Lautaro Berra es una de las promesas argentinas a seguir. Nacido en Firmat (Santa Fe) en el año 1998, este interior de 208 cm se formó en el equipo de su localidad, Firmat Foot Ball Club, hasta que en el 2015 firmó por el Obras Sanitarias. Su debut en la primera división argentina llegó el 14 de enero de 2016. Luego, buena actuación con la selección argentina en el FIBA Américas U18 (12.2 pt, 5.6 re y 1.2 as), la cual que le dejaba como una promesa real ya. Iniciaba la 16/17 con muchas ganas en lo que sería su segundo año en Obras, pero una lesión casi le aparta de la pista de juego. Unas molestias en la cadera que trataba con los fisioterapeutas, pero que no mejoraban, hicieron que se sometiera a unos estudios que terminaron indicando que tenía un tumor benigno en la cadera, un quiste en el trocánter mayor (una parte del fémur en la inserción con la cadera), y que cada vez crecía más comiéndose el hueso. Una vez detectado (menos mal, porque si no se hubiera diagnosticado, hubiera seguido creciendo el quiste y podía haber debutado con una fractura de fémur), se hizo una biopsia del quiste para saber su origen, que fue benigno. Paso por quirófano y larga recuperación para que el hueso se regenerase y calcificara, además de controlarse en chequeos mensuales para asegurarse de que no se volvía a reproducir el tumor. La ansiedad se le echaba encima, como a cualquier lesionado, pero poco a poco comenzaba a hacer cosas y a los siete meses volvía a las pistas. Eran mediados de mayo de 2017, y en Obras y en la selección tenían ganas de contar con él. La Liga de Desarrollo fue el primer campo de pruebas y con la camiseta de su país formó parte del último Mundial U19 (Egipto), promediando 5.7 pt, 1.9 re y 1.1 as. Sin duda, su nombre sonaba, y la prestigiosa web Cancha Latina ya hablaba de él, al igual que el reciente fichaje del Barça, Leandro Bolmaro, como uno de los mejores talentos futuros argentinos.

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Llegaba la 17/18 y Berra se hizo un hueco en el plantel de Obras, sumando minutos y experiencia, y destacando. Jugó 37 partidos, 21 como titular (11 mi, 3.6 pt, 1.3 re), y el premio gordo le llegó en noviembre del pasado año cuando recibió la llamada de la selección absoluta para la ventana FIBA, debutando con esta frente a Paraguay, junto a otros grandes nombres del baloncesto argentino.

Pero ojo, porque no todo es básquet en la vida de Berra, pues sigue estudiando para ser abogado, porque sabe que es un complemento importante dentro de su trayectoria.

¿Cómo juega?

Lautaro Berra es un pívot de la “vieja escuela” en un básquet actual internacionalizado que busca cada vez más unos perfiles de interiores altos, de mucha envergadura y atléticos. El santafecino es todo lo contrario. Con sus 208 centímetros, no destaca por su atleticidad ni por su movilidad, tampoco por tener una envergadura que le haga destacar como un prospect de primer nivel en el ámbito internacional. Sin embargo, posee muy buena formación técnica individual, fundamentalmente de espaldas al aro y con un excelente manejo de sus dos manos para definir. Se siente más cómodo al recibir en el poste bajo y desde allí tomar decisiones, ya que no sólo tiene talento para anotar desde el poste, sino que es un muy buen pasador, con un alto IQ; en contraposición, no se siente tan cómodo a la hora de tener que jugar sin balón o depender solo del pick and roll, pues sus continuaciones hacia el aro no son particularmente explosivas o rápidas y pierde efectividad en esas situaciones. A pesar de esta carencia, no lo hace mal en el P&R y es otro recurso que puede utilizar de forma aceptable, al igual que abrirse en el pop para su consistente tiro a 5 metros. Como ya hemos dicho, también es un destacado pasador desde el poste alto, y lo hace en diferentes situaciones gracias a su sólido IQ y su buena formación técnica de pase.

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En defensa, ha mejorado mucho en situaciones de uno contra uno en el poste bajo; usa bien su físico y aguanta los contactos físicos (al ser un jugador fuerte), algo en lo que evolucionó en los últimos tiempos gracias a su importante mejoría de masa muscular y de una mejor predisposición mental para jugar en contacto físico fuerte. Sin duda, lo que más le cuesta, debido a no ser un perfil de pívot muy móvil, es la defensa del pick and roll, pues no tiene una particular facilidad de movimientos laterales y agilidad; no obstante, siempre demuestra un alto compromiso por defender y no permite que sea superado sin entregar su máximo esfuerzo.

Al no ser un pívot específicamente alto, ni atlético, ni de gran envergadura de brazos, el rebote no es su especialidad. Más allá de esto, es un jugador con un marcado compromiso táctico con el equipo y siempre realiza el box out y está atento a usar su voluminosa espalda para ser difícil de franquear por el pívot rival.

Berra, 15 amarillo – 10 puntos y 3 rebotes vs Boca (vía TyC Sports Play)

A sus 20 años, Lautaro Berra es uno de los interiores argentinos mejor formados, y sigue evolucionado técnicamente. Además, ha mostrado un progreso físico en fuerza que logra compensar, en cierta forma, el hecho de no ser un destacado atleta. También, el incremento notorio de su madurez en el juego, y en cómo se siente en la cancha, hacen presagiar que tendrá una carrera interesante dentro de su perfil de jugador. Continuar atenuando sus debilidades y mejorando sus fortalezas se antoja imprescindible y le permitirán abrirse un hueco en el básquet internacional de élite. Sin embargo, una lesión cortará temporalmente su evolución, y es que estará unos ochos meses lejos de las pistas tras romperse, hace unos días, el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda en uno de los partidos de la gira europea que está realizando Obras. Desde Zona de Básquet le mandamos toda nuestra fuerza y cariño, y estamos seguros de que volverá más fuerte. ¡Ánimo, Lautaro!

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