CONSOLIDACIÓN. El objetivo fijado al inicio de la temporada, la permanencia, fue conseguido con cinco jornadas de antelación, lo que se puede considerar todo un logro. Cualquier comparación con la exitosa temporada pasada no debe confundirnos. Este año ha sido una temporada de consolidación, crecimiento y afianzamiento. Lo cual no quita de nuestros pensamientos la palabra exigencia. Con exigencia me refiero como miramos todos los estamentos del club (directiva, personal, cuerpo técnico, jugadores y afición) a los playoff. Si unos cuantos factores se hubieran juntado en la línea adecuada estaríamos en ellos, con la alegría correspondiente. No haber llegado a los playoff, no puede borrarnos la sonrisa de estar un año más en la Leb Oro sin olvidarnos que aspirar a más no es motivo de presión sino de mayor alegría.

PUMARÍN. Sólo puede recibir alabanzas. El año pasado todo venía de cara, y este año que ha venido de forma diferente. El público ha respondido aún con más fuerza animando a unos jugadores que se dejaban todo en la cancha. El momento final del último partido con ambos entregados es un momento para recordar en las retinas. Rozando el lleno en numerosas ocasiones, la masa social debe seguir creciendo para recuperar el fortín de Pumarín y gritar continuamente “Esto es Pumarín”.

LÍDER. Álvaro Muñoz se ha erigido en la figura del equipo. Uno de los mejores (posiblemente el mejor) aleros de la Leb Oro ha sabido cargar el equipo a sus espaldas asumiendo cuando el balón quemaba, reboteando donde nadie llegaba, luchando en la zona, martirizando desde la línea del triple, o en los partidos de casa alentando al público con sus aspavientos característicos de brazos. Podría estar más o menos acertado, pero siempre dando la cara, y Pumarín se lo reconoce y lo sabe. Jugador muy querido llamado a cotas mayores.

EXPLOSIÓN. Todo el mundo sabía que Ferrán Bassas iba a crecer en su juego este año, pero solo los más optimistas pensaban que iba a llegar al nivel del juego que ha adquirido, y lo ha hecho de tal forma, que ha entrado en la élite de los bases de la Leb Oro actual. Le ganó de inicio la partida al teórico titular (Creus) que nunca se adaptó, y con confianza  fue repartiendo asistencias, penetrando hasta la cocina, o transformando triples. Lástima que  tanto Creus como Carissimo no le hayan acompañado en la dirección y en algunos partidos se le haya visto algo cansado por la acumulación de minutos.

FACTOR X. O mejor dicho Factor Cvetinovic. Ante la salida convulsa de Schreiber (nunca adaptado a los exigentes métodos de Arenas) se trajo enseguida a un jugador salido de una lesión que llevaba inactivo cerca de un año. Había dudas iniciales por un jugador sin ritmo de competición como respondería. A los pocos partidos las dudas eran hasta donde nos llevaría este jugador. Con ese carácter balcánico de querer la victoria a toda costa, ha sido un martillo pilón anotando de todas las formas, luchando en las zonas, adaptándose a la posición de 5 cuando es realmente un 4 y demostrando mimbres de jugador hecho. Si tuviera unos cm más, mejorase el rebote, y no fallase esas canastas fáciles que a veces dispone, estaríamos hablando de un  jugador de niveles muy superiores.

NOVATOS. Las estrecheces del binomio mercado-economía obligó a girar la vista hacia los rookies, hasta el punto de ser con 4 novatos, uno de los equipos de Europa con más rookies. Hay que pensar en jugadores que no han sido profesionales, que suelen salir por primera vez de su país, con otro ritmo de juego, y que la mayoría de las veces deben pasar por un período de adaptación. El Oviedo Club Baloncesto ha sido una prueba fiable de que el pedigrí universitario no concuerda a veces con el profesionalismo. El mejor representante fue Will Neighbour, que una vez recuperado se observó que tenía una muñeca impresionante, pero con unas lagunas del juego y un miedo a la zona que chocaban con la idea de equipo que el OCB quería transmitir. Sandro Carissimo vino a aportar otro ritmo de juego, consiguió relegar a Creus que decidió marcharse al no jugar nada, pero no acabó de ganarse minutos importantes. Kyle Tresnak, llegaba como un pívot importante en su conferencia, y como mvp en el partido final de su conferencia (Big Sky) donde le entraba todo. Está claro que jugar al lado de Davion Berry, su talla, y su muñeca le ayudó a traer los focos. Nuestra referencia interior demostró ser un jugador noble, que sufrió con las faltas al inicio de la competición, para luego ser más regular y un filón, a veces desaprovechado, en el pick & roll. Como desventaja, nunca fue un gran reboteador a pesar de su físico y su movilidad, ni en la NCAA ni ahora, y eso en un equipo como el Oviedo Club Baloncesto se necesita (no puede ser que el base sea el máximo reboteador en algún partido).

CRECIMIENTO. Beau Levesque, rookie procedente de St Mary´s, llegó para en teoría tener un rol secundario, y alternar las posiciones 3-4. Al final ni lo uno ni lo otro. Uno de los jugadores que más ha conectado con la grada. Su forma de arañar minutos y pedir más y más, ha encandilado a la afición. Una agilidad muy buena de fuera a dentro, unido a unos movimientos en la zona predeterminados muy eficaces, con su muñeca para triples en tiros “tranquilos”, han sido vistos en Pumarín. Pero por lo que más ha destacado ha sido por ser un jugador de equipo y su ansía de mejorar, no dejarse ir al no verse con minutos, o haber sufrido lesiones. Al contrario, siempre pidiendo más, la marcha de Juan García le ayudó a obtener su merecido puesto en el 5 inicial, y a seguir dando más. Como  todo jugador, ha de seguir trabajando para mejorar, en la comprensión del juego global, realizar defensas inteligentes, la selección de tiro, y en su físico. Irá a más seguro, y esperemos que sea con nosotros.

ADIÓS. La inesperada salida unilateral gestada en dos días por su representante con el mercado Leb cerrado de  Juan José García afectó al equipo y supuso una de las desagradables sorpresas del año. Jugador muy querido en Pumarín, de altos vuelos, intensidad, y cada vez mejorando más en sus puntos flojos (tiro exterior por ejemplo) decidió marcharse en este mundo llamado baloncesto profesional ,dejando al equipo sin uno de sus referentes, y en plena racha positiva. Lo que supuso un palo muy duro para el resto del equipo. La arriesgada apuesta se ha traducido en 5 segundos en ACB siendo un jugador de relleno de cupos en su actual equipo, y en un Oviedo Club Baloncesto que sufrió en su juego interior con solo 3 pívots puros en los últimos partidos. En mi opinión personal, no tengo duda de que será un jugador importante si se confía en él, pero la forma de hacer las cosas no fue lo más correcto pudiendo esperar a final de temporada para dar ese salto “real·, y no solo de forma testimonial.

JUEGO. La apuesta por un juego rápido creciendo desde la defensa, muy similar al año pasado, ha costado. Varios pueden ser los factores. La escasa adaptación de los nuevos jugadores al sistema, las continuas lesiones, el conocimiento y mayor respeto de los rivales sobre nuestro juego, el menor rendimiento de algún jugador clave respecto a otros años, pueden enumerarse como razones. Si miramos al equipo en los rankings globales, las estadísticas no son tan malas. Se ha mejorado en rebotes y asistencias, y casi se iguala en anotación, tras estar muchas jornadas en el Top 3 de equipos anotadores, y que fue perdido en la última jornada. Sin embargo, este año ha costado crecer la defensa. Hemos vuelto a ser, como el año pasado, el 2º equipo que más puntos recibe, pero las sensaciones han sido diferentes. No hemos vistos contraataques porque nos costaba cortar balones, los rivales circulaban cómodos la bola, y las defensas presionantes no tenían el éxito del año pasado, y así veíamos como cada jornada algún rival se colaban en el 5 ideal de la jornada. Al no correr contraataque, el ataque posicional, libre la mayoría de veces, nos costaba más, aunque en muchos momentos se encontró la lucidez con buenos tiros de tres liberados, penetraciones fiables tras conseguir superioridad, o con pick & roll espectaculares. Sin embargo, en ocasiones, nos encontramos con la sensación de que nadie podía parar y poner la templanza en ese juego de correcalles y tiros de 3 precipitados. Lo que no se puede obviar, es la lucha de cada jugador, el esfuerzo y el trabajo de técnicos y plantillas, y como en muchos partidos la pizarra local ganó a los rivales buscando situaciones favorables. Sin dudas, esa apuesta por el juego dinámico debe de continuar, porque es muy vistoso para el aficionado, pero analizando, corrigiendo y subsanando los posibles errores que puedan haber existido este año.

IRREGULARIDAD. Si se analiza la dinámica del equipo este año (no lo olvidemos nunca, de consolidación y con el objetivo de la permanencia conseguido) ha sido un vaivén. La mejora como equipo a domicilio se ha visto empañado en Pumarín por derrotas inesperadas. Sólo en la segunda vuelta, el juego del equipo obtuvo continuidad y una nota alta, ocurriendo entonces la salida inesperada de García. Luego vinieron las obras de ampliación (tan deseadas como esperadas) pero que tuvo al equipo fuera de su hábitat natural en un momento transcendental, con el trastorno en cuanto a carga en los entrenamientos que supone en tíos de 200m y 100kg. Por último, este año en los despachos se acertó poco al inicio (3 de 6 fichajes se fueron al no rendir ni adaptarse) para luego redimirse al traer a Nikola y ver la mejoría de los rookies en la 2ª vuelta. Hay que recordar que esta directiva, trajo apuestas muy rentables, y que se debe confiar al 100% en ellos siempre. Hay que felicitar al club, por  el trato del personal voluntario, por las mejores en el pabellón, por ser tan cercanos, atraer más patrocinadores, por las ganas de crecer, y porque cada 15 días estamos esperando el partido del OCB impacientemente.

GRACIAS OCB, por darnos ese espectáculo y poder disfrutar de la LEB ORO.

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