El Cafés Candelas Breogán nos sorprendía ayer con el anuncio del fichaje del trotamundos americano Lamont Mack. Nacido en 1987, se trata de un 4-3 de 201 cm y 104 kg que empezó jugando en buenos equipos para luego ir dando varios giros a su carrera.

Con buen pedigrí NCAA, donde se formó en Charlotte, su primer destino profesional fue el AEK Atenas griego en la, ya lejana, 2009/10. No lo hizo mal y se ganó la renovación; sin embargo, a mitad de temporada era fichado por el potente Lukoil búlgaro, donde permanecería una temporada y media. De allí se iba, en la 2012/13, al histórico Pesaro de Italia. Buena temporada en Italia, aunque volvía a cambiar de país en la 2013/14. El destino era la BBL Alemana (Wurzburg), pero no contaría con apenas protagonismo, por lo que fichaba a mitad de temporada por el Korihait finlandés. Terminaría el curso aquí, en España, debutando en la ACB con el extinto Valladolid, donde llegaría a disputar 11 partidos.

MackEFE
Mack defendiendo a Mumbrú (Luis Tejido / EFE)

Cambiaría de continente en la 2014/15, recalando en Argentina, aunque también sería cortado. Breve paso por la LNBP mexicana para acabar volviendo a Europa en febrero de 2015 y fichar por el Rovinari rumano, donde cumple. El equipo decide renovarle e inicia la 2015/16 allí; en un equipo con un quinteto integrado por jugadores americanos, Mack es, junto a Troupe, la referencia del equipo, dejando un buen sabor de boca en competición europea (FIBA Europe Cup: 12pa, 19.3pt, 4.8re). Lamentablemente, el equipo rumano empieza a tener problemas económicos que terminarían abocando a su desaparición esa misma campaña; seguramente, esos problemas tensaron la situación en el vestuario, viéndose obligado el entrenador del cuadro rumano a prescindir de Mack tras un incidente en el descanso de un partido. Pero encontraría acomodo rápido: Le Havre (13.5pt, 3re). El conjunto francés había tenido muy buena impresión de su juego en los partidos por Europa, y decidía contar con él porque estaba en apuros en la liga (ProA). Mack cuajaría alguna buena actuación en el país galo, pero ante la dinámica negativa del equipo, que acabaría descendiendo a ProB, volvería a tener un enfrentamiento, en este caso a punto estuvo de llegar a las manos con un compañero.

La temporada pasada, el Karpoš Sokoli (Macedonia) de la Liga Adriática lo contrataba, pero a los tres partidos era cortado porque no daba lo que el equipo requería de un jugador extranjero (promedios de 6.3pt, 2re). Mack volvía a coger las maletas y se iba a Líbano (Hoops), donde tampoco duraría mucho (otros 3 partidos, con 6pt, 2.7re). Las últimas noticias suyas eran las de su fichaje por el Malvín uruguayo, con el que llegó a entrenar aunque finalmente no debutaría por extrañas circunstancias.

Ahora vuelve a España, a un equipo top de Oro como es el Breogán. Jugador de buen físico, con buenos fundamentos y buen tiro de tres. Nos ponemos en contacto con Adolfo Romero (@dopo4), scouter y analista de Inspiring Athletes Management, para que nos desgrane más a fondo las cualidades de Lamont Mack.

La visión de Adolfo Romero

Lamont Mack es un perfil de jugador atípico. Sin ser un ‘tres’ alto clásico, tampoco juega como un ‘cuatro’, lo que lo deja en una posición indeterminada donde intenta sacar provecho. Corre bien la pista, lee bien el contraataque, donde suele esperar abierto en uno de los dos laterales para anotar desde el perímetro, su mayor virtud en el juego ofensivo.

Desde el ‘cuatro’ abierto aporta su gran lanzamiento exterior y rapidez, pero deja un lunar grande en el rebote, que no suple ni tan siquiera en el rebote ofensivo, donde sus números no encajan con su posición. Si trabaja la lectura y posicionamiento del rebote, a buen seguro que puede aportar en posiciones más interiores, pero sin ese extra se queda en un jugador de corte ofensivo pero que tampoco anota de forma excesiva.

Ahora bien, físicamente ofrece un plus que debe ser garantía de éxito en LEB Oro. Su primer paso, con o sin bote, es muy difícil de parar, sacando ventaja cada vez que aprovecha sus capacidades. Finaliza, casi siempre, con la mano derecha, incluso cuando penetra desde el lado izquierdo. Por suerte, es capaz de aguantar contactos en penetración, lo que le evita pérdidas y fallos al intentar cambiar de mano para lanzar con la diestra.

Aporta puntos desde el “pick and pop”, es capaz de abrirse con rapidez y, sobre todo, tiene una mecánica de lanzamiento muy rápida, que impide que sus rivales puedan llegar a puntear siquiera al americano.

Mack, 15 rojo – Partido de FIBA Europe Cup vs Le Havre (29pt, 7/10 T3 y 4re)

Defensivamente es un jugador que debe trabajar aún. No llega en segundas ayudas, le cuesta llegar al tapón, aunque tiene brazos largos y es de manos rápidas, lo que le permite robar balones a su par o cortar líneas de pase. Sin embargo, es un jugador más de corte ofensivo, con muchas capacidades y que ha competido en equipos de nivel medio-bajo como para que se planteara dar un salto mayor en cuanto a repertorio defensivo.

Punto fuerte: Su arsenal ofensivo, junto al acierto exterior. Su mecánica rápida, bote y capacidad para lanzar de cualquier forma posible lo convierten en un jugador con muchas virtudes ofensivas. No obstante, sus números en ataque nunca han sido demasiado sobresalientes como para darle la responsabilidad de ser el anotador principal del equipo.

Punto débil: Defensivamente no ha estado nunca al nivel que se le debe pedir. Tiene físico como para ser importante, y su lectura ofensiva deja bien claro que, al menos, lee el juego en uno de los dos lados de la cancha. Si aprende a leer el ataque rival y aporta más en el rebote, se puede convertir en un jugador importante en LEB Oro.


En nuestra opinión, llega a Lugo un jugador de alta calidad para la competición a lo que baloncesto se refiere. A pesar de no haber sido en sus equipos la estrella ofensiva, Mack debería ser un jugador diferencial en Oro. Sin embargo, la apuesta parece de riesgo en un equipo donde la presión es sinónimo de la pasión con la que la afición celeste vive el baloncesto. Todas las señales (13 países en su carrera y solo en tres temporadas -de las ocho como profesional- ha acabado la temporada en el mismo equipo donde empezó) orientan a un jugador introvertido a pesar de su calidad; no es la primera vez que un jugador de gran calidad llega a Breogán y no cuaja suponiendo una rémora para el equipo (el caso de Suero e incluso el de un Kenny Lawson que luego ha tenido una buena carrera). En este caso, el problema también puede estar en el lado defensivo, un aspecto donde Mack no destaca.

En definitiva, un jugador de alta calidad ofensiva, que ha ido perdiendo caché con el paso de las temporadas, viniendo de una 16-17 muy floja, con interrogantes sobre su adaptación, pero que si sale bien puede ser un factor diferencial para un Breogán que está, en palabras de su presidente, ante el año de intentar volver a la ACB.

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