Hace cuatro meses, Ramón Juan, experto en Ligas LEB (Hablando en Plata, Lucentumblogging y Solobasket) sacaba a la luz un interesante artículo sobre el papel de jugadores nacionales y extranjeros en las LEBs. Le llamó la atención que la mayoría de fichajes que se producían en los primeros compases de la LEB Plata eran de fuera. Con una ACB copada por jugadores foráneos (cerca del 70%) y sin jugadores U21 con escaso protagonismo (7% con 4 minutos de media por partido). Cuando analizaba las plantillas en ese momento, en la LEB Oro un 48% eran extranjeros, mientras que en Plata eran el 43%. Cuando se analizaba el impacto entre ambas ligas, se producía un cierto desazón, y parafraseando a Ramón “la LEB Plata se podía esperar que se tratara de una liga donde la formación y los jugadores jóvenes deberían tener más oportunidades y relevancia, pero nada más lejos de la realidad siendo los datos todavía más crudos que los de LEB Oro, ya que las diferencias en LEB Plata entre lo que valoran, juegan, anotan y rebotean los extranjeros respecto a los nacionales se disparaba respecto a las diferencias de Oro”, lo que deja al jugador nacional que destaca en Plata como un rara avis, aunque estas especies en peligro de extinción existen al haber 24 equipos en la categoría (y qué nivel más bueno de jugadores, la verdad, pero eso es otro artículo).

Llegados a este punto, llega nuestro momento de análisis. Con la ampliación en LEB Plata puesta en marcha este curso (de 16 a 24 equipos) y el mercado ya cerrado, vemos la configuración de las plantillas comparando la pasada campaña (17/18) con la actual (18/19).

Temporada 17/18
Nacionales: 103 (61%)
Comunitarios/cotonús: 43 (26%)
Extracomunitarios: 22 (13%)
Nacionales por equipo: 6.4/equipo.

Temporada 18/19
Nacionales: 138 (54%)
Comunitarios/cotonús: 80 (32%)
Extracomunitarios: 35 (14%)
Nacionales por equipo: 5.7/equipo

Las conclusiones son claras. Mientras el porcentaje de jugadores extracomunitarios permanece estable a pesar de la ampliación, el de nacionales baja hasta un 7% respecto a los comunitarios, que además, como indicaba el artículo de Ramón Juan, llevaban el peso de forma mayoritaria. A mayores, cada equipo cuenta casi con una ficha nacional menos por plantilla.

Pero la cosa es más sangrante si miramos todos los fichajes que se han producido desde que pasó la primera jornada hasta el 28 de febrero, cuando se cerró el mercado.

Temporada 17/18
29 fichajes
12 nacionales (41%)
11 comunitarios/cotonús (38%)
6 extracomunitarios (21%)
Fichajes por equipo: 1.8/equipo

Temporada 18/19
68 fichajes
20 nacionales (29%)
39 comunitarios/cotonús (58%)
9 extracomunitarios (13%)
Fichajes por equipo: 2.8/equipo

El dato es claro. Mientras en la EBA, con las nuevas reglas, se han dejado de ver esos equipos llenos de extranjeros (extras o con pasaporte comunitario), parece que la LEB Plata es el nuevo banco de pruebas de estos jugadores a darse conocer. Los proyectos que apuestan por el valor nacional escasean (Girona, Navarra, Vic y Menorca son los únicos con ocho integrantes nacionales en sus filas), y hasta 15 de los 24 equipos plateados tienen seis o menos nacionales en sus filas.

La ampliación ha traído un aumento de fichajes, con equipos que han dado giros radicales a sus plantillas, con un beneficio para los comunitarios/cotonús, que han sido la mayoría de los fichajes (subiendo un 20%; del 58% al 38%), y mirando poco al jugador nacional a la hora de reforzarse. La LEB Plata, que era una buena oportunidad para dar salida a valores locales de las regiones de origen, salvo algún equipo, se ha visto reducida a apariciones esporádicas (no ponemos ejemplos para no echar más leña al fuego) y en muchos casos ausencia, con lo que encontramos equipos con los que cuesta identificarse.

Otro mal endémico es la internacionalización de las canteras, algo lícito por los equipos ACB y con beneficio para muchos del mundo del baloncesto, viniéndose muy jóvenes para obtener la condición de jugador de formación. Quieras o no, Baskonia o Tormes hacen aumentar la proporción del jugador no nacional.

No es este artículo un debate sobre la permisividad de la libre circulación, algo que cuenta con detractores pero también con partidarios, en unas canteras cada día menos nacionales y donde la FEB parece hacer la vista gorda sin importarle el futuro a medio plazo. La conclusión es que una liga como la Plata, que debería ser una oportunidad intermedia para esos jugadores nacionales con progresión, es una barra libre de jugadores foráneos.

Los cifras no engañan

En la primera fase en el Oeste solo había 19 nacionales entre los 50 mejores anotadores (7 en el TOP20), mismo número de nacionales (19) entre los 50 más valorados (8 en TOP20).

En el Este, 23 en TOP50 de valoración, pero solo 4 de ellos en el TOP20. En cuanto a anotación, 16 se colaban en el TOP50 (5 en el TOP20).

Buscar la causa a esto es complicado desde nuestro punto de vista aficionado, sin estar dentro de la planificación de los equipos, de los fichajes y de que por qué cuesta tanto apostar por los jugadores de aquí. Sin embargo, siempre estamos atentos a lo que dicen los protagonistas.

Javi Marín, jugador de Basket Navarra, reflexionaba sobre el asunto…

 

 

 

 

 

Tampoco Luis Otero, actualmente en EBA (Autocares Rodríguez Daimiel) y de sobra capacitado para jugar en Plata, ve claro el fichaje de tanto extranjero.

 

 

 

 

 

 

Este hilo entre Javi Hernández y Ramón Juan nos lleva a un camino…

 

 

 

 

Y también el tema de las canteras y su internacionalización tiene su miga…

 

 

En su momento, la creación de la AEJB parecía que podía ser una solución ante estos temas, pero parece que la idea no cuajó o fidelizó entre los jugadores, aunque más allá de su creación, poco más se ha sabido de ella, como dicen los propios protagonistas.

 

 

 

Pareciendo que la idea que era buena es más difícil llevarla a la práctica…

 

Sin duda, tweets para reflexionar, como los datos que ofrecemos, y que se deberían sentar en ese momento con la temporada ya terminada de la valoración de cómo ha ido la ampliación, que a expensas de ser una mayor fuente de ingresos para el organizador y reducción de costes de desplazamientos para los equipos, ha traído, como se puede ver, la reducción de una ficha nacional por equipo (aunque hay 35 nacionales más en la competición) y la corriente de apostar por los fichajes de jugadores foráneos “sin nombre”.