Lo primero que quiero decir es que no pretendo que esta reflexión se convierta en un dogma de fe, sino simplemente en unas líneas que permitan generar un debate, bien directamente por aquí (comentarios) o por Twitter, y que permita saber si en todos los sitios ocurre lo mismo y si pensamos igual.

Los que me habéis leído anteriormente en Zona de Básquet, sabéis que he sido muy crítico con las actitudes que tenemos hoy en día en muchos de nuestros jugadores y, por desgracia, también está apareciendo ese mal fenómeno en los padres.

Pero hoy cambio la dirección de mis críticas, y miro hacia dentro. Hoy toca ver qué estamos haciendo mal los clubes, los directivos, los entrenadores. Porque no creo que sea un buen método mirar siempre hacia fuera y pensar que nosotros no tenemos ninguna responsabilidad en el “deterioro” de nuestro deporte. Por supuesto que la tenemos, y mucha, y hay que tratar de mejorar en todo lo que podamos, porque de nosotros depende en gran medida lo que tengamos dentro del club en un futuro.

A lo largo de los años he llegado a una conclusión clara respecto a las Escuelas de baloncesto y sus entrenadores: en los equipos más pequeños, en esas Escuelas, sin duda, deben estar nuestros mejores entrenadores. Es a la edad más temprana cuando los chavales son auténticas esponjas, y no hablo sólo del nivel deportivo, sino también a nivel de inculcación de valores: responsabilidad, sacrificio, esfuerzo, puntualidad, compañerismo, y un largo etcétera…

Leo lo que he puesto y parece de Perogrullo pensar que así debe ser, supongo que vosotros también lo pensáis. Sin embargo, de un simple vistazo mental a lo que observo todos los fines de semana en los pabellones de mi ciudad, puedo deducir que, aunque parezca mentira, esto no ocurre. Es mayoría la cantidad de equipos de Escuela (Benjamín y Alevín) cuyo entrenador/a es un/a joven que, normalmente, juega en el Cadete o Juvenil del mismo club.

Con esto no quiero decir que esos chicos no estén capacitados para entrenar esos equipos, pero, compartiréis conmigo la opinión de que a esas edades estamos jugando con algo muy preciado que exige una enorme dosis de responsabilidad, y dicha responsabilidad, como clubes, como directivos, no podemos dejarla recaer sobre adolescentes, por muy buena predisposición que ellos tengan.

Entiendo que los horarios que se manejan en estas Escuelas (primerísima hora de la tarde, incluso alguna mañana) son muy “golosos” para gente que está estudiando, ya que la gente que trabaja normalmente no puede entrenar a dichas horas, pero ahí los clubes debemos hacer un esfuerzo y facilitar que nuestros mejores entrenadores tengan esa posibilidad.

¿Habéis probado a pasar por los entrenamientos de esos equipos? Yo sí, y debo decir que, por desgracia, la excepción era verles entrenar baloncesto. La mayoría de los equipos se dedicaba a cumplir el expediente, haciendo una especie de multideporte, o en el mejor de los casos, partidos durante todo el entrenamiento. Es imposible que un equipo Benjamín o Alevín no mejore absolutamente nada de septiembre a mayo, y cuando eso ocurre, el problema no está en sus jugadores. Si a esas edades no nos centramos en enseñarles toda la técnica individual que sepamos, nos estamos equivocando, mucho.

Lamentablemente, si escarbamos un poco más en el asunto, la mayoría de esos jóvenes entrenadores no están por amor a nuestro deporte, sino por sacar un dinerillo cada mes que les ayude con sus gastos personales. Totalmente respetable, por supuesto, pero insisto en que nosotros, como clubes, tenemos que pensar en los niños y niñas, en lo que están recibiendo en los entrenamientos semanales y en si coincide con lo que queremos para su futuro.

Estos años he oído miles de veces una queja muy repetida: “es que los críos llegan (a categoría Infantil) que no saben ni botar”. Y no me sorprende, para nada. El problema es que los clubes tenemos que hacer algo para que esa queja deje de escucharse. Está en nuestras manos y no podemos mirar para otro lado.

En mi Club tenemos clara la solución, y es la que he señalado al principio. Hay que hacer un esfuerzo y colocar a nuestros mejores entrenadores en las Escuelas. Y si es posible, acompañados de algún Cadete o Juvenil que quiera formarse como entrenador, para que a él también le sirva la experiencia de crecer al lado de un entrenador más experimentado.

Como siempre, dejo una frase para cerrar estas líneas que resume muy bien lo que pienso sobre este tema:

“La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes”


Autor: Álvaro Valle
Fundador y Entrenador de LogroBasket
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