Si has leído algo sobre las ligas de baloncesto de Japón sabías que había dos ligas. Hace unos años, la Fiba les exigió la unificación, con la advertencia de una sanción que consistiría en la exclusión de las selecciones nacionales de competiciones internacionales, que se llevó a cabo entre diciembre de 2014 y agosto de 2015. Fue un proceso costoso pero finalmente se consiguió y este otoño nació la B. League.

La creación de esta liga provocó la fusión de la NBL (y su filial la NBDL) con la BJL. Esta última fue la que se había desmarcado de la primera, comenzando en 2005 con solo seis equipos y expandiéndose con el paso del tiempo hasta llegar a tener 24 equipos la temporada 15-16.

El cambio fundamental ha sido que se ha dejado atrás las pistas sintéticas (que se veían en la BJL), y la competición ha adoptado las reglas del baloncesto Fiba (La BJL usaba las de la Nba). La nueva liga la B. League se ha dividido en dos divisiones (B1 y B2) más una pequeña categoría de filiales con nueve equipos.

El presidente de la Liga, Maasaki Okawa, intenta que la nueva liga resulte atractiva para los aficionados, para que llenen los pabellones y con actividades sociales para acercar más la competición al público general. Con patrocinadores principales importantes como Softbank Group Corp, y la venta de derechos televisivos a importantes emisoras.

Okawa habla de los equipos que tienen multinacionales detrás como Toyota Motors (Alvark), Toshiba (Brave Thunders) o Hitachi (SunRockers); lo que podía crear desigualdades en la liga, pero pone como ejemplo el crecimiento de otros equipos como Togichi Brex o Chiba Jets. Y también se fija en la liga de fútbol de Japón cuando empezó, y como los equipos de futbol fueron igualando su nivel.

Además las ligas (B1 y B2) son en base a sistemas de licencia, con unos requisitos mínimos, unos pabellones de 5000 personas para B1 y 3000 para B2; y unos ingresos mínimos, además de no permitir el déficit financiero, que llevaría a la pérdida de la licencia. Algo muy significativo es la medida de la dirección de la liga de compartir sus ingresos con los clubes, con un importe medio pero que variará según los clubs consigan buenos números de público, o likes en las redes sociales.

Con los JJOO 2020 de Tokyo en la mirada, creen que los patrocinios vendrán con más fuerza. Sí que es verdad que cuando Japón montó su liga de futbol atrajo grandes figuras como Zico o Lineker. Okawa lo tiene claro en baloncesto, y cree que es imposible competir con otras ligas como China y Europa que se llevan los supernombres fuera de la Nba.

Otro caballo de batalla es la formación de jugadores japoneses de calidad (la selección nacional tuvo su última presencia en 2006 como anfitriona, y por méritos propios en 1998 en Atenas, a diferencia de la femenina, que es reconocida internacionalmente) y para ello implantarán sistemas de formación para que salgan más Yuta Tabuse.

El objetivo de la nueva liga es claro: triunfar (ha cumplido expectativas en las primeras jornadas) y poner el básquet a la altura del beísbol y fútbol en el país nipón.


Nota. Este artículo está basado en las noticias de Ed Odeven en The Japan Times. Si os interesa la nueva liga de Japón no dudes en seguirle. La imagen que hemos utilizado es de ese medio (www.japantimes.co.jp)

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