Ayer os intentamos relatar el cambio que traerá la próxima LEB Oro, que en principio se olvida de la Liga Regular y divide los 19 equipos en dos grupos. Un cambio de formato novedoso para dicha liga, pero que se viene usando en LEB Plata desde hace dos temporadas. Como todo cambio, lo primero es hacerse a la idea, adaptarse y conocer los aspectos fuertes y débiles del nuevo modelo. Para ello, qué mejor que hablar con los protagonistas de primera mano, por lo que nos ponemos en contacto con cuatro entrenadores de Plata que han vivido el formato que ahora se instaura en Oro:

  • Saulo Hernández (entrenador de CB Zamora). Con muchos años en su club, Saulo cuenta la experiencia de haber vivido la LEB Plata en Liga Regular (todos contra todos), consiguiendo la permanencia tras una enorme temporada, y disputarla estos últimos dos años con las fases de grupos, por lo que es una voz autorizada.
  • Jenaro Díaz (entrenador de CB Clavijo). Con un caché enorme a nivel de selección y clubes internacionales, desde hace tres años lleva los designios del Clavijo, con el que disputó el formato de Liga Regular en Oro y lleva dos cursos en Plata con el de grupos.
  • Mikel Garitaonandia (entrenador de Zornotza ST). El “Ferguson vasco” lleva años y años de primer entrenador a pesar de su juventud. Con amplia experiencia en la Plata de Liga Regular, también ha vivido los últimos dos años la fase de grupos.
  • Alejandro González. Un gran entrenador que llevó a La Roda a la final de Copa en el último curso con Liga Regular de todos contra todos, sufriendo al siguiente año la dureza de los dos grupos en una mala campaña tras años de éxito.

A continuación, os acercamos las ideas que nos han transmitido sobre el formato de los dos grupos y su experiencia sobre ello en el momento actual.

Formato

Lo primero que hacemos es preguntar a nuestros protagonistas qué formato les gusta más: ¿liga regular todos contra todos o dos grupos? La opinión es más o menos clara. Mikel Garitaonandia nos comenta que le gusta más el formato de LR antiguo con playoffs largos a cinco partidos, ya que le parece claramente “el mejor sistema y el más justo”, pero también admite que cuando aumentan el número de equipos esa LR se hace inviable por costes. Alejandro González nos dice que una liga de todos contra todos es “una liga más potente”; por su experiencia, cuando a la temporada siguiente se dividió en dos grupos, considera que la liga se hizo “más débil”, que provocó que hubiera “partidos intrascendentes” y que se “especulara en otros”, perdiendo todo su valor situaciones como que, por ejemplo, el último gane al primero, “una hazaña en una Liga Regular”.

Saulo Hernández dice que “sobre gustos no hay nada escrito”, pero que en su opinión tiene “más atractivo” una LR como la que existía previamente. Por su parte, Jenaro Díaz no se moja en gustos, pero nos recuerda “la complejidad del momento actual” y considera que los cambios son cambios y no hay que luchar contra ellos, sino simplemente “adaptarse lo antes posible y ver las circunstancias que te hacen crecer, no las que no te dejan hacerlo”. Le preocupa más que hay detrás de estos cambios, si de verdad “todos vamos en el mismo barco”, porque el baloncesto que dirige la Federación “es un baloncesto de todos: clubs, entrenadores, jugadores, árbitros, público…” Añade que no sabe si hay “un sentimiento común y si existe ese sentimiento de comunión de todos, ya que se viene de una situación impensable, pero tenemos que aceptarla cuanto antes para poder asimilarla y crecer”. Cree, también, que la incertidumbre ahora “es más grande que antes”, siendo casi imposible saber lo que va a pasar. “En estas circunstancias el deporte pasa a casi un último plano, por eso todos debemos ir de la mano juntos”, señala. “Son momentos de aprendizaje y creo que la Federación habrá aprendido y legislará en la medida de lo posible qué pasa en estas situaciones”, remata.

Dinámica

También les preguntamos sobre si es importante empezar con victorias y buena dinámica, algo sobre lo que Saulo Hernández dice lo siguiente: “El baloncesto no es matemático, porque suele estar muy comprimido todo y uno o dos partidos acaban decidiendo quién está arriba y quién abajo, con lo que al final lo que marca mucho es si consigues enganchar más rachas positivas que negativas, independientemente de que pierdas los 2 o 3 primeros partidos. En cualquier caso, evidentemente empezar lo mejor posible, y para ello si puedes contar con jugadores que repitan, que conozcan la liga ya, que no vengan tarde por problemas de papeles… pues mejor”.

Garita nos hace ver que el sistema de los últimos dos años tiene factores positivos y negativos: “A nivel deportivo es un estrés tremendo en la primera fase para acceder al A1 y evitar el fatídico grupo A2, donde la mitad de los equipos descienden. Cada partido es de una importancia brutal y no da margen a llegar corto al inicio de competición, pero a su vez, al final de la primera fase hay demasiados partidos que no suelen tener relevancia porque no se arrastran los resultados a la siguiente fase”.

Alejandro González lo deja claro: “Tienes que empezar como una moto en el sistema de dos grupos; el año de Liga Regular no empezamos tan bien pero fuimos creciendo poco a poco hasta llegar a la Copa, a la temporada siguiente, con los grupos, empezamos 0-3 en una semana por diferentes motivos. Si tienes problemas de lesiones, papeles y entras en una dinámica negativa puede ser muy peligroso, porque con dos fases el inicio es fundamental”.

Número de equipos

En Plata se pasó a 12 equipos por grupo cuando se estableció el nuevo formato, pero en Oro son solo 10 y 9 por grupo en principio, con lo que ello conlleva.

Respecto a este tema, Jenaro nos comenta lo siguiente: “Los sistemas de competición tienen un ciclo de adaptación, después te acostumbras y luego te cansas. Ha pasado con los playoffs, con las ligas y ahora pasará con este. Lo que sí me parece importante es conocerlo y asimilarlo cuanto antes”. Saulo Hernández señala que “ser tan pocos equipos te limita las posibilidades de redimirte de una o varias rachas negativas, y da aún más importancia a cada partido; en mi opinión, es demasiado premio o castigo el ir a un grupo u otro después de sólo 18 partidos”. “Si con 12 equipos era cortísimo, 10 me parece una locura. Y más en una competición de tanto nivel como la LEB Oro. Es asumir un riesgo enorme jugar una liga tan corta donde puedes avocarte a un final de temporada tan estresante”, reflexiona Garitaonandia.

Mantener la competitividad hasta el final

La LEB Oro pasará a contar con dos grupos pero, a diferencia de la LEB Plata 19/20, no se ha considerado dar el premio de los playoffs al primer clasificado del grupo de la permanencia. Jenaro Díaz lo expresa a la maravilla y apunta que el sistema de competición “debe ser consensuado por los clubes que lo forman y estos deben tener un peso importante para crear su competición”. “En nuestro caso, esa plaza fue un aliciente interesante este curso”, declara el asturiano.

Hay opiniones para todos los gustos entre nuestros protagonistas y, por ejemplo, a Saulo le gustaba ese matiz: “Permitía tener algo por lo que luchar, más allá de no descender, en caso de estar en el grupo de abajo, y podía ser “justo” con algún gran equipo que por circunstancias no hubiese entrado arriba”. Alejandro González es de la opinión de Saulo y lo considera “un incentivo” y lo ve como “una forma de mantener el nivel de competitividad” y que, por ejemplo, equipos salvados de forma temprana “no suelten jugadores y desvirtúen en cierto modo la competición”. Sin embargo, a Garita este detalle no le gustaba, ya que considera que el premio del A2 es la salvación, pero entiende perfectamente el propósito del mismo: “Obligar a que todos los equipos tengan un aliciente competitivo hasta el final, minimiza el factor calendario y dignifica la competición hasta el final, ya que es bueno que los partidos sean todos relevantes”.

Criterios a la hora de formar los grupos

Otra de las cuestiones que les planteamos es sobre los criterios para la división de los grupos, preguntándoles si consideran si es justo un sistema de dos grupos, con el condicionante de que puedes caer en el grupo más difícil y, por consiguiente, caer al grupo de descenso, donde más del 40% de los equipos descienden. Saulo Hernández responde de forma clara: “No, creo que no es justo. Pero también creo que es complicado hablar de justicia solamente de cara a quién decide por un sistema de competición u otro. Al final hay que mezclar justicia, emoción, capacidades económicas en la liga, número de participantes, condicionantes excepcionales como el COVID… Evidentemente, con este sistema de competición se producen situaciones ‘injustas’ en comparación con una Liga Regular pura y dura, pero sí es verdad que se puede ganar en otros aspectos. Si preguntamos, todos estaremos de acuerdo en que un Campeón de la NBA es deportivamente más ‘justo’ por el formato de competición (82 partidos de Liga Regular más playoffs larguísimos) que otras competiciones como la Copa del Rey o la reciente Fase Excepcional de la Liga Endesa. Pero también estaremos (creo) de acuerdo todos en que estas competiciones tienen otros alicientes y producen situaciones que las hacen muy interesantes”.

Como siempre, Jenaro nos abre la mente y nos deja un pensamiento muy claro con respecto a este tema: “Lo que es, es. Si te paras a juzgarlo estás perdiendo el crecimiento de conocerlo y asimilarlo, pero creo que la solución es la comunicación antes y no después”.

Supuestos beneficios económicos

Preguntamos por los supuestos beneficios económicos para los clubes al jugar en dos grupos, sabiendo que ellos no son los gestores ni los encargados de este departamento. Reducción de jornadas, ahorro (teóricamente) en desplazamientos, gastos de arbitraje o semanas sin contratos… Saulo declara que “seguro que se ahorra por esos conceptos que indicáis” y que “es algo que probablemente ha tenido en cuenta la FEB a la hora de proponer el sistema de competición, algo que es de agradecer dado que esta temporada la situación será compleja para todos a nivel económico”.

Alejandro González cree que un entrenador debe ser “un hombre de club” y que siempre hay que tener “una mentalidad positiva y estar dispuesto a reducir gastos”, aunque esto no debería repercutir en disminuir semanas de competición. Añade que “a lo mejor había que buscar alguna fórmula para involucrar a más equipos en modo de playoffs, porque son la salsa de nuestro baloncesto”.

Garitaonandia tiene una postura un poco más crítica: “Una vez más los clubes y Federación obvian a los verdaderos protagonistas de esto, que son los jugadores y los aficionados. Los jugadores (y entrenadores) merecen un mayor reconocimiento y un mejor trato y las aficiones quieren ver más partidos. Nunca seré partidario de acortar las competiciones. Si el problema para ello es económico, hay que encontrar otras fórmulas. La liga es muy cara pero el dinero no se va en los protagonistas”.

Salud de nuestro baloncesto

Nuestros protagonistas también opinan sobre la salud de nuestro baloncesto y su visión va más allá del corto plazo. Saulo Hernández nos transite una idea importante que no sucede actualmente: “Creo fundamental para que un aficionado se enganche a un deporte que conozca e identifique el mayor número posible de aspectos del mismo y de su equipo. Jugadores, rivales, pabellones, árbitros, número de foráneos o formación… y sistema de competición. Si cada año cambiamos cuántos juegan, si hay grupos o no, cuántos descienden, cuántos ascienden… es muy complicado para el aficionado medio. Tengamos un debate entre todos, decidamos cómo queremos que sean las categorías y a partir de ahí hagamos todo lo posible por mantenerlas en el tiempo (evidentemente situaciones como las de esta temporada son excepcionales). Eso irá en beneficio del baloncesto”.

Jenaro también se inclina hacia esta última idea cuando le preguntamos sobre esta última cuestión, acercándonos una idea más profunda: “Me preocupa más la salud de verdad del baloncesto español, no tanto de la competición. Nos falta unión. La situación del jugador-entrenador español… De la LEB de hace años los que han salido perdiendo con el paso del tiempo y muchas veces viven precariamente son los jugadores y los entrenadores, mientras que los clubes hacen un esfuerzo importante por seguir manteniendo vivo el baloncesto. Es un momento difícil donde todos tenemos que estar unidos y ser escuchados, puedo estar muy equivocado pero mis sensaciones son que no está pasando esto. Si miramos para nosotros mismos solo iremos con la cabeza abajo y terminaremos chocándonos unos con otros, y un baloncesto que nace para unir al final separa a los que lo amamos”.


La idea de este artículo era conocer más sobre el sistema de dos grupos e ir más allá de la queja fácil, de caer en el “no me gusta”. Podemos hablar de un resultado satisfactorio, o al menos así lo hemos sentido al redactar este artículo, porque al final las ideas expuestas van más allá de un formato de dos grupos y eso tal vez sea una buena señal de que sigue habiendo una llama latente y de que hay vida (y también un futuro incierto). Ojalá que todos pongamos nuestro granito de arena y vayamos remando en la misma dirección.


NOTA. Nuestro más sincero agradecimiento a los cuatro protagonistas por su cercanía e inmediatez.