En esta ocasión Zona de Básquet se acerca a Irlanda. ¿Cuál es el motivo? Pues dos jugadores españoles que brillan con luz propia en un equipo de allí: GCD Swords Thunder. Estamos hablando de Álex Calvo y Chema Gil.

Álex Calvo (180cm, 1991) es un base navarro formado entre las canteras de Balat Maristas y Noain, siempre tutelado por un Basket Navarra que le dio la oportunidad de debutar en LEB Oro en la temporada 10/11, que creció en Megacalzado Ardoi en EBA durante dos campañas para ganarse el derecho de ser un jugador con licencia de Oro en la 14/15, jugando 20 partidos con una media de seis minutos, a la sombra de Miki Ortega y Servera. La temporada pasada volvió a Ardoi, donde era uno de los pilares claves de un equipo que llegó a disputar la Fase de Ascenso a LEB Plata. Se trata de un base que da intensidad al juego en defensa y ritmo en ataque, ideal para el juego abierto y que destaca en el 1×1 y en el juego de pick and roll.

Nuestro segundo protagonista, Chema Gil (207cm, 1991), es todo un ex internacional español en categorías inferiores, uno de esos jóvenes valores que da la cantera del Real Madrid y que decidió, como otros muchos jugadores, priorizar sus estudios a una posible carrera en el baloncesto profesional, ante la dificultad que tiene en España poder compatibilizar ambas. Desde que dejó la cantera del Real Madrid (tras cuatro campañas en EBA), disputó tres temporadas en la misma categoría con Alcobendas, donde brilló hasta al punto de ser una de las figuras de la competición. Se trata de un pívot con buen físico que cada temporada ha ido puliendo sus defectos, buen defensor y en el rebote, capaz de jugar en el poste bajo, y con buen porcentaje de tiros libres, solo la falta de corpulencia y de tiro exterior le puede hacer sufrir ante cincos pesados e impedirle ser un cuatro de alta gama, respectivamente.

Tras esta pequeña introducción de ambos jugadores, dejamos que ellos mismos sean los protagonistas contándonos su historia.

El porqué de emigrar a Irlanda

Las motivaciones de Álex Calvo para acabar en Irlanda “fueron sobre todo académicas, con el objetivo de desarrollar un alto nivel de inglés y poder cursar la carrera de Periodismo este curso enteramente en dicho idioma, y la verdad es que en ese sentido la experiencia está siendo positiva porque estoy aprendiendo muchísimo y la carrera me está obligando a mejorar mucho la destreza de escribir y dar un salto cualitativo en gramática”.

También el tema de estudios e idioma fue un aspecto decisivo para que Chema Gil se inclinara por la aventura irlandesa: “en mayo acabé mi Grado en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Autónoma de Madrid. Durante la carrera hice 8 meses de prácticas en una empresa de auditoría y tenía una oferta de trabajo para empezar a trabajar en el mes de septiembre, pero tras meditarlo mucho decidí irme una temporada fuera de España para aprender bien inglés y poder tener la posibilidad de estudiar un Máster, sin dejar de lado el básquet por supuesto”. Nos cuenta que fue un proceso muy natural la posibilidad de poder compaginar ambos (baloncesto y estudios) en Irlanda: “Había escuchado que existía la posibilidad de irse a jugar al extranjero y que el propio equipo te becase para estudiar en la Universidad, así que eso es lo que busqué desde el principio. El contacto con mi entrenador actual (Dave Baker) lo conseguí a través de mi representante, y una vez conseguido ese primer contacto, el resto de conversaciones y llamadas fueron entre nosotros directamente. Aquí en Irlanda al no haber mucho nivel tanto de baloncesto como de infraestructura, el trato con el entrenador y todo es todo como muy natural”.

Nivel del baloncesto en el país y éxitos de su equipo

Les preguntamos acerca de cómo es el nivel del baloncesto en Irlanda y la repercusión de la SuperLeague en el país. Calvo nos comenta que “el juego en Irlanda es mucho más rápido y físico que, por ejemplo, en EBA” pero que a su vez “pierde nivel al ser muchísimo menos táctico”, faltando “rigor a la hora de jugar” y “primando el juego individual, traducción de que en Irlanda hay menos entrenamientos”. Gil opina similar a Álex, afirmando que “el nivel es como en EBA más o menos, pero con diferencias”. Destaca también, al igual que su compañero, el aspecto del juego rápido “con un juego de muchos contraataques, muchos tiros rápidos y sin apenas existir los sistemas de inicio de juego”, apuntando que “los que hay, digamos que no se les da mucha importancia”. Añade el interior además que “en ese sentido en España todo lo que es táctica y estrategia se trabaja mucho más. Aquí todo se basa en correr y tirar mucho, copiando a un estilo más americano”.

Aquí en Irlanda el basket es un deporte muy secundario por lo que el seguimiento es relativo por no decir minúsculo. Recientemente hemos ganado la Copa Nacional (Pat Duffy Cup) que es el trofeo más importante porque tiene cobertura televisiva y se le da más mérito casi que a la Liga, y sí que tiene algo de repercusión” nos cuenta Álex. Opinión que también comparte Chema, que reflexiona sobre la situación de este deporte allí: “la infraestructura y la repercusión que tiene el baloncesto aquí en Irlanda es bastante pobre; no se trabaja bien con los chavales cuando son jóvenes y eso provoca que el nivel sea bajo. Los jugadores dominantes en la liga son en su mayoría extranjeros, con alguna excepción, y realmente son los que le dan algo de nivel a la liga”. Nos explica además una regla sobre la presencia en pista de jugadores USA: “aquí no puede estar en pista más de un americano al mismo tiempo, lo que supongo es un intento de potenciar el basket irlandés. Nosotros, por ejemplo, al tener dos americanos en el equipo (Goldsborough y Baltimore) que no pueden jugar a la vez, quieras o no, te limita un poco los cambios y te condiciona el juego”.

El equipo con el que compiten es el Swords Thunder, uno de los mejores del país y actualmente en segunda posición tras ganar la Copa Nacional con actuación destacada de ambos los dos (12 puntos cada uno en la victoria por 72 a 51 ante Killester). Calvo dice que “nuestro equipo a nivel deportivo en cuanto a calidad de los jugadores es alto; el problema es que la estructura del club está muy poco profesionalizada y a la hora de competir se nota, al tener menos entrenamientos y estar peor estructurados los viajes y algún que otro aspecto de esta índole, como por ejemplo la inexistencia de scoutings”. Añade que son “uno de los equipos favoritos porque tenemos un buen equipo de forma global, a diferencia de otros rivales que tienen un buen quinteto pero con suplentes que bajan mucho el nivel”.

Planteamos a nuestros entrevistados si es posible un doblete liga-copa y Álex afirma que sí, ya que “estamos cerca de Templeogue y aún les tenemos que recibir en casa; además, creo que somos mejor plantilla”. Ríe Calvo cuando sentencia que “cuando estamos en pista el madrileño y el navarro, no solemos perder”. Chema lo tiene claro también: “el doblete es posible porque cada vez jugamos mejor en equipo, pero nos toca ganarlo todo porque no tenemos margen de error, ya que aquí no s ejuegan playoff, y el que acabe primero al final de la segunda vuelta de la Liga regular es el campeón

Sensaciones sobre la experiencia de emprender esta aventura

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© Facebook Swords Thunder

Ahondamos más y preguntamos a ambos por sus condiciones y si recomendarían la experiencia. Gil nos cuenta que “nos pagan el Máster, que no es poco al tratarse de una universidad privada (Griffith College), y aunque recibes alguna ayuda al realizar funciones de entrenador de categorías inferiores o de árbitro, se echa en falta un sueldo, más aún teniendo en cuenta de que Dublín es una ciudad bastante cara”. El base navarro reitera lo que nos cuenta Chema, sosteniendo que “a nivel de condiciones económicas nos pagan la beca universitaria y nos ayudan con la vivienda; además, nos dan una ayuda a cambio de entrenar a un equipo de chavales”.

Chema Gil sabía ya a priori lo que supondría la experiencia: “yo, personalmente, vine a Dublín sabiendo que en el apartado económico y deportivo iba a salir perdiendo claramente, sin embargo, me parecía, y me sigue pareciendo, una muy buena experiencia el hecho de vivir una temporada en el extranjero aprendiendo bien el idioma y encima estudiando un Máster. De cara al CV y a mi futuro trabajo, sea donde sea, seguro que me viene estupendamente.” Subraya además el nivel del Máster, “bastante exigente”, aunque espera “sacarlo bien finalmente y que me sea de gran utilidad”. Su camarada declara que es “una buena experiencia”, aunque no considera “estar más de un año aquí por las condiciones económicas”, apreciando “la inversión académica como algo realmente bueno y provechoso para mi futuro”.

Así viven y así son nuestros protagonistas

Invitamos a Álex a que nos defina a su compañero como jugador, y nos dice de él que “Chema es muy rápido, con condiciones innatas para el baloncesto, alto, ágil y muy rápido para su estatura”. Destaca además que “podría hacerlo bien en LEB Oro, no digo ya jugar, sino que me refiero a destacar si acaba en un equipo joven que juegue dinámico y usando transiciones rápidas como estilo de juego”. Resalta además que “tiene mucho tacto cerca del aro, buen tiro corto y mucha facilidad para el tapón”. En el plano personal, Calvo detalla que Gil es “muy majete, que es algo que siempre ayuda a encajar en todo equipo”.

A la inversa Gil nos comenta de Calvo “que es un jugador con un físico muy bueno, que juega muy duro  y es muy rápido. Tiene muy buen manejo del balón y hace jugar al equipo, y aquí en Irlanda eso se agradece mucho, sobre todo jugar con cabeza de vez en cuando. Defensivamente es muy difícil de superar y ofensivamente tiene capacidad para tirar y para mandar y ordenar al equipo, por lo que me parece un jugador muy completo“.

La vida en Irlanda a un navarro como Calvo le puede resultar similar en cuanto al a meteorología, no así a Chema, que nos dice que “el clima es un poco desagradecido y hace bastante fresco, aunque de momento no está lloviendo tanto como pensaba”. Lo que peor lleva, acostumbrado a Madrid, es que el transporte público funciona bastante mal y es muy caro “con muchos retrasos y muchísimo tráfico en el centro, también debido en cierta medida a las obras ya que están construyendo una línea de metro ligero por el medio de la ciudad”. Una de las las cosas más destacables es la gran cantidad de españoles que hay en la ciudad, revelando Gil con una sonrisa que “hay muchos y de vez en cuando se agradece escuchar un idioma amigo por la calle”.

Las reflexiones de Calvo

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© Facebook Swords Thunder

No podíamos terminar esta entrevista sin preguntarle a nuestros protagonistas por la situación en España, si es tan imposible esa compatibilidad entre el deporte y los estudios, y la verdad es que Álex lo tiene claro y nos deja una interesante reflexión: “Creo que el problema en España es que no se apuesta por la gente de la casa, no se valora al jugador nacional y eso provoca que la profesionalización de los equipos de baloncesto se convierta en cierrapuertas en vez de abrepuertas. Por supuesto que ganar partidos es prioritario, pero se deberían crear proyectos con gente identificada con sus clubs, con estudiantes que jueguen y compaginen sus estudios con entrenos, y que eso no suponga una desventaja. Usar la estructura para desarrollar a los chavales y fomentar ayudas, becas, subvenciones académicas, contactos para un puesto de trabajo futuro, un poco de sentido en los pagos. Muchos de los que nos marchamos, nos marchamos porque, a parte de las ventajas académicas, también buscamos crecer a nivel personal; aún así creo que si se construyesen proyectos más sostenibles y dirigidos a los jugadores que salen desde abajo, muchos apostarían, pero la salud del jugador de baloncesto español en España no está muy saneada y eso provoca que muchos prefieran estar 3 años sin jugar en la NCAA y sacarse una titulación, que disfrutar del básquet, vivir de él y desarrollarse en todos los ámbitos en España. Asimismo, sacarte una carrera y adquirir un idioma parece ser la única forma de que te valoren, y en España no es imposible compaginar pero cuesta”. Nos relata cómo avanzaba en sus estudios mientras estaba en Oro con BNC: “me saqué mi FP superior con mucho esfuerzo a la vez que estuve en Oro con Navarra, y sí que implica esfuerzo, porque es salir de casa a las 7 de la mañana y volver a las 11 de la noche, como este año nosotros aquí, pero también tiene cosas buenas que los clubs tienen que aprender a potenciar para poder ser algo más que un destino profesional, también un destino de desarrollo personal y, por qué no, académico”.

Pensando en la próxima temporada, Calvo solo tiene claro una cosa: “yo de momento me veo en San Fermín, sol, veranito, y luego ya veremos. Aún tenemos tiempo por aquí y mi amor por el basket siempre me anima a afrontar nuevos retos, pero nunca se sabe”.

Un jugador con proyección como Chema Gil, de esos interiores nacionales que no abundan, parece que no se dejará atraer por cantos de sirena y cuando le preguntamos nos comenta que “el año que viene mi prioridad es empezar a trabajar en algo relacionado con mi carrera y si veo que tengo tiempo para compaginarlo con algún equipo en Madrid lo haré. No me planteo por el momento salir de Madrid en busca de algún LEB“.


Desde esta web agradecemos a Álex Calvo y Chema Gil su rápida y completa respuesta, y les deseamos muchos éxitos tanto personal como profesionalmente.

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