Como fundador y entrenador de Club de cantera (@LogroBasketClub) llevo tiempo queriendo escribir sobre este tema, pero no encontraba el momento…

Soy entrenador desde hace más de 12 años y ya hace bastantes meses que percibo un cambio radical en el comportamiento de los jugadores de mi club, y del deporte en general, con respecto a generaciones anteriores. Un cambio de comportamiento que, obviamente, no es casual y que tiene su origen en un punto en común, o eso creemos: la educación que nuestros jugadores reciben en casa por parte de sus padres y madres.

Como en todo, no es bueno generalizar, porque pagan justos por pecadores, pero es tan amplia la cantidad de casos que voy conociendo, que si es suficiente como para preocuparme acerca de qué adultos estamos “creando”.

Observo prácticamente a diario jugadores que ante el más mínimo obstáculo se bloquean o directamente ni intentan seguir adelante, esperando que sea o bien otro compañero, o bien su entrenador quien le resuelva el problema; es decir, niños inmaduros que ante la más mínima dificultad se frustran. Claro reflejo de lo que ocurre en casa: el niño tiene un problema y el padre o madre de turno correspondiente corre a solucionárselo para que su hijo sea feliz y no dé guerra, sin reflexionar antes y pensar que la mejor manera de educar a su hijo es ayudar a resolver ese problema junto a él, y no dárselo todo hecho, es decir, acompañarle en el proceso de crecimiento natural de un niño o niña, y no eliminar ese proceso de raíz para darle directamente el resultado final.

¿Qué conseguimos con esto? Estamos “creando” niños que en un futuro serán adultos sin ningún tipo de iniciativa, totalmente desmotivados y lo que es peor, sin capacidad de reacción ante eventos inesperados, puesto que hasta el momento siempre han tenido a papá o mamá para sacarles las castañas del fuego. La consecuencia directa de este comportamiento de los padres se traduce en que los jugadores, en muchas ocasiones, piensan que cuando el entrenador no les resuelve su problema es que el entrenador se está comportando mal con ellos, que es injusto, cuando es precisamente todo lo contrario.

Como entrenadores/educadores lo que tenemos que pretender es que los jugadores crezcan, y eso no lo conseguiremos si les damos la mano constantemente. Es necesario que los niños crezcan por sí solos, que se equivoquen, muchas veces si es necesario, y que sean capaces de pedir ayuda, no de que se la demos sin que lo hagan.

Yo he sido jugador durante 27 años (aún lo soy de hecho) y mi padre nunca cuestionó a mis diversos entrenadores y nunca habló con ellos. No era necesario; si mi entrenador daba una orden, la que fuera, mis padres siempre le apoyaban; había veces que yo no lo entendía, no comprendía por qué mis padres no me apoyaban en determinados momentos… El paso del tiempo me ha hecho comprender esa actitud y ahora estoy eternamente agradecido por ese comportamiento. Si mis padres hubieran cuestionado a mi entrenador (o profesor), si mis padres hubieran hablado con él para que me tratase distinto al resto, etc., yo no sería la misma clase de persona que soy en la actualidad.

Me preocupa de forma alarmante cómo se está educando a los niños en casa en una cultura de la incapacidad, porque estamos creando pequeños dictadores egoístas que lo quieren todo y lo quieren ya, y si no se lo das, no se paran a pensar que quizá no se lo merezcan o que quizá no es el momento adecuado, sino que rápidamente buscan a un culpable al que señalar: papá, mamá, entrenador o compañeros.

Otro tema alarmante es el respaldo de los padres y madres a sus hijos cuando deciden faltar a entrenar por tener que estudiar o hacer deberes. Todos hemos tenido que estudiar y no por ello dejábamos de entrenar, sino que aprendíamos a organizarnos para llegar a todo. La solución no es permitir que el niño pierda el tiempo en otros menesteres y que cuando ya no haya más remedio decida faltar a entrenar, y que encima el padre o madre le apoye y avise al entrenador en su nombre; no solo los padres les convierten en niños poco organizados y previsores, sino que también les están haciendo cobardes al hacerles el trabajo “sucio” de avisar al entrenador sobre su ausencia a los entrenamientos. Cuando un niño tiene deberes o tiene que estudiar, la solución no es faltar al entrenamiento para cumplir con su tarea, la solución es organizar bien su tiempo libre para cumplir con todo. Y aquí es donde los padres juegan un papel decisivo, enseñando a su hijo o hija una disciplina que les permita tanto estudiar como poder practicar su deporte preferido sin tener que renunciar a ninguna de las dos cosas.

Se está inculcando en nuestra juventud una cultura del YO por encima del NOSOTROS que es muy preocupante y que, como entrenador de baloncesto, se refleja claramente en el equipo. Es fácil pasarse por los entrenamientos y partidos del Club y observar a aquellos jugadores que son autosuficientes y distinguirlos de aquellos que no; casualmente, muchos de los autosuficientes son hijos de jugadores o jugadoras que tuvieron una educación similar a la mía, basada en el respeto a la figura de la autoridad y en valores como el compañerismo, la solidaridad, y la educación. También es fácil estar en la grada en los partidos y comprobar la actitud de los padres; a todos nos habrá pasado, basta con escuchar ciertos comentarios para saber rápidamente dónde está el problema.

Así que, padres y madres que estéis leyendo este texto, si os identificáis lo más mínimo en estas líneas, por favor, cambiad vuestro comportamiento hacia vuestros hijos. No les estáis ayudando, no siempre vais a estar a su lado, y ellos necesitan equivocarse para crecer, es un proceso natural, y eliminarlo de su vida no les hace ningún bien. Por supuesto, tenéis que estar ahí para ayudarles y apoyarles, pero desde otro prisma. Y, por supuesto, tenéis que ayudarnos a los entrenadores a hacer que vuestros hijos crezcan como personas, puesto que nuestra labor es esencial, ya que pasan muchas horas con nosotros y nos tienen como un referente.

Termino con una frase que me dijo mi primer entrenador y que trato de inculcar a todos los jugadores que han pasado por mis manos: NO INTENTES SER EL MEJOR DE TU EQUIPO, INTENTA QUE TU EQUIPO SEA EL MEJOR.


Un texto de Álvaro Valle (@Arnaldo_tipster), entrenador del LogroBasket Club.

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