En ZonaOCB nos gusta atraer la atención de nuestros lectores sobre aquellos entrenadores capaces de hacer las maletas y dejarlo todo por hacer lo que más les gusta: entrenar. Por fortuna hoy tenemos la oportunidad de charlar con Félix Alonso, actual entrenador del Ovarense de Portugal. Lo primero que debemos decir de este leonés es que su blog (www.felixjalonso.com) es de visita obligada, porque en él te darás cuenta que los entrenadores además de vivir para el basket, tienen opinión y una prosa exquisita sobre otros temas, de los que han podido disfrutar durante unos años los lectores de “La Nueva Crónica de León”.

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Entrenador desde muy joven, vamos a enfocar la entrevista como una travesía desde sus inicios hasta llegar a centrarnos en este último curso 15/16.

TRAYECTORIA

Encantados de hablar contigo Félix, ¿dónde empieza todo, como son esos primeros momentos en los que se pasa de jugador a estar en un lado dirigiendo?

Mis primeros años trascurren en el Colegio San Claudio con Benigno Paramio, un mítico entrenador de baloncesto en León. Él nos inculcó, a la mayoría de los que pasamos por sus manos, el amor por este deporte. Veíamos cómo le “robaba” horas a su familia y a su trabajo para dedicárnoslas a nosotros, esos son aspectos que te marcan. Mientras aún jugaba también entrenaba, empecé con 16 años dirigiendo infantiles. En el patio de aquel colegio había que espabilar muy rápido, si no lo pasabas mal.

Luego pasas a dirigir al Junior del extinto Baloncesto León ACB; ¿era la misma exigencia que ahora tienen las grandes canteras de equipos ACB o en aquella época primaba más la formación de jugadores?

Hay dos etapas muy diferenciadas en la cantera de Baloncesto León. Cuando yo jugaba en el junior de Elosúa, con gente como Josines González o Javi De Grado, el nivel de exigencia era muy alto. Fue la gran época del club, en la que Ramón Fernández era el gerente y Alfredo García el director de cantera. Se invirtió mucho en traer jugadores; por aquellos equipos de formación pasó gente como Jesús Chagoyen, Nacho Ordín, etc.

Después el nivel bajó mucho y se perdió la esencia del trabajo de cantera. El club dejó de tener equipos propios y llegó a acuerdos de colaboración con diferentes colegios de la ciudad. Era una situación extraña, por un lado Baloncesto León te daba el apellido pero, por otro, cada uno competía en función de sus intereses. Cada colegio tenía su coordinador y marcaba las directrices que consideraba oportunas. Primaba más ganar que formar. Nosotros, en Agustinos (como también La Palomera), éramos los patitos feos. Jugadores de la talla de Julio González y Pepe Llorente jugaron con el Colegio Leonés. Aún así, nos jugamos contra ellos el pase al campeonato de España. Lo tuvimos cerca pero no lo logramos; aquel día ellos fueron mejores.

Y de repente te vas a los Estados Unidos, nada menos que a la NCAA a New Mexico ¿Cómo surge la oportunidad?

Todo surge a través de Miquel Solá (representante de jugadores, entre ellos Juan Carlos Navarro). Me comenta que existe esta opción por mediación de Miguel Ángel Paniagua, un pionero en el mundo de la representación y amigo personal de varios entrenadores norteamericanos. Inicialmente iba a ir a Boston College, a última hora todo se precipita y termino yendo a New Mexico.

¿Qué te motivaba para dar el salto?

Me motivaba todo. Siempre he sido un gran seguidor de la NCAA, más que de la NBA. Quería ver el baloncesto desde su cuna, con una visión completamente diferente a la nuestra, vivir otra cultura, mejorar el inglés, conocer otros lugares. Soy un persona inquieta y curiosa en ese sentido. Fue una experiencia única, The Pit se llenaba cada partido que disputábamos en casa, 17.000 personas vestidas de rojo animando sin cesar. Conocí a entrenadores de la talla de Rick Majerus y jugamos contra jugadores del nivel de Kambala o Mottola.

¿Cómo se siente uno al trabajar codo con codo con todo una eminencia como Fran Fraschilla de entrenador jefe (entrenador NCAA -Manhattan, St John´s, New Mexico- y actualmente megareconocido comentarista para la ESPN)?

Fran Fraschilla es todo un personaje, con una personalidad muy fuerte, pero a la vez alguien cercano y divertido. Verle entrenar, dirigir y dar las charlas en el vestuario era todo un espectáculo. Es un entrenador con amplios conocimientos, no sólo sobre baloncesto, también sobre el mercado, jugadores europeos o de otras partes del mundo. Tiene una visión global y es plenamente consciente de que el mundo no se acaba en USA. Guardo un gran recuerdo de él, intenté verle en la Final Four de Houston de 2011 pero finalmente no coincidimos.

Tras un año vuelves a España. Si no nos equivocamos a todo un club de EBA que ha cumplido 20 años seguidos en EBA como CB Zamora. ¿Qué sentiste en esa primera experiencia a nivel profesional como entrenador jefe?

C.B. Zamora es un club con enorme tradición en la liga EBA, por allí han pasado extraordinarios jugadores que terminaron compitiendo en ACB. Fue una gran oportunidad la que me dio Gerardo Hernández, aprendí mucho escuchando sus consejos. Aquel equipo estaba construido para salvar la categoría. El equipo creció con el paso de los meses. En la primera vuelta competíamos casi siempre pero ganábamos pocas veces. La segunda vuelta coincide con la llegada de Rubén López (hoy agente de jugadores del nivel de Darius Adams o Seni Lawal) empezamos a ganar partidos hasta convertirnos en el mejor equipo de la segunda vuelta. Disfrutamos mucho e hicimos un buen baloncesto. Salvamos la categoría 3 ó 4 jornadas antes del final jugando en casa contra Vigo. Guardo un vivo recuerdo de aquel final de partido, fue muy emotivo.

Y de ahí,salto a la LEB Oro, en concreto a Los Barrios como ayudante de Paco Olmos. ¿Cómo se gesta el fichaje por ese equipo?

Aquello fue en el verano de 2001, yo había conocido a Paco en Andorra dos años antes en el Campus que organiza Nike. Hicimos muy buena relación y a partir de ahí surgió la amistad. Manteníamos el contacto con cierta frecuencia y hablábamos de la oportunidad de trabajar juntos. Esas circunstancias se dieron durante aquel verano, Paco venía de hacer una gran temporada en Huelva y Los Barrios le fichó. Con la salida de Valdivieso, quien había trabajado con Oliete el año anterior, el club no tenía entrenador ayudante. Paco me lo propuso, me entró un cierto vértigo. El salto era considerable y no tenía la certeza de estar preparado para aquella aventura. Al final, tuve claro que no podía dejar pasar una oportunidad igual y acepté el reto.

Fueron tres temporadas en la LEB Oro con Los Barrios.

Tres temporadas que parecieron trece, sucedieron cientos de cosas. En la primera junto a Paco tuvimos 17 ó 18 jugadores. Yo estaba cada dos por tres en el aeropuerto de Málaga llevando y trayendo americanos. Incluso el jefe de deportes de Europasur (el periódico del Campo de Gibraltar) hizo una maqueta en la que titulaba que el aeropuerto pasaría a llamarse Félix Alonso en lugar de Pablo Picasso. En ella también decía que AENA había contactado con el pintor a través de una medium y este estaba de acuerdo.

La primera vuelta terminamos colistas (4 victorias y 11 derrotas). Recuerdo el último partido que jugamos antes de Navidad y que cerraba la primera vuelta. Fue en Llobregat, hacía un frío horrible, los jugadores en el banquillo con mantas, Gavaldá en el lado contrario dirigiendo con abrigo y guantes. Perdimos, no por el frío, que era igual para los dos, sino porque no jugamos a nada. Paco y yo hicimos noche en Barcelona antes de regresar cada uno para su casa. Nos despedimos con el convencimiento de que nos iban a cesar durante las vacaciones. Sin embargo no fue así, volvimos y en Menorca nos pasó algo alucinante. Egwuatu y Escudero, dos de nuestros jugadores, se pegaron al descanso del partido en el túnel de acceso a los vestuarios y al final del encuentro dentro del propio vestuario. El panorama no podía pintar peor, colistas junto con otros tres equipos y una dinámica atroz. El club decidió despedir a los dos jugadores y no contratar a nadie (ya estaba bien ir tantas veces al aeropuerto), desde entonces tuvimos un balance de 9-3, nos quedamos fuera del playoff por el basketaverage en contra. Un suceso que parecía que nos terminaría de hundir, cambió la dinámica por completo.

Olmos se marcha a la ACB a Valencia y tú debutas como entrenador jefe en una temporada 2002-03 para el recuerdo.

En el verano de 2002 Paco fichó por Valencia y me propuso ir con él. Al mismo tiempo en Los Barrios me dieron la oportunidad de ser primero y acepté. Visto con la perspectiva que te proporciona el paso del tiempo, no fue la desición correcta, no estaba preparado. Y eso que tuvimos el segundo mejor arranque de la historia de la competición ganando los siete primeros partidos. Todo cambió de nuevo en Baleares, pero esta vez para peor. Habíamos ganado en Inca, estábamos en primera posición con un balance de 9-1 y jugábamos realmente bien. Después de la cena dimos libre a los jugadores para que salieran por Palma, a las 7 de la mañana Sergi Grimau me llamó por teléfono a la habitación del hotel para decirme que a Hakeem Ward le habían dado una paliza un grupo de cabezas rapadas y que estaba en el hospital. Aquel suceso nos destrozó, no supimos gestionarlo. Decidimos taparlo y al día siguiente estábamos en todos los informativos nacionales. Decenas de cáramas se pasaron la semana entera en nuestros entrenamientos, atendí unas 50 llamadas diarias. El acto tuvo la consideración de xenófono y la repercusión nos superó por completo. Jugamos sin Ward el siguiente partido en casa contra Menorca, Hakeem asistió al partido y el público le acogió de manera muy emotiva. Todos estábamos con la sensibilidad a flor de piel. Terminamos perdiendo con un triple en el último segundo. Después caímos en Melilla en la prórroga, más adelante nos recuperamos en Tarragona y en León en el primer partido de la segunda fase; pero después fuimos en picado.

Después de eso te tomas un descanso por decisión personal y de nuevo Paco Olmos te seduce para ser su segundo en LEB Oro durante dos temporadas (06-08) con un proyecto como el de Melilla Baloncesto. En una dura liga de alto nivel, no se consigue clasificar el equipo a los playoff.

El primer año íbamos como un tiro, llegamos en tercer lugar a la Copa Príncipe que se jugó en Melilla. Aunque después no fuimos capaces de mantener una cierta regularidad y quedamos fuera del playoff.

Melilla es sin duda una ciudad de baloncesto como decana de la LEB, ¿verdad? Hace ya años de aquello y sin embargo Huertas, Ciorciari, Romero o Juanma Ruiz siguen jugando, ¿“los viejos rockeros nunca mueren”?

Cierto, Melilla es una ciudad con mucha tradición y por allí han pasado jugadores de extraordinario nivel. Rafa Huertas es el más joven de los que mencionas, pero tanto él como Nacho Romero, Juanma o Ciorciari son jugadores que sienten una gran pasióm por este deporte. Es normal que quieran alargar su carrera al máximo, es su vida, lo que han hecho siempre. Y, mientras el cuerpo aguante…

Sin embargo en la 08/09 decides volar solo y fichas por el Jovent.

Quería volver a ser entrenador principal, me sentía capacitado para ello y tenía esa inquietud. Además, mi ciclo como ayudante en Melilla estaba completamente agotado. Entrenar al Jovent y vivir en Menorca ha sido una de las mejores cosas que me han ocurrido en la vida. Me encontré un club familiar muy bien organizado, con personas muy honestas y trabajadoras. Fue un año y medio extraordinario, con mayúsculas. Lamentablemente tuve que dejar el club por motivos familiares, pero Alaior es uno de esos lugares que te marcan para siempre.

Por cuestiones personales decides parar de entrenar, pero no te desligas del baloncesto continuando como analista para la radio, scout independiente… ¿Qué crees que te ha aportado ese “otro basket”?

Me permitió ver el baloncesto desde otro punto de vista y, aunque puede resultar pretencioso y algo contradictorio, me hizo mejor entrenador. Tomé distancia, me convertí en una persona más objetiva y autocrítica. Fue un periodo que me ayudó a crecer en ese sentido.

En la 14/15 “pica el gusanillo” otra vez. ¿Era el momento?, ¿por qué Sampaense la LBP Portugal?

Sí, era el momento. Aquella situación que me llevó a dejar el Jovent se había “resuelto”. Sabía que no iba a ser fácil pero apareció Sampaense. ¿Por qué ellos?, pues porque fueron los que quisieron ficharme. Había tenido en el pasado ofertas de la liga portuguesa, pero por un motivo u otro nunca habíamos llegado a un acuerdo.

¿Quién fue el intermediario?

Guillermo Pascual, al cual le estoy muy agradecido porque me rescató en un momento en el que como entrenador estaba olvidado.

Y los resultados con un equipo limitado por el presupuesto como el Sampaense son tan buenos que de repente todo un clásico de Portugal como Ovarense se plantea tu fichaje.

Cuando llegué a Sampaense tuve claro que ese paso debía ser el previo a entrenar un equipo más competitivo y con más recursos. Lo que nunca pensé es que la oportunidad fuera a surgir antes de terminar la primera vuelta. Tengo que estar muy agradecido a Pedro Veloso, presidente de Sampaense por entonces, por darme la oportunidad y por dejarme salir posteriormente.

Siempre has hablado de ello como una oportunidad que no podías dejar escapar y supongo que tras ser cuartos con Ovarense a final de la temporada 14/15 te diste cuenta qué la decisión tomada era acertada.

Sí, el tiempo me ha demostrado que tomé la decisión correcta.


TEMPORADA 15/16

En esta temporada empiezas desde el inicio la temporada en Ovarense Dolce Vita y ya en pretemporada demuestras el gran potencial de tu equipo ganando al Oviedo Club Baloncesto con facilidad en un partido a puerta cerrada. La temporada ha sido muy buena, en una liga la portuguesa donde dos equipos se escapan por presupuesto (Benfica y Porto), y donde Ovarense fue semifinalista en playoff y tercer clasificado al final, subcampeón de la Copa de Portugal, siendo el único equipo junto con Benfica y Porto que estuvo presente en todas la Copas que se disputaron en el país.

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Lo primero de todo. ¿Cómo se siente uno, cuando le respalda una de las aficiones más importantes y mejores de Portugal?

Tenía alguna noción de cómo era la afición de Ovar, pero hasta que llegué allí no me di realmente cuenta de lo que significa Ovarense para la ciudad y lo que supone el sentimiento “vareiro”. Durante este este año y medio hemos recuperado parte de esa esencia y ha resultado muy estimulante y emotivo. Para mi es la mejor afición, lo digo con conocimiento de causa, no porque haya entrenado allí y me sienta en la obligación.

¿Nos puedes hacer un resumen del año de su equipo, en cuanto a resultados, trabajo, y fases de la temporada?

Ha sido una temporada irregular, aunque hayamos acabado terceros en la primera, en la segunda fase y en la clasificación final. También a pesar de que jugásemos todas las fases finales de las tres Copas que allí se disputan y de que llegáramos a la final en la de Portugal tras ganar a Porto en semifinales. Tuvimos dificultades para jugar con regularidad, dentro de un mismo partido teníamos altibajos, únicamente en la parte final de la segunda fase fuimos capaces de hacer nuestro mejor baloncesto.

¿Esperabas un resultado tan contundente frente a Porto en semifinales?

No, no esperaba perder del modo que lo hicimos en semifinales contra Porto. Es cierto que el playoff de cuartos nos dejó muy mermados físicamente, arrastrábamos la lesión de Cordeiro (el 5 portugués) y Jaime Silva, nuestro escolta titular, no pudo jugar los dos primeros partidos. A parte de algún contratiempo más que nos impidió preparar la serie con la exigencia que te obliga un equipo como Porto. A pesar de ello pensaba que podíamos complicarles el playoff, ya les habíamos ganado cuatro veces a lo largo del año. Desgraciadamente no fue así, ellos fueron superiores y apenas tuvimos opciones.

Hablar de Ovarense es hablar de un clásico del basket portugués, un equipo Euroliga en 00/01 y que su último título fue en 07/08. ¿se puede decir que es un grande venido a menos, o con la presencia de los equipos futboleros es imposible pensar en ganar el título de liga?

Sí, el club vivió mejores épocas que la actual y los presupuestos que se han manejado en los últimos años distan mucho de aquellos que le llevaron a jugar Euroliga.

Cuando saltas a un pista, nunca es imposible ganar, sea quien sea el rival. Pero obviamente resulta muy complicado ganar el título contra clubes como Porto o Benfica. Nuestra capacidad económica con respecto a la suya es absolutamente ridícula.

Ovarense es un equipo que es “poco amigo” de hacer cambios drásticos de su plantilla con un bloque muy asentado. Me imagino que eso es una ventaja porque se conocen de memoria, pero a la hora de exhibir un juego rápido ¿es un inconveniente tanta veteranía?

Es cierto, no es un club dado a los cambios drásticos, gusta la estabilidad. El conocerse desde hace muchos años tiene sus ventajas y también algunos vicios que terminan por convertirse en inconveniente. A pesar de la veteranía, la entrada de los tres americanos nos permitió jugar a mayor ritmo.

A mi en cierto modo la liga de Portugal me recuerda a la LEB, con jugadores veteranos dominando la competición, ¿Qué aportan Silva y Miranda al equipo, por ejemplo?

Son dos jugadores con enorme experiencia, 36 y 37 años respectivamente. Dos personalidades muy fuertes, ganadores y con talento. Jaime Silva es capaz de destrozar un partido por sí sólo, este año tuvo uno en el que hizo 9 de 11 en triples. Miguel Miranda solo piensa en baloncesto, es un base de 2.04. Vive única y exclusivamente para ello.

Yo creo que un punto de inflexión importante en el equipo fue la llegada de Joseph Harris, un alero físico que a pesar de carecer de tiro exterior es muy productivo. ¿Compartes la opinión?

Sin duda, nos dio otra dimensión. Pasamos muchas horas debatiendo si necesitábamos un 5 o un 3 para resolver el problema que teníamos en el rebote. Al final nos decidimos por un alero y tuvimos la enorme suerte de ficharle. Terminó la temporada con más de 8 rebotes por partido y tuvo días de 19 como contra Benfica en Lisboa. Juega y entrena al 100% y fue más consistente en su tiro durante la parte final de la competición. No es un mal tirador, le falta algo de confianza. Es de ese tipo de jugadores que cualquier entrenador quiere en su equipo.

¿Qué tal los otros dos americanos, Novak en el backcourt y Barber en la pintura?

Tuvimos mucha suerte a nivel personal con los tres. Novak es un diez. Pasó por una situación familiar delicada que nunca le sirvió como excusa. Es un jugador con talento, con mucha facilidad para anotar y con muy buenas condiciones físicas. Le falta algo de lectura pero lo fue corrigiendo a medida que pasó la temporada.

Barber tiene potencial Euroliga, la cuestión es que él sea consciente de ello. Le falta una cierta madurez en su juego, si la logra hablaremos de un jugador de otro nivel. Ha fichado por Benfica para la temporada que viene. Me alegro mucho por él, estará en un gran club y disputará competición europea. También por nosotros, porque su fichaje significa que hemos hecho un buen trabajo con él a lo largo de la temporada.

Y de José Miguel Barbosa, ¿qué nos cuentas, ya 26 años, el producto local, allstar de la liga este año?

Zé es una debilidad para cualquier entrenador. Impecable a nivel personal y profesional, muy inteligente. Excelente defensor, con unas piernas privilegiadas. Muy rápido, buen pasador, nada egoísta, muy cerebral, entiende el juego a la perfección y no es habitual verle tomar malas decisiones. Debe mejorar su lanzamiento de tres puntos.

¿Cómo viste desde fuera la irrupción al fin de Porto en la liga, y su victoria ante el Benfica en la final, lo esperabas? ¿crees que el fichaje de De Vries pudo ser diferencial?

Tenía claro que si Porto ganaba uno en Lisboa se llevaba el título. Fue el equipo que mejor llegó a semifinales. Físicamente estaban muy bien y además presentaban una enorme batería de recursos tácticos.

Sin duda alguna, DeVries ha sido la clave para ganar el título, y eso es mucho decir en un equipo que tiene un juego absolutamente coral.

¿Te atreverías a darnos tu cinco de la liga?

Bastos, DeVries, Cook, Wilson y Borovnjak.

¿Y otro cinco sin jugadores del Benfica y Porto?

Barbosa, Ellisor, Harris, Baker y Borovnjak.

¿Qué expectativas tienes para el próximo curso? ¿Te gustaría continuar en Ovarense?

En Ovar me encuentro muy bien y siempre será mi primera opción. Debemos analizar el presupuesto con el que contamos para saber si podemos seguir siendo competitivos. Esa es la principal premisa, no quiero que demos ningún paso atrás. Veremos qué ocurre en los próximos días.


ASUNTOS DEL BASKET

Melilla al fin obtiene el derecho a ser ACB. Me imagino que te alegrarás por Jaime Auday y todo su equipo, ¿no?

Por supuesto, supuso una enorme alegría. Jaime ha luchado mucho por llevar al equipo hasta ahí, sin obviar la gran gestión económica que ha realizado a lo largo de todos estos años. También me alegro mucho por Alex Alcoba y Javi Muñoz, con los que coincidí en el cuerpo técnico de la temporada 2007-08. Y por muchos amigos melillenses que han sufrido con el club a lo largo de todos estos años.

¿Ves factible el ascenso de Melilla?

Voy a hablar desde el atrevimiento que te proporciona el desconocimiento, sí, creo que Melilla será ACB. Así lo espero.

¿Qué te parece el sistema de liga cerrada sin dar facilidades que mantiene la ACB, y el clima existente entre todas las partes como de “dejadez”, de no abrir diálogos?

Es un debate muy manido. Hace tiempo que la ACB es una liga virtualmente cerrada. Los criterios vigentes para entrar en la liga no se ajustan a la realidad económica actual que vive el país. Resulta muy complicado mantener la ilusión de la afición en ciudades como Burgos que han visto ascender a su equipo tres veces consecutivas sin poder materializar en los despachos lo conseguido en la cancha. Eso también hace que la LEB pierda interés.

Tu ciudad natal, León. Un equipo como CB Agustinos-Eras se queda por tercera vez a las puertas de LEB Plata. ¿Alguna opinión sobre ello o al estar fuera no estás tan metido?

Estuve en la fase de ascenso a LEB Plata que se celebró en León. Agustinos llegó con la peor plantilla de los últimos años, rivales como Albacete o Murcia eran superiores, como así se demostró. Espero que León vuelva a tener cuanto antes un equipo en categorías LEB; somos una ciudad de enorme tradición y la gente tiene muchas ganas de volver a disfrutar de baloncesto de cierto nivel.

¿Sigues la LEB Oro? ¿Crees qué ha cambiado desde que tu estabas en ella?

Sí, la sigo. Los viernes trato de ver algún partido a través de FEB TV. La liga ha bajado considerablemente el nivel, eso es un hecho incuestionable. Alguna de las que yo disputé tuvieron jugadores del nivel de Lou Roe, Panko, Hopkins, Splitter, etc.

La crisis económica impide que jugadores americanos de gran calidad vengan a España y prefieran elegir otras ligas.

A pesar de ello, creo que sigue resultando una liga interesante. Aunque creo que debe ser repensada.

¿Jugaste en pretemporada contra el Oviedo CB, y tras un inicio dubitativo el OCB quedó cuarto? ¿Cómo ves a ese club y el año que hizo el equipo?

El equipo cambió un poco con respecto al que jugó contra nosotros. Cortaron a Crosgile, ficharon a Miso, a Zaid y a Windler. Y supieron sobreponerse a la salida de un jugador tan importante como Swing. Creo que su clasificación final ha sido sobresaliente. Aunque quizás fue un poco decepcionante caer en cuartos de final con factor cancha a favor, si bien es cierto que Huesca realizó un gran baloncesto y se terminó convirtiendo en el equipo revelación de la liga.

El club va creciendo poco a poco, creo que van dando los pasos ciertos y están haciendo las cosas con criterio. Personas como Fernando Villabella y Héctor Galán llevan mucho tiempo en esto y saben cómo manejarlo. Además está el enorme patrimonio que supone Pumarín, ese ambiente no se ve en muchas pistas de la LEB. Es un lujo.

¿Qué significa en tu carrera la figura de Paco Olmos?

Sin lugar a dudas ha sido una persona determinante en mi carrera. Él me dio la primera oportunidad en Los Barrios, esa que muchas veces no aparece por más que la buscas. Me quiso llevar como ayudante a Valencia. Se volvió a acordar de mi para ir a Melilla; y aunque nuestra relación se deterioro mucho en nuestro segundo año allí, siempre le estaré agradecido. Es un excelente entrenador del que aprendí mucho, me proporcionó una visión diferente. Tenemos una comida pendiente para cerrar lo sucedido en aquella etapa.

Decía Alfed Julbe, entrenador del Barcelona B en LEB, que cuándo sales de la rueda parece que como ya no puedes volver a entrar. ¿Compartes esa opinión? Es raro ver tantos entrenadores españoles triunfando fuera, y que no se les den oportunidades en España, ¿verdad?

Sí, estoy de acuerdo. Aunque en mi caso es algo que no me ha ocurrido. Los dos periodos en los que no entrené fueron por decisión propia, cuando he querido volver siempre he tenido la fortuna de conseguirlo. Si bien es cierto que, la última vez, muchos no hubieran aceptado las condiciones en la que se trabaja en Sampaense, los medios eran muy escasos pero sabía que si me quería reenganchar no tenía otra opción. Dependiendo del estatus de cada cual, la probabilidades de entrenar o no son más bajas o más altas.

¿Qué le falta al jugador portugués para volver a la senda de hace unos años donde llegaron hasta jugar eurobasket y sorprendiendo, con la selección nacional?

Aquella fue una gran generación: Miguel Miranda, Carlos Andrade, Sergio Ramos, Marçal (aunque este es un poco mayor)…

Portugal es un país eminentemente futbolero, existe una pasión increíble por ese deporte. Me atrevería a decir que superior a la que se vive en España. Por ejemplo, cuando juega Benfica se paraliza el país. Después hay que tener en cuenta que apenas llegan a los 11 millones de habitantes, lo que reduce las opciones aún más. Con todo eso, pienso que, en general, les falta tener un carácter más competitivo. El portugués es una persona muy amable, hospitalaria y educada, pero, al menos en el deporte, algunas veces tienen un conformismo que les impide crecer.

¿Algún lugar o equipo donde te gustaría entrenar?

Unos cuantos, pero hace años que deje de soñar con los ojos abiertos. Me centro en el día a día, en intentar ser mejor en mi trabajo y en disfrutar con ello.

Muchas gracias por tu tiempo Félix. Esperemos que tengas muchos éxitos venideros y que ZonaOCB los pueda narrar en forma de tweets o articulos.

Yo soy quien debe daros las gracias, por la oportunidad de recordar historias que casi tenía olvidadas y por el gran trabajo que realizáis de manera altruista. Es un privilegio contar con personas como vosotros dentro de nuestro deporte.

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