Quesos Cerrato Palencia repite como campeón de Copa Princesa en un duelo con Melilla Baloncesto que tuvo más emoción que juego y en el que las dos prórrogas se conviertieron en un ejercicio de superviviencia (87-85)

Empezó el partido con un Palencia dispuesto a hacer lo que mejor sabe, ser contundente bajo el aro. Así, en un instante se puso 6-0 haciendo daño con su juego entre pivots. Sin embargo Melilla también quería sacar rendimiento a sus virtudes y a partir del tiro exterior empezó a causar problemas a la defensa de Palencia, logrando un parcial de 0-8 sobre el que asentar una relativa igualdad. La defensa zonal de Melilla funcionaba, pero Palencia supo hacer daño desde fuera con Blanch y Dani Rodríguez para ir paulatinamente abriendo distancia sobre un rival que mostraba sus carencias en el poste, anotando apenas una canasta interior en todo el cuarto y con sus interiores sojuzgados por un gran Barnes.

Tras el 21-17 inicial, en el segundo Melilla sale con otro aire, se afianza con la defensa zonal, infranqueable para Palencia que sólo es capaz de anotar dos canastas en los primeros cinco minutos. Así, primero unos tiros libres de Sanz, luego un triple a tabla de Pablo Almazán y finalmente dos canastas de Franch, por fin desde el interior, en dos penetraciones (una de ellas taponada de forma ilegal), ponen por delante a Melilla y obligan a Sergio a pedir tiempo muerto. A la vuelta, el escenario no cambia: Alcoba ha conseguido que su equipo siga dificultando mucho los ataques locales, el Quesos Cerrato no consigue posiciones de tiro mientras que un buen Almazán de espaldas al aro y penetrando abre la distancia para que incluso Sonseca desde el perímetro se anime a incrementar el gap.

Al descanso se llega con 32-40, con Palencia habiendo anotado apenas 11 puntos en este cuarto y sin conseguir correr como les gusta, salvo en contadas ocasiones en las que anotan fácil tras robo. El magnifico 7 de 11 en triples de Melilla evidencia su superioridad en este apartado, lo que unido a su solidez reboteadora, le da en los primeros 20′ ventaja en los dos aspectos que Gonzalo García de Vitoria había señalado como determinantes en nuestra previa.

Nada más empezar el tercero, triple de Dani Rodríguez que pone la primera piedra para la remontada. Melilla abandona la defensa zonal, se ofusca en ataque, acumulando fallos desde el perímetro, a lo que añade continuas faltas de sus interiores: Edwards y Sonseca primero, Gatell después. Palencia se va reconstruyendo, y la diferencia se hace más pequeña hasta que los de Sergio García toman la delantera a un Melilla yermo, sin tiro exterior ni una referencia interior que cree espacios para unos tiradores ahogados por la defensa palentina, que les deja en 12 puntos en este parcial.

La ventaja de tres puntos (55-52) a favor de Palencia con la que se cierra el tercer cuarto se mantiene durante la mayor parte del trabado último parcial, en el que sigue el bloqueo ofensivo de Melilla y se repite la acumulación de faltas que les mete en bonus con demasiada rapidez. Cuando la situación empieza a acercarse al límite, Alcoba llama a filas. Con cinco abajo, Melilla vuelve del tiempo muerto dispuesto a que Suka tome el mando de las operaciones y el líder asume su rol. Anota y empuja a los suyos, primero hasta el empate, después hasta el +2 tras anotar Almazán. Quedan menos de dos minutos y ahora es el debutante Sergio García el que está bajo presión. Nuevo tiempo muerto, del que no obstante sale bien Melilla, con otra canasta de Suka que lo pone en bandeja para los de Alcoba. Pero en el último suspiro, se suceden las faltas: una sobre Urko, que anota los dos tiros libres, otra en ataque de Suka, y otra sobre Joan Tomás que tampoco falla y empata. Primera bola de partido, quedan 14′ y le corresponde a Melilla. Más preocupados de que Palencia no se haga con una última posesión, lo intentan sin buscar posición de tiro por medio de Suka que falla por dos veces. Habrá prórroga.

Y en el tiempo extra llega el cansancio, los fallos, las exclusiones por falta que se suman a la baja de Blanch por lesión. Melilla es capaz de fallar hasta cuatro tiros libres seguidos. Sonseca, excluido. Suka excluido. Fakuade, tú también estás excluido. Y Urko también falla desde el cuatrosesenta. La distancia es mínima y cada tiro libre que se escapa es una losa. Anota Palencia un triple, y Franch se inventa una canasta imposible para empatar. Pablo Almazán pone por delante a los suyos pero tras el tiempo muerto los 14 segundos son suficientes para que Palencia vuelva a empatar. Otra vez por medio de dos tiros libres, la tabla de salvación de los palentinos. La última bola es para Melilla, pero no sólo la pierde si no que pone el corazón en la boca de los aficionados cuando ven como Urko anota sobre la bocina un triple desde pista propia para ganar una Copa. Lástima para él que su lanzamiento fuera extemporáneo. Nueva prórroga.

Sexto parcial del partido, y Palencia parece tener más aire. Cinco cero de arranque para que de nuevo Franch tenga que ponerse al frente e intentar que un fallón Melilla no se vaya del partido para siempre. No parece haber táctica ni físico, sólo supervivencia desde los fallos del rival, desde los tiros libres en especial. Falla uno Pablo, otro Dani Rodríguez cuando tenía tres para cerrar el partido. Y con Melilla rondando la lona, es Pablo Almazán el que parece más entero. Anota de tres, falla otro cuyo rebote se lleva Edwards, que anota y saca el adicional. Pero lo falla, claro. Melilla está uno arriba. El juego va de tiros libres fallados y exclusiones: Joan Tomás y Gatell se van fuera. Urko pone por delante a los suyos y responde el único que queda en pie en Melilla, Pablo Almazán: nuevo dos más uno, nuevo tiro libre errado. No queda tiempo más que para que al MVP Dani Rodríguez le salga lo que buscaba: protagonizar la victoria con un gran triple al que no pudo responder un Pablo Almazán que ya habíamos dicho que era el único de Melilla que seguía en pie, pero al que tampoco le llegaron las fuerzas a la última jugada en la que Urko le taponó su desesperado tiro.

Los protagonistas

El MVP: Dani Rodríguez, 30 puntos, 27 de valoración. Protagonizó junto a Barnes y Blanch los mejores minutos de su equipo durante los primeros cuarenta minutos. En la segunda prórroga asumió por completo la responsabilidad ofensiva del equipo, logrando anotar el triple definitivo. En el debe, mala defensa sobre Franch. Su buen porcentaje en T3 (55%) no impide ver que en ciertos momentos fue demasiado individualista, con 21 tiros de campo y apenas 3/10 en T2.

Urko Otegui: 16 puntos, 9 rebotes, 5 asistencias, 23 de valoración. Con 12 faltas recibidas, 8 tiros libres fallados, y 12 de sus 16 puntos anotados desde los 4.60, fue capaz de mantener a flote a los suyos en los momentos muy complicados.

En general no vimos un buen partido de los palentinos:

Barnes tuvo buenos momentos, sobre todo en defensa, pero se fue apagando a medida que avanzaba el partido. Por su parte Fakuade aportó rebote y un par de canastas importantes desde 5-6 metros.

Blanch acabó lesionado y aunque estuvo lejos de su mejor versión, fue un jugador determinante. Joan Tomás ayuda en muchos sitios, pero al igual que los anteriores, no fue el jugador que acostumbra.

Del resto, estuvieron grises Dani Pérez y Romá Bas, decepcionante McCarron, completamente fuera del partido, e irrelevante Okoye.

En Melilla el mejor fue Franch, entre otras cosas porque fue con diferencia el más regular. En comparación con los grandes bases de la categoría, cuesta verle dominar el partido, pero estuvo preciso de cara al aro y especialmente valiente: 17 puntos, 5 rebotes, 5 asistencias, 23 de valoración.

Edwards, aunque muy lagunar, mostró alguna de sus virtudes, como la capacidad para jugar abierto y para hacerse con valiosos rebotes en el aro rival. 14 puntos, 10 rebotes, 19 de valoración.

El estadounidense fue el único interior que estuvo acertado. Sonseca no dominó en ningún momento a su par y apenas aportó a los suyos cierta solidez en el rebote. En la misma línea estuvo Manzano, que tampoco se prodigó mucho en ataque y cuando lo hizo estuvo fallón desde el perímetro. Gatell dio descansos y lo hizo cargándose de faltas con excesiva facilidad.

Por fuera, Zengotita dejó muestras de su clase pero pese a sus 10 puntos estuvo lejos de lo que habitualmente es. Pablo Almazán logró 20 puntos, tuvo buenos movimientos interiores cuando hicieron falta y asumió la responsabilidad en la segunda prórroga cuando nadie más tenía fuerzas para ello. Su hermano Eloy tuvo una presencia testimonial.

Pese a sus buenos minutos en el último cuarto, defraudó Suka en un escenario propicio para un jugador como él, amante de los grandes eventos. Su nefasto 0/6 desde el perímetro fue representativo de la extraña noche de los suyos en ese apartado, que empezaron con un gran 7/11 para anotar apenas dos intentos más de los últimos 15. Jorge Sanz dio un relevo de mucha calidad a Franch.

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