Merecido triunfo de Delteco Gipuzkoa Basket en la Copa Princesa, dominando el partido de principio a fin con una férrea defensa y un Johnny Dee (MVP) inspirado como siempre, con secundarios como Sollazzo o Jawara rindiendo a la perfección. Con las cámaras de Teledeporte como testigos, no fue el mejor partido de la LEB Oro; como si de una jornada intersemanal se tratase, parecía que los equipos llegaban justos y se alejaban de su último enfrentamiento hace unas semanas, donde hubo más baloncesto. Erráticos ambos desde el triple durante todo el partido, la gripe que sufrieron varios puntales de Carramimbre CBC Valladolid hace unos días se notó y, aunque en ningún momento bajaron los brazos, nunca pudieron superar en el marcador al GBC, a pesar de que Bartley fue la némesis perfecta de Dee, ni en el arreón cerca del descanso, ni a falta de menos de tres minutos para acabar (cuando tuvieron la posesión para intentar ponerse por delante).

Los guipuzcoanos rompen la tradición del anfitrión, demostrando que son serios aspirantes a subir a ACB. Sin Timmer, tienen a Dee como máquina ofensiva, aunque destacan en la palabra “equipo”, la cual Marcelo Nicola ha inculcado a sus equipos, dejándose todos la piel atrás y haciendo de la defensa su seña de identidad.

1C

0-8. Desde el primer momento GBC tenía claro el planteamiento, defensa intensa y buscar situaciones claras. El inicio fulgurante impedía que CBCV fuera en ningún momento por delante.

3:32. El tiempo que tardaron en llegar los primeros puntos del cuadro pucelano, con Bartley, quién sino, siendo el anotador.

5-15. La cosa no paraba. Bien apoyado por Oroz, Johnny Dee, a la postre MVP, llevaba ya 9 puntos (que si triple, que si una entradita por aquí…).

7. Bartley era el estilete. Inmune a la gripe o al cansancio de dos prórrogas, el 24 carmesí se iba a los 7 puntos con 9-15 en el electrónico.

11-17. Fin del primer cuarto, intercambio de golpes, poco acierto en estático, primando las defensas, varias posesiones consumidas.

2C

Los 10. De nuevo se vuelve a ir GBC. Más centrado, todo indicaba que era un retorno a un básquet de otra época, de aquel Limoges basado en la férrea defensa y buscar sus opciones.

En un abrir y cerrar de ojos. Federico al fin metía de los pocos triples que se verían y Granado anotaba cerca del aro. 18-23 y reacción de Nicola, que paraba el partido.

Made in Italy. Sollazzo se la hacía a Federico en el poste, un movimiento típico como las penetraciones que vendrían después, dos estadounidense con pasaporte italiano frente a frente.

A tres. Se acercaba el anfitrión en el marcador, pero llegó el de siempre: el ejecutor Dee metía de tres para el 22-28.

29-30 al descanso. Con golpes de uno y otro, con dos ejecutores siendo la luz de sus equipos, con porcentajes horribles desde el triple y sin tiros libres (solo dos entre los dos equipos).

La gripe. Ausentes en el último partido de liga ante Melilla, De la Fuente, al que se le veía más blanco que en otras ocasiones, no estaba siendo el jugador de siempre, al igual que Torres (falto de frescura para su potente despliegue físico) o Federico (sin suerte en el tiro).

3C

Otro triple más. Se inició la segunda parte y Dee sacó su fusil, anotando otro triple.

30-39. CBCV no consigue anotar, sin claridad, choca una y otra vez ante el muro vasco.

Actor secundario. En las finales siempre hay jugadores inesperados. Con Rozītis haciendo trabajo oscuro (tanto en defensa como en el rebote), la tercera falta le sentó, y con Murphy desaparecido, el internacional noruego Karamo Jawara demostró que su movilidad causa daño con cinco puntos seguidos.

Erráticos. Ni Torres, ni Granado, ni De la fuente, ni Mackenzie. A nadie le entraban los triples.

Zona. Un recurso tan conocido en baloncesto, tan visto en NCAA y tan poco usado en estos lares. La 3-2 estaba en marcha y surgía efecto, aunque en el rebote ofensivo el cuadro local sufría.

39-50. Es muy complicado ganar una final cuando en un parcial solo anotas diez puntos y solo dos llegan desde una canasta en juego (los restantes, desde el tiro libre), pero las ardillas nunca se rinden.

4C

Sabor local. En el proyecto del GBC primó recuperar la esencia del valor de jugadores locales como Oroz, Motos y Olaizola. Una canasta de Motos y un tapón más otra gran defensa de Olaizola ponían el 39-52.

Rocky CBCV. El boxeador que siempre se levanta, empujado por 4.500 almas que llenaban el pabellón, la zona apretaba (y les permitía salir corriendo)… Una entrada típica de Leimanis al fin, dos puntitos de Adekoya y el omnipresente Bartley provocaban la caída de la barrera psicológica de los 10 puntos, con un marcador de 46-54 y tiempo muerto de Nicola.

Momento error. Piernas que no van, muñecas que se encogen, cansancio en la pista y ninguno de los aspirantes al primer título del año mete nada.

51-55. Bartley de tres (20 puntos ya), le contesta Rozītis y en defensa luchan los locales, consiguiendo opciones con canastas de los aparecidos Adekoya y Leimanis. 55-57 a 2:43 y momento clave.

Momento X. Consigue el balón el cuadro local en defensa y por primera vez tiene opciones de ponerse por delante. Leimanis saca una falta pero no están en bonus; en el siguiente ataque entre Adekoya y Bartley, Xabi Oroz hace lo que mejor hace y, listo como él solo, roba el pase y anota a campo abierto dos puntos (55-59). A partir de ahí, Federico falló en el triple y Aboubacar, en la lucha por el rebote, hace falta. 55-61 tras los tiros libres.

4.60. La línea de los tiros libres a veces es crucial y en esta no iba a ser menos. Seydou Aboubacar es un jugador al alza, luchador en defensa y protector del aro, guardaespaldas de Bartley en la final, su mejora es evidente en todos los sentidos, pero aún falto de experiencia en estas lides. Con un porcentaje de 60% TL en LR, falló cuatro libres seguidos (para 2/8 TL en total) y ahí se difuminaron últimas opciones del cuadro pucelano.

55-62. Delteco Gipuzkoa Basket, campeón. Johnny Dee, MVP.