Seguramente la 2016-2017 ha sido la campaña más competida, igualada y trepidante de los últimos años tanto en Oro como en Plata. Aunque los problemas económicos siguen afectando a una gran cantidad de equipos, estos continúan enganchando a más y más gente. Prueba de ello son las grandes entradas que registraron el pasado martes 23 dos pabellones clásicos de nuestro baloncesto: el Polideportivo Pisuerga (Valladolid) y el Palacio de los Deportes (Granada). Ambos acogían los quintos partidos de semifinales de PO, siendo unas 4000 personas las que poblaban las gradas pucelanas y más de 6000 las que lo hacían en el recinto nazarí. Sin embargo, el buen momento en general que vive el baloncesto LEB, socialmente hablando, no cuenta con el respaldo de la FEB que debería. Algo que, desgraciadamente, viene aconteciendo durante unos cuantos años.

Sin más dilación, procedo a analizar algunas de las cosas que se han hecho (y se siguen haciendo) mal en la gestión de las LEBs por parte de la Federación Española de Baloncesto.

Aspectos clave para hablar de ligas profesionales

Lo primero de todo, el tema audiovisual. La entidad ahora presidida por Jorge Garbajosa presumía en cursos anteriores de las audiencias que registraban los partidos en la “añorada” FEB TV. Algunos de ellos eran, prácticamente, imposibles de ver, pero la plataforma parecía tener algo más de consistencia que el actual CanalFEB. Recuerdo, no hace mucho, tener que seguir los partidos a ciegas por Baloncesto en vivo, por alguna casa de apuestas o, si había suerte, por alguna radio, esto último era (y es) todo un privilegio.

En septiembre se anunciaba una nueva plataforma audiovisual: CanalFEB. En un principio se requería un registro para poder entrar y así, una vez dentro, poder almacenar y descargar todo el contenido que se quisiera. La novedad ilusionaba al aficionado, que confiaba en poder ver los partidos de su equipo sin problema alguno; pero la cosa se empezaba a torcer muy pronto, ya que a la hora de registrarse, ni siquiera se recibía un mail de confirmación. Las esperanzas puestas en esta novedosa plataforma se reducían notablemente nada más empezar a emitirse los primeros partidos. Las quejas iban en aumento, y las que iban dirigidas al presidente o a la propia Federación no tenían respuesta alguna.

Yo mismo me registré en CanalFEB a principio de temporada, pero a día de hoy me es imposible entrar con mis credenciales. También probé volviéndome a registrar, aunque tampoco pude acceder, ya que el test de verificación señala que hay un error, y ese paso es imprescindible para terminar de registrarse.

FEBTV

Con todo el verano para poner en marcha y probar el nuevo medio, se iniciaba el curso con una versión BETA, acompañada de un comentario que rezaba: “Un poco de paciencia, todavía estamos en la rueda de calentamiento 😉”. Tanto la versión, como el comentario, siguen vigentes a día de hoy, aunque es cierto que han tenido que superar ataques mundiales cibernéticos que afectaron al servidor de la plataforma y una larga lista de apocalípticos sucesos que impidieron la correcta emisión de multitud de partidos en esta caótica plataforma.

Bien es cierto que a medida que ha ido avanzando la temporada parece que se han podido ver los partidos con menos interrupciones, pero realmente es una lotería. También hay que decir que no solo hay que señalar a la CanalFEB, ya que los equipos saben desde hace años los requisitos necesarios (y que la propia FEB les marca) para llevar a cabo una retransmisión.

FRTTV
Lista de requerimientos técnicos que la FEB exige a los clubes

Está claro que muchos se han volcado en este aspecto, pero a otros no parece preocuparles lo más mínimo. Muchos de ellos seguramente tendrán otros aspectos más importantes en los que invertir su apretado presupuesto, pero creo que nadie duda de que con una buena emisión, salen ganando todos. El primero, el club, del que se hablará más y al que, seguro, se le aplaudirá por su apuesta; el segundo, el patrocinador, cuya proyección a nivel nacional (incluso internacional) irá en aumento si la emisión es buena; por último, y no menos importante, el aficionado, el motor de las ligas y al que se ha ninguneado durante los últimos años.

En este punto, cabe destacar que la FEB se empeña en tratar a sus ligas como profesionales, cuando realmente no lo son. Y no lo son porque ella misma no lucha para que así sea. Meter con calzador un buen lote de  jornadas intersemanales es una falta de respeto al aficionado y al jugador, que ve como la liga durará lo mismo que años anteriores aunque haya más jornadas, variando apenas su sueldo. Si estas ligas fueran “de verdad”, y haciendo un cálculo rápido, la Liga Regular en LEB Oro acabaría en 1-2 semanas (en Plata estaría ya rematada); respetando, eso sí, el parón navideño (Nochebuena y Nochevieja), sin jornadas por el medio de ambas fechas, retomándose la competición en Reyes. Por muy normal y lógico que parezca, a día de hoy es una quimera.

Lo que también es lógico es que unas competiciones tan faltas de recursos tengan un naming sponsor, pero tras el adiós de Adecco hace dos años, la FEB ha sido incapaz de moverse y atraer a un nuevo patrocinador. Si se tratase de sus queridas Selecciones, al día siguiente lo tendría firmado, pero como no es el caso… Precisamente, ayer mismo renovaba su acuerdo de patrocinio con Iberia, que además de ser patrocinador de las Selecciones, también se incorpora al proyecto Universo Mujer Baloncesto. Lo raro es que se haya mantenido el apoyo de marcas como Nike, Fiat o Danone, entre otras. Pero más raro aún es que en junio de 2016, dos meses después de que el TAD abriese expediente disciplinario a José Luis Sáez por cargar gastos particulares a la FEB, DIA acordara ser patrocinador de la Selección femenina hasta 2018. Las incógnitas están en el aire y lo único que sabemos con certeza es que el ex presidente, a día de hoy, está imputado (por los gastos particulares cargados al ente que dirigía).

Árbitros, speakers y mascotas

Otro asunto que hay que tratar es el arbitral. Y no, no voy a juzgar las decisiones de los colegiados en lo que atañe al desarrollo del juego, no. Lo que quiero es hablar sobre ciertas decisiones extradeportivas de algunos de ellos.

En el fin de semana del 12 de mayo se iban a producir dos actos muy inusuales, y un tanto polémicos, en dos canchas LEB: echaban a dos speakers en pleno partido. El primero era el del Palma Air Europa, en el Palau d’Esports d’Inca, donde los palmesanos recibían a Cafés Candelas Breogán para disputar el tercer encuentro de cuartos de final de los Playoffs de Ascenso a ACB. Como él mismo explicaba en una red social, tras una falta señalada a un jugador local  “me salió del alma un gesto con la mano de  ‘vaya tela’”, gesto que uno de los colegiados castigó, acabando nuestro protagonista expulsado. Este hecho apenas tuvo repercusión, pero más sonado fue el que ocurría dos días después, el domingo, en Granada. Covirán Granada se enfrentaba en su pista a Zornotza ST, era el segundo partido de semis de los Playoffs de Ascenso a LEB Oro. En este caso no sería un gesto el que acabara con la speaker nazarí expulsada, sino que sería un comentario de la misma que, instantes previos a unos tiros libres del equipo vasco, decía a la afición “Ruido Palacio”. Al igual que nuestro primer protagonista, ella también hacía uso de las redes sociales para explicar, aunque más profundamente, todo el asunto. En su texto relata como uno de los colegiados “le pasa la pelota al jugador y le dice que se espere”, dirigiéndose inmediatamente después a la mesa donde el delegado del equipo y ella están sentados, comunicándole al primero que “me tenía que ir”. La decisión pilla por sorpresa a la mesa y al Comisario del choque, que pregunta al colegiado el porqué de la decisión. El árbitro sentencia que “le he dicho que no puede decir eso y lo ha hecho”. Antes de todo esto ya había sido avisada de que cantase las canastas del rival, algo que no había hecho en ningún partido, ni siquiera en la Copa, que curiosamente había sido arbitrada por los mismos colegiados.

Unos días antes de que ocurriera todo esto, la mascota de Breogán también había sido avisada en varias ocasiones por el dúo arbitral, aunque finalmente no sería expulsada. Los colegiados no parecen estar muy familiarizados con ellas. Solo hay que recordar los casos de Ronky, mascota del Basket Navarra, o de Golfy (Marín), ambos expulsados en varias ocasiones (la mascota marinense fue multada con 500€ tras tapar en dos ocasiones la publicidad).

En una entrevista reciente en esta web, Edu Hernández-Sonseca declaraba que “al fin y al cabo, la gente viene a ver un espectáculo que es deporte”, pero a veces los árbitros se empeñan en que se convierta en todo lo contrario. Con respecto al tema mascotas, no estaría mal que los colegiados le echaran un ojo a vídeos como el siguiente.

El chico encargado de enfundarse el disfraz de Golfy (como decía, la mascota del Peixe) declaraba en La Voz de Galicia lo siguiente: “levantas as mans por instinto e, como o público non podes botalo, botan á mascota” (levantas las manos por instinto y, como al público no puedes echarlo, echan a la mascota). Seguro que muchos colegiados desearían eso, que no hubiese apenas público, pero deben entender que hay otros “jueces” que les están juzgando a ellos, al igual que hacen con los jugadores (aunque muchas veces lo hagan indebidamente). El colectivo arbitral debe obviar lo máximo posible el entorno y centrarse única y exclusivamente en mediar en el juego, que es por lo que cobra. Árbitros y jugadores comparten silbidos y protestas cuando no cuajan una actuación decente. Cuando los jugadores se entregan y dan lo máximo son aplaudidos; cuando los colegiados realizan un buen arbitraje se encuentran, mayoritariamente, con el silencio. Quizás se sientan solos, desprotegidos, quizás desean que se les aplauda. Lo más próximo a esto es que algún aficionado les felicite en alguna red social, pero pocos disponen de perfiles en ellas.

Urge trabajar y mejorar los puntos tratados a lo largo de este texto; todos saldremos ganando. Por el bien de los aficionados. Por el bien del baloncesto. Por el bien del espectáculo.

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