Como si un ángel y un demonio se pusieran al cada lado de la cabeza, pensamos en el Cafés Candelas Breogán y nos preguntamos desde la distancia sobre su futuro en la competición. La situación actual es la que es, un equipo fuera de playoff, con un gran potencial, una masa social exigente pero fiel, con cierto clima de incertidumbre sobre los titulares de la masa accionarial, y una plantilla que a priori se situaba entre el Top4 de equipos favoritos.

La salida tardía de Llorca y la larga espera de la decisión final de McGhee han supuesto una losa en una plantilla bien encaminada en un inicio a fortalecer las debilidades vistas en la temporada 14-15. Tras el primer disgusto serio de la pretemporada, que llegó en la visita a Marín Peixegalego en Copa Galicia, en Pumarín se pudo ver que el Breogán de este año pecaba de una cierta indolencia o de falta de consistencia. El inicio de temporada donde los equipos aprovechan para encajar sus piezas, y ver a que quieren jugar fue en Lugo todo lo contrario, y lo que sucedió fue un reguero de lesiones que dejaban los entrenos vacíos como un solar. Aunque subieran jugadores de equipos EBA a entrenar, estos no podían jugar porque no existen equipos vinculados, y así el Breogan afrontaba partidos con ocho jugadores, con las dificultades que eso conlleva.

El no acertar con el sustituto de Llorca (casos de Howard y Suero) también supuso un problema, y la falta de continuidad por los problemas físicos, la baja forma de algunos hombres claves, o simplemente el hecho de intentar que los jugadores se adaptaran al sistema en vez de al contrario, empezó a pesar. Aun así, la calidad que atesora esta plantilla hizo que se colocaran líderes en solitario en la jornada 3.

Pero la mala racha se cebó con los de Lisardo, que empezaron a encadenar derrotas para ir deslizándose por la clasificación hasta la zona media-baja, fuera de las posiciones de playoff. En este escenario, los lucenses llamaron a filas a nuevos reclutas, que pese a su tardía incorporación, los nombres de Pep Ortega y Jeff Xavier sólo deben despertar ilusión, al ser jugadores de alta calidad, reconocidos y, lo más importante, saben qué es la LEB, conocen a los rivales y sus entresijos. Con un cierto clima institucional de optimismo tras la incertidumbre generada, una afición que sigue yendo al Pazo, y esperando a un 5 que les ayude a crecer en el juego, el Breogán debe ir poniendo piedras para construir poco a poco su camino.

¿Es Cafés Candelas Breogán favorito a los playoff?

Queda un tercio de liga, y apenas están a dos victorias de distancia de los últimos equipos que ocupan plaza de acceso a la fase final, tienen un equipo que inicia su minipretemporada, con jugadores que a muchos entrenadores les gustaría tener en sus filas. En una LEB donde la tónica es la igualdad, parece que solo Melilla y sobre todo Quesos Cerrato Palencia son algo más fuertes que el resto, entre los que destacan como outsiders Peñas Huesca, San Pablo Inmobiliaria Burgos y Palma Air Europa. Esa igualdad favorece a un equipo como Breogan en unos hipotéticos playoff, porque saben que no deben temer a nada, que tienen una plantilla temible y que su afición a la hora de disputar los playoff cerrarán filas más que nadie. La garantía de contar con Xavier y Ortega, a los que la supuesta presión les da igual, y que aportarán puntos en el perímetro, y seriedad en la pintura, hacen extender la idea de los equipos rivales generada: “a mi mejor que no me toque el Breo”. Pero todo pasa por el cumplimiento de una premisa: La unión hace la fuerza.

NO

Como decíamos, están a sólo dos victorias del playoff. Sin embargo la citada igualdad de la liga puede hacer que sean demasiadas en una competición en la que más que nunca no hay rival pequeño. Está claro que con el nivel de juego actual a lo mejor consiguen clasificarse, incluso crear problemas a sus rivales en las eliminatorias, pero parece dificil conseguir el objetivo inicial del ascenso. Decía Lisardo Gómez en una reciente entrevista que el equipo se atenazaba, pese a que se entrenaba bien, lo que nos hace intuir que el problema puede ser mental, aunque a jugadores de la talla de Dani López o Matulionis cuesta imaginárselos bloqueados. Tienen dos refuerzos muy buenos, pero es necesario que el trabajo sin descanso de sus frutos y se consolide la palabra equipo, con un líder que aglutine. La presión de la grada es la misma que los lleva volandas, pero hay que gestionarlo para que los nervios de todos se conviertan en tranquilidad de la conciencia colectiva del equipo. El mensaje debe ser optimismo basado en el trabajo, y si eso se consigue seguramente los que dirían NO a la pregunta que se formula, pasarán al SÍ.

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