Con una ficha aún sin cubrir para llegar a las 10, Liberbank Oviedo Baloncesto se trae el segundo refuerzo externo a la LEB Oro. Desde Bélgica, llega el neerlandés Joey van Zegeren (1990 / 208 cm) para cerrar una batería interior que compondrá junto a Rolandas Jakštas, Ignacio Rosa y Óliver Arteaga.

Nacido en Gweru (Zimbabue), su padre Koos es un biólogo neerlandés que, por motivos laborales, se fue a trabajar al país africano, donde conoció a su mujer (Ann). Luego nació Joey. Sus inicios fueron en el fútbol, pero su madre había jugado al baloncesto y enseguida les puso, a su hermano y a él, un aro en casa. A los 9 años volvió al país natal de su padre, y en la localidad de Hoogeveen crecía jugando de base. Se fue a Zwolle para seguir su formación, pero pegó un estirón inesperado y empezó a orientarse hacia posiciones interiores. Tras dos años allí, pasó una temporada en Rotterdam Challengers antes de ser reclutado por la prestigiosa Canarias Basketball Academy (CBA). Los recruirers NCAA lo marcaban de cerca, y fue Virginia Tech quien se lo llevó, llegando a Estados Unidos en la 11/12. Como les suele pasar a los interiores europeos en conferencias potentes, le pasó factura el ritmo, la intensidad y el físico, y una conmoción cerebral hizo que fuera Redshirt ese primer curso universitario. En la 12/13 tuvo un papel de segunda unidad, y en la siguiente campaña (13/14, Sophomore) ya era titular (22 mi, 6.4 pt, 5.0 re) y rendía, a pesar de los cambios de entrenador. Pero en su año Júnior (14/15), cuando mejor estaba (9.8 pt, 5.3 re), su entrenador le suspendió indefinidamente por reglamento interno. La suspensión siguió en pie y el nuevo pívot carbayón decidía salir del equipo.

En la 15/16 recalaba en Northwestern, que necesitaba un hombre alto, junto al rumano Olah, pero tuvo un rol de segunda unidad (11 mi, 3.6 pt, 2.9 re). Su salto al profesional se iba a producir en Lituania, con el Dzūkija (16/17), equipo en el que estaba el ahora jugador de Iberojet PalmaÁlex Hernández, pero finalmente no llegó ese debut y su destino fue la ProA alemana (Trier, entrenado por su compatriota Marco van den Berg), y tendría, de nuevo, una función de dar descansos (16 mi, 5.4 pt, 3.9 re). La pasada campaña se fue a Bélgica, al Leuven, porque apostaba por el nivel de la competición y conocía al cuerpo técnico. Tuvo algo más de protagonismo y sus promedios crecieron (21 mi, 7.8 pt, 5.9 re, 1.0 ta), aunque su equipo quedó el último de la liga.

Van Zegeren, que habla varios idiomas y es viajero, no ha acabado de encontrar un sitio donde destacar y desarrollar sus cualidades. Se trata de un interior muy físico y potente, y tal vez esos 208 cm sean unos pocos menos (206). Con buena movilidad, juega muy bien el pick and roll y le encantan las situaciones donde solo tiene que definir. Puede jugar en el poste por físico, pero le cuesta jugar de cara o de espaldas al aro con fluidez. No es un jugador con un gran rango de tiro, y la línea de tiros libres es su potro de tortura particular (38% TL), siendo un jugador que por su potencia suele visitarla. En defensa, es donde gana enteros, porque sube el nivel del equipo en este costado; va muy bien al rebote, intimida (cuarto máximo taponador de liga belga), cambia tiros y puede desplazarse en las cambios defensivos de los P&R. Otro tea a destacar son las faltas persoales, sabedor de que su tiempo en pista  es alto, y al ser intenso en defensa, no le importa cargarse de faltas personales.

Tras la inesperada salida de Mouha Barro a ACB, el OCB se quedó sin el físico y la potencia que imponía el senegalés, sin un sustituto de garantías para el MVP Arteaga. Ha tardado tiempo en encontrar el relevo de garantías que quería y el elegido ha sido Van Zegeren. Con un perfil defensivo, parece que han optado por un jugador protector del aro, que juega bien el pick and roll y que seguro que intentará progresar en sus fundamentos en ataque. Más madera para la escuadra asturiana.

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