Que a la pequeña isla de Islandia le gusta el baloncesto es algo conocido. La actuación en el Eurobasket 2015 los puso en el mapa. Sin unos hombres altos importantes, su estilo anárquico de juego causó una grata impresión. Pero donde Islandia está siendo un vivero para la NCAA es en el puesto de base. Varios han sido los jugadores que han dado el salto al baloncesto universitario americano con éxito tras destacar en las selecciones de categorías inferiores de Islandia. Algunos de esos jugadores son Jon Axel Gudmundsson (Davidson, NCAA1), Kari Jonsson (Drexel, NCAA1) o Valur Valsson (Florida Tech, NCAA2), jugadores que buscan quitarles protagonismo en la absoluta a viejos conocidos españoles como Vilhjalmsson (Valladolid) o Steinarsson (Miraflores, Peñas). Pero realmente hay un jugador que ha logrado ambas cosas: ser una referencia en USA y colarse en la selección absoluta. Él es Elvar Friðriksson (Barry, NCAA2).

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Foto: Space Coast Daily

Friðriksson, nacido en Reikiavik en 1994, es un base de 185cm, dotado de una enorme visión de juego. Solo él y el español Jacobo Díaz han sido los únicos jugadores europeos en ser distinguidos como jugadores del año en alguna conferencia NCAA. Se formó en UMFN Njardvik, siendo ya importante en edad Junior y consagrándose en sus dos años siguientes como uno de los mejores jugadores de la liga islandesa, convirtiéndose en uno de los mejores asistentes, hecho que atrajo la atención de la NCAA. El destino en la 2014-15 iba a ser LIU-Brooklyn, pero no iba a ir solo. Un entrenador que lo conocía de su paso por Islandia se lo recomendó a Jack Perri (Head Coach de LIU), quien le ofreció una beca. Seis meses más tarde, Perri llamó a Elvar y le preguntó “¿Conoces a Martin Hermansson?”. Elvar le contestó que era su mejor amigo. Una beca había quedado libre por lesión y la otra promesa islandesa, Martin Hermansson, también tenía el mismo destino NCAA.

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Fridriksson (izq) y Hermansson (dcha). Foto: Bob Dea.

Dos jugadores que se criaron en canteras diferentes, pero que desde pequeños estaban juntos, ya que sus padres compartían equipo profesional de baloncesto. Tras compartir muchos veranos juntos, al fin se cumplía su sueño de jugar juntos, y de qué forma. Los dos islandeses causaron impresión en su año Freshman y pese a sufrir en el apartado físico, sorprendían con su juego y su mentalidad Pro.

Sin embargo, Friðriksson no estaba cómodo y quería salir del equipo. Entre las opciones aparecía Barry (NCAA2). El contacto era Justin Furr, que fue entrenador asistente en Newberry, donde coincidió con otro islandés Steinarsson. No tener un año de redshirt, tener opciones de ser importante y el buen trato con los transfers D1 en Barry con buena reputación hicieron que la elección fuera clara.

La temporada 2015-16 fue muy buena, llegando al Elite Eight, con Elvar jugando a gran nivel y Yunio Barrueta, ahora en Bélgica, como gran estrella. Con la graduación de Barrueta, Friðriksson explotaba con 17.6 pt, 4.1re y 7.9as. Dotado de un gran manejo de balón, con una visión de juego exquisita y sólido tirador, es la estrella de un equipo atípico en la NCAA2 por la solidez y altura de su juego interior. En una conferencia donde no destacan los hombres altos y el juego es más de small ball, Barry tiene un juego muy sólido. Cuentan con Friðriksson y Arie Williams en un backcourt pequeño pero sólido; en las alas vienen sus grandes virtudes, con un hábil Daniel Mortensen (danés de 203cm) y con la versatilidad y muñeca de Adrian González; Guzonjic, es el center titular.

A solo una temporada de graduarse, Elvar Friðriksson es un proyecto de base europeo a vigilar, sin duda.

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