Quedan 39 segundos de juego y Quique Villalobos, desde la línea de tiros libres, convierte los dos lanzamientos que dan a selección española Sub 21 la Medalla de Bronce en la Universidad de Zagreb. Corría el año 1987, y el hoy agente de jugadores como Hervelle, Pleiss, Markovic, Draper, Betinho, Jaime Fernández, Darío Brizuela, Stefanson o el jovencísimo Doncic, tenía 21 años.

Esa Medalla con la que se llamó “Selección Promesas” -todos estudiantes universitarios, y años después, jugadores ACB- es “mi mejor recuerdo”, dice Quique Villalobos (Madrid, 1965). “Ganamos un Bronce de forma inesperada”, en un intenso partido, por el tercer y cuarto puesto, frente a Cuba (80-79). El Oro fue para Estados Unidos, que llevó una selección de primer nivel universitario, y la Plata, para la entonces Yugoslavia de Petrovic y Divac.

Fue jugador profesional, vistió la camiseta del Real Madrid, donde compartió vestuario con Drazen Petrovic y Fernando Martín, y de otros nueve equipos, de ellos, dos franceses.

img_6663

Quique echa la vista atrás sin apenas nostalgia, quizás porque su trabajo sigue ligado al baloncesto. Desde hace diez años es Director de Europa del Oeste de la empresa americana BDA Sports Management, una de las más reputadas agencias de representación, un mundo al que, según cuenta, “llegué por casualidad”.

Tras colgar las botas en el año 2000, Quique Villalobos, que había estudiado Periodismo, hizo sus pinitos en TeleMadrid, en el programa En Acción que dirigía Siro López. Después, trabajó para el Real Madrid, como Director del Servicio de Atención al Jugador, hasta que BDA Sports le hace una propuesta. Acepta la segunda vez que se lo proponen. “Tenía dudas de que esto me fuera a gustar… pero probé, me gustó y, diez años después, aquí sigo”.

El agente, un arquitecto de carreras deportivas

Para la mayoría, las agencias de representación son un entramado que mueve los hilos en el mundo del deporte y del que apenas se tiene información, pero Quique intenta despejar las dudas, y explica que ser agente es “construir la carrera deportiva de un jugador, en mi caso, de baloncesto”.

Intentar “reclutarle en edad temprana y ayudarle, tanto a él como a su familia, a tomar las decisiones apropiadas para que pueda realmente tener una carrera profesional”, señala el que fuera jugador del Real Madrid, aunque primero, hay que “detectar que tiene talento suficiente como para poder dedicarse a ello en un futuro”.

Después, “ayudarle a dar todos esos pasos, programando como tiene que ser esa carrera”, añade Villalobos, quien indica que “el culmen es que llegue al nivel y al sitio donde tu creías, cuando tenía 16 años, que podía llegar”, para afirmar rotundamente: “Un agente es un constructor, un arquitecto de carreras deportivas”.

BDA Sports, construir para luego cobrar

Ex jugador, con perfil universitario, idiomas… Este es el perfil de quienes forman parte de BDA Sports, dice Quique Villalobos, quien señala, entre las diferencias con otras agencias de representación, que en ésta “tenemos un programa de ayuda a los jugadores y de mejora, en el que hacemos mucho hincapié”.  Hay muchas que se dedican solo a buscar un contrato para un jugador determinado, y “nosotros somos más completos. No solo buscamos un contrato, sino que tratamos de que el jugador tenga la ayuda necesaria para que pueda mejorar y conseguir esos buenos contratos”.

El dinero “no debe ser el primer objetivo, sino el último”, afirma rotundamente, y añade que “se trata de construir un jugador, y cuando ya sea muy bueno, ya ganará mucho dinero, o su dinero”. Lo mejor, agrega, es “no correr, sino dar los pasos adecuados”, aunque recuerda que también hay familias, “más en Estados Unidos que aquí en España, que te dicen que este niño tiene que ganar dinero ya”, y entre los porqués, razones como que los padres no tienen trabajo…, pero BDA Sports parte de la base de que “hay que construir, para luego cobrar”.

Opina que si “has sido jugador”, es más fácil “ayudarles en lo deportivo”, y añade que él ha tenido agentes, y “he visto lo que me gusta y lo que no”, por lo que “les trato como a mí me hubiera gustado que me trataran”.

A Quique Villalobos le resulta “imposible no involucrarme personalmente con mis jugadores”, con casi todos, con el 95%, “tengo una relación personal muy estrecha”. Intenta colocar al jugador “donde yo creo, o creemos entre los dos, que va estar mejor”. Solo si alguna vez “te deja y se va con otro agente, te llevas una decepción, seguramente más grande que si no tienes ese vínculo personal”.

No le gusta mucho hablar de Doncic, pero si el periodista insiste, asegura que es “un jugador especial, pero seguro que vendrán otros, no sé si al nivel de Luka, pero a un buen nivel…”.

Hablamos de filtraciones a la prensa, rumores, dimes y diretes… para conseguir cerrar un mejor contrato, y Quique Villalobos afirma que no ha filtrado “nunca, y creo que no lo voy a hacer“, porque “no es correcto” y puede incluso “entorpecer” una negociación.

img_6660

Baloncesto: ¿Negocio o deporte?

Hablamos de baloncesto y dice que ha cambiado “mucho el aspecto físico del juego“, que requiere “una capacidad física y atlética“… El nivel técnico y táctico es importante, “pero se prima más lo físico“.

Y es “mucho más negocio que antes“, afirma Villalobos, quien recuerda que “en mi época, los jugadores, estudiábamos, y ahora las ligas son, en general, más profesionales”.

A la pregunta de ¿negocio o deporte?, responde: “Las dos cosas“. Hay “parte de negocio” y la NBA “está haciendo un daño tremendo a Europa, y va a ir in crescendo“, porque “allí, sí es negocio puro y duro“, y el jugador, “solo un utensilio que puedes cambiar en cualquier momento“, afirma Villalobos, para quien “aquí, todavía somos un poco más románticos“.

Sobre el poco número de españoles que juega en la Liga ACB (un 32%), contesta que se trata de “una liga profesional, igual que la NBA“, y allí “nadie pone ninguna restricción sobre la nacionalidad de los jugadores“.

Los Lakers, dice, “podrían jugar con 10 españoles, y nadie les impediría hacerlo; no hay restricción alguna al respecto“, y aquí aún “pensamos que tiene que haberla, que tiene que haber una protección al jugador español“.

Quique Villalobos hace una reflexión sobre la, a su juicio, mejor generación española de este deporte. Se refiere a la del 80 -Gasol, Raúl, Felipe, Berni, Navarro…-, que “han ganado todo con España en el mundo” y “lo tuvieron muy difícil, porque cuando ellos tenían 13 años, en el 93, es cuando la liga ACB acepta tener el tercer extranjero“.

Recuerda que hubo mucha polémica y, sin embargo, “salió la mejor generación“, y “estos chicos, con 13, 14, 15 o 16 años, tuvieron que competir por hacerse un hueco en un sitio donde era más difícil que antes“. Puede, añade, que “el haber más competencia, les ayudara a ser mejores“.

No es partidario de que la ACB ponga restricciones. “Es una liga profesional y debería serlo, capaz de que jueguen los mejores, o los mejores aquí, igual que pasa en la Euroliga o en la NBA“, pero sí cree que las ligas FEB “deberían ser un poco más proteccionistas, ligas de formación, que ahora no lo son“, y la regulación “debería estar más ahí, que en las ligas profesionales“.

Las ligas FEB deberían ser un poco más proteccionistas, ligas de formación, que ahora no lo son

Como ejemplo, dice que si Baskonia, “con una política muy clara, llena su pabellón y tiene una afición fiel, a la que le gusta el producto que le enseña, donde no hay españoles, por qué no va a jugar con eso… si eso le va bien, por qué va a cambiar”. O “si Unicaja prefiere jugar con españoles, porque es lo que identifica a su público, pues que juegue con españoles”. Villalobos opina que “debe haber libertad para que cada uno haga lo que quiera con su producto“.

Quique Villalobos, que jugó fuera de España los últimos años de su carrera profesional, dice que el español, en general, ha sido “un jugador acomodado, con una muy buena liga, con unos muy buenos sueldos y que nunca ha mirado jugar fuera, porque ya estaba en la mejor liga“, y solo empieza a considerar salir “cuando llegas a una edad, en la que ya en España nadie te quiere fichar“.

Es lo que le pasó a él, que con 32 años, “en España, no me quiso fichar nadie. Mi carrera aquí ya estaba finiquitada, y entonces me fui a Francia“, donde “tuve todavía un mercado, y la experiencia fue magnífica. Es más, después de vivirla, pensé que tenía que haber hecho eso antes. Haberme ido a Alemania y aprender también alemán“, porque cree que “hay que aprovechar la carrera deportiva para otras cosas“.

Deporte y estudio

Intentar ser un deportista profesional y compaginarlo con los estudios es “difícil en España“, pero “igual de difícil que en mi época“, dice Villalobos, y recuerda que “también entrenábamos mañana y tarde todos los días; jugábamos competiciones europeas…“. Explica que los clubes ACB que tienen en su cantera jugadores becados “cuidan de que los niños vayan al colegio“, pero cuando uno “se convierte en profesional y entrena mañana y tarde, empieza la dificultad, pero esa también la tuve yo… al final, es una cuestión de tener fuerza de voluntad, de, en los aviones y en los autobuses, estudiar en lugar de jugar o escuchar música, y en la Universidad, tener los compañeros que te pasen apuntes… Hay que currar y esforzarse mucho, y creo que hoy, como nadie alrededor tuyo, lo hace, al que quiere hacerlo, le cuesta mucho“.

En Estados Unidos, es “mucho más sencillo“, asegura Quique. “Vas a la Universidad, tienes tus horas de clase y esas clases se adaptan a tus entrenos, y viceversa. Todo el mundo entiende que estás haciendo un deporte y que hay que ayudarte a hacer las dos cosas a la vez“.

Aquí, cuando “yo estudiaba Periodismo en la Complutense y jugaba en el Real Madrid, me ponían mil problemas… nunca me cambiaban un examen…“,  aunque también cree que hay que elegir una carrera “que te permita hacer ambas cosas, no Medicina, por ejemplo“. Hay que se realista y “elegir una carrera en la que no sea necesario ir a clase todos los días“.

Liga ACB: cuando el ascenso es solo un sueño

Villalobos cree que “habría que flexibilizar las condiciones económicas” para ascender a la Liga ACB, porque si ésta no cambia los requisitos, “es imposible asumir, sobre todo, el canon de entrada (estimado en 3 millones de euros), así como el que se refiere al aforo de los pabellones (mínimo 6.000 personas)”, y se pronuncia por dos opciones: “o ‘cerrarla’ o bajar esos requisitos, y que los equipos que deportivamente consigan el ascenso, puedan hacerlo

Tras recordar que en la NBA “nadie baja“, es partidario de que en la Euroliga hubiera ascensos y descensos, aunque también entiende a los clubes que hacen “una inversión importante en jugadores, en recursos, en estructura“, que les costaría hacer “si el año siguiente pueden descender“, y “quieren que se les garantice una continuidad en esa Liga“.

También reflexiona sobre las dificultades para llegar a jugar en ACB. Las selecciones de formación españolas, tanto femeninas como masculinas, “están dominando Europa en todas las categorías y en todas las edades“, dice Villalobos, y asegura que “tenemos muy buenos jugadores por abajo, y luego, llegar a jugar como profesionales en ACB, no es fácil“, aunque depende del equipo. “Es más fácil que un jugador de la cantera del Club Estudiantes llegue a jugar en el equipo ACB, que el que lo haga un jugador del Barcelona o del Real Madrid“, porque “la exigencia es mucho mayor en estos clubes y la competencia más feroz, al tener recursos económicos para fichar jugadores mucho mejores“.

Los jugadores de los clubes más modestos tienen “más opciones de llegar“, porque a éstos “no les queda más remedio que tirar de lo suyo“, y en los otros, es “más difícil”, precisa.

Villalobos es partidario de crear una Liga, o modificar “las que ya hay en la FEB, en las que los chic@s de los 18 a los 22 años tengan una cobertura, una progresión” y “puedan seguir jugando a un buen nivel“, porque es “muy difícil” que un joven de 18 años, cuando acaba su etapa de formación, juegue profesionalmente, porque “ni está formado fisicamente, ni mentalmente, ni técnicamente”.

Por eso, la universidad americana es “una opción, porque cubre esa etapa de cuatro años donde aquí no damos una solución a los chicos, y se van allí y la tienen“, ya que “pueden estudiar y seguir progresando deportivamente“, explica, y ya a los 22 años, “parece más racional pensar que un chic@ está formado, y veremos si puede jugar o no profesionalmente“.

La universidad americana es una opción porque cubre esa etapa de cuatro años donde aquí no damos una solución a los chicos, y se van allí y la tienen.

Quique Villalobos puntualiza que en esa franja de edad “se pierden muchísimos jugadores“, porque la ambición de jugar profesionalmente, les puede llevar a jugar en un LEB Plata, “a ganar 400 euros en no sé donde“, y como están “en no sé donde, no pueden estudiar, porque no hay Universidad, y  tienen que hacer cursos on line”.

El directivo de BDA hace un llamamiento a “dar entre todos una solución a ese problema“. Igual, la solución es “crear una Liga Sub21. Que todos los equipos ACB tuvieran la obligación de tener, después de Junior, un equipo Sub21 que jugara, por ejemplo, en categoría EBA“. Habría que estudiarlo, afirma, pero “hay que proporcionar esa pequeña extensión de cuatro años más de formación a los jugadores“.


Texto: @lopezrosa | Imágenes proporcionadas por Quique Villalobos

Anuncios