En un clima de incertidumbre, sin pasos firmes, explorando las vías del diálogo, como si de una buena partida de póquer se tratase con sus faroles correspondientes y sus apuestas fuertes, es complicado encontrarte con algún visionario que te pueda asegurar al 100% en qué va a desencadenar todo.

Hasta ahora lo único que parece claro es una resolución de la CNMC donde, en cierto modo, ven el canon desfasado, y que la inversión de un equipo para subir a ACB no se recupera hasta pasados cinco años; lo consideran además discriminatorio, al haber ocho equipos que nunca lo han puesto.

Ayer, en una nueva reunión de los socios (los clubes que la componen) de la ACB con muchos frentes abiertos y escasas clarividencias, una frase saltó a la luz. Los ascensos en diferido de Palencia y Melilla (pactados para la 17-18), según el presidente de la ACB Francisco Roca, no tenían validez.

Aquí un extracto de lo que agencia EFE /Iusport recoge de Roca:

“El presidente de la ACB (Roca) aseguró que los dos clubes que no pudieron cumplir el año pasado las condiciones para ascender, Palencia y Melilla, no tienen derecho a pedir el ascenso este año porque éste dependía de un acuerdo con la Federación que no se ha producido.

Melilla y Palencia no pueden reclamar nada. Pidieron la posibilidad de que se les concediera para la siguiente temporada, pero siempre y cuando hubiera un acuerdo de ACB y FEB que tuviera como premisa que en esta temporada no subían otros clubes”, aseguró el presidente de la ACB, que añadió que “lamentablemente” ese acuerdo no pudo producirse”.

Nos remontamos entonces un año atrás, cuando, por derechos deportivos, Palencia y Melilla deberían haber subido a la ACB, y se les invitó incluso luego para que su liga no quedara coja. Como resumían a la perfección los compañeros de Baloncesto con P en esta noticia.

El comunicado de la ACB la temporada pasada decía lo siguiente:

Tras conocer la renuncia del Club Ourense Baloncesto a su afiliación como socio de la ACB, los clubes han analizado la solicitud de ascenso de los clubes Palencia Basket y Melilla Baloncesto, acordando reservar durante una temporada el ascenso deportivo conseguido en la campaña 2015-16. Dicho acuerdo está condicionado a un acuerdo con la Federación Española respecto a la normativa de la LEB Oro de la temporada 2016-17. De ser así, Palencia Basket y Melilla Baloncesto podrán solicitar su afiliación a la ACB entre el 15 de mayo y el 15 de junio de 2017 –ambos inclusive-, y junto a la solicitud tendrían que cumplir las condiciones y abonar las cantidades que estén vigentes para los eventuales ascensos deportivos de la temporada 2017-18.”

La idea era clara: Palencia y Melilla podrían ascender en diferido en la 17-18, y en virtud de la resolución de la CNMC, con una inversión económica bastante menor a la de siempre. Este tema levantó muchas ampollas en el baloncesto FEB. ¿Para qué jugar una liga si no había respeto a los derechos deportivos ganados en la pista en esta 16/17? Incluso varios equipos mostraron públicamente su desconcierto y la no aceptación de estos ascensos diferidos.

La FEB guardaba silencio, aunque de puertas para dentro su idea es que se respetaran los resultados de la cancha (aunque son años sin que esto ocurra realmente); el tema de los ascensos en diferido se enquistaba como un problema en el que, una vez más, el silencio reinaba.

Tras la ansiada resolución de la CNMC (ni mucho menos salvadora) se han incrementado en su frecuencia las reuniones en muchos sentidos (clubs, CSD, FEB, ACB, ABP), pero con la visión externa, por lo menos por nuestra parte, de que todo sigue igual, y que, aunque las cosas de palacio van despacio, todos estos asuntos que ahora se discuten se podrían haber tratado hace mucho tiempo.

Como fruta madura que cae, Roca se refiere ahora a los ascensos en diferido de Palencia y Melilla como un “donde dije digo, digo Diego”, pero nuestra duda es qué necesidad tenía la ACB de hacer el paripé hace un año: contentar a los equipos citados, no ser los malos de la película…

Curioso nos resulta en su comunicado de la temporada pasada este párrafo: “su afiliación a la ACB entre el 15 de mayo y el 15 de junio de 2017 –ambos inclusive–, y junto a la solicitud tendrían que cumplir las condiciones y abonar las cantidades que estén vigentes para los eventuales ascensos deportivos de la temporada 2017-18”, porque el GBC, campeón de LEB Oro esta campaña, con una importante deuda económica reconocida y que unilateralmente bajó a LEB Oro, desconoce dichas condiciones tras transcurrir ya un mes de dicha consecución del campeonato. ¿Qué hubiera pasado si la FEB diera luz verde a estos ascensos en diferido? ¿Se sabrían las condiciones o se comerían los plazos para alargarlos?

Ahora mismo desconocemos la respuesta de los equipos implicados y si la ACB se dignará a enviarles un comunicado o ponerse en contacto con ellos, o simplemente que se den enterados por las informaciones de que ahora los ascensos en diferidos ya no valen. En Melilla, con la derrota en playoff, su entrenador Alcoba ya comentaba que tenía cero confianza en ese ascenso, e iba más allá diciendo que veía imposible que este verano hubiera ascensos desde Oro a ACB. Las informaciones desde la cúpula del Betis Energía Plus (club descendido de la ACB) afirmando que las posibilidades de seguir el próximo año en la ACB son de entre un 70% y un 90%, van orientadas a ese camino.

Habrá que permanecer atentos y ver la respuesta de estos dos equipos serios y cabales como son Melilla y Palencia, en relación a estas informaciones, porque si algo les ha caracterizado es ser ejemplos del buen hacer.

Mientras tanto, disfrutemos de los apasionantes Playoffs de LEB Oro y del circo de reuniones de tiras y aflojas de los diferentes estamentos, en busca de un nuevo modelo financiero y deportivo (según José Ramón Lete, presidente del CSD, hoy en El País), que puede llegar a finales de junio o principios de julio. Habrá que esperar si la ACB apuesta por la desaparición de playoff e intenta garantizar los ascensos desde Oro o si simplemente ocurrirá lo de todos los veranos: nada.

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