Observando los convocados para la selección Cadete española vemos nombres provenientes de equipos fuera del círculo ACB-Oro que corresponden a equipos de Andalucía. Este dato es una muestra de lo importante que es el trabajo en la base, de esos clubs de localidades que no se ven en los grandes medios, alejados de los grandes focos de las canteras ACB. Desde allí suelen ser reclutados por “grandes” equipos a lo largo de su trayectoria, o en su caso estos equipos trabajan con jugadores que no destacan tanto en un principio pero que siguen con su sueño de jugar al baloncesto.

La selección de Andalucía, con varias federaciones territoriales, es un ejemplo del magnífico trabajo que realizan en cuanto a nivel de detección y seguimiento de jóvenes talentos. Con esa base trabaja Rafa Rufián, que tras colgar las zapatillas dirigió a Aceitunas Fragata Morón (LEB Plata) y que, además, es responsable de la marca de ropa Besten10. Tras abandonar el pasado verano el cuadro moronero, pasó a tomar las riendas de la selección andaluza Cadete, donde aporta su granito de arena en la formación de los jóvenes talentos andaluces.

Está claro que equipos referencia como Unicaja y Real Betis Energía Plus llevaban el peso de la convocatoria de la Cadete andaluza, pero eso no ha quitado que hubiera jugadores en los entrenamientos de pequeños clubs que realizan un enorme trabajo (con representantes de CD Gines, Unión Linense, Carteia o CB Andújar).

Rufián nos cuenta que el trabajo de detección para que no se pase ningún jugador de pequeño club, nace del Campeonato de Selecciones Provinciales (octubre), con ocho equipos de doce jugadores, habiendo hablado previamente con los seleccionadores provinciales y teniendo ya una base con informes de los jugadores más interesantes, de tal forma que las cuatro personas que integran el cuerpo técnico (más el director deportivo) intentan tener controlados todos los proyectos interesantes antes del inicio del torneo, configurando, así, una lista previa de unos 30 jugadores. Durante el campeonato se dividen los partidos de la jornada en grupos de dos para recabar informes de dichos jugadores, reuniéndose al final de cada día para hacer una puesta en común de las valoraciones, iniciándose en este punto el proceso de conformación de la lista para las primeras concentraciones, que tiene como objetivo final el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas.

Está claro que si un jugador que no está en la lista inicial pre-torneo pero vemos que nos interesa, como es lógico, también va convocado.

A nivel de experiencia para los chavales, la preparación es brutal, siendo un premio debido a la competitividad que existe y la dificultad para entrar en ella y al ser la preparación tan corta (dos meses) es muy intensa, formándose un grupo humano entre ellos espectacular (como el de esta temporada), hasta el punto de que ser seleccionador de ellos ha sido una de mis mejores experiencias en el baloncesto.

Cuando le preguntamos si nota diferencias de llegar de un equipo ACB-Oro a hacerlo de otro más modesto, nos comenta que “desde el Campeonato Provincial (octubre) hasta el Campeonato de España (enero) se pueden observar pequeñas diferencias, sobre todo en el trabajo físico por la capacidad mayor de trabajo, presupuesto e infraestructuras de los clubes grandes”.

Hay que reconocer que esos jugadores de pequeños equipos, que suelen ser talentos que salen esporádicamente, fruto del trabajo de sus entrenadores o una combinación de ambos, “ya han sido detectados habitualmente a estas alturas y no suelen pasar a equipos grandes porque ellos, acompañados de su entorno, no han querido emigrar o no están preparados a nivel de madurez. Siempre puede haber sorpresas, como, por ejemplo, Daniel Tavio (Cartaia, Algeciras) este curso, un jugador que ha estado ahí pero que ha dado un salto de calidad en su segundo año de Cadete y probablemente salga becado en un futuro próximo”.

El propio preparador Cadete nos habla de lo que significa salir becado, algo que vivió en primera persona. “No es fácil y se hace duro”, comenta, “por lo que tienen que estar preparados jugador y familia, pero llega un momento que el jugador debe irse a un equipo grande para no perder las posibilidades de progresión, la calidad del trabajo, poder disputar torneos competitivos y estar en un lugar donde te ofrezcan esas oportunidades, pero insisto siempre desde el punto de vista que el jugador sea maduro como persona y sin descuidar el tema de los estudios”.

Otra cuestión que nos preocupa actualmente es si el baloncesto base mantiene otra mentalidad diferente al baloncesto profesional o, como creemos, se tienden a igualar en los últimos tiempos. Rafa lo tiene claro. En la edad Cadete y en una selección potente como la andaluza sí que observa esa mentalidad, aunque en su seno interno le parece un error a nivel de todos (jugadores, entrenadores, representantes y equipos), ya que se empieza a tener una consideración demasiado alta con lo que puede llegar a ser la proyección del jugador Cadete en el futuro, pudiendo desembocar en casos perdidos en la mitad del camino si “no valen” al poco tiempo, metiéndoles pájaros en la cabeza y, por desgracia, siendo algo que pasa con más frecuencia de lo que se piensa.

Hay que destacar que la Federación Andaluza de Baloncesto (FAB) trabaja muy bien y tiene representantes en la selección española, dato que ratifica ese buen trabajo, estando varios jugadores en la órbita de la U15 y la U16, incluso algunos de equipos “pequeños” como el mencionado Daniel Tavio (Cartaia), José Martínez (Andújar) o Rafa Santos (Cordobasket) han sido llamados junto a otros jugadores como Pablo León, Pablo Tamba y Javi Luque (del poderoso Unicaja) o Álvaro Herrera y Luis García (Real Betis).

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