Han pasado ya más de cuatro años desde la última vez que conversamos con Boris Balibrea y ocho de nuestra primera vez. Una carrera consolidada en el extranjero en países como Suecia o Polonia, con paso por la selección de Suecia, tras un inicio por el baloncesto semiprofesional de Ligas FEB. Un entrenador enganchado desde joven a los banquillos, que se ha adaptado y crecido fuera de nuestras fronteras, como entrenador y como persona. Esta temporada no ha salido como ha querido, y tras varios años de éxitos, con victoria en la Alpe Adria Cup incluida, la igualdad de la liga polaca esta temporada le acabo costando el puesto, viviendo un impás ahora diferente.
Muy buenas Boris, no sé por donde empezar, tal vez por no retornar a los inicios, vamos a hablar de los últimos años. Consolidado en Suecia, donde ganaste varios reconocimientos, la 22-23 logras con un modesto equipo como Umea llegar a las semifinales suecas, das un cambio, y te vas a Polonia ¿Por qué ese cambio de liga y de país?
Bueno, la verdad que tras 6 años en Suecia, donde tuve la oportunidad de crecer y desarrollarme mucho tanto a nivel personal como a nivel profesional, notaba que había tocado el techo. Tenía ganas de salir de nuevo de la zona de confort, aventurarme y demostrarme que estaba preparado para dar un paso adelante en mi carrera y volver a construir mi yo entrenador en algún otro lugar. Tenía la ilusión y las ganas de seguir creciendo y aprendiendo; y la mayoría de veces, simplemente por el hecho de mudarte a un país distinto, conocer una cultura distinta y relacionarte con personas distintas, implica explícitamente desarrollarte a nivel personal. Cuando surgió la opción de entrenar en Polonia, ni me lo pensé. Una liga muy competitiva, con unos standars bastante más altos que los de la liga Sueca, con equipos jugando competiciones europeas, clubes y organizaciones con presupuestos sólidos y, como decía, empezar de 0 en un lugar nuevo para mi. Por último, y no menos importante, sentir el apoyo, el deseo y la ilusión de mi mujer por empezar un nuevo capítulo en nuestras vidas lo ha hecho todo siempre más fácil.
Has estado tres cursos en Polonia y has vivido un poco de todo, con una gran campaña con Dabrowa donde llegas a Playoff y ganas la competición europea, otro curso donde dejas un equipo a la mitad por primera vez en tu carrera europea, para recuperar sensaciones en la misma PLK con Gliwice y este último donde las lesiones y la dureza de la competición te impide terminar proyecto. ¿Podemos decir que ha sido una montaña rusa de sensaciones?
La verdad que la exigencia de la liga Polaca (como la mayoría de ligas de máximo nivel) no te permite tener margen de error. Las dos primeras temporadas acabaron de una manera muy positiva. La primera, como bien dices ganando la Alpe Adria Cup y clasificándonos para los PlayOff, y la segunda, fichando a mitad de temporada por Gliwice con el objetivo de salvar el equipo, y acabamos batiendo el récord de victorias del Club en la liga. Ésta última temporada, sin embargo, todo salió mal desde el inicio. Partimos con un presupuesto muy bajo, con lo que nos forzó a arriesgar demasiado en el mercado, una pretemporada muy mala marcada por lesiones y bajas de jugadores (por diferentes razones). A partir de ahí, todo fueron parches, decisiones bajo mucha presión y el stress de la competición que no te da tregua. Mantengo un muy buena relación con ambos clubes (MKS Dabrowa y GTK Gliwice) , eso me hace pensar que más allá de los resultados (buenos y malos) los clubes han valorado mi implicación y mi trabajo; y en todo momento han sido conscientes de las circunstancias que hemos atravesado. En ambos clubes fuimos de los presupuestos más bajos de la liga, por lo que eso implica que a nivel de expectativas y sensaciones, estás muy preparado para cualquier cosa.
Para los que no la conocen a mi la liga polaca, me parece una liga muy interesante, con mucha igualdad, buenos extranjeros, jugadores locales que aportan físico y dureza, y tácticamente a un nivel bueno, con bastante entrenador extranjero, ¿qué nos cuentas de ella?
Como bien dices, una liga muy física, con una base de jugadores locales muy disciplinados, que entienden el baloncesto y suelen implicarse mucho el día a día del equipo. Aportan mucha dureza física y mental, esa es la clave para que la liga sea extremadamente competitiva. Creo que la igualdad de la liga se resume de la siguiente manera: solo repite un semifinalista de la temporada anterior a esta (el campeón, Legia de Warsawa). Hay muchos clubes que construyen sus equipos con el deseo de acabar siendo campeones de la Liga, y esto también es un factor importante a la hora de que la liga sea tan competitiva. Creo que la liga tiene margen de mejora, y eso pasa por que los clubes profesionalicen más sus estructuras tanto a nivel deportivo como ejecutivo. Muchos clubes son gestionados por una única persona que suele tomar las decisiones trascendentales del club. Eso hace que algunos de estos clubes carezcan de proyecto deportivo y vivan tan solo de ganar o perder el siguiente fin de semana.
Es la primera vez que estás unos meses parado, ¿cómo lleva un coach dinámico que no para como eres tú, esa sensación? ¿Has aprovechado para viajar, ver cosas diferentes, seguir tu formación on-line, disfrutar de tu segunda paternidad…?
Pues con un mix de sensaciones. Me considero un padre de familia y le dedico siempre el máximo de tiempo posible a mi hijos y a mi mujer, así que el primer feeling que sentí fue el de gratitud y felicidad, ya que pude dar un paso adelante a nivel familiar y centrarme al 100% en nuestra familia. Pudimos tener nuestra segunda hija en Suecia (donde realmente queríamos), estuve en el parto y pude hacerme cargo de nuestro hijo por tal de que mi mujer pudiera “recuperarse”, “descansar” y dar el pecho de la mejor forma posible (siempre suelo sacar la parte positiva de todo, así que estoy agradecido al club por que al despedirme, me permitieron ser padre y marido al 100%, en un momento familiar en el que eso era lo mejor). La parte negativa fue, y lo sigue siendo, el echar de menos todo lo que conlleva entrenar. Los que amamos este deporte somos entrenadores 24/7 y se está haciendo largo (y más que se va hacer) el no poder tener la rutina de entrenar un equipo. Horas de oficina, compartir baloncesto con tus compañeros, planificar, entrenar, hacer video, sesiones individuales, viajes, mantener conversaciones con los jugadores, gestionar estados de ánimo, la adrenalina del partido… Siempre, a final de temporada, hago una evaluación propia de la temporada. Qué ha salido mal y qué ha salido bien. Por qué motivos. Qué debería haber hecho distinto?. Qué no volveré hacer. Esto es tanto a nivel deportivo como a nivel de gestión. Me ayuda mucho a reflexionar. Lo que también hago, o intento hacer, en estas fechas es ir a ver entrenamientos de otros equipos (mayormente ACB, pero también de amigos que entrenan en categorías inferiores). También organizo todo el material que recopilo durante la temporada, ya que tengo muchos clips propios o de otros equipos de conceptos que me gustan, videos de jugadas, tipos de defensa, conceptos técnicos… , y ésta época del año es perfecta para clasificarlo. Por último, cada verano suelo dar alguna charla, así que uso este momento para prepáralas.
Otra cosa que te quiero preguntar es cómo llevas tantos años lejos de nuestras fronteras.
Yo creo que nunca nos habituaremos a estar lejos de los nuestros. Somos muy afortunados de haber nacido en un país como el nuestro, ya que lo tenemos todo. La parte social, el clima y la comida. Esto va a ser muy difícil o casi imposible de reemplazar si sales fuera a entrenar. Cierto es que una vez te centras en tu día a día y te embarcas en la rutina de un equipo profesional, y estando además acompañado de tu familia, no hay muchos días en los que puedas tener tiempo de pensar y echar de menos. Son esos días señalados cuando te pones más nostálgico, pero como bien dices, y gustándome cocinar, nada que no se pueda solucionar con una buena comida o cena española.
Algo que no se ve en el mundo real es como afectan los resultados al entrenador, pero más allá al entorno familar, que muchas veces sufre el día a día o ese run-run de fuera, tú has experimentado desde estar solo, o con el staff, a estar con tu pareja y ahora ser padre de dos pequeños, ¿cómo se combina esto, cómo lo llevas y has experimentado el cambio?
Bueno, yo siempre digo lo mismo, siempre me he considerado una persona MUY FELIZ, pero puedo decir categóricamente que la felicidad plena me ha llegado en el momento que he construido una familia juntamente con mi mujer. La llegada de mi primer hijo me aportó un equilibrio en mi vida que antes no conocía. Y yo creo que esto me ha hecho ser mejor persona y mejor entrenador. Además, el apoyo incondicional de mi mujer -exjugadora de baloncesto profesional-, que ha hecho de mi sueño NUESTRO sueño, hace que desde que estamos juntos la gestión emocional de los malos momentos sean más pasajeros y no tan dolorosos. Cabe decir que ella es mucho más consciente de todo lo que pasa alrededor de un equipo, y esto a veces la hace sufrir más de la cuenta por el mero hecho de saber las posibles consecuencias que eso pueda propiciar en mi trabajo.
Tantos años fuera hacen que estés fuera del “juego de las sillas” en España, por un lado nadie se atreve o cuesta apostar, y por otro las condiciones económicas no son satisfactorias tras obtener un caché internacional ¿qué crees que falta para ese hipotético regreso a España? ¿Te plantearías por ejemplo ser entrenador asistente en ACB, o solo pasa por tu cabeza ser primer entrenador?
Estoy muy convencido que el haber empezado mi carrera profesional en el extranjero me va a dificultar (por el momento) tener alguna oportunidad de volver a entrenar en España. Como bien comentas, las condiciones que nos ofrecen en el extranjero hacen difícil poder competir con según que proyectos en nuestro país, pero si algo he aprendido con el paso del tiempo es que el dinero no lo es todo. Ser ayudantes en ACB es algo que por supuesto contemplo, ya que me permitiría aprender y mejorar en la mejor liga de Europa, así como liderar algún equipo en Primera FEB, ya que sigo y respeto mucho la competición. MI familia y yo buscamos un proyecto que nos permita ser felices, desarrollarnos profesionalmente y crecer a nivel personal. A día de hoy, eso nos parece más factible en el extranjero.
En la selección sueca había un cuerpo técnico sin entrenador principal, con un trío de entrenadores, dedicado uno a defensa, otro al ataque y uno más a preparación del partido ¿por qué en un equipo profesional es tan complejo llegar a ver eso? ¿demasiada larga la temporada, cuestión de egos, química?
Bueno, yo desconozco en profundidad como funcionan los staffs en la NBA o en las Universidades Americanas, incluso en Euroliga o ACB, pero creo que todo está yendo un poco así. Entrenadores que se especializan o se encargan de ciertos aspectos del equipo (ataque, defensa, scouting, jugadas especiales, desarrollo de jugadores, estadística avanzada…). Evidentemente con un Head Coach que coordina, gestiona y toma las últimas decisiones, pero donde el trabajo en equipo, la división de funciones y los roles son clave para el buen funcionamiento del Staff. Creo firmemente en esta manera de trabajar siempre y cuando encuentres los perfiles adecuados. No todo el mundo puede trabajar de esta manera.
Muchas gracias por tu tiempo Boris, y suerte con tus próximos proyectos.
Muchísimas gracias por acordarse y querer dar voz a un entrenador como yo. Un abrazo muy grande y mucho baloncesto para todos.