La noche del martes saltaba la noticia. En Angola, un entrenador de fama reconocida como Ricard Casas llevaba a su equipo, el CD 1º de Agosto a ganar el título de la mejor liga de toda África en cuanto a baloncesto. Al lado de Casas, y con un papel importante, había un entrenador asturiano como entrenador asistente. Estamos hablando de Jorge Álvarez (Oviedo, 1974), un coach salido de las canteras de École, con un paso por el Oviedo CB, y que a pesar de su juventud fue mentor de gente tan reconocida en el basket Leb asturiano como Guillermo Arenas (http://www.feb.es/2013/10/28/baloncesto/arenas-gustaria-aprender-metodo-trabajo-feb/50709.aspx).

Recientemente Jorge fue entrevistado por la RTPA sobre su estancia en Angola, y leer lo que escribe en “a toda pista 28×15.wordpress.com” es altamente recomendable. Desde zonaocb hemos decidido hablar con él para felicitarle y presentarlo a quienes no lo conozcan.

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Jorge Álvarez junto a Ricard Casas celebrando el título (Imagen Facebook Clube Desportivo 1º de Agosto)

Para conocerle más en profundidad preguntamos al director deportivo del Unión Financiera Oviedo, Héctor Galán sobre él, y nos cuenta lo siguiente: “Jorge Álvarez estuvo tres temporadas en el OCB (2008/2011) trabajando con cantera y primer equipo. Temporadas de muy grato recuerdo porque con el primer equipo conseguimos el ascenso de EBA a Plata y en la primera temporada jugando en Plata acabamos jugando el play off de ascenso.

Y Jorge estuvo esas dos temporadas en ese equipo de entrenador ayudante en el cuerpo técnico junto a Alfredo Riera. Previamente también estuvo como primer entrenador en el segundo equipo que competía en la Primera Nacional. Desde el primer día que llegó al Club, Jorge demostró que es un trabajador y un profesional fantástico, muy metódico y siempre trabajando la corrección de cada detalle en cada entreno y sobre todo demostró ser un apasionado del baloncesto.

Apostó fuerte por este deporte y ahora empieza a recoger los frutos. Creo que ha formado un equipo de trabajo muy bueno con otro gran entrenador como Ricard Casas y espero que esta sea la primera de muchas temporadas de éxitos”.

No nos paramos aquí y hablamos con el periodista asturiano Pepe Pérez (@PepePerezGimeno) que lo conoce muy bien ya que Jorge Álvarez fue su entrenador desde 2001 a 2007 y nos comenta lo siguiente:

“Llevo muchos textos escritos durante estos dos últimos años para los medios donde trabajo, pero este se me antoja especial. Se trata de hacer un perfil especial a una de las personas que más influyó en mi formación, no sólo como jugador, sino -valga la redundancia- como persona. Jorge Álvarez Sierra es un loco del baloncesto. Alguien que vive por y para este deporte. 

El primer contacto con  Jorge fue en el mes de septiembre de 2001, cuando reunió al equipo de la generación del 91 del Colegio École en la sala de trofeos del club y nos explicó la importancia de llevar esa camiseta. Desde entonces, fueron seis años de aprendizaje constante. Todo lo que sé de baloncesto se lo debo a él. Pero también otras virtudes, como el esfuerzo, la constancia y el inconformismo.

Si tuviera que quedarme con algunos momentos de mi trayectoria deportiva junto a Jorge, destacaría estos:

– Domingo 1 de junio de 2003. Vestuario del polideportivo de Lugones. Acabábamos de perder la final del Campeonato de Asturias alevín. No pudo ser y terminamos la liga en segundo lugar, tras el Colegio San Ignacio. La decepción entre los jugadores era tremenda, tras dos temporadas entrenando y esperando lograr el objetivo. Sin embargo, tras hablar con Jorge en ese vestuario, la ilusión regresó casi de inmediato. El lunes 2 de junio estrenamos las canastas “grandes” y ya empezamos a trabajar para lograr ser campeones en categoría infantil.

-. Junio de 2005. Segovia. Fase de sector infantil. Tras ganar el Campeonato de Asturias, nos clasificamos para jugar nuestro primer sector. No sabíamos muy bien de qué iba la cosa. Nuestro primer rival fue el Tormes de Salamanca (donde por cierto, jugaba Pedro de la Calle, actualmente en Mieres). Tras vencer por más de 20 puntos, llegamos al vestuario como si de algo normal se tratara. Entonces Jorge nos comentó que habíamos hecho historia en el Colegio y que ganar un partido en una fase de sector no era algo tan fácil. Ahí se refleja el carácter ganador que insuflaba Jorge como míster. 

– Domingo 4 de junio de 2006. Vestuario del Colegio Maristas de Valladolid. El Colegio École se jugaba el pase a la fase final del Campeonato de España. Fue quizás el momento más intenso de mi (breve) carrera deportiva. Llegamos a plantar cara al Forum de Valladolid. Un colegio con apenas 350 alumnos estuvo mucho más que cerca de dar la sorpresa y eliminar al gran favorito del torneo para superar la fase de sector. Cabe destacar que -ahora que está tan de moda grabar las interioridades del vestuario- aquí recibí la mejor charla de toda mi vida.

– Junio de 2007. Sala de los balones del Colegio École. Jorge nos dijo que lo dejaba. Que no se veía capacitado para seguir entrenando. Los jugadores que allí estábamos lo intentamos convencer, pero sin éxito. Le dijimos que había que pelear por los sueños. En el fondo, sabía que Jorge no se iba a rendir. Tiempo después volvió al mundo de la canasta. Es imposible que el gusanillo del baloncesto te abandone. Primero pasó por el Oviedo Baloncesto y después se embarcó en otros proyectos junto a Ricard Casas y Xavi García. 

Aún recuerdo cuando me contó que se embarcaba en el proyecto del Primero de Agosto junto a Ricard Casas. Perseguir y luchar por los sueños es totalmente posible. Enhorabuena, entrenador”.


Ahora que le conocemos algo mejor, hablamos con él:

Lo primero de todo Jorge felicidades por el título, ¿Dónde te encuentras ahora, hubo mucha celebración?

Muchas gracias y encantado de poder compartir este rato con vosotros.

Ahora todavía estamos en Luanda, cerrando la temporada y organizando la vuelta a casa después de 9 meses muy intensos. Celebración hubo en la cancha, porque el equipo pudo superar muchos obstáculos y fueron momentos inolvidables por la recompensa al trabajo, unión y esfuerzo de todo el equipo. A nivel de club, mañana (10 de junio) tenemos una comida de celebración y despedida, pero como se dice por aquí “tudo tranquilo”

¿Cómo surge la oportunidad de ir a un destino tan exótico como Angola?

Surge gracias a la confianza que deposita Ricard Casas en mí. Nos conocimos en unas formaciones que tienen lugar cada año en Manresa y en el campus internacional de Menorca, ambas lideradas por Xavi García, y conectamos en nuestra pasión por el Baloncesto. Ricard estaba buscando ayudante y yo estaba buscando Entrenador, por así decirlo. He tenido mucha suerte de poder haber estado con un maestro como él.

¿Cómo se gestó el título, hemos leído alguna crónica en Gigantes o Solobasket, pero no los puedes narrar para nuestros lectores?

El título se ha gestado en cada día de entrenamiento, desde el primero hasta el último, en cómo ha ido calando la personalidad de Ricard en el grupo, en cómo nos hemos sabido adaptar a ellos y ellos a nosotros, en cómo nos hemos unido ante las dificultades. Hemos conseguido ser el mejor equipo cuando no éramos la mejor plantilla, sobre todo después de las lesiones de jugadores importantes. El equipo ha demostrado carácter, determinación y sacrificio y ha llegado a la final lleno de confianza en el poder del grupo. Ha sido fantástico porque hemos sentido que estábamos al máximo de nuestro potencial.

La semifinal fue muy dura. Petro es el máximo rival de 1 de Agosto históricamente y cada duelo se vive con máxima expectación y pasión. Son los actuales campeones de África y nos habían eliminado en la semifinal, con jugadores de mucho talento como Manny Quezada, Jason Cain o Reggie Moore. Con desventaja de campo, conseguimos ganar delante de 7000 “adeptos” en la segunda prórroga del quinto partido con canasta en el último segundo de Tariq. De película.

En la final, lo cierto es que pese a la lesión del americano exterior, Cedrick Isom, llevamos la iniciativa en todo momento y pudimos ganar 4-1 ante un equipo de mucho talento como Libolo, que nos había eliminado en las semifinales de la Taça (Copa) un mes antes con cierta claridad.

Sabemos que ya habías trabajado al lado de Ricard Casas en otros proyectos, ¿Pero qué tal es ser segundo entrenador de alguien con tanto reconocimiento como él?

Ser ayudante de Ricard va más allá del trabajo. Es una experiencia de vida, un privilegio. Ricard dignifica la palabra Entrenador, en mayúsculas. Su capacidad de trabajo, su autoexigencia, cómo conecta con la esencia de los jugadores, cómo les recuerda por qué aman el Baloncesto, cómo se entrega, cómo comparte, cómo gestiona las dificultades, los conflictos, cómo tiene claros los valores que le mueven, su ética personal y profesional. Un máster de lo que es ser Entrenador.

A nivel de mi aportación, no puedo estar más que agradecido, ya que como él mismo dice “no es lo mismo ayudar que entrenar” y yo aquí he entrenado, he sido Entrenador gracias a la confianza y responsabilidad que me ha dado. He tenido mucha voz en entrenos, en partidos y en debates con él.

Ricard es un Entrenador en continua búsqueda de la mejora a través de la humildad y el trabajo.

¿Cómo es entrenar a un jugador de la calidad del exACB Tariq Kirksay? ¿Pero en el equipo también había mucha calidad con Isom, Gomes, Ambrosio, Armando Costa, entre otros, verdad?

Lo de Tariq ha sido espectacular. Su final de temporada ha sido clave para poder ganar el campeonato, tanto dentro como fuera del campo. Le costó coger continuidad por problemas de visado al principio y por una lesión en un dedo que lo tuvo parado cuando empezaba a estar bien. Su nivel de conocimiento del juego es extraordinario, todo lo que puede hacer en el campo, mucho más allá de los números. Aquí se valora a los americanos anotadores y al principio, no veían el salto de calidad que nos podía dar, pero al final todo el mundo se ha rendido a sus pies porque se lo ha ganado. Siempre con una sonrisa, con positivismo, ayudando a todos y desequilibrando en la pista desde su inteligencia. Un crack.

Cedrick Isom venía de un año y medio parado debido a una lesión de tobillo y ha hecho un esfuerzo enorme para poder estar bien y ayudar al equipo. Es un gran profesional y una gran persona. Se lesionó antes de las prórrogas del quinto partido de semifinales y trató de recuperarse para ayudar en la final, pero no pudo ser, pero también ha sido muy importante en la cohesión del equipo.

Kikas (Gomes) es un emblema del baloncesto angoleño, una leyenda. Es el capitán y ha ejercido como tal. El año pasado apenas jugaba y este año nos ha ayudado mucho.

Lo mismo se puede decir de “Miller” (Ambrosio) y Armando Costa, jugadores que llevan más de 10 años en el club.

También me gustaría destacar el trabajo y la progresión que han tenido nuestros jóvenes en una liga dominada por jugadores veteranos y consagrados. Jugadores como Gildo, que comenzó casi sin jugar y acabó siendo MVP de la final, Islando Manuel, que ha entrado en la convocatoria de la selección por primera vez, Edson Ndoniema o los lesionados Cissé y Jone Pedro, que estaban dando un salto de calidad muy importante.

¿Qué más jugadores destacarías de la liga de Angola, tanto extranjeros como locales?

En Angola solo se pueden tener dos jugadores sin pasaporte angoleño. De los extranjeros, al margen de Tariq, que para mí está fuera de categoría, el jugador más determinante es Manny Quezada, que hace 30 puntos “con la gorra”. El tipo de Baloncesto que se hace aquí le va como anillo al dedo y es un ídolo para la afición de Petro. Solo los 4 primeros equipos tenemos americanos y eso hace que la diferencia entre estos equipos y el resto sea excesiva.

En cuanto a los nacionales, hay jugadores de muy buen nivel, ya consagrados, como Olimpio Cipriano, Carlos Morais o Leonel Paulo y el gran reto es poder tener un relevo de garantías con los jóvenes que citaba antes y con otros aún más jóvenes que están en EEUU como Silvio Sousa, Bruno Fernandes o Valdir Manuel.

¿Cómo fue la experiencia con el equipo de jugar la “Euroliga” de África? ¿te sorprendió el nivel?

Fue una gran experiencia, por lo peculiar del torneo. Llegamos sin haber podido jugar ni un partido oficial y sin poder conocer a los rivales ni la configuración de los grupos hasta el día antes de empezar, para cambiar los grupos el primer día porque dos equipos no se presentaron. La experiencia de un campeonato de este tipo es muy valiosa por la intensidad con la que se vive. Curiosamente, fueron los únicos partidos que jugamos 40’ porque en Angola se juegan 48.

Se jugó en el pabellón de Kilamba, nuevo, de unos 10000 espectadores y nivel de Euroliga. Son los contrastes del Baloncesto de aquí.

El nivel fue bueno, si bien quedó constancia a nivel de clubes que Angola es la potencia del Baloncesto africano, porque los tres equipos de Angola llegamos a semifinales.

¿Y vivir en el país, cómo es, muy diferente a España? ¿Daría para contar un libro entero de historias, o con tanta dedicación al basket el resto queda en segundo plano?

Pues sí, daría para escribir un libro de todo lo que hemos visto y vivido, a pesar de que solo hemos sido testigos de una pequeña parte, porque nuestro día a día hubiera sido similar en cualquier otro lugar: 16 horas de Baloncesto al día. No obstante, los contrastes sociales, culturales y económicos que hemos percibido han sido tremendos. Angola es uno de los países con más desigualdad entre los que viven muy bien y los que desgraciadamente, sobreviven. Este año ha sido especialmente difícil a nivel económico y de salud en Angola. Nos llevamos de aquí muchas cosas para reflexionar sobre la condición humana.

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Fotografía: Facebook Clube Desportivo 1º de Agosto

Si  no nos equivocamos, tus primeros pasos fueron en École donde estuviste durante 17 años (1990-2007) pasando por todas las categorías y obteniendo muchos éxitos en los equipos de formación (hasta 11 campeonatos de Asturias), ¿qué recuerdas de aquella época? ¿Con qué título te quedas, tal vez el primero entrenando a chavales con los que la diferencia de edad era muy pequeña?

Buff, esto daría para otro libro… Lo recuerdo todo con mucho cariño, fue una época muy especial. Me quedo con muchas cosas, de dentro y de fuera del campo, como los mensajes que he recibido de “mis” jugadores estos días. La formación de jugadores y personas, poniendo todo en perspectiva, es mucho más gratificante que cualquier éxito deportivo puntual.

Sin duda, si me “obligáis” a elegir, el campeonato infantil del 91 es muy especial. Tenía 17 años recién cumplidos y se dieron todas las circunstancias para que fuera una temporada inolvidable. El día 8 de junio se cumplieron 25 años de aquello, increíble.

¿O aún mejor fue aquella sensación de tener al “Pamesa” Valencia contra las cuerdas en infantil en 2003, o al extinto Fórum apretado hasta el final en 2007?

Poder tener la oportunidad de jugar una fase final de campeonato de España cuando solo eran 8 equipos fue también una gran experiencia. Pese a perder todos los partidos, y algunos por bastante diferencia, el equipo compitió al máximo de sus posibilidades y disfrutamos mucho, porque fue un premio al trabajo hecho durante cuatro temporadas con el mismo equipo. Eso hizo que lo valorásemos más.

Lo mismo en aquella final de sector de 2006 en casa del Fórum. Hicimos un gran partido, disfrutamos y tuvimos opciones hasta el final. El otro día me intercambiaba mensajes con Pepe acordándonos de que hacía ya 10 años. Eso es lo más bonito.

Si no recuerdo mal, Saúl Blanco (único jugador asturiano en Acb) dio sus primeros pasos contigo en École antes de saltar al Siglo XXI ¿Ya apuntaba maneras de tan niño?

El Entrenador de Saúl en alevines fue Juan Sevilla, que hizo una labor extraordinaria con él y con la promoción del 85. Al año siguiente decidimos que lo mejor para su progresión era jugar con los del 84 y tuve la suerte de poder entrenarlo. Desde el principio se veía que tenía un gran potencial y gracias a su trabajo y su buena cabeza, ha sido capaz de estar teniendo una gran carrera profesional, que no es nada fácil. Siempre me quedo, y lo he puesto como ejemplo en mis equipos de formación, con un detalle: cuando estaba en S.XXI, fuera de casa, con todo lo que ello conlleva, fue capaz de ganar la beca Saporta al mejor expediente entre los internacionales. Eso tuvo mucho mérito.

No nos quedamos ahí…otros jugadores como Manu Parada (en Leb Oro este año con OCB), el exinternacional en categorías inferiores Orlando Camín, o incluso los Eba con BVM2012 Soler y Abril pasaron por tus manos. ¿Me imagino que los recuerdos te dejan una agradable sensación al verlos crecer a la vez que como personas como jugadores, verdad?

Pues sí, muchos años, muchas vivencias  juntos. El caso de Manu Parada es peculiar porque lo he entrenado en todas las categorías desde alevines a juniors de manera consecutiva (8 temporadas) y después en senior en Nacional, Eba y Plata como ayudante del primer equipo del OCB.

A Orlando, de la misma generación que Manu, también le tengo mucho cariño. Muchas horas de trabajo juntos.

Con Pablo y Ángel he estado menos tiempo, pero muy contento de ver cómo se han ido abriendo camino.

Pero, además de los jugadores que han conseguido llegar a jugar a un cierto nivel, también me quedo con aquellos que llegaron al máximo de su potencial y que eran un ejemplo de compromiso y entrega. Jugadores como el propio Juan Sevilla, de la generación del 77, Miguel Cantalapiedra, de la del 89, o Pepe Pérez Gimeno, de la del 91.

¿Nos puedes nombrar algún jugador más de cantera en el basket asturiano que haya destacado independientemente que haya llegado o no al “profesionalismo”?

El caso de Javier Rodríguez, Champi, es el que más me viene a la cabeza. Un jugador diferente, especial.

Los hermanos Macía, por supuesto, que según subían de categoría jugaban igual o  mejor en la siguiente.

Diego Sánchez es un ejemplo también de profesionalidad, un jugador del que habla bien todos los que han compartido equipo con él.

Otros jugadores como Peti, José Paz, Hugo Prieto, Rodrigo Lombardero, Guillermo Arenas, Mario Frechilla,  Gonzalo Campoamor, Marcos García, Albano Fernández, Javi Candás, David Piña, Alejandro Sánchez, Carlos Fernández, Ramón Polo, Carlos Cachero, Antonio Cueva, Pablo Bretón… y otros muchos jugadores que me dejaré por nombrar

Desde el École pasaste al Oviedo CB, ¿Cómo fue ser mentor de Guillermo Arenas, y verlo crecer como jugador, y posteriormente como técnico a tu lado?

La trayectoria de Guillermo Arenas como Entrenador habla por sí sola, tanto en su etapa en las categorías femeninas como en su excelente ciclo en el baloncesto profesional masculino en el OCB. Hemos compartido momentos inolvidables juntos en diferentes etapas de nuestras vidas, pero no creo que se me pueda considerar un mentor. Ese término creo que le corresponde a Luis Menéndez, que fue el que, junto con la dirección del colegio de aquella época, nos dio la confianza a un grupo de alumnos y entrenadores muy jóvenes y que pudimos vivir juntos una época inolvidable.

¿Qué recuerdos tienes de aquellos años como entrenador ayudante de Alfredo Riera en el Oviedo CB tanto en Eba como Leb Plata (2009-2011)?

Fue muy importante la confianza que depositó en mí el club en general y Alfredo Riera en particular durante esa etapa. Era un momento clave para el club, que creo que ayudó a reforzar los principios y las prioridades. No era fácil renunciar en aquel momento a la invitación a participar en LEB Plata tras la desaparición de la LEB Bronce. El club fue muy consecuente e hizo una apuesta arriesgada y valiente: tratar de conseguir el ascenso en la cancha. La temporada del ascenso de EBA a LEB Plata fue todo un éxito y también muy positiva la experiencia de debutar en LEB Plata y poder jugar unos playoffs de ascenso a LEB Oro, que en aquellos momentos era un sueño hecho realidad.

Alfredo Riera siempre me dio mucho margen de actuación en la pista, mucha responsabilidad. Nunca había sido ayudante y esa etapa me abrió nuevas perspectivas.

¿Te esperabas el crecimiento firme pero seguro del club?

Ligado con la respuesta anterior, el hecho de que el club siempre haya ascendido en la cancha, y no en los despachos, ya define una manera de hacer las cosas que va en línea con la expresión “crecimiento firme pero seguro”. Solo hace falta recordar los clubes con los que competía hace 7-8 años, clubes muchos de los cuales han ido desgraciadamente desapareciendo. En un contexto global cada vez más complicado para el Baloncesto profesional, el OCB ha conseguido un progreso paulatino, pero que si se pone en perspectiva, supone un salto enorme con respecto al punto de partida y con el vacío que había en la ciudad. No es nada fácil, tiene mucho mérito y es de valorar.

Y luego tuviste una experiencia en Dinamarca (entrenador ayudante del FOG Naestved en la 13/14), ¿Cómo surge aquello y que nos puedes contar de la experiencia?

Aquello surge gracias a un gran Entrenador y una persona extraordinaria, Félix Bañobre, que confió en mí para ayudarle en esa experiencia. Félix es una mente privilegiada y un amante del Baloncesto, que ahora mismo está en Alemania, en un PRO-A y desarrollando jugadores, donde es un auténtico maestro, como demuestra el hecho de haber descubierto y pulido el talento de Jonathan Barreiro, por ejemplo.

Aquella experiencia fue muy positiva. Descubrí un nuevo Baloncesto, en expansión y una nueva manera de hacer las cosas.

A nivel de baloncesto, la liga estaba bien, con mucha importancia de los jugadores americanos, como en los 80 en España y comunitarios y daneses interesantes que tendrían sitio en el Baloncesto español. De hecho, estuvimos mirando jugadores que luego acabaron en España como Nick Washburn, Danny Agbelese o Nikola Cvetinovic.

Los jugadores que destacan suelen saltar a Suecia, Finlandia o Alemania y muchos jóvenes están en NCAA.

Además eres un entrenador que además de tener pasión por el baloncesto, te encanta la formación ¿Has colaborado con la Feb en la detección de talentos?

Sí, soy un apasionado de la formación y del aprendizaje, clave  para el Entrenador y para los jugadores, independientemente incluso de la edad que tengan. Un jugador se está formando siempre. Un Entrenador también, por supuesto.

He estado con la FEB en Collell en la detección de talentos con el maestro Bordás y también en una concentración de la U-15 con las generaciones del 91 y 92.

¿Qué le falta al Basket formativo en Asturias (independiente de los centímetros o ser una comunidad de una sola provincia) para que salgan más jugadores ya no digo a lo más alto, sino en Eba por ejemplo?

Es difícil dar con recetas mágicas, pero creo que tenemos un gran margen de mejora, y hablo desde la responsabilidad que tenemos los Entrenadores en este proceso. Muchas veces, tendemos a mirar hacia fuera en vez de concentrar nuestros esfuerzos en ser mejores cada día a la hora de ayudar al jugador a desarrollarse al máximo de sus posibilidades. Creo que el entrenamiento individualizado ha de ser una nueva llave que permita al jugador expresarse dentro de su personalidad mientras, al mismo tiempo, adquiere una responsabilidad individual y colectiva, para hacer Equipo, respetando las motivaciones y talentos de cada uno de sus integrantes y solidificando los valores inherentes al trabajo de equipo. Como Entrenadores creo que debemos centrarnos en eso y en colaborar entre nosotros de manera más activa y poner todo lo que esté en nuestra mano para un mejor entendimiento con todos los estamentos, que son igual de imprescindibles, para que entre todos podamos crear las mejores condiciones  posibles dentro de nuestro contexto. Si nos centramos en lo que nos limita, sin dejar de ser verdad, dejamos de enfocarnos en lo que depende de nosotros.

Sabemos que muchas veces depende de la plantilla pero ¿Qué estilo de juego te gusta que tus equipos jueguen?

Durante mi etapa en categorías de base, el estilo se basó en un ritmo alto de juego, tanto en ataque como en defensa, jugando a toda pista y aprovechando cada segundo de la posesión. Esto implica también un alto contenido de los fundamentos y la técnica aplicada a situaciones reales de juego, ya que a mayor velocidad de decisión y ejecución, más dominio de la técnica se necesita.  Creo en una estrategia global (basada en la configuración de la estructura del equipo si se puede elegir, o leer las necesidades del equipo en caso de no poder hacerlo)  que ayude a construir un esquema táctico ofensivo y defensivo basado en el trabajo propio. Trabajar sobre los “básicos” del juego y crecer desde ahí. Creo en el desarrollo y la mejora del jugador, en cualquier categoría como responsabilidad individual y como aportación al equipo. Si los jugadores mejoran durante la temporada, el equipo va a ser mejor también. Creo en hacer las cosas básicas lo mejor posible por encima de esquemas tácticos sofisticados. Me parece preferible tener un estilo reconocible y que el equipo contrario sea el que trate de adaptarse a nosotros que al revés, si bien es cierto que también me gusta dar cierto margen para preparar detalles y variaciones específicas en función del rival, porque el Baloncesto de hoy lo necesita. Creo en el Baloncesto dinámico como concepto global.

Y como entrenador primas mucho el aspecto mental, de coaching, hasta el punto de colaborar activamente en diversas iniciativas si no nos hemos informado mal

Decidí dar un paso para tratar de ser un Entrenador más completo a través del Coaching. Asistí en 2010 al I Congreso de Coaching Aplicado al Baloncesto y ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida y el origen de muchas de las cosas que me han pasado desde entonces, la mejor de ellas, conocer a personas como el propio Ricard, Félix, Dídac Herrero y Xavi García. El coaching es una herramienta que permite un mejor autoconocimiento y un crecimiento desde dentro, una reconexión con uno mismo. Me ayuda mucho y  siento que me ha permitido mejorar como Entrenador.

He participado en varias iniciativas ligadas al coaching y al Baloncesto y también obtuve la  Certificación en Coaching Deportivo impartido por Escuela International de Coaching (EIC) y homologado por ICF- International Coaching Federation. Creo, como decía antes, que la formación es indispensable para progresar en cualquier profesión.

Y ahora ¿Cuál es el siguiente paso qué te gustaría dar? ¿Volver a entrenar en España?

Volver a España sería fantástico, qué duda cabe. A mí me ayuda colocar los retos en tres niveles: sueños, ilusiones y objetivos. A partir de ahí trabajar para mejorar y poder pasar de un nivel a otro. Un ejemplo es si pienso en cómo ahora mismo mi pasión es mi profesión. Poder levantarme antes de que suene el despertador cada día porque quiero ponerme a trabajar y mejorar es un privilegio inigualable. Antes era un sueño lejano poder dedicar el día entero al Baloncesto, y ahora mi objetivo es seguir trabajando para poder llegar a tener una oportunidad en el contexto deportivo  más alto que  pueda merecer. El reto está ahí y me sirve como motor para seguir trabajando cada día para poder ganarme esa oportunidad.

Reiteramos las felicidades Jorge, muchas gracias por tu tiempo y esperamos que sigas cosechando muchos éxitos más, porque los tuyos son los del todo basket asturiano.

Muchas gracias a vosotros, y sobre todo, muchas gracias por haberos interesado por mí, por la atención y el trato recibido, por vuestro trabajo y por vuestra pasión por el Baloncesto.


Desde zonaocb damos las gracias a Pepe Pérez y Héctor Galán por su ayuda.

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