Hasta el año pasado pensábamos que la única opción para que hubiese ascensos a ACB era que Breogán o COB (parte del canon ya pagado) consiguieran una de las plazas que llevan aparejado ese derecho. Después aprendimos que ni siquiera COB tras un año podía hacerlo y ahora nos proponen que vayamos un paso más allá aceptando a una liga en la que nadie tendría derecho a subir. Palencia y Melilla consiguieron el derecho a subir esta primavera, pero renunciaron a hacerlo, al tiempo que solicitaban a la ACB que les guardara esos derechos deportivos hasta el año que viene. En su comunicado de ayer la ACB confirmaba que acepta este planteamiento, siempre que la FEB modifique la normativa que regula la LEB Oro. No se detalla en qué consistiría esta modificación, pero no puede ser otra cosa que la supresión del derecho a solicitar la inscripción en la ACB de los primeros clasificados de la próxima temporada, algo que en principio es contrario a las normas que rigen las competiciones deportivas en España. Y así estamos expectantes para saber ahora quien va a decicir esta cuestión, quien toma el peso de una decisión y mueve ficha, entre varios candidatos, una FEB pendiente de elecciones, unos clubs que públicamente no se han manifestado, un CSD que hasta ahora miraba la situación de reojo sin inmiscuirse, o una Comisión delegada que habrá que ver el grado de unión que tiene

Lo que se plantea es un escenario extremadamente sencillo: se supone que en aras de la defensa de la competencia el canon que hay que pagar para jugar en ACB acabará desapareciendo en los próximos meses, así que el año que viene Palencia y Melilla podrán subir pagando menos dinero del que les habría correspondido abonar este año. Ambos clubes salen ganando, aunque el precio lo pagarían todos los demás integrantes de la LEB Oro, que se verían compitiendo en una liga en la que no habría más plazas de ascenso. La ACB, por su parte, se quita el muerto de encima: si no hay ascensos será porque la FEB no modifica sus normas renunciando a que haya más ascensos (algo que en principio no puede hacer). Es decir, será culpa de una Federación mucho más preocupada por vender la imagen de las distintas selecciones que de gestionar unas ligas progresivamente empobrecidas, con cada vez más jugadores cogiendo las maletas u optando por jugar en EBA, donde por los menos pueden compatibilizar el baloncesto con una carrera profesional. Unas ligas a las que los aficionados acaban dejando de lado frente a otros deportes o ligas bien gestionados y cuyo crecimiento no tiene techo.

Y así, la eliminación del canon, en la que muchos ponían sus esperanzas de salvación de las competiciones FEB, se puede convertir en el último clavo del ataud.

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