Aunque aún no están completas las plantillas de los equipos que competirán en la inminente temporada 16/17 de la LEB Oro, con 15 plantillas cerradas (o casi) y sólo pendientes de COB (9 jugadores en nómina), Breogán (4) y Araberri (1), podemos elaborar un estudio sobre el peso de las renovaciones en la configuración los equipos. La situación de estas tres plantillas que están aún sin completar nos lleva a darles un tratamiento diferenciado: en el caso de los dos equipos gallegos, aunque tienen menos jugadores que el resto, les trataremos como a uno más, aunque las futuras altas y bajas alterarán su perfil actual; en el caso de Araberri, creemos más oportuno dejarlo fuera del estudio, para evitar distorsiones demasiado acentuadas. El estudio está realizado con los datos de lo que disponemos a 4 de septiembre de 2016, incluyendo todos los movimientos de los que tenemos constancia hasta el último que se ha producido, el fichaje de Nikolic por Prat.

vega
Javi Vega, una de las dos renovaciones de San Pablo Inmobiliaria Burgos (imagen http://www.cbmiraflores.com)

Tenemos ya 174 jugadores con contrato con los 17 clubes analizados. De ellos, 70 estaban ya en sus equipos la temporada pasada, mientras que 104 son nuevas incorporaciones. Esto supone que sólo el 40% de los plantillas actuales son jugadores renovados, mientras que el otro 60% son fichajes. El porcentaje baja aún más, hasta el 36%, si calculamos cuantos jugadores de la temporada pasada han renovado ya (lo que supone que dos tercios de las plantillas del año pasado han causado baja o están aún buscando equipo). Aún podemos ir más alla, y calcular cuantos jugadores fichados el año pasado siguen este año, y el porcentaje sigue cayendo, con apenas un 28% y una treintena de jugadores. Por tanto el 72% de los fichajes del año pasado ha tenido un paso fugaz por sus equipos, poniendo fin a su periplo en apenas una temporada.

Los datos anteriores ponen de manifiesto la alta volatilidad en las plantillas, aunque esta característica no se puede predicar de todos los equipos por igual: sus máximos exponentes son Breogán (ninguna renovación por el momento), COB, OCB, Miraflores, Huesca y GBC (dos renovaciones), lo que sitúa a todos ellos con más de un 75% de altas en sus plantillas actuales. En el extremo opuesto se sitúan Básquet Coruña, Palencia y Melilla, que han renovado al 63%, 60% y 54% de sus jugadores del año pasado (porcentaje que habría sido del 75% en Coruña de no ser por la baja de última hora de Stelzer). El campeón, el subcampeón y un semifinalista del playoff apuestan por tanto por mantener sus bloques. En la misma línea están dos equipos que además de competir en la liga tienen la misión de formar a jugadores del primer equipo: el filial del Barcelona y Prat, vinculado de Joventut, que mantienen a 8 y 7 jugadores respectivamente.

Si miramos más en detalle qué jugadores son los que siguen en sus equipos, vemos que muy mayoritariamente se trata de los nacionales, que suponen el 78% de los jugadores renovados, mientras que los extranjeros se quedan en un pobre 22%. Así, hasta siete equipos sólo han renovado a jugadores nacionales (Melilla, Amics, Lleida, Cáceres, GBC, Huesca y Miraflores), mientras que apenas tres equipos han conseguido retener a más de un jugador extranjero (Coruña y Palma y Barcelona B).

Nos fijamos ahora en esos 15 jugadores extranjeros que permanecen en sus equipos de la pasada temporada. Si tenemos en cuenta que el año pasado había 72 extranjeros en los equipos que hoy son LEB Oro, sólo el 21% de ellos han renovado. Los otros 57 se distribuyen casi a partes iguales entre los que se han marchado a ligas extranjeras (20), los que no tienen nuevo club (19) y los que siguen en España pero han cambiado de destino (18). Los números ponen de manifiesto que los extranjeros que llegan a la LEBOro lo hacen buscando más la promoción que la estabilidad, lo que hace que tres de cada cuatro cambien de club transcurrido apenas un año.

Estos números no hacen sino poner cifras a la sensación de que la LEB Oro es una liga en la que cuesta crear plantillas con las que se identifiquen los aficionados durante un periodo prolongado de tiempo. Esta característica, que también es propia de la ACB, se ve acentuada en el caso la Oro por la condición de liga de segundo nivel y por tanto utilizada como trampolín hacia categorías superiores. Ello supone que no solo haya un elevado número de bajas motivadas por el rendimiento inferior al esperado, sino que la dificultad para retener a quienes superan las expectativas sea causa de tantas o más bajas como aquella.

Anuncios