Un inicio duro marcado por las lesiones es lo que ha sufrido el Actel Força Lleida. Las bajas de Derksen y Karena, con una lenta recuperación, les han lastrado desde el inicio de una competición en la que ambos jugadores aún no han debutado. La situación se agravó con la lesión de Mbaye en el partido contra Sammic Hostelería, que le hizo perderse ya el partido de Riazor ante Leyma Coruña. La directiva ilerdense buscaba un refuerzo interior casi a la desesperada, porque como informaba Segre, habían sido ya varias las respuestas negativas a los ofertas que habían planteado.

En el mencionado último partido contra Leyma Coruña, a pesar de la ayuda prestada por los jugadores vinculados (Bergadà, Vinós, Lafuente y Stankevits) y con Feliu en el ‘cuatro’, estaba claro que necesitaban ya un refuerzo en esa posición, donde solo Hermet y Martí, los dos ‘cuatros’, tenían ficha del primer equipo.

El elegido para el contrato de corta duración (hasta el 23 de diciembre) ha sido un letón, Dāvis Rozītis (1990, 213 cm). Un habitual en las selecciones letonas inferiores, lo que, unido a su altura, hizo que la NCAA lo reclutara. Tras un primer año en USC sin protagonismo, se fue a Hawaii donde tampoco pasó de tener un rol de segunda unidad.

Se graduó la primavera de 2014, y era turno de volver a Europa y se decidió por su país. Valmiera fue su destino en la 14/15, donde compartía puesto con otra torre letona, Iljins, y con Dower. Sus promedios fueron de 8.7 pt, 5.9 re en 19 mi, y en el verano estuvo cerca de entrar con la selección absoluta en el Eurobasket de 2015, siendo uno de los últimos descartes. Continuó luchando en la 15/16 con Iljins y Blaus por la titularidad en Valmiera, con medias similares (7.6 pt, 5.1 re en 16 mi).

La 16/17 cambió de equipo, Liepaja fue su destino donde era titular con 11.2 pt y 8.4 re, pero la marcha del equipo no era la mejor, por lo que decidieron separar sus caminos y se fue a Barons, donde fue el mejor reboteador de la liga letona, además de anotar 10.2 puntos por partido y colocar más de un tapón por encuentro. Este verano, en pretemporada, fichó en el extranjero (Doxa, Grecia), pero no llegó a debutar, por lo que volvió a su país, al todopoderoso VEF Riga, con un contrato temporal para sustituir al lesionado Cavars; apenas tuvo protagonismo en este mes, disputando solo dos partidos de la VTB y uno de la liga letona. Ahora en Lleida sí tendrá minutos para seguir desarrollando su juego.

Lo decía Borja Comenge en la nota de prensa, se trata de un pívot del tipo de los que tenía en el equipo, con altura para intimidar y móvil. Sin duda, Rozītis es un pívot liviano para lo que mide, lo que le permite correr la pista y poder hacer desplazamientos frontales de forma aceptable. Su rango de tiro de media distancia le hace un ‘cinco’ incómodo de defender al poder sacar a los rivales, sabiendo dar el balón. En defensa sabe aprovechar sus 213 cm y su movilidad, reboteando e intimidando de modo satisfactorio. Tal vez le falte dureza, y ante pívots corpulentos sufrirá, aunque es un jugador que transmite energía en sus acciones. Sus medias reboteadoras son altas, pero la LEB Oro no es la liga letona, una liga sin grandes hombres altos o jugadores ávidos de ir al rebote con todas como es la Oro. Un jugador que no es tan bueno para dar el salto a ligas top y estabilizarse en ellas, pero que continua mejorando y es interesante por su combinación de altura y juego.

Sin duda, como relevo temporal Rozītis es un jugador más que aprovechable, y que tiene nivel para jugar en esta liga sin desmerecer su oportunidad. En su contra estarán el escaso tiempo, a priori, para adaptarse, y los rigores de una nueva competición, sobre todo en el tema de las faltas, donde puede sufrir.

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