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Tras un necesario tiempo de reflexión sobre el último partido del OCB, damos forma a nuestros apuntes sobre las sensaciones que nos dejan ambos contendientes: Unión Financiera Baloncesto Oviedo y San Pablo Inmobiliaria Burgos.

OCB

Mejor resultado que juego. El equipo de Marco tuvo bastantes dificultades durante todo el partido para hacer circular el balón, no era infrecuente ver a Bassas o a Miso pasarse bastante tiempo botando el balón sin encontrar un compañero al que pasársela en un ataque estático donde no abundaban los movimientos sin balón.

De nuevo, abuso del tiro exterior. La victoria llega en última instancia gracias a un triple de Víctor Pérez, pero eso no debe ocultar que durante muchos minutos de partido el tiro desde el perímetro parecía el único recurso ofensivo. Bastantes mal elegidos, algunos mal ejecutados (sin tocar ni aro). La sensación es parecida a la del partido de Breogán, con un magnífico inicio en el tiro de tres, fuera de lo normal, que se va diluyendo hasta niveles altos pero más lógicos. En paralelo a este descenso de acierto, surgen los problemas para mantenerse a flote en el partido.

Competitividad. Por encima de todo. En el párrafo anterior hablábamos de los problemas, pues saber competir es la solución. Cuando el acierto baja, el equipo aparece para apretar en defensa antes de que el rival pueda irse en el marcador. Hemos perdido la costumbre de las grandes remontadas en Pumarín, pero en parte es porque este equipo no tiene los apagones que tenía antaño (alguno sigue teniendo, pero muchos menos) y la mayoría de los partidos (sobre todo en casa) compiten.

Cabanas. Su entrada fue clave en el primer arreón del OCB. Su defensa sobre los interiores burgaleses fue mucho más sólida que la de Trist. En su mejor versión es un jugador con capacidad para intimidar cerca del aro, algo que demostró el viernes frente a dos pívots muy potentes, a los que consiguió hacer daño en defensa.

Miso y Hearst, primus inter pares. El equipo coral al que estamos ya acostumbrados no tiene un general que lo comande (bueno, Marco, pero no estamos hablado de eso). Está claro que le protagonismo es responsabilidad solidaria del cuarteto exterior más Trist. De todos ellos, la capacidad de Miso para cargar con el peso del partido y la de Hearst para incorporar su verso suelto al quinteto de cuerda les convirtió en un poco más protagonistas que los demás.

El problema en el cuatro. Tanto Kevin como Windler se cargaron con bastante facilidad de faltas, por lo que tuvieron que jugar menos de lo esperado. Especialmente llamativo es el caso del neerlandés, de capa caída en este 2016 y especialmente desafortunado en la noche del viernes, sin capacidad para generar juego ofensivo, aunque intentó algún movimiento de cara al aro sin suerte. Windler progresa adecuadamente en el aspecto ofensivo: su capacidad anotadora desde fuera es evidente y tiene agresividad y muelles para ayudar en el rebote ofensivo, aunque en defensa sufre ante pares físicos.

La segunda unidad. Fernando tuvo algunos minutos en los que se mostró concentrado e incisivo. Junto a él, sólo Marín tuvo cierto protagonismo. Salió de inicio quizás para parar las acometidas de Peciukevicius, cometido en el que no estuvo especialmente afortunado. Agustín también tuvo más minutos de los habituales, sin que su actuación se saliera tampoco de los parámetros en los que se suele mover.

La mejor cara de Pumarín. Quizás sea el juego menos eléctrico respecto al de otras temporadas, pero el Pumarín atronador no había aparecido con tanta frecuencia últimamente. Sí que rugió con las visitas de Palencia y Breogán, ambas saldadas con derrota, pero ayer hubo un extra de decibelios, con el equipo tirando de la grada y la grada empujando al equipo.


Miraflores

Vega. Catalizador del juego ofensivo de los suyos, la defensa del OCB se cargó de faltas defendiéndole. Su amplísimo rango de acción, de sobra conocido, le convierte en uno de los jugadores más interesantes de la categoría.

Lectura. Perfecto en la elección de los momentos para parar el partido con tiempos muertos, sorprendió la escasa presencia de determinados jugadores, como el citado Vega y Edu Martínez en determinados momentos decisivos. La defensa zonal planteada durante bastantes minutos fue una mina para el OCB durante un buen rato tras un inicio dubitativo.

El crecimiento de Edu Martínez. El año pasado fue un jugador que se postuló como proyecto a seguir y este año le había costado consolidar las buenas sensaciones. Lleva bastantes semanas a buen nivel. Ojalá pueda mejorar sus prestaciones por dentro, porque podría convertirse en un tres de referencia en Oro si sigue en esa línea de mejora en defensa y en el rebote.

Toncinic. Le conocíamos por su faceta anotadora, pero mostró una agresividad sorprendente. Muy cómodo cuando le defendía Trist, le sigue penalizando que su capacidad defensiva no está al nivel de los puntos que tiene en las manos.

Gris. La sensación que dejó San Pablo Inmobiliaria Burgos fue inferior a la esperada. Son un equipo construido a partir de la defensa, duro por dentro y con capacidad para atacar con bastante precisión por fuera o rematar con contundencia bajo el aro. Sin embargo, el viernes sólo pudimos disfrutar de la primera de sus virtudes: la defensa, pues en ataque le faltó fluidez exterior, con un Sinica especialmente apagado. Nos sirve como ejemplo Maresch, muy efectivo en el tiro y penetrando, y sin embargo, por debajo de su mejor versión.

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