Ahora que está tan de moda la noticia en el deporte del futbol la victoria de un equipo de nivel medio como el Leicester en la liga inglesa, algo que nadie esperaba, y que ha hecho ganar sus buenos dineros a quienes decidieron apostar a este hecho al principio de liga, podíamos comparar la actual situación a la Leb Oro. Si el Basket se convirtiera en territorio de apuestas (cada vez lo es más) algún “loco” aficionado local como mucho, habría visionado la situación actual, de dos modestos entre comillas como Leyma Coruña y Peñas Huesca estén ahora mismo en las semifinales de playoff con un balance 1-1, y el factor cancha de su lado.

No os puedo hablar de cuestiones tácticas, o de los por qué, porque en ocasiones es complicado ver los partidos cuando tu vida no es solo baloncesto, no juega el equipo de tu ciudad, y esto no es ni mucho menos tu profesión. Aunque gracias a los equipos he podido leer todo lo que la prensa ha publicado desde ambas trincheras, y como han sido dos partidos.

Pero volvamos a los inicios de la Leb Oro 15-16, donde por plantilla e historia, un Top 4 de equipos eran los favoritos iníciales. Cumplió Palencia con el título, Melilla siendo segundo al fin tras unas últimas temporadas de sinsabores, y se quedó fuera Palma en la decepción del año. En este cuarteto, falta Breogán, que ni mucho menos tuvo un año fácil, y a pesar de la calidad de los refuerzos, desde fuera parece que transmitía la falta de cohesión necesaria para conseguir los grandes logros, algo que el rival que los eliminó (Coruña) si parece transmitir.

Por detrás un pelotón de equipos, donde el cuarto puesto en liga regular obtenido por el Unión Financiera Oviedo, es el mejor sinónimo de la igualdad reinante, y la sensación de que cualquiera podía perder frente a cualquiera.

Y pasaron los cuartos de final, y en el camino se quedaron el mencionado Breogán perdió, el OCB le costó encontrar el ritmo para competir, Cáceres cumplió de sobra, y el COB de los soñadores luchó hasta el último aliento. Llegaban las semis, y si nos fiásemos de la Liga regular, las plantillas y la historia, parece que Melilla y Miraflores (el proyecto continuista de aquel Burgos que siempre ganaba y no le dejaban subir los despachos) parecían los teóricos favoritos.

Pero si de algo no entiende el baloncesto, es de favoritos, y si de gestas, sueños y emociones. A lo mejor un playoff a cinco partidos favorece al equipo grande, ¿o no?, a lo mejor es mejor a un partido único, o una final four, ¿quién sabe cuál es el sistema más justo para el que se lo gana en liga regular?. Está claro, que Melilla y Miraflores son capaces de ganar a domicilio, pero que “les quiten lo bailado” a Coruña y Peñas Huesca.

Leyma Coruña llegó cansado el viernes a Melilla tras jugar el martes un partido de ensueño, tenían bajas importantes, pero llegó el domingo, y ganaron. Melilla se ha “olvidado” de defender, reciben muchos puntos coruñeses, y la defensa es lo que les había dado la vida durante la fase regular. Coruña tiene un maestro, un mentalizador de espartanos, alguien llamado Tito Díaz, capaz de ensamblar un juego diferente al de otros años, hacer crecer a sus jugadores, fichar a un semidesconocido Dago Peña (para mi no lo era, aunque tenía mi recelo con su llegada a un bloque tan consolidado) y hacerle funcionar, y sobre todo hacer un equipo que creen en si mismo, que nunca dejan de pensar en la victoria, y si queréis hechos, leer las crónicas del domingo, o recordar el inicio de temporada cuando al equipo se le iban los finales ajustados, y como ha revertido esta situación.

Peñas Huesca derrotó a Pumarín de forma brillante tácticamente en el primero, y con el corazón en el segundo. Al tercero cayeron en la guerra de guerrillas, y en el cuarto supieron ser decisivos. Llegaba Miraflores, y exhibieron sus armas de siempre, un bloque joven, donde cualquiera pueden dar la puntilla, con un ritmo asfixiante, con una defensa que ahoga, y un ataque que tan rápido produce interiormente con un omnipresente Huskic o un luchador Bordignon, como te anotan una ráfaga de triples made in Pardina o Díaz. Ahora vuelven a Huesca, con una victoria entre sus filas, y con una afición entusiasmada que rememora viejos tiempos para vivir la alegría que el presente les da.

Está todo abierto, y cualquiera de los cuatros equipos pueden pasar a la final de los playoff, pero yo me pregunto cuántos soñadores pensaban que Coruña y Peñas estarían en las semis, con 1-1 y factor cancha a favor. Que bonito es el baloncesto.

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