Formado en las canteras de Xàtiva y Valencia, Sergio Vidal (Xàtiva, 1988) tuvo un paso por Primera Nacional hasta que un equipo de Albacete apostó por él una vez salió de casa con la carrera bajo el brazo (Magisterio de Educación Física). A partir de ahí, experiencias en varios equipos y categorías (todas las FEB), en equipos de renombre como Básquet Coruña, Fundación Lucentum, CEBA Guadalajara o Bàsquet Gandía. Este curso ha dado un giro al marcharse al líder de la liga de Irlanda, donde puede compaginar sus dos pasiones a la vez que vive una experiencia diferente.

Zona de Básquet – Nueva aventura y primera vez en el extranjero. ¿Qué ha impulsado a Sergio Vidal a probar fuera? ¿Te apetecía, esperabas una buena oferta para hacerlo o te han ofrecido “algo más” que baloncesto?

Sergio Vidal – Sinceramente, no la esperaba. Llevaba un par de veranos buscando una experiencia en el extranjero y no me llegaba ninguna oferta interesante. Este año tenía prácticamente decidido dejar a un lado el baloncesto de alto nivel o “semi-profesional”, ya que estoy en la bolsa de trabajo de maestros y me iban a llamar.

Todo cambia cuando vuelvo de viaje a finales de agosto y me llaman de Belfast Star. La oferta era para jugar en el equipo de Super League (primera irlandesa) y entrenar a un equipo de infantiles. Me atraía la idea, pero no quería alargar más mi entrada al mundo de la docencia. Al día siguiente de recibir la oferta, me llama Bill McCotter (presidente del club) y hablamos durante 45 minutos de todo, no solo de baloncesto. Le comento mi situación y me dice que me iba a conseguir una entrevista en el colegio Saint Malachy’s para poder trabajar como Assistant Teacher. Saint Malachy’s es uno de los colegios con más tradición baloncestística de toda Irlanda, la mayoría de sus alumnos practican baloncesto, algo difícil de ver en un país donde predominan deportes como el fútbol, el fútbol gaélico o el rugby. De hecho, seis de mis compañeros de equipo estudiaron y jugaron allí.

Por lo tanto, dije que sí y a los cinco días aterrizaba en Belfast. Llegué en septiembre, pasé la entrevista en octubre y en noviembre empezaba a trabajar. Así que a día de hoy no paro entre colegio y baloncesto, pero muy contento.

ZdB – ¿Podemos decir que las condiciones que te ofrecían en Belfast Star eran complicadas de igualar en España?

SV – Efectivamente. Solo la oferta económica deportiva ya era mejor que las que me ofrecían en España. Luego hay que sumar la oferta laboral. También la experiencia de jugar al baloncesto en otro país, mejorar mi nivel de inglés… Llegué aquí con un nivel B-1 y me gustaría examinarme del C-1 en verano cuando vuelva a España. Como digo, eran demasiadas cosas positivas en la balanza para decir que no, y de momento no me arrepiento de la decisión.

En España, la última oferta que recibí de LEB Plata era irrisoria para una categoría donde se exige una profesionalidad que no se refleja en los salarios: entrenamientos, partidos entre semana y festivos, viajes largos… Y lo peor es que hablo con ex-compañeros y todo sigue igual o peor. Ojalá esto cambie algún día por el bien del jugador nacional.

ZdB – De repente, llegas a la primera división de Irlanda, al Belfast Star, y eres el jugador estrella, junto con el “rookie” USA Mike Davis, en el líder de la competición. ¿Cómo es sentirte como un “americano” del equipo?

SV – Mike Davis está sorprendiendo a todos ya que tiene muchos puntos en sus manos, de hecho, creo que es el máximo anotador de la liga ahora mismo. No me siento como un americano del equipo, hago un poco de todo, lo que me pide el equipo en cada momento… Este año he jugado de 1, 2, 3, 4 y 5. ¡Solo me falta pasar la mopa! Mi entrenador Adrian Fullton ha sido uno de los mejores bases de la historia del baloncesto irlandés y le gusta escuchar a sus jugadores.

Como curiosidad, su hijo CJ Fullton tiene 16 años y ahora mismo es nuestro base titular. El año pasado metió 15 triples en la final del Campeonato de Irlanda Cadete (12 en la primera parte) y se hizo viral en las redes sociales, llegando a aparecer incluso en Bleacher Report. Por lo que tengo entendido, ya hay alguna universidad americana siguiéndole, es difícil adivinar dónde acabará en unos años pero tiene talento y la cabeza bien amueblada.

ZdB – ¿A nivel de entrenamientos, notas mucha diferencia en cuanto a estructura del club o al ser uno de los equipos punteros del país no se nota tanto?

SV – Aquí entrenamos tres o cuatro veces por semana, como muchos equipos de Liga EBA, y la gente es bastante seria a la hora de venir a entrenar y estar concentrada la hora y media que dura la sesión. Este año el presidente del club, Bill McCotter, ha hecho una apuesta fuerte (es dueño de una importante marca de ropa que trabaja en todo el Reino Unido), ya que en los treinta años de historia del club solo ganó una liga en 1997. No puedo hablar de otras temporadas u otros equipos, pero este año estamos viajando el día anterior del partido, nos hospedamos en buenos hoteles… Así que los jugadores no nos podemos quejar.

ZdB – Sabemos, por un artículo nuestro anterior, que el baloncesto es allí más rápido y físico, pero más individualista y menos táctico que en España. Alguien tan competitivo como tú, ¿cómo lo lleva?

SV – Es más rápido y más físico, pero mucho menos táctico que en España. Recuerdo las primeras semanas de entrenamiento que pensaba “¿Dónde te has metido, Sergio? ¡Vaya caos!”, pero con el tiempo te vas acoplando y ya no ves tan raro jugadas ofensivas de 8-10 segundos. También he de decir que dentro de ese desorden, nosotros somos uno de los equipos más organizados. El nivel de la liga, bajo mi punto de vista, es parecido al de una Liga EBA. Además, creo que aquí hay mucha influencia norteamericana. Nadie sigue la Euroliga, ACB o competiciones importantes europeas… En cambio, todo el mundo está al tanto de la NBA. El jugador irlandés, en líneas generales, no es bueno tácticamente y esto creo que es debido a que no se trabaja bien en categorías de formación, aunque sí es valiente y sacrificado.

ZdB – Belfast, capital de Irlanda del Norte. Una ciudad grande. ¿Cómo es tu vida por ahí?

SV – Los dos primeros meses quería visitar todo lo posible del norte de Irlanda, ya que una vez empezara a trabajar iba a tener menos tiempo para poder hacerlo. Me habían hablado muy bien de la costa, y no se equivocaban. Calzada del Gigante (The Giant’s Causeway) o la Isla de Rathlin (Rathlin Island) son lugares que creo que hay visitar una vez en la vida… ¡Increíbles vistas! También me acerqué un fin de semana a Dublín, que está muy bien conectada y a solo una hora y cuarto de Belfast.

Una vez me puse a trabajar en el colegio, todo empezó a ser más rutinario. Me levanto a las ocho para empezar a trabajar a las nueve (tengo el colegio a siete minutos a pie desde mi casa), hasta las tres y media que acabo. Llego a casa para comer y dormir algo de siesta (las buenas costumbres españolas no se deben perder). A las cinco me levanto y estudio algo de gramática, writing… hasta la hora de entrenar (las siete). Llego a casa a las nueve para cenar, hablar un poco con amigos o familiares y a la cama. De lunes a viernes es bastante rutinario. Luego en el fin de semana, los sábados si jugamos en casa suelo tener partido con mis infantiles por la mañana y por la tarde con el primer equipo. El domingo aprovecho para descansar o voy al centro con algunos compañeros de equipo.

ZdB – Los irlandeses tienen fama de ser gente afable a la que le gusta contar historias y socializar cuando sale del trabajo. ¿Es así?

SV – Sin lugar a dudas. Además, la ciudad de Belfast ahora mismo es una ciudad tranquila y segura, pero hace años vivió una época turbulenta cuando el grupo terrorista IRA se llevó muchas vidas por diferencias políticas. A día de hoy, aunque aún existe dicha organización, ya no actúa como banda terrorista. Es más, solo has de dar un paseo por la ciudad para observar que está rodeada de murales como cicatrices de una violenta historia. Esto provocó que hasta hace unos años atrás ningún turista quisiera acercarse a Belfast, por lo tanto actualmente intentan ser hospitalarios con todo el mundo que llega desde fuera… Eso sí, desde hace cuarenta años la ciudad se encuentra dividida por un muro de más de veinte kilómetros de longitud que separa a los protestantes de los católicos, aún tienen sus diferencias y aconsejan no hablar de temas religiosos en según qué zonas.

Por lo demás, Belfast tiene mucha vida hasta las seis de la tarde, cuando la mayoría de establecimientos y tiendas cierran, así que la gente se mete en casa o en los famosos pubs irlandeses, socializando siempre con una Guiness de por medio.

ZdB – ¿El clima, tú que eres de Xàtiva, cómo lo llevas?

SV – Bufff… Cuando hablo con familiares o amigos y me cuentan están a 20 grados o que van en manga corta dan ganas de apagar el teléfono [risas]. No es un frío insoportable, de hecho de momento apenas ha nevado, pero lo habitual aquí es que a las cuatro sea de noche y durante el día, viento y lluvia, por lo que todos los días son una ardua pelea con tu paraguas; aunque la verdad, después de cuatro meses ya estoy bastante acostumbrado.

ZdB – Apenas ha empezado la temporada, ¿pero cómo te planteas el futuro? ¿Te apetecería volver a jugar en España?

SV – Mi futuro es trabajar como maestro el año que viene. Tendría que llegar una buena oferta para volver a planteármelo y como veo las cosas dudo mucho que eso ocurra. Eso sí, si tengo la oportunidad me gustaría retirarme en un futuro en Gandía, no sé si dentro de 6, 8 o 10 años, pero quiero hacerlo en el lugar donde más feliz he sido jugando a baloncesto. Un club especial, por afición, directiva, entrenadores…

ZdB – Hace ya años fuiste uno de los muchos jugadores que no salió de su “zona local” hasta que terminó la carrera ¿Por qué en España es tan complicado compatibilizar estudios y baloncesto de alto nivel?

SV – Yo lo tenía claro… Pero como bien decís, no es nada fácil. Hay muchas universidades españolas que no se adaptan a las necesidades del alumno-deportista de alto nivel y en ese sentido debemos aprender mucho del formato universitario americano. Hoy en día, son muchos los jóvenes que se animan a ir entre los 18-22 años y creo es una gran idea porque después de cuatro años van a volver a España con una carrera, dominio del inglés, una experiencia y muchas horas de entrenamiento detrás que seguro les van a servir en un futuro.

ZdB – Al final, ya vas siendo un jugador con amplia experiencia. Has estado en grandes clubes, con entrenadores como Javi Juárez, Kuko Cruza, Tito Díaz… ¿Qué te ha faltado para consolidarte en Ligas LEB?

SV – Sí, y aprendí mucho de todos ellos. Juárez dando guerra en ACB, Cruza fuera del baloncesto de alto nivel (pero volverá porque lo merece) y el maestro Tito sin entrenar por razones que se me escapan. También aprendí mucho de Víctor Rubio, querido y admirado a partes iguales en Gandía, su casa.

Es una buena pregunta, la verdad es que cuando empecé a ponerme objetivos serios en el baloncesto, el principal era jugar en LEB Oro, y lo conseguí, aunque claro está, me hubiese gustado disfrutarlo más. Siempre he trabajado para mejorar mis puntos débiles, pero creo que nunca fui un jugador de piernas, rápido o con un gran salto, aunque siempre intente ingeniármelas para sacar ventajas. También hay gente del mundo del baloncesto que dice que no he tenido suerte, yo no lo creo ya que mala suerte hubiese sido una lesión, enfermedad o algo grave que me hubiera impedido jugar. Si es verdad, que como bien decís he pasado por grandes equipos, donde casualmente las referencias o jugadores más importantes jugaban en mi posición… Jugadores que han estado, están o estarán en ACB y muy merecidamente ya que además de grandes jugadores, son grandes tipos (gente como Durán, Pardina o Burjanadze). Evidentemente, no era fácil digerir jugar poco en aquella época, pero eso nunca me hizo venirme abajo, todo lo contrario, nunca dejé de entrenar, no me borré de ningún entrenamiento o dejé un equipo tirado a mitad temporada aunque mis minutos fueran reducidos. En ese sentido, me quedo tranquilo.

He pasado por todas las categorías desde 1ª Autonómica a LEB Oro, nadie me regaló nunca nada, no jugué ningún Campeonato de España ni tampoco fui convocado con ninguna selección nacional o autonómica en categorías inferiores… Así que si echo la vista atrás y veo a ese chaval de Xàtiva pasando horas y horas tirando a canasta en el polideportivo Les Pereres, lloviendo o cayendo 40º a la sombra, me siento orgulloso del camino recorrido.

ZdB – Mucha suerte en esta experiencia, Sergio. ¡Te seguiremos desde la distancia!  

SV – Muchas gracias a vosotros, os animo a seguir con el gran trabajo que hacéis cubriendo las Ligas FEB y acercando a la gente otras ligas europeas no tan conocidas… ¡Nos seguimos!