Será difícil que algún club supere nunca el récord marcado por el Real Betis en este verano, en el que al descenso deportivo a LEB Oro siguieron la lógica inscripción en esta categoría y una decisión judicial que les devolvía a ACB sin que diera tiempo a que el mes de agosto se pusiera en marcha. Pero no son los ascensos en los despachos lo que nos han de ocupar, sino los que se logran en la pista, como lo hizo la temporada pasada Gipúzkoa, que de la mano de un experto en estas lides como Porfi Fisac, armó un equipo con paciencia y esperó que los resultados fueran siendo cada vez más regulares, para acabar volviendo a la máxima categoría del baloncesto nacional tan solo un año después de haber decidido no hacer efectiva la permanencia administrativa que se le había puesto en bandeja.

El reto de volver a ACB en el primer intento lo afrontará este año Basquet Manresa en el año del vigésimo aniversario de su único e histórico título de Liga. En caso de lograrlo repetirían un éxito que ya lograron en la 2006/2007, cuando se proclamaron campeones de la LEB Oro tras haber descendido el año anterior. Después llegaron los años negros del baloncesto de ligas en España, en los que cada verano los descensos y ascensos se pierden como lágrimas en la lluvia. Manresa no fue ajeno a esa situación, pues hasta dos veces se salvó en los despachos del descenso que habían protagonizado en la cancha. Ambas situaciones también emparentan a Manresa con GBC, pues los vascos igualmente lograron en los 00 un ascenso a la primera y después se libraron por dos veces de bajar a LEB, como habían merecido, para hacerlo a la tercera.

En aquellos lejanos tiempos en que la ACB y las LEB eran ligas normales en las que bajaban los últimos y subían los primeros, no era infrecuente que los pasos por LEB fueran fugaces. Antes de los mencionados casos de Manresa (2007) y GBC (2008) lo lograron Lucentum en 2002, Granada en 2004 y Fuenlabrada en 2005 (remontándonos solo a este siglo). Después de ellos lo lograrían Valladolid en 2009, Menorca en 2010 y Murcia y Obradoiro en un histórico pleno en 2011. La frecuencia de los ascensos a la primera queda demostrada en esos años en los que de diez temporadas solo dos veces (2003 y 2006) no subió ningún recién descendido. Después, se quedaría a las puertas de repetir Menorca, que no pudo materializar el ascenso logrado en la pista en 2012, el año en que empezó el lustro negro en el que solo hubo dos ascensos y al que con suerte habrán puesto fin para siempre GBC y San Pablo Burgos, en un acto de justicia con la ciudad que ha pagado como ninguna el disparate instalado en nuestras ligas.

 

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