del pueblo.

El club me pagaba una habitación en una casa donde vivía con una familia. Todo un lujo de familia, ya que me ayudó con todo lo necesario. Mi vida estaba bien porque tenía libertad para cocinar, salir y entrar cuando quisiera y la casa estaba cerca de la estación de bus para ir a la ciudad (Galway).

Morriña
Aunque la vida estuviera bien, tenía demasiado tiempo libre y el clima no ayudaba mucho. Así que si tengo que deciros qué he echado de menos, eso es el clima mediterráneo y mi familia y amigos.

Lo mejor de Irlanda
Sin ninguna duda, la gente que he conocido. Me ha sabido mal irme tan deprisa sin poder despedirme bien de la gente con quien he convivido todo este tiempo. Gente maravillosa.

Opciones de ocio
Una de las cosas que dificultó un poco mi estancia en Irlanda es el poco ocio que hay. A mí me encanta hacer planes, moverme y aprovechar el tiempo, y allí no lo pude hacer por dos motivos: primero, por el mal tiempo (siempre lloviendo y frío) y segundo, por la poca variedad de ofertas de ocio. La vida allí es muy tranquila, si eres una persona pasiva puedes estar muy bien, pero a mí me gusta hacer cosas diferentes todas las semanas y allí me costaba mucho.  Mi desconexión del baloncesto era ir a un pub, a jugar a los dardos con amigos y amigas.  Además, todos mis ratos libres los dedicaba a tocar la guitarra, ver series y películas y salir a pasear (cuando no llovía, claro).

Seguimiento de otras ligas
Me gusta mucho el baloncesto europeo. La ACB, principalmente, es la liga profesional que sigo más. También seguía muchísimo al Alpicat, a mis ex compañeros, a todos los equipos del club donde he sido entrenador estos años (Mollerussa, principalmente el Cadete, que he tenido la suerte de entrenarlo tres años seguidos). Me siento muy arraigado a mi pueblo y me gusta saber cómo están todos los equipos.

Si tienes acceso a la televisión de pago, sí que puedes seguir ligas como la ACB, ya que los partidos solo se pueden ver por ahí. Sin embargo, los equipos no profesionales los seguía por Internet y solo podía ver los resultados y comentarios que me hacía la gente. Hablaba todas las semanas con uno de mis ex compañeros, Albert Vallverdú, que me informaba sobre la situación del Alpicat.

Futuro

Mi intención antes de la pandemia era no parar. Tenía ganas de seguir viviendo nuevas experiencias en lugares diferentes. Pero lo he estado pensando mucho, y este año por lo menos, me quedo en casa hasta que la situación se calme del todo. A nivel personal también me apetece, ya que hay un proyecto que me hace realmente ilusión, que es jugar en la Liga EBA con el Alpicat.

Yo siempre he dicho que el baloncesto no es mi prioridad número uno. Sigo jugando porque me lo paso muy bien y disfruto haciéndolo. Me da igual categoría, equipo o club. El día que deje de pasármelo bien, pensare en dejar de jugar. Yo soy maestro, y el objetivo de mi vida es este. Mi futuro está cerca de la educación. Me encanta mi trabajo y espero poder hacerlo durante toda mi vida.