Ha cambiado la cancha por el despacho, pero Sergio Sánchez sigue ligado al baloncesto y al deporte desde la dirección de Scouting de W2A Management, empresa de asesoramiento especializada en conseguir ayudas académicas y deportivas para alumnos que quieren estudiar en universidades de Estados Unidos.

Porque la transición de la categoría junior al profesionalismo es uno de los grandes problemas del baloncesto español. Entre los 18 y los 22 años muchos jugadores se quedan estancados e incluso abandonan… La mayoría no por falta de cualidades, sino porque no están preparados para dar el salto al profesionalismo, y afrontar los estudios universitarios mientras siguen jugando a un nivel competitivo no es fácil. Para dar una alternativa a “ese vacío” nació W2A, porque en Estados Unidos, según Sergio Sánchez, es “mucho más fácil compaginar el estudio con el deporte”.

A Sergio, 15 años en el baloncesto profesional, 12 en ACB y 3 en LEB Oro, siempre le interesó el baloncesto de formación y la cantera, y de eso hablamos, pero sobre todo de las alternativas para un jugador cuando acaba su etapa junior. Al baloncesto profesional llega “uno de cada muchísimos”, afirma Sergio y “esos años, aquí, o juegas en EBA o vas a LEB Plata, o a LEB Oro si eres muy bueno”.

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JUAN AGUADO

En el modelo americano estudio y deporte “van cogidos de la mano. Se juega en la Liga Universitaria para la propia Universidad donde se estudia”. El trabajo de W2A comienza antes. Se prepara un perfil para que cuando terminen el bachillerato valoren dos opciones: seguir jugando en España afrontando las dificultades de estudiar en la universidad, o irse a EEUU con una beca y compaginar estudios y deporte, utilizando éste “como herramienta para costearse una carrera”.

Es una buena salida y a la vuelta, con 22 años, “si eres bueno” y cita a Sebas Sáiz -canterano del Club Estudiantes que a su regreso de EEUU jugó en San Pablo Burgos y ahora en Iberostar Tenerife-, “jugarás, y si no, siempre tendrás una carrera”.

Se necesitan buenos jugadores “porque lo que te da la beca -que suele incluir matrícula, alojamiento y manutención- es el nivel deportivo” y hay que generar interés en el entrenador americano, que es quien gestiona el presupuesto asignado a becas y lo reparte entre sus jugadores. Además de ser un buen jugador hay que pasar “unos cortes académicos porque la Universidad tiene que admitirte como estudiante”, subraya e insiste en que “necesitamos el mejor jugador posible, pero un buen estudiante compensa el nivel deportivo”. Además de su expediente académico, los estudiantes extranjeros deben superar dos exámenes: el SAT, que es la prueba estándar de acceso, y el TOEFL, que acredita el nivel de inglés.

En baloncesto, conseguir una beca es mucho más fácil para las mujeres; en hombres el nivel exigido es “mas alto porque hay más competencia”, dice Sergio Sánchez y añade que un 60% de los jóvenes que W2A lleva a Estados Unidos son jugadoras. Y es que en Estados Unidos, el deporte femenino disfruta de las mismas condiciones que el masculino e incluso tiene muchas más facilidades. Una ley federal que entró en vigor en 1972, Title IX, impide que las universidades discriminen por cuestión de género y les obliga a ofrecer igual presupuesto, instalaciones, medios y número de becas a los deportes masculinos que a los femeninos.

Allí, la mayoría de los jóvenes estudia una carrera relacionada con el deporte, Business o ADE, pero también hay quien escoge una ingeniería o incluso arquitectura, explica y señala dos carreras complicadas, medicina y derecho. La primera porque las convalidaciones son difíciles, y la segunda, porque el ordenamiento jurídico anglosajón es poco equiparable al continental europeo.

El deportista vive, come, estudia, entrena, compite… y todo en esa mini ciudad que es un campus universitario. “Se juega y se estudia”, dice Sergio, que desmiente que les regalen la carrera. “Les dan facilidades porque representan a la Universidad” y menciona la posibilidad de cambiar exámenes o la ayuda de tutores. “Vuelves con una licenciatura, bilingüe y no has dejado de jugar, pero hay que tener claro -reitera Sergio- que si quieres jugar al baloncesto, quédate en España, pero para jugar y estudiar, busca una buena universidad en Estados Unidos”.

W2A Management ayuda a sus alumnos a elegir el centro idóneo entre las muchas universidades que hay en EEUU que juegan en las ligas universitarias, las dos más conocidas NCAA (Divisiones I, II, III) y NAIA.

Además del perfil deportivo y académico, hay que evaluar el nivel económico de la familia. A mayor nivel deportivo “menor presupuesto se necesita, pero a la familia le viene a costar entre 10.000 y 15.000 dólares anuales, a no ser que seas un súper top”. Que el baloncesto “te vaya a dar de vivir es muy complicado, pero que te de algo que te puede servir el resto de tu vida, eso si lo puedes conseguir”, concluye.

Doce temporadas en la élite del baloncesto español

Se entusiasma Sergio cuando habla de su trabajo, pero sin nostalgia, pasamos al baloncesto, a su carrera deportiva: 12 temporadas en ACB y 3 en LEB Oro, incluso jugó una Liga de Verano con los Boston Celtics (2007). Sergio Sánchez Cárdenas (1981, La Línea de la Concepción, Cádiz), un base ofensivo, con fundamentos, cabeza y buen tiro de tres, con más de 300 partidos a sus espaldas en la Liga Endesa y más de 100 en la segunda competición del baloncesto español.

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Lo mejor, “las vivencias que he tenido, la gente que he conocido, el vivir de lo que me apasionaba, los grandísimos momentos, el debut, las emociones…”. Repasa los cinco equipos ACB en los que jugó: Caja San Fernando (2000/03), Fuenlabrada (2005/06 y 2011/2013), Estudiantes (2006/08 y 2010/2011), Lagun Aro (2008/10) y Murcia (2013/14), “cada uno, una experiencia, como ir añadiendo granitos de arena”.

Tiene un recuerdo especial para Breogán, donde jugó la temporada 2014/15 (LEB Oro). Cuando me llamaron “pensé que podía aportar algo, aunque no estaba ya en mi mejor momento” y fue una buena experiencia. “Me hubiera gustado vivir el ascenso” y fue “la espinita que me quedó”, y ahora, con el equipo ya en ACB y no terminando de arrancar, insta a la afición “a seguir siendo ellos, porque son espectaculares”.

El peor momento de su carrera, “cuando me rompí la rodilla… era muy joven. Después, problemas en un hombro, y al final, los últimos años, serios problemas de espalda… entonces apenas disfrutaba y ahí empece a pensar en la retirada”.

Hay “muchos más momentos buenos que malos”, dice. Sobre los compañeros, conocidos, “infinitos”, “amigos de quedártelos, muy pocos”, y respecto a los entrenadores, de todos “me he llevado algo”, pero “si me tengo que quedar con los importantes, me quedo con dos”. Y menciona a Quim Costa, “que apostó por mí” en el CB Ciudad de Huelva (2003/05) tras recuperarme de una grave lesión rodilla “y me ayudó mucho esos dos años”, y en ACB, “por su cercanía, por como me trató”, Luis Casimiro, con quien “me sentí súper a gusto. Me gustaba mucho la manera en que veía el basket”, y la primera vez que coincidimos “confió en mí”.

El final…

En enero de 2016 y ya retirado como jugador profesional, Movistar Estudiantes llamó a Sergio Sánchez con el encargo de ayudar a los Júnior y reforzar a su equipo filial en Liga EBA. Pensó que sería una forma de “amortiguar la retirada”. Y con 34 años, Sergio Sánchez volvió a las canchas y lo hizo en el Magariños.

Volver al Estu, estar con jugadores jóvenes. Me apeteció muchísimo. Me sentí muy a gusto ayudando a los chicos”, porque en la Liga EBA “mucho más importante que ganar es que los jugadores crezcan”. Y duró… hasta que “no pude más con la espalda”.

Sergio Sánchez vuelve al aquí y ahora, y dice que entre las opciones que tenía cuando se retiró, la de W2A Management fue “la que más me gustó”. Disfruta con su trabajo “porque lo que aportamos a los chicos es muy bueno” para su futuro.


Autora: @lopezrosa
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