No será el primero ni el último entrenador de baloncesto español que decide marcharse con su maleta al extranjero para luchar por su sueño: ser profesional del baloncesto. Hablamos de Matías Camino (Sevilla, 1991), graduado en CCAFD, entrenador de baloncesto y fundador del CD Gines Baloncesto. Un trabajador nato que llegó a Dinamarca con la ayuda de Rafa Monclova y que ahora ejerce en Hørsholm 79ers de director deportivo.

Zona de Básquet – Siendo muy joven fundas en el 2008 el CD Gines Baloncesto junto a otros dos compañeros. Hacer algo así requiere mucho esfuerzo y unos pasos a seguir (Álvaro Valle nos hablaba de ello en Crear un club desde cero). ¿Cómo recuerdas ese verano y qué te motivó a hacerlo?

Matías Camino – La verdad es que recuerdo muchas charlas con Pepe y David, los compañeros con los que empecé el proyecto del CD Gines, en el polideportivo del pueblo. Teníamos la ilusión de ofrecer baloncesto federado en Gines a los chicos y chicas que jugaban. El talento se nos iba a otros clubes y pueblos porque el nivel de la escuela no era muy alto. Yo nunca pude jugar baloncesto federado en mi pueblo y vi como mi hermano se tenía que ir fuera a jugar. Que no le pasara eso a los jugadores que teníamos en las escuelas deportivas era lo que me motivaba.

ZdB – La verdad es que el crecimiento del club fue sorprendente, no solo por cómo se fue asentando, sino por la representación en muchas categorías. ¿Cómo fue ese proceso?

MC – Empezamos con un equipo Sénior en segunda provincial, la categoría más baja que había a nivel federado en Sevilla. El apoyo del ayuntamiento por aquel entonces fue fundamental, cediendo las instalaciones municipales para entrenar y ayudándonos en la organización de eventos para poder afrontar los gastos. En el segundo año conseguimos que nos cedieran la gestión de la pequeña escuela de baloncesto municipal y desde ahí fue todo crecimiento. Creo que la captación empezó por el boca a boca, los jugadores disfrutaban con el basket y eso nos hizo crecer. A partir de ahí, ofrecer basket federado y la llegada de Aníbal Méndez, Fernando Planelles y Carlos Romero, entre otros, nos hicieron dar el salto de calidad definitivo. Ahora mismo es el club con más licencias federativas de Sevilla. Tuvimos muchas etapas, pero siempre ha habido de fondo mucho trabajo y muchas horas dedicadas al club. Sin personas que regalen su tiempo es muy difícil hacer crecer un proyecto que empieza de cero.

ZdB – Tras ocho años en el club, tras rechazar otros veranos ofertas, te llega una oportunidad diferente: irte a nivel profesional a Dinamarca en el verano de 2016. ¿Cómo se gestó ese interés en ti y qué te motivó a dar el paso?

MC – De hecho, la primera oferta de Hørsholm fue la temporada anterior, en octubre, pero estaba comprometido con Gines y tenía un contrato por las mañanas y no pude dar el sí. Al final de la temporada recibí una invitación para trabajar en el campus de verano que organiza el club y al final del mismo me ofrecieron quedarme y ser parte de la plantilla de entrenadores para la temporada 16/17. Yo siempre había tenido claro que quería salir al menos un año fuera de España e intentar entrenar, incluso si eso significaba tener que trabajar en cualquier cosa durante las mañanas. Mi idea era salir al terminar mis estudios, y aunque la oferta me llegó a mitad de mi Máster no me lo pensé mucho. Tenía muchas ganas de salir de la zona de confort y probar si realmente ser profesional de baloncesto era lo que quería. Y en Hørsholm me estaban dando esa oportunidad.

ZdB – En tu primera temporada en Hørsholm hay una persona fundamental: Rafa Monclova, entrenador del equipo en aquel momento y actual técnico del Real Murcia Baloncesto. Llegas a Dinamarca para llevar los equipos U17 y U15 y ser asistente y preparador físico del equipo Sénior. ¿Cómo fue ese primer año?

MC – A Rafa solo puedo estarle agradecido por su confianza en mí y por darme la oportunidad. Desde su última temporada en Sevilla y después de la primera en Hørsholm. Sin él hoy no estaría a la mitad de mi tercera temporada profesional. El primer año fue un ciclón. Todo era nuevo para mí, el ritmo, entrenar en inglés, las instalaciones, los recursos, la mentalidad de los jugadores, la cultura… Fue una temporada en la que disfruté mucho, quizá la que más. Por supuesto, el inicio fue duro, como en todo proceso de adaptación, y pasé momentos malos, pero siempre tuve a Rafa de guía y apoyo y eso lo hizo más fácil.

ZdB – Llega la siguiente temporada y además de seguir con la base (U16 y preparación física), eres el segundo de Monclova al máximo nivel. ¿Cómo es la dinámica de un equipo profesional? A tu parecer, ¿cómo debe ser el entrenador asistente ideal?

MC – La primera temporada ya me había encargado de varias tareas de entrenador asistente (scouting, trabajo individual…), aunque es cierto que no era oficialmente asistente. En un equipo profesional se dedican muchas horas a estudiar y planificar, desde que se inicia el proceso de construcción de la plantilla hasta el momento de competir e intentar sacar lo mejor de tu equipo. Se pasan muchas horas que no se ven con trabajo individual. Una cosa que me gustó mucho de trabajar con Rafa es que, a pesar de centrarnos en competir como equipo, siempre había un foco claro en la mejora individual de nuestros jugadores. Para mí, el entrenador asistente debe tener una gran capacidad de trabajo y, sobre todo, ser fiel y leal al primer entrenador. Estamos en un mundo altamente competitivo y con escaso trabajo, así que considero muy importante poder confiar en el staff. Pasamos muchas horas juntos trabajando y la confianza, el respeto y el trabajo son fundamentales.

ZdB – Este curso, Hørsholm decide no competir al máximo nivel, pero sí seguir con la base, donde es uno de los mejores equipos de Dinamarca. Monclova regresa a España y Matías Camino da un salto: se queda en Hørsholm y pasa a la dirección deportiva. ¿Cómo has vivido los cambios?

MC – Ha sido un verano complicado con muchas cosas que valorar. Desde el principio, cuando nos comunicaron la triste noticia de que no tendríamos equipo en Ligaen en esta temporada, los responsables de la cantera me mostraron mucho interés en mantenerme en el club y ya me comentaron la posibilidad de este puesto de dirección deportiva. Para mí fue importante el respeto que mostraban por mi trabajo los dos años anteriores y que me dieron bastante flexibilidad para poder plantear mi proyecto. Ahora es todo muy diferente. Se dedican muchas horas a tareas organizativas, a seguimiento de jugadores, entrenadores y equipos, a establecimiento de objetivos y solucionar problemas que se generan en el día a día del club. Ya había hecho dirección deportiva en Gines, pero Hørsholm es un club más grande y con muchos procesos establecidos, así que es más complejo.

ZdB – Sin embargo, no te has desligado de los banquillos y llevas el U17, ¿verdad?

MC – No y espero no tener que hacerlo nunca. A mí lo que realmente me gusta es entrenar y ver mejorar a los jugadores con los que trabajo. La dirección deportiva es algo interesante, pero no habría aceptado la oferta si implicara dejar de entrenar. El grupo con el que estoy trabajando son los U15 que cogí durante mi primera temporada aquí, la generación de 2002. Es mi tercer año con ellos. Son un gran grupo.

ZdB – ¿Cúales son los objetivos que te han marcado los dirigentes del club?

MC – El más importante es establecer un estilo de juego y una línea de aprendizaje estructurada. Cada equipo ha estado funcionando como un pequeño universo independiente y la meta a largo plazo es crear ese modelo de club. También es muy importante para el club crear una estructura donde podamos formar a nuestros entrenadores y ayudarlos a poner en marcha ese estilo de juego y un método de trabajo común.

ZdB – Ya son varios años en Dinamarca. ¿Cómo es tu vida por ahí? ¿Ya adaptado plenamente? ¿Un sevillano como tú echa de menos el clima, el sol, la gente…?

MC – La verdad es que el 80% del tiempo es dedicado al club o a cosas relacionadas con baloncesto. Hørsholm está algo lejos de Copenhague y no hay tanto movimiento como allí. En Dinamarca son muy distintos a los españoles y cuesta mucho romper la barrera a nivel social. Aunque la verdad es que ya estoy bastante hecho a la cultura y el segundo año fue bastante más sencillo en ese aspecto. También ayudó el hecho de aprender danés en mis ratos libres por la mañana, ya lo entiendo y soy capaz de hablarlo en una versión simplificada, y eso ayuda en la adaptación. De Sevilla lo que más echo en falta es la luz y, por su puesto, mi gente. El frío no lo llevo tan mal, pero la oscuridad…

ZdB – Por otro lado, a nivel de inglés, sin duda, para ti es una formación muy interesante, ¿no?

MC – Inglés lo hablo prácticamente bilingüe ya. Es cierto que no tenía mal nivel cuando vine, pero en estos dos años he mejorado exponencialmente. Es uno de los motivos por los que quería salir a entrenar fuera. Ahora el reto es mejorar el danés y quizá empezar con algo de alemán.

ZdB – No podemos olvidarnos el hecho de que este verano estuviste con la selección de U18 danesa en el Europeo. Imaginamos que muy contento de que la Federación Danesa confiase en ti. Menuda experiencia, ¿no?

MC – Fue un placer que la federación contase conmigo para el programa de selecciones y un honor representar un país que no es el mío por nacimiento. El Europeo fue una experiencia increíble y competimos bastante bien en la primera fase, aunque por los triples empates tuvimos la mala suerte de jugar en el último grupo. Fue un placer trabajar con los jugadores más talentosos de Dinamarca y también con Kostka, Mathias, Jesús, Michelle y Thomas, mis compañeros del staff. Es, sin duda, una experiencia que no me importaría repetir.

ZdB – Los dos mejores hombres de esta selección fueron del Hørsholm: Bakic, que fichó por el Stevnsgade, y Carlino, que sigue con vosotros. Ver a este nivel a dos jugadores del 2000 tiene que ser un motivo de orgullo del trabajo bien hecho, ¿verdad?

MC – Igor (Bakic), de hecho, sigue con nosotros, tiene doble licencia en Primera División con nosotros y en Ligaen con Stenvsgade. Tanto él como Leo estuvieron en dinámica con el equipo profesional la temporada pasada y mejoraron mucho. Son dos chicos con mucho talento, pasión y determinación para ser profesionales. Estoy seguro de que tendrán éxito y es un orgullo haber sido parte de su formación de una manera o de otra.

ZdB – Con tu experiencia previa en Gines o con la Federación Andaluza, donde ayudabas, ¿qué diferencias ves entre el niño que se inicia al baloncesto en Dinamarca y el que lo hace en España?

MC – La principal diferencia que veo es la calidad de la formación de los entrenadores que los niños tienen. En general, el niño es el mismo, le gusta jugar, quiere aprender y es competitivo. Lo que realmente condiciona esa iniciación es que la mayoría de entrenadores en Dinamarca son voluntarios y muchos solo han sido jugadores y no tienen formación como entrenadores. En España tenemos un nivel de entrenadores altísimo y cualquier chico o chica que se pone delante de un grupo de niños tiene al menos 150 horas de formación. Yo considero que es fundamental que los niños tengan los mejores “maestros” de baloncesto cuando se inician en un deporte, porque los valores y hábitos que adquieren en esa fase los mantienen como propios para el resto de su vida deportiva y personal. Todas las diferencias que veo son a raíz de esto.

ZdB – A nivel de selecciones, la danesa tiene varios nombres importantes como Lundberg, Larsen o Gilling. ¿Qué le falta para dar ese salto de calidad como han hecho otras?

MC – Yo creo que Dinamarca ha dado un buen salto de calidad a nivel selección. Tienen un grupo muy competitivo y bien entrenado, y eso se refleja, por ejemplo, en la victoria contra Suecia en la penúltima ventana FIBA. Es la primera vez en 50 años que se consigue ganar a Suecia. Por supuesto, para seguir mejorando es fundamental trabajar en la formación de los jugadores que tenemos ahora en cantera y seguir creando una estructura que permita desarrollar y aumentar el número de jugadores a largo plazo, pero creo que la federación está trabajando duro y vamos por el buen camino.

ZdB – A pesar de estar trabajando, y todas las horas que te conlleva, no te has detenido y te has seguido formando con un Máster de Alto Rendimiento en Deportes de Equipo. Importante seguir formándose para un entrenador, ¿verdad?

MC – Para un entrenador y para cualquier persona. Yo soy muy de la frase de Steve Jobs: “Stay hungry, stay foolish”. Creo que alguien que trabaja como promotor de cambio en otros, como es un entrenador o un profesor, por ejemplo, debe cambiar continuamente, replantearse los dogmas, pensar y aprender mucho y bien. Es la única manera de seguir en la brecha.

ZdB – Ya para acabar, miremos al futuro. Aunque es muy pronto, ¿te gustaría regresar a España, seguir por fuera, ser entrenador principal de un banquillo de primer equipo…?

MC – Mi ilusión es ser primer entrenador algún día, soy joven y tengo mucho que aprender, así que me esfuerzo cada día en estar preparado para estar preparado. Volver a España sería fantástico, pero la verdad es que para mí el baloncesto no tiene fronteras y lo más importante es poder seguir dedicándome a él a tiempo completo, ya sea entrenando a un equipo profesional o a un minibasket, en España o en Japón.

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