ocb peñas 2

Podríamos intentar escribir unas líneas sobre lo sucedido ayer en Pumarín, pero la crónica que publicamos el sábado podría valer perfectamente, con el cambio de que el conato de remontada no fue interrumpido por un señor de gris, o deciros que buscaseis en La Nueva España, donde clavan, al fin, los pensamientos de muchos.

Podríamos hacer unos “apuntes” de en que ha fallado en el equipo Unión Financiera Baloncesto Oviedo, y porque Peñas Huesca ha ganado los dos partidos. Pero con ir a las previas de @pastorjjjj el jueves y @ocbista el viernes ya se sabía como iba a ser. Parafraseo: “Peñas Huesca, un equipo muy físico, capaz de presionar a toda la pista durante muchos minutos, con jugadores rápidos para correr tras robo y con intimidación en el poste, lo que les permite conseguir segundas opciones en ataque y cerrar muy bien el rebote, una de las claves en un entramado defensivo que ha funcionado muy bien a lo largo de la temporada”.

Podríamos intentar buscar excusas, y lo que es real es que mientras haya vida, hay esperanza, aunque las posibilidades son escasas, con dos partidos en Huesca por delante, y un parcial de cero victorias y cuatro derrotas en lo que va de temporada. Lo que no debemos olvidar es que este equipo fue el que quedó cuarto, con un mejor balance en victorias que derrotas. Hace una semana, todos los vanagloriaban. Estamos hablando de un equipo que cada año tiene que luchar por sobrevivir y buscar el aval, que en tres años ha llegado en dos ocasiones a playoff, con escaso tiempo de vida (11 años), y que cada verano se recompone con apuestas que nadie hace, ¿o ahora todos conocían a Jordan Swing para recomendarlo? Cuando en la 14/15 fue ofrecido en Leb Oro y nadie apostó por él tras un año senior flojo.

Hasta tal punto llegábamos, que en la pretemporada una de las webs referencia y de las mejores de la Leb Oro como www.baloncestoconp.com nos daban como candidatos claros al descenso. El desastre de Clavijo en la tercera jornada no ayudó pero el equipo creció desde el trabajo con un entrenador novel para llegar hasta donde llegó.

Cuando vi quien nos tocó, en mi Twitter personal escribí que me gustaba el rival (Peñas Huesca). Lo veía como un reto, para crecer como equipo, superar un rival que demostró en el partido de Pumarín ser de lo mejor de la Leb. Era la hora de ver al equipo en plena acción, pero sin olvidar que sea cual fuera el resultado de los playoff, estar en ellos no era más que un premio, un sueño.

Sin duda era el momento de sorprender con algo que se hubiera estado trabajando en silencio durante las semanas, una carta escondida bajo la manga. Trabajar los puntos débiles, como esos partidos de falta de concentración, las perdidas de balón, independizarse de la necesidad de los triples en esos momentos sin fluidez en el juego, mejorar el rendimiento de una segunda unidad, consolidar a nivel mental un segundo base como Marín, porque Bassas (lo llevo diciendo todo el año) no puede jugar más de 30 minutos por partido con frescura.

El resultado lo conocemos todos, Quim Costa mandó asfixiar a Bassas, y dejó “out” al OCB. Bassas lo intentó todo, pero el mejor ejemplo fue el domingo donde llegó ahogado a los instantes decisivos de la temporada; los minutos jugados por Windler y Cabanas el domingo fueron el reflejo de un Trist que venía superlativo las últimas jornadas pero al que Huskic lo frenó en seco, mientras que un voluntarioso Kevin seguía perdido en un rendimiento decreciente, y provocaba que Bordignon pareciese un proyecto NBA, dejando aparte que a pesar de sus 20 años pareciese el veterano sacando de las casillas a los pivots asturianos. Mención aparte, los cero minutos de Noval en todos los playoff, con un jugador sano a nivel físico, en unos partidos donde no salía nada, al menos su juego de fuera a dentro podía haber causado problemas a los pivots oscenses a priori (en la práctica a lo mejor no). Llamativo son las defensas zonales, que apenas se han visto en Pumarín, y no parecía el playoff el mejor momento para probarlas ni parecían estar muy ajustadas, a tenor del resultado de los dos partidos donde los tiradores de Huesca las torpedearon.

Quedan tres posibles partidos, y el desanimo puede instaurarse en la parroquia asturiana, habrá quien piense que Huesca es inganable para un OCB. Peñas Huesca no ha jugado diferente a como se esperaba, han demostrado su dureza mentales con chavales muy jóvenes, y han sabido minimizar al Unión Financiera, con su defensa presionante, ahogando al motor Bassas, cargando el rebote, con rotaciones que no bajan el nivel, y jugando a lo que saben. La sensación de impotencia al ver como los asturianos siempre tiraban con un jugador encima, y los de Huesca solos, o como Peñas Huesca se adaptaba al nivel de contactos que permitían los arbitros, son simplemente eso, sensaciones de un espectador en la grada.Lo que no debemos olvidar es que estos dos partidos de playoff son un premio, un regalo (no económicamente) a los que cada quince días disfrutan de Pumarín. Me acuerdo de haber leído que el efecto Pumarín no existe como tal, que es solo un mito y la realidad es otra. A lo mejor con los números en la mano Pumarín no gana partidos pero la sensación de ser capaces de todo, ver una afición loca que sin falta de que el speaker (top donde los haya) grite al unísono “Sí se puede”, o monte tal estruendo en defensa que ni los jugadores se enteran del silbato de los árbitros. Esto es lo que me hace sonreir cuando llega a casa (los resultados vienen y van) y decir, si, j…, por eso #yosoyOCB.


Autor: @m_jordan9
Imagen: OCB| Foto Hugo Álvarez
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