Son varios días observando lo que sucede alrededor y cavilando. Lo primero de todo es decir que los pensamientos que reflejo en este artículo son a título propio y desde el punto de vista de una persona sin más relación con el baloncesto que ser un apasionado de él.

Cuando levanto la cabeza y miro a otros deportes veo situaciones similares (ascensos o descensos sin reflejo en los resultados deportivos, como es el caso del Elche en futbol, o el lío en Asobal con dos equipos implicados). Esto no viene a ser más que un espejo de la situación del deporte en España, con grandes y pequeños equipos desapareciendo en cualquier modalidad deportiva.

En lo referente al baloncesto el debate podía alargarse y todas las posturas tendrían su parte de razón porque siempre se pueden poner las “leyes” de cada parte. Desde lo que leo, la visión que tengo es de una ACB como una liga cerrada y una LEB incapaz de atraer el suficiente interés porque en cierta medida poco a cambio puede ofrecer. Ojala la postura fuera la transparencia y el dialogo entre todas las partes implicadas (ACB, federación, equipos, jugadores, ciudades, etc) aunque se antoja a corto plazo como complicado.

Aunque nos pese, a los equipos de baloncesto les cuesta ser autosuficientes y muchos dependen del apoyo anual de las instituciones. El clima social de crisis, del que poco a poco se va recuperando, ha afectado mucho al deporte, sobre todo al pequeño, y dónde antes solo había brotes verdes con sueldos altos ahora solo hay una visión de semiprofesionalismo donde jugadores extranjeros prefieren abandonar el basket (caso de Kahlig o Congiusta) antes que seguir a este nivel porque claramente no les compensa más allá de vivir una experiencia única en otro país. Recordemos el artículo de @galindobasket de 2013, que puede considerarse vigente sin problemas.

La situación es la que es y realmente los equipos tienen una parte (bastante grande) de su presupuesto dependiente  de las instituciones, y  eso es muy complicado de cambiar. Esta es una cuestión que cualquier aficionado debe de tener muy claro. Pero la otra parte, patrocinadores (por pequeños que sean) y público son muy importantes y vitales para la correcta salud de cualquier equipo.

Todas estas reflexiones son muy buenas, pero cuando leo quejas, comentarios de toda tipo en la red, siempre me gusta pensar qué soluciones se podrían aportarse:

DIALOGO. Como ya he dicho antes, es necesario entre todas las partes. Se necesita transparencia, generar ilusión y quitar esa atmósfera de oscurantismo que parecen tener los despachos de reuniones.

ACB. La verdad es que por calendario, cada vez más comprimido por las competiciones europeas, con una disparidad de horarios que dificulta la identificación y plantillas de hasta 25 jugadores de algún equipo, se ha dado un paso hacia atrás. A esto se suma la pujanza económica de otros equipos europeos manifestada en la pérdida de estrellas y grandes jugadores, y sobre todo la imagen externa de estancamiento en cuanto a asistencia de los últimas temporadas (como reflejó en su excelente informe @CMirasAvalos) o de espectadores en TV. El crecimiento de ligas como la de Alemania o la de Francia muestra una pujanza al alza, pero en cierto modo puede ser injusta la comparación con la ACB, en cuanto es más complicado mantener un elevado nivel que llegar a él.

El cambio de formato (liga-playoff) siempre ha estado sobre la mesa, pero es difícil arriesgarse a ese cambio. A mí me gustaría una ACB con 16 equipos, algo que es realmente imposible actualmente. Me gustaría porque creo que en cuestiones de calendario sería mejor. Y considero necesario un lavado de cara con una campaña de marketing que recuperase esa ilusión y esos aficionados perdidos.

ASCENSO ACB-LEB. Claramente a mi no me gustaría ver una ACB cerrada, o que cada verano se repita la misma situación sin ascensos o descensos, salvo excepciones. Entiendo la postura de la ACB de exigir un canon (a pesar de que en el caso de muchos clubs ese aporte se hizo en otra coyuntura económica) cuando los equipos que ya están lo hicieron. Lo que no comparto son los modos. Es de locos pensar que tu equipo consigue el derecho a subir y en quince días tiene que rellenar miles de papeles. Es aquí donde el dialogo debe imponerse entre ACB – FEB – clubs.

Los requisitos para subir a la ACB deben quedar estipulados de forma clara. Y cada equipo LEB debe saberlo al inicio del año para subsanar las posibles deficiencias que tengan. La ACB debería intentar flexibilizar sus normas y, como en todo, ceder en alguna. El canon debería poder ser pagado en plazos (nadie puede pagar tres millones de euros mínimo de una sola vez cuando tu presupuesto no llega ni al millón de euros). Además de ello, todos los pagos deben realizarse y sería conveniente que los clubs LEB tuvieran acuerdos previos con las instituciones en forma de ayudas tendentes a garantizar viabilidad. Las auditorías deberían ser hechas durante la temporada para subsanar las posibles deficiencias y no sufrir apreturas de plazos y de este modo poder corregir a tiempo los problemas que pueden surgir. Así, maniobras como ampliaciones de capital, captación de patrocinadores jugosos, iniciativas novedosas…, se pueden proyectar con un margen de tiempo.

Es complicado en quince días aportar todo el papeleo y que no se caiga en errores. El calendario es el que es y una previsión durante los meses de competición puede ser de ayuda. Pero todo ello debe ser hablado, buscando la cordialidad y sin afectar los intereses, olvidando esa imagen de liga cerrada inaccesible. Todo ello debe hacerse por el bien del baloncesto.

DESCENSO ACB-LEB. Al igual que a los equipos ascendidos, también a los que permanecen en ACB se les deben pedir los mismos requisitos en cuanto a cuentas saneadas. Ningún equipo (ni ACB ni LEB) debería tener impagos al final de temporada y permanecer en la categoría como si nada. Me preocupa ver como el Valladolid descendió de ACB con una deuda histórica, y en LEB, a pesar de competir como fieras, no se pagaba a los jugadores durante toda la temporada, para que al final el destino del club fuera la desaparición. Me preocupa que otros clubs puedan bajar y repetirse el mismo escenario. La ACB debe controlar esta situación y ayudarles, imponer un rigor financiero y darles alternativas para la reducción de la deuda. El Baloncesto somos todos y debe haber un momento cero donde deje de haber desapariciones.

Lamentablemente no somos solo nosotros, en Europa ocurre (por ejemplo el Levski Sofia, miembro de la Liga Adriática), e incluso hay ligas con solo 8-10 equipos. El baloncesto no se puede permitir perder más plazas históricas por fallos propios. Hay que buscar planes de ayuda y mecanismos de contención de gastos como busca Carmelo Ezpeleta para las motos. Hay que ser imaginativos.

LEB. Personalmente pienso que un producto donde en una final hay 5000 espectadores, a pesar de ser dos aficiones muy fuertes, es que interesa. La FEB, como responsable de ella, debe buscar vender el producto. Si con la ÑBA lo hace, y muy bien, con giras llenas y éxito de seguimiento, debe conseguir que su liga importe. Con una buena web como tiene (comparada a la de otros países), debe explotar sus recursos, recuperar la televisión y hacer sentir a los clubs que son partícipes de ello. Es complicado que cada equipo salga de su radio de acción local, pero si algo he percibido en twitter es que hay un interés global por todos los equipos de la liga. Una cuenta propia de twitter (@leb), hacer convenios FEB-CLUB-Equipos Base para llenar las gradas de niños y sus respectivos padres; llegar más allá, con más presencia en medios nacionales como había antes, hasta volver a tener un resumen semanal. Es de las pocas ligas donde puedes ver un partido en directo online, y aunque la mejora de calidad es complicada por el ancho de banda necesario para transmitir, seguro que algún modo puede haber de mejora cuando en este verano los partidos de FIBA en youtube se podían ver perfectamente en streaming. Pequeños detalles que, sumando, pueden atraer inversores y, a su vez, mejoras, como si de un círculo virtuoso se tratará.

El replanteamiento del sistema de competición es algo a valorar. A mí el ascenso directo del ganador me parece correcto, y con el estudio previo de viabilidad para subir a ACB todos los equipos estarían en igualdad de condiciones, ya subieran 15 días antes o dos meses antes.

Lo que debe ser claro es que con una liga de 13 y otra de 15, lo conveniente es una remodelación en forma de fusión. Aunque la liga Oro actual parece una conferencia Norte, creo que a nadie le disgustaría un subgrupo de 14, y luego ir todo por el todo frente a los otros siete mejores. Incluso se podía premiar al campeón del grupo de abajo (el de los clasificados entre el 8-14) con una ronda previa a la lucha de los playoff o buscar una forma de recompensa. Más partidos, menos costes de desplazamientos en un inicio, más afición comprometida, más espectáculo. Sé que serían más gastos para los clubs, porque son más meses de competición, de mantenimiento de canchas, de sueldo de empleados, de gastos de arbitraje, pero a la vez serían más taquillas y se podría compensar con una disminución de las tasas y un aporte de los nuevos patrocinadores (hagamos de la LEB la nueva ÑBA). Y no hace falta que sean los 28, con 24 clubs (12 equipos por cada lado podría ser un buen número) y así no sufriríamos el esperpento de ampliaciones de plazo e interrogantes que cada verano nos inunda. Para mí, la LEB Plata se queda en una tierra de nadie, que sufre cada año, y todos esos equipos que ahora mismo la componen son básicos en nuestro baloncesto, por lo que deben tener el premio de estar en una LEB única.

LIGA EBA. Hace muchos años esta liga nació con la perspectiva de ser una competición formadora de jugadores. Hoy en día es una competición en la que los equipos que consiguen el derecho a subir pocos lo pueden hacer porque económicamente el salto es muy grande. En la propia liga hay muchos jugadores americanos y veteranos que destacan. Es necesario plantearse mejoras, ayudar a esos pequeños equipos, empujar con ayudas si se cuenta con jóvenes jugadores, etc. Para que una vez más el salto no sea tan grande.

LIGA SUB 22. La abundante marcha de jugadores al baloncesto americano no es más que un reflejo de la situación en la que estamos, donde es imposible compatibilizar estudios y baloncesto. Esta sangría de jóvenes talentos hay que analizarla y ver las causas. Un modelo similar al francés en forma de competición de Espoirs puede ser una solución. El intento de los circuitos Sub 20 hace años no funcionó. La propia gestión, crear sus propios recursos para equilibrar los gastos, y no suponer un sobreañadido a los diezmados presupuestos de determinados equipos deberían ser objetivos claros. Por otro lado, la presencia de los filiales en LEB y EBA con solo dos categorías (fusionadas Oro y Plata) puede suponer un nivel de baloncesto adecuado para ellos. Tema a valorar y complejo desde el punto de vista económico, pero hay que buscar los estímulos para los jóvenes jugadores, o en forma de pequeñas becas de ayuda para que no se planteen la práctica de este bonito deporte

JUGADORES. Una parte muy importante de esta cadena y probablemente uno de los eslabones más débiles. La ABP cada vez es  más activa, y se debe escuchar a todos los jugadores de todas las categorías. En las redes sociales he comprobado que son personas activas y con inquietudes. Mejoras de condiciones, sobre todo los meses sin baloncesto, casi cinco en caso de la LEB, y pequeños aspectos que ellos mismos planteen son básicos, para evitar esa sensación de que el éxodo es la única solución. Una ligera mirada a Francia donde incluso realizan torneos con jugadores sin equipo para que lo encuentren puede ser de ayuda.

He querido dejar en este articulo, mis ideas, algunas de ellas utópicas probablemente, otras de difícil realización, peor creo que TODOS son parte de una palabra que es BALONCESTO, y es hora de arrimar los hombros, y que el baloncesto español vaya en una única dirección basada en el dialogo y la transparencia. Los espectadores, que somos muchos, estamos ansiosos por verlo.

Autor: @m_jordan9

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